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Chipito (fragmento)
de Vicenta Castro Cambón


I

Voy a contarles un cuento que a mi hermano

Oí cuando pequeña

Leer en un librito que él había

Traído de la escuela

Escucha complaciente, Viejo mío,

Porque quiero que tú sepas

Lo que en mi triste vida me ha servido

Como lección eterna

II

Una alegre docena de pollitos

Salió por vez primera

Del paterno corral, con rumbo a un campo

Que estaba de allí cerca

Gozosos recordaban los pequeños

que en corral oyeran

Decir que el campo era muy hermoso

y en él mil cosas nuevas

Pensaban encontrar, y así charlando,

Con alegría inmensa

Seguían a su madre que es sabido,

Marchaba la primera

A poco que anduvieron, los pequeños

Notaron con sorpresa

que en el camino había un albañal,

en cuya orilla opuesta

Estaba ya su madre, quien decíales,

Que cosa fácil era

saltar de la zanjita al otro lado

porque era muy pequeña

Pero ellos, ni siquiera se movieron

temblando cual si fuera

el albañal un río caudaloso

Y en vano su elocuencia

Gasto la buena madre, ni uno solo,

Trató de complacerla,

Y solo murmuraban: - ¡no podemos!

Si no tenemos fuerza...

¡Pero intentad siquiera obedecerme!

De nuevo insistió ella

¡Haced lo que yo hago! ¡Abrid las alas!

¡a ver, haced la prueba!

Chipito, el más pequeño, dando a todos

ejemplo de obediencia

Yo quiero obedecerte, madre, dijo

Mas... no me ayudan a alcanzar la otra orilla...

Desalentada ella

Reunióse a los pequeños y emprendieron

hacia el corral la vuelta

De pan un pedacito, la gallina

hallo junto a la puerta

Y, claro esta, los chicos esperaban

su parte en la merienda

-Esto es para Chipito,- gritó entonces

La madre muy severa,

Y al ver que los pequeños la miraban

con gesto de protesta,

Les dijo: - Si Chipito no ha podido

salvar la zanja aquella,

Abrió, por darme el gusto sus alitas,

Yo Premio su obediencia