Compendio de Literatura Argentina: 34

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


ARISTOBULO DEL VALLEEditar


Orador brillante, escritor notable y maestro del derecho, tales son los títulos que la posteridad discierne á Aristóbulo Del Valle, nacido en Buenos Aires el año 1846.

El pensamiento escrito no cuadraba bien á su índole batalladora y por una necesidad imperiosa de su organismo, sólo la palabra podía traducir los movimientos amplios y generosos de su alma, esa palabra sublime con que ilustró en el parlamento, en el foro y en la cátedra cuestiones de derecho público de la mayor importancia, ó con el fuego que le daba su inspirada convicción, desde la tribuna de una asamblea popular inducía á su auditorio en medio de las agitadas turbulencias de la vida política, á mantener inviolable su libertad.

La literatura argentina se enriqueció con el brillo de su talento que fulguró sus destellos en páginas iluminadas, en que se leen como un modelo de elocuencia é inspiración artística, oraciones como la que le mereció la figura de Grau, ó artículos, siempre bellos en la forma, é impregnados en el fondo del más profundo estudio de las instituciones, ó memorables discursos con que agobiaba á sus adversarios con el arte más sublime y el potente influjo de la superioridad intelectual.

Pero es especialmente en el parlamento donde mostró en las diversas tendencias de su vida pública, inspirada siempre en el más recto patriotismo, espíritu batallador, cultura artística y torrentes portentosos de lenguaje en que estallaba en los grandes momentos de las luchas tempestuosas y ardientes de la política.

La prensa, la enseñanza y todas las manifestaciones de la intelectualidad tuvieron en Del Valle un cultivador activo é ilustrado. Ha escrito numerosos folletos, la mayor parte sobre trabajos jurídicos de importancia, entre los que se encuentra su brillante informe sobre competencia y jurisdicción de los consejos de guerra.

Su obra titulada Apuntes de Derecho Constitucional, tiene las proporciones de un trabajo fundamental, siendo de lamentar que no haya podido concluirlo.

Pero su labor intelectual fué consagrada especialmente á sus discursos que quedarán como modelo por la pureza de la forma y lo elevado del concepto.

Fué varias veces diputado, senador y ministro. Murió en Buenos Aires el 29 de Enero de 1896.