Discurso: 12 de julio de 2008


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Buenos Días.

Esta semana los miembros del Congreso regresaron a Washington después de su receso por el Cuatro de Julio. Mientras estuvieron en sus casas, escucharon un mensaje claro de sus electores: los estadounidenses están preocupados por los altos precios de la gasolina. Toda persona que va y viene de su trabajo, que cultiva alimentos, que reserva un boleto de avión o que opera un pequeño negocio, se siente apretada por los precios crecientes de la energía. Y los estadounidenses están cada vez más frustrados por la falta de acción del Congreso.

Uno de los factores que hace subir los precios de la gasolina es que en muchos de nuestros depósitos de petróleo aquí en los Estados Unidos se ha prohibido la exploración y producción. Esfuerzos en el pasado para satisfacer la demanda de petróleo mediante la ampliación de recursos domésticos han sido rechazados repetidamente por los Demócratas en el Congreso.

Sin embargo, esta semana estamos viendo señales de que el aumento reciente en los precios de la gasolina ha causado que algunos reconsideren su larga oposición a que se abrieran más regiones a la producción doméstica. Si este cambio de opinión es verdadero, podemos trabajar juntos en cuatro pasos que ampliarán la producción de petróleo y gas estadounidense y eventualmente aliviarán la presión de los precios crecientes.

Primero, debemos ampliar la producción petrolífera estadounidense aumentando el acceso a la exploración en alta mar en la Plataforma Continental Exterior, OCS por sus siglas en inglés. Los expertos consideran que la OCS actualmente prohibida podría producir suficiente petróleo para igualar lo que Estados Unidos produce actualmente durante casi diez años. El problema es que el Congreso ha restringido el acceso a áreas claves de la OCS desde principios de la década de los 1980. De ese tiempo para acá, los avances tecnológicos nos han permitido explorar petróleo en alta mar en formas que protegen el medio ambiente.

El mes pasado pedí a la Cámara de Representantes y al Senado que levantaran esta prohibición legislativa a fin de permitir a los estados tener la opción de abrir sus recursos OCS junto a sus costas. También ofrecí levantar una prohibición ejecutiva sobre esta exploración si el Congreso lo hacía. Desafortunadamente el Congreso no ha actuado. El tiempo se está acabando antes de que el Congreso tome su receso de verano. Por el bien de nuestra economía y de los consumidores estadounidenses, el Congreso debe actuar con prisa para ampliar la exploración de la OCS para que podamos aprovechar estos vastos recursos petrolíferos lo más pronto posible.

Segundo, debemos ampliar la producción petrolífera aprovechando el extraordinario potencial del petróleo de esquisto bituminoso. El petróleo de esquisto bituminoso es un tipo de roca que puede producir petróleo cuando se expone al calor u otros procesos. Un gran yacimiento en las Montañas Rocosas en el Oeste del país, de ser plenamente recuperado, podría por sí solo igualar más de un siglo de importaciones a niveles actuales. El año pasado, sin embargo, los líderes Demócratas introdujeron una cláusula que bloqueaba los contratos de exploración de petróleo de esquisto bituminoso en tierras federales dentro de un proyecto de ley general para gastos. Esa cláusula puede ser eliminada tan fácilmente como fue introducida y el Congreso debe hacerlo inmediatamente.

Tercero, debemos aumentar la producción de petróleo de Estados Unidos permitiendo la exploración en el norte de Alaska. Los científicos han desarrollado técnicas innovadoras para alcanzar este petróleo prácticamente sin ningún impacto sobre el medio ambiente o sobre la vida silvestre local.

Con una huella de perforación que cubre apenas una fracción pequeñísima de este enorme terreno, Estados Unidos podría producir un estimado de 10,000 millones de barriles de petróleo. Esto equivale aproximadamente a dos décadas de petróleo importado de Arabia Saudita. Insto a los miembros del Congreso que permitan que esta región remota brinde enormes beneficios al pueblo estadounidense.

Finalmente, necesitamos ampliar y mejorar nuestra capacidad de refinamiento. Han pasado casi 30 años desde que se construyera una nueva refinería en nuestra Nación y la expansión o modificación de refinerías existentes se ha vuelto sumamente costosa debido a juicios legales y barreras burocráticas. Como resultado Estados Unidos ahora importa del extranjero millones de barriles de gasolina totalmente refinada. Esto impone costos innecesarios a familias y conductores estadounidenses. Priva a los trabajadores estadounidenses de buenos empleos y es hora de que el Congreso cambie esto.

Es hora de que los Miembros del Congreso presten atención al dolor que los elevados precios de gasolina están causando a nuestros ciudadanos.

Cada dólar adicional que las familias estadounidenses gastan debido a los altos precios de la gasolina es un dólar menos que pueden usar para poner comida en la mesa o enviar un hijo(a) a la universidad. El pueblo de Estados Unidos merece mejor. Por lo tanto insto al Congreso que se una a mi Administración ahora para asegurar que nuestra economía se mantenga como la más fuerte, la más dinámica y la más prometedora del mundo.

Gracias por escuchar.


Este documento pertenece al Gobierno de los Estados Unidos de América y se encuentra en dominio público.