Discurso: 27 de noviembre de 2004

<<Discursos del Presidente George W. Bush


Buenos días.

Al reunirse los estadounidenses esta semana para celebrar, mostramos nuestra gratitud por las muchas bendiciones en nuestras vidas. Estamos agradecidos por nuestros amigos y familias, que les dan sentido a nuestras vidas y las llenan de amor. Estamos agradecidos por nuestro bello país y por la prosperidad de la que gozamos. Estamos agradecidos por la oportunidad de vivir, trabajar y rendir culto libremente. Y en esta semana de Acción de Gracias, ofrecemos nuestro agradecimiento y alabanza al proveedor de todos estos obsequios, Dios Todopoderoso.

También reconocemos nuestro deber de compartir nuestras bendiciones con los menos afortunados entre nosotros. Durante la temporada de fiestas, las escuelas, iglesias, sinagogas y otras organizaciones generosas recolectan alimentos y ropa para sus vecinos necesitados. Muchas personas jóvenes dedicarán parte de su día festivo a ofrecerse de voluntarios en albergues para los desposeídos y en comedores populares. En el Día de Acción de Gracias y todos los días del año, Estados Unidos es una nación más llena de esperanza debido a los voluntarios que están al servicio de los débiles y vulnerables.

La tradición de compasión y humildad del Día de Acción de Gracias data de los inicios de nuestra sociedad. Y a través de los años, a menudo, nuestra más profunda gratitud ha sido inspirada por las épocas más difíciles. Hace casi cuatro siglos, los colonos se dieron el tiempo de agradecerle a Dios después de sobrellevar un invierno muy frío. George Washington celebró un Día de Acción de Gracias durante una estadía difícil en Valley Forge. Y el Presidente Lincoln reactivó la tradición de acción de gracias durante plena Guerra Civil.

El año pasado trajo muchos desafíos para nuestra nación - y los estadounidenses han afrontado cada uno de ellos con energía, optimismo y fe. Después de que sacamos a nuestra economía de una recesión, los industriales y empresarios generan empleos nuevamente. Voluntarios en todo el país se unieron para ayudar a las víctimas de los huracanes a reconstruir. Y cuando los niños de Beslán, Rusia fueron víctimas de un ataque terrorista brutal, el mundo fue testigo de la generosidad de los Estados Unidos, que se manifestó en la efusión de compasión y ayuda.

Los más grandes desafíos de nuestros tiempos se han presentado ante los hombres y las mujeres que protegen a nuestra nación. Tenemos la dicha de contar con bomberos y policías dedicados a mantener seguras nuestras calles. Estamos agradecidos por el personal de seguridad del territorio nacional e inteligencia, quienes fielmente dedican largas horas de guardia. Y les damos las gracias a los hombres y las mujeres de nuestras fuerzas armadas, que se desempeñan con valentía y habilidad, y son motivo de orgullo para toda nuestra nación.

Como las generaciones que los precedieron, los militares de la actualidad han liberado a pueblos cautivos, mostrado compasión por los que sufren y llevado esperanza a los oprimidos. El año pasado, lucharon contra los terroristas en el extranjero para que no tengamos que enfrentar a aquellos enemigos aquí dentro del país. Han capturado a un dictador brutal. ayudado en las históricas elecciones del mes pasado en Afganistán. y contribuido a encaminar a Iraq hacia la democracia.

Nuestros logros en la guerra contra el terrorismo han hecho que nuestro país esté más seguro; sin embargo, también han sido cargas nuevas para nuestras familias militares. Muchos soldados han tolerado despliegues prolongados y separaciones dolorosas de sus hogares. Las familias han afrontado los desafíos de criar a sus hijos mientras oraban por el retorno a salvo de un ser querido. Estados Unidos les agradece a todas nuestras familias militares. Y las familias que lloran una pérdida terrible este Día de Acción de Gracias pueden tener la certeza de que Estados Unidos honrará sus sacrificios para siempre.

Como Comandante en Jefe, he tenido el honor de agradecerles a nuestros soldados en bases por todo el mundo. Y me han inspirado los esfuerzos de civiles por expresar su propia gratitud. Este mes conocí a Shauna Fleming, una quinceañera de California, que coordinó el envío de un millón de notas de agradecimiento a personal militar. En octubre, conocí a Ken Porwoll, veterano de la Segunda Guerra Mundial, que ha dedicado su jubilación al servicio voluntario en el centro médico para veteranos en Minneapolis. Y hemos visto la generosidad de tantas organizaciones como "Give to the Troops", un grupo iniciado en un sótano por una madre y un hijo, el cual ha enviado miles de paquetes a los soldados en el terreno.

El Día de Acción de Gracias nos recuerda que la verdadera fuerza de los Estados Unidos es la compasión y decencia de nuestros ciudadanos. Les agradezco a todos aquellos que se ofrecen de voluntarios en esta temporada. Y Laura y yo le deseamos a cada estadounidense un fin de semana de Acción de Gracias feliz y seguro.

Gracias por escuchar.


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