Diccionario de autoridades. Tomo I/Agradecimiento

SEÑOR
 
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L deſéo de corresponder la Académia Eſpañóla à los ſoberanos favores que continuamente experimenta de V.M. ha sido tan vivo, que ſe conſideraba deliquente cada inſtante que retardaba tributar ofrenda lo mismo que fué dádiva. Premió V.M. sus deſvélos diſtinguiendoſe de muchos Monarchas: pues quantos fueron dignamente celebrados por mercedes concedidas à ſervícios yá executados, ſe hallan excedidos de V.M. que previno à las informes taréas de la Académia anticipadas liberalidades. Oprimida ſu obligación con el peſo de tan repetidas honras, ha ſolicitado (con la brevedád poſible) reſpirar agradecida; bien que con voz no formada, pues ſolas ſon dos letras las que ofrece por ahóra à los Reales piés de V.M. para que lograda en ellos ſu mayor perfección, puedan ſalir airosas à la luz pública.

Juſto es, Señor, que las obras reconozcan ſu dueño, que los frutos ſe presenten à ſu Autór, y que à lo soberano rinda la lealtad en obſéquios el mas pronto y reſignado vaſſallage. De V.M. es quanto la Académia emprende, pues debe à ſu Real ſoberanía la protección de ſus alientos, y à ſu generosidád el logro de ſus fatígas. Todo lo que puede contribuír al eſplendór de la Nación Españóla trahe de V.M. el influxo, como de quien deſéa el mayor luſtre de ſus vaſſallos: por lo qual, ſin elección ni arbítrio, buſca eſte Diccionário de juſtícia à V.M. para que defendido de ſu Real ſombra, no pueda tener contra él la cenſúra reſpiración que no ſea apláuſo.


Señor.

 
La Académia Eſpañóla.