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Discurso de Cristina Fernández en el anuncio de medidas contra la trata de personas

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Discurso de la Presidenta de la Nación Argentina, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, en el anuncio de medidas contra la trata de personas. 5 de julio de 2011.



Muchas gracias y muy buenas tardes a todos y a todas.

Creo que con la firma de este Decreto, hemos dado un gigantesco paso en, no solamente la lucha contra la trata de personas, contra la discriminación también, porque la oferta sexual, fundamentalmente publicada en el Rubro 59, no solamente es un vehículo en la comisión del delito de trata de personas, sino también es una profunda discriminación hacia la condición de la mujer como tal.

Por eso en la parte de los considerandos del Decreto, no solamente hacemos mención a la Ley de Trata, sancionada en el año 2008, sino que también hacemos mención a la Ley sobre discriminación y a todos los protocolos internacionales que la Argentina ha suscripto y que el Parlamento ha aprobado, donde, precisamente, se trata y se impone como un principio, como un deber de la sociedad argentina y, por supuesto también del Estado, que es el que representa a esa sociedad, en la lucha contra la trata de personas que, por cierto, desde la sanción en abril del 2008 hasta ahora, hemos rescatado 2.221 personas, de las cuales 1.044 personas lo han sido en los últimos 5 meses.

Pero creo también, como no podía ser de otra manera, que hemos dado un gigantesco paso contra la doble moral y la hipocresía que reina muchas veces en algunos sectores sobre esta cuestión que debe afligir y aflige a la inmensa mayoría de los argentinos.

Recién veíamos en ese video, una reproducción de artículos periodísticos de dos tipos: el primero, donde se trató de involucrar a la Argentina en una zona gris donde Estados Unidos nos condenaba, y esto mereció una aclaración de las propias autoridades de Estados Unidos, en el sentido de lo que había avanzado Argentina, o sea, desmintiendo esos artículos periodísticos, el fantástico avance que la Argentina había hecho en materia de la lucha contra la trata de personas. O sea, la primera fue una mentira, inclusive, desmistificada, hecha la desmentida por las propias autoridades estadounidenses.

La segunda, la que más conmueve, la que más impacta, es cómo se aborda en informes periodísticos, televisivos, radiales, periodísticos en gráfica el problema de la trata de personas, ya sea de oferta sexual o laboral y, luego, en esos mismos diarios, en el Rubro 59, está la oferta sexual que le deja pingües ganancias a las empresas periodísticas que hacen este tipo de cosas.

No se puede en las primeras páginas de los periódicos exigir al Gobierno lucha contra la trata de personas y luego, en las páginas comerciales, poner los avisos donde se vehiculiza la más formidable y vergonzante, no solamente trata de personas, sino digo también, humillación a la condición femenina, porque también la discriminación es crear estereotipos de la condición femenina como objetos de consumo únicamente. Y es una cosa que también hemos tenido en cuenta a la hora de firmar este Decreto que prohíbe la publicación de avisos de oferta sexual y crea esta Oficina de Monitoreo para que el Ministerio de Justicia, conjuntamente con el Consejo Nacional de la Mujer y otros organismos del Estado, puedan articular una eficaz tarea en la lucha esta.

Yo, realmente, creo que esta es una de las tantas discriminaciones de la mujer, no creo que sea la única. Pero, tal vez, sea la más humillante.

Esta no es una condena a las mujeres, al contrario, ni aún a aquellas que son objeto de este comercio, para nada. Esta es una condena a los medios y a los que instrumentan este tipo de cosas, sea a través de la explotación directa o a través de la propagandización de esa explotación a través de los medios de comunicación social.

Que quede claro: jamás vamos a condenar a ninguna mujer, porque la mayoría de las veces, nadie elige la vida que tiene.

No creo, y ahí sí me pongo un poco mística o bíblica, y como María Magdalena digo que el pueda acusar y tirar la primera piedra que lo haga. No creo que nadie, absolutamente lo pueda hacerlo. Esto es muy bueno aclararlo para que no haya ningún tipo de confusiones hacia dónde apuntan los instrumentos, cuáles son los objetivos y a quiénes queremos condenar y perseguir por este tipo de conductas.

Entonces, como mujer también, y, bueno, somos siempre discriminadas, yo en nueve meses he pasado de ser títere de doble comando a deprimida crónica, sedada y medicada y ahora, en los últimos tiempos, a autoritaria rebanadora de cabezas de utópicos candidatos, así que, todo eso en el curso de nueve meses. Seguro que en las próximas semanas algo más se les ocurrirá.

Pero bueno, estas son las reglas del juego y yo digo siempre que será porque, tal vez, nunca entendieron lo que fue mi relación con él, una relación de compañeros además de marido y de mujer y de padre y de amigos entrañables y, tal vez, tampoco nunca entendieron que es la tristeza, no la depresión; la tristeza y el dolor infinito de perder a una de las tres personas que más he querido en toda mi vida y, bueno, y tampoco tal vez entiendan que tenemos también la suficiente fortaleza como mujeres, para hacernos cargo de las tareas que nos tocan, en el momento que nos tocan y cuando nos tocan.

Muchas gracias, sí, fuerza, si pudimos parir hijos, cómo no vamos a aguantar esto.

Yo siempre decía y él se enojaba, porque decía “no empecés con ese discurso de las mujeres, de los hombres”. Y le decía “pero, es cierto, Néstor, fíjate vos cuando te ponían loco cómo te ponés”, le digo. Yo siempre le decía eso. No, era insoportable. Los hombres cuando se enferman y con dolor son insoportables, bueno, por lo menos él lo era, pobre.

Por eso, ayer charlaba con Carlitos Zannini cuando volvíamos en el helicóptero a Olivos y como a la tarde tuve la visita de un querido amigo, monseñor Alejandro Bucolini, que fue obispo de Santa Cruz durante los 12 años de gestión de Néstor, está muy enfermito, muy lúcido pero muy chiquitito, era un hombre imponente, grande y el Parkinson y la edad lo ha derrumbado, pero está maravillosamente lúcido y con mucho amor y con mucho afecto, me trajo una Virgen también, y yo cuando me subía al helicóptero le comentaba eso a Carlos y le decía "bueno, mirá, dentro de todo lo que me consuela es que él no hubiera tal vez soportado verse así deteriorado", bueno, porque era una persona muy orgullosa y muy erguido. Y, bueno, se fue en su plenitud, erguido y, bueno, me parece que Dios sabe por qué hace las cosas.

Agradecerles a todas las mujeres, a todas las organizaciones no gubernamentales, a todas las profesionales, a todas las artistas y artistas, masculinos, femeninos, las artistas y los artistas, a todos que han colaborado tanto en esta lucha, que es una lucha de toda la sociedad y que es una lucha también muchas veces desigual, porque se especula sobre la miseria, sobre redes, todas también vinculadas por allí a tratas internacionales, a lo que ya sabemos y, por eso, el compromiso de la Argentina es con todo y a fondo y creo que esta norma que estamos sancionando hoy, es un instrumento más, un testimonio más de esa voluntad que tenemos en la lucha contra la trata de personas porque hace a la condiciones humana y lo vemos como un derecho humano inalienable e imprescriptible.

Gracias y felicitaciones a todas las mujeres que nunca bajaron los brazos y que no los van a bajar y van a seguir trabajando junto a nosotros y junto al resto de la sociedad en el combate contra la trata de personas.

Muchas gracias y felicitaciones.

Gracias, muchas gracias.