Crepúsculo de amor

​Crepúsculo de amor​ (1934) de Felipe Pinglo Alva
vals peruano

Silencio dije al corazón un día,
y al instante sumiso enmudeció
transcurrió el tiempo y luego le decía

que por qué se calló.
Amar sin ser amado es osadía,
me dijo sentencioso el corazón
creer que la mujer ame algún día
es fruto de la insánica visión.

No alcanza la miseria de lo humano
a ver el más allá de una ilusión,
nace un afecto y al ser acariciado
se transforma en ardorosa pasión
en la risa y en el mirar de la adorada,
o en sus palabras de artística ficción
se desliza el veneno que nos troca
en esclavos que mendigan un engaño al corazón.
Sedientos de caricias y de halagos,
en el mundo las mujeres triunfan siempre en el amor.

Serena, y grave la voz de la experiencia
alguna vez domina al corazón
más antes fue la amable consejera
que en vano quiso dejar oir su voz
usando siempre del sufrimiento humano
la realidad nos muestra del querer
cruel y muy triste el sino es inhumano
sufrir por el amor de una mujer.