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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.





XXII



Al salir de Bilbao, lloviendo
el 20 IX 10.


Desde mi cielo á despedirme llegas
fino orvallo que lentamente bañas
los robledos que visten las montañas
de mi tierra y los maices de sus vegas.

Compadeciendo mi secura riegas
montes y valles, los de mis entrañas,
y con tu bruma el horizonte empañas
de mi sino y asi en la fé me anegas.


Madre Vizcaya, voy desde tus brazos
verdes, jugosos, á Castilla enjuta
donde fieles me aguardan los abrazos

de costumbre, que el hombre no disfruta
de libertad si no es preso en los lazos
del amor, compañero de la ruta.