Discurso: 16 de junio de 2001


<Discursos del Presidente George W. Bush


La Primera Dama: Buenos días. Este fin de semana millones de americanos celebrarán el Día del Padre. En este día, hijos e hijas toman un momento para recordar todas las maneras en que nuestros padres y abuelos contribuyen a nuestras vidas, con juegos de pelota y con curitas, consejos y sacrificios, paciencia y fuerza.

Las palabras se quedan cortas al tratar de describir todo el alcance de nuestro amor y aprecio hacia ellos. Cuando tratamos de expresar nuestra gratitud por todo lo que hacen por nosotros, los que somos afortunados sabemos que siempre podemos contar con un padre o con un abuelo.

Infelizmente, hay quienes cuyas vidas no son tocadas por la mano afectuosa de un padre. Espero que ellos, también, encuentren una manera de observar este día con una persona cariñosa que les sirva de modelo o con otros miembros de familia.

Yo tengo la bendición de tener muchas memorias gratas de mi padre. Recuerdo viajes divertidos juntos cuando yo era niña, paseando por caminos llenos de polvo en Texas en nuestro carro, camino a El Paso donde vivía mi abuela.

Mi padre dijo una vez que cuando mi mamá lo llevó a su casa a conocer a sus padres por primera vez, mi abuela estaba colocando ladrillos cuando ellos llegaron. Mi papá pensó que al casarse había entrado a una familia en la que las mujeres podían hacer cualquier cosa, y a mí me hizo creer que yo podía llegar a ser lo que yo quisiera.

Ya sea que nuestros padres vivan en el cuarto de a lado, o que tengamos que tomar un avión para verlos, o que estén años atrás en la penumbre de nuestras memorias, los recordamos al conmenmorar el Día del Padre. Es un día para reconocer todas las palabras expresadas y las bondades silenciosas que nuestros padres y abuelos nos han mostrado a través de los años.

Por lo tanto, gracias por su fuerza, su amor y su apoyo a sus hijos. Feliz Día del Padre a todos ustedes. Y quiero desear un Feliz Día del Padre al padre de mis hijos. Feliz Día del Padre, Señor Presidente.


El Presidente: Muchas gracias, Laura.

Muchos americanos consideran que su padre es el mejor hombre que han conocido. En mi caso es absolutamente cierto. Mi papá me dió el mejor regalo que hay en la vida: amor incondicional. Y él sigue asegurándose que sus hijos saben cuánto nos quiere.

Los padres son tan importantes en la vida de sus hijos. Ofrecen amor y aliciente, son objeto de la admiración de un niño, y dan a sus hijos e hijas el ejemplo de lo que significa ser un buen hombre. Cuando los padres faltan, los niños se sienten perdidos en un mundo sin esperanza y lleno de obstáculos. Nuestras leyes deben promover el ser un padre responsable.

Por esto, nuestra Administración da mucho apoyo a programas comunitarios para los padres. Estamos tomando pasos para facilitar la adopción. Y para aquellos niños inocentes que nacen en hogares deshechos, ofrecemos apoyo a programas para mentores.

En última instancia, el ser padre es un llamado muy personal. A nuestros hijos les damos atención y cuidado, y ellos dependen de nuestro amor. Todo padre sabe que criar a un niño es una de las experiencias de mayor esperanza y afirmación que un ser humano podrá jamás conocer.

Tantas personas de mi generación tuvieron la misma experiencia que yo. Al tener a nuestros hijos en brazos por primera vez, nos encontramos a nostros mismos. Encontramos un mundo de deber y amor que cambió nuestras vidas. Y a partir de ese día, "Papá" ha sido el título más importante que jamás he tenido o que jamás tendré.

Laura y yo les deseamos a todos las padres que nos escuchan un muy Feliz Día del Padre. Tantos de ustedes dan a sus hijos todos los días cuidado y orientación, aliciente y protección, disciplina y amor, y esto hace un mundo de diferencia. En nombre de todos ellos, queremos expresar nuestro gran reconocimiento.

Gracias por escuchar.


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