Cantar del Mío Cid/Bodas de las hijas del Cid77

Cantar segundo. Bodas de las hijas del CidEditar

77.

M

andólos venir a la corth & a todos los juntar.

Quando los falló por cuenta fízolos nonbrar;
tres mill & seis çientos avíe Mío Çid el de Bivar.
Alegras’ le el coraçón & tornos’ a sonrrisar:
«¡Grado a Dios, Minaya, & a Sancta María madre!
Con más pocos ixiemos de la casa de Bivar;
agora avemos riquiza, más avremos adelant.
Si a vos ploguiere, Minaya, & non vos caya en pesar,
enbiar vos quiero a Castiella do avemos heredades,
al rrey Alfonsso mío sennor natural;
d’estas mis ganançias que avemos fechas acá
darle quiero C cavallos & vos ídgelos levar.
Desí por mí besalde la mano & firme ge lo rrogad
por mi mugier & mis fijas
si fuere su merçed que m’ las dexe sacar.
Enbiaré por ellas, & vos sabed el mensage:
la mugier de Mío Çid & sus fijas las iffantes
de guisa irán por ellas que a grand ondra vernán
a estas tierras estrannas que nos pudiemos ganar.»
Essora dixo Minaya: «¡De buena voluntad!»
Pues esto an fablado piénssanse de adobar.
Çiento omnes le dio Mío Çid a Álbar Fánnez
por servirle en la carrera
e mando mill marcos de plata a San Pero levar
e que los diesse al abbat don Sancho.

78.


E

n estas nuevas todos sea alegrando

de parte de orient vino un coronado:
el obispo don Jerónimo so nombre es lamado,
bien entendido es de letras & mucho acordado,
de pie & de cavallo mucho era areziado.
Las provezas de Mío Çid andávalas demandando,
sospirando el obispo que s’ viesse con moros en el campo,
que si s’ fartas’ lidiando & firiendo con sus manos
a los días del sieglo non le lorassen christianos.
Quando lo oyó Mío Çid de aquesto fue pagado:
«¡Oid, Minaya Álbar Fánnez: por aquel que está en alto,
quando Dios prestarnos quiere nos bien ge lo gradescamos!
En tierras de Valençia fer quiero obispado
e dárgelo a este buen christiano.
Vos quando ides a Castiella levaredes buenos mandados.»

79.


P

logo a Álbar Fánnez de lo que dixo don Rodrigo.

A este don Jerónimo ya l’ otorgan por obispo,
diéronle en Valençia o bien puede estar rrico;
¡Dios, qué alegre era todo christianismo
que en tierras de Valençia sennor avíe obispo!
Alegre fue Minaya & spidios’ & vinos’.

80.


T

ierras de Valençia rremanidas en paz,

adelinnó pora Castiella Minaya Álbar Fánnez;
dexaré vos las posadas, non las quiero contar.
Demandó por Alfonsso do lo podríe fallar;
fuera el rrey a San Fagunt a un poco ha,
tornos’ a Carrión, i lo podríe fallar.
Alegre fue de aquesto Minaya Álbar Fánnez;
con esta presenteja adelinnó pora allá.

81.


D

e missa era exido essora el rrey Alfonsso;

a fe Minaya Álbar Fánnez do lega tan apuesto!
Fincó sos inojos ante tod’ el pueblo,
a los pies del rrey Alfonsso cayó con grand duelo,
besávale las manos & fabló tan apuesto:

82.


¡M

erçed, sennor Alfonsso, por amor del Criador!

Besávavos las manos Mío Çid lidiador
los pies & las manos commo a tan buen sennor
que l’ ayades merçed, ¡si vos vala el Criador!
Echástele de tierra, non ha la vuestra amor;
mager en tierra agena él bien faze lo so:
ganada a Xérica & a Onda por nombre,
prisó a Almenar & a Murviedro que es mijor,
assí fizo Çebolla & adelant Castejón,
e Penna Cadiella que es una penna fuert;
con aquestas todas de Valençia es sennor,
obispo fizo de su mano el buen Campeador
e fizo çinco fides campales & todas las arrancó.
Grandes son las ganançias que l’ dio el Criador,
fevos aquí las sennas, verdad vos digo yo:
çient cavallos gruessos & corredores,
de siellas & de frenos todos guarnidos son;
bésavos las manos & que los prendades vos,
rrazonas’ por vuestro vassallo & a vos tiene por sennor.»
Alçó la mano diestra, el rrey se sanctigó:
«De tan fieras ganançias commo a fechas el Campeador
¡si me vala Sant Esidro! plazme de coraçón,
e plázem’ de las nuevas que faze el Campeador;
rreçibo estos cavallos que m’ enbía de don.»
Mager plogo al rrey mucho pesó a Garçi Ordónez:
«¡Semeja que en tierra de moros non a bivo omne
quando assí faze a su guisa el Çid Campeador!»
Dixo el rrey al conde: «Dexad essa rrazón,
que en todas guisas mijor me sirve que vos.»
Fablava Minaya i a guisa de varón:
«Merçed vos pide el Çid, si vos cayesse en sabor,
por su mugier donna Ximena & sus fijas amas a dos:
saldríen del monesterio do elle las dexo
e iríen pora Valençia al buen Campeador.»
Essora dixo el rrey: «Plazme de coraçón;
hyo les mandaré dar conducho mientra que por mi tierra fueren,
de fonta & de mal curialdas & de desonor;
quando en cabo de mi tierra aquestas duennas fueren
catad cómmo las sirvades vos & el Campeador.
¡Oidme, escuellas & toda la mi cort!
Non quiero que nada pierda el Campeador;
a todas las escuellas que a él dizen sennor
porque los deseredé todo ge lo suelto yo;
sírvanles sus heredades do fuere el Campeador.
Atrégoles los cuerpos de mal & de ocasión,
por tal fago aquesto que sirvan a so sennor.»
Minaya Álbar Fánnez las manos le besó;
sonrrisos’ el rrey, tan velido fabló:
«Los que quisieren ir servir al Campeador
de mí sean quitos & vayan a la graçia del Criador;
más ganaremos en esto que en otra desonor.»
Aquí entraron en fabla los iffantes de Carrión:
«Mucho creçen las nuevas de Mío Çid el Campeador;
bien casaríemos con sus fijas pora huebos de pro.
Non la osaríemos acometer nos esta rrazón;
Mío Çid es de Bivar & nos de los condes de Carrión»
Non lo dizen a nadi & fincó esta rrazón.
Minaya Álbar Fánnez al buen rrey se espidió:
«¿Hya vos ides, Minaya? ¡Id a la graçia del Criador!
Levedes un portero, tengo que vos avrá pro;
si leváredes las duennas sívanlas a su sabor,
fata dentro en Medina denles quanto huebos les fuer;
desí adelant piensse d’ellas el Campeador.»
Espidios’ Minaya & vasse de la cort.

83.


L

os iffantes de Carrión dando ivan conpanna a Minaya Álbar Fánnez:

«En todo sodes pro, en esto assí lo fagades:
saludadnos a Mío Çid el de Bivar,
somos en so pro quanto lo podemos far;
el Çid que bien nos quiera nada non perderá.»
Respusó Minaya: «Esto non me a por qué pesar.»
Hido es Minaya, tórnansse los iffantes.
Adelinó pora San Pero o las duennas están,
tan grand fue el gozo quando l’ vieron assomar;
deçido es Minaya, a Ssan Pero va rrogar.
Quando acabó la oraçión a las duennas se tornó:
«Omílom’, donna Ximena; ¡Dios vos curie de mal!
¡Assí ffaga a vuestras fijas amas!
Salúdavos Mío Çid allá ond de elle está,
sano lo dexé & con tan grand rrictad.
El rrey por su merçed sueltas me vos ha
por levaros a Valençia que avemos por heredad.
Si vos viesse el Çid sannas & sin mal
todo seríe alegre que non avríe ningún pesar.»
Dixo donna Ximena: «¡El Criador lo mande!»
Dió tres cavalleros Minaya Álbar Fánnez,
enviólos a Mío Çid a Valençia do está:
«Dezid al Canpeador ¡que Dios le curie de mal!»
que su mugier & sus fijas el rrey sueltas me las ha;
mientra que fuéremos por sus tierras conducho nos mandó dar.
De aquestos XV días si Dios nos curiare de mal
seremos yo & su mugier & sus fijas que el a
hy todas las duennas con ellas quantas buenas ellas han.»
Hidos son los cavalleros & d’ello penssarán;
remaneçió en San Pero Minaya Álbar Fánnez.
Veríedes cavalleros venir de todas partes,
hirse quieren a Valençia a Mío Çid el de Bivar,
que les toviesse pro rrogavan a Álbar Fánnez;
diziendo esto Mianaya: «Esto feré de veluntad.»
A Minaya LXV cavalleros acreçido l’ han
e él se teníe C que aduxiera d’allá;
por ir con estas duennas buena conpanna se faze.
Los quinientos marcos dio Minaya al abbat;
de los otros quinientos dezirvos he qué faze:
Minaya a donna Ximena & a sus fijas que ha
e a las otras duennas que las sirven delant
el bueno de Minaya pensólas de adobar
de los mejores guarnimientos que en Burgos pudo falar,
palafrés & mulas, que non parescan mal.
Quando estas duennas adobadas las han
el bueno de Minaya penssar quiere de cavalgar.
Afévos Rachel & Vidas, a los pies le caen:
«¡Merçed, Minaya, cavallero de prestar!
Desfechos nos ha el Çid sabet, si no nos val;
soltaríemos la ganançia que nos diesse el cabdal.»
«Hyo lo veré con el Çid si Dios me lieva alá;
por lo que avedes fecho buen cosiment i avrá.»
Dixo Rachel & Vidas: ¡El Criador lo mande!
Si non, dexaremos Burgos, irlo hemos buscar.»
Hido es pora San Pero Minaya Álbar Fánnez;
muchas yentes se le acogen, penssó de cavalgar.
Grand duelo es al partir del abbat:
«¡Si vos vala el Criador Minaya Álbar Fánnez!
Por mí al Campeador las manos le besad;
aqueste monesterio no lo quiera olbidar,
todos los días del sieglo en levarlo adelant
el Çid siempre valdrá más.»
Respuso Minaya: «¡Ferlo he de veluntad!»
Hya s’ espiden & pienssan de cavalgar,
el portero con ellos que los ha de aguardar;
por la tierra del rrey mucho conducho les dan.
De San Pero fasta Medina en V días van;
felos en Medina las duennas & Álbar Fánnez.
Direvos de los cavalleros que levaron el menssaje:
al ora que lo sopo Mío Çid el de Bivar
plógol’ de coraçón & tornos’ a alegrar,
de la su boca conpeçó de fablar:
«¡Qui buen mandadero enbía tal deve sperar»
Tú, Munno Gustioz & Pero Vermúez delant
e Martín Antolínez un burgalés leal,
el obispo don Jerónimo coronado de prestar,
cavalguedes con çiento guisados pora huebos de lidiar;
por Sancta María vos vayades passar,
vayades a Molina que yaze más adelant,
tiénela Avengalvón mío amigo es de paz
con otros çiento cavalleros bien vos conssigrá;
hid pora Medina quanto lo pudiéredes far;
mi mugier & mis fijas con Minaya Álbar Ffánnez
así commo a mí dixieron hi los podredes falar,
con grand ondra aduzídmelas delant.
E yo fincaré en Valençia que mucho costado m’ ha,
grand locura seríe si la desenparas’;
yo ffincaré en Valençia ca la tengo por heredad.»
Esto era dicho, pienssan de cavalgar
e quanto que pueden non fincan de andar.
Troçieron a Sancta María & vinieron albergar a Fronchales,
e el otro día vinieron a Molina posar.
El moro Avengalvón quando sopo el menssaje
saliólos rreçebir con grant gozo que faze:
«¿Venides, los vassallos de mío amigo natural?
¡A mí non me pesa sabet, mucho me plaze!»
Fabló Munno Gustioz, non speró a nadi:
«Mío Çid vos saludava & mandólo rrecabdar
con çiento cavalleros que privado l’ acorrades.
Su mugier & sus fijas en Medina están;
que vayades por ellas, adugádesgelas acá
e ffatta en Valençia d’ellas non vos partades.»
Dixo Avengalvón: «Ferlo he de veluntad!»
Essa noch conducho les dio grand;
a la mannana pienssan de cavalgar;
çiento l’ pidieron mas él con dozientos va.
Passan las montannas que son fieras & grandes,
passaron Mata de Toranz de tal guisa que ningún miedo non han,
por el val de Arbuxedo pienssan a deprunar.
E en Medina todo el rrecabdo está:
envió dos cavalleros Minaya Álbar Fánnez que sopiessen la verdad,
esto non detardan ca de coraçón lo han;
el uno fincó con ellos & el otro tornó a Álbar Fánnez:
«Virtos del Campeador a nos vienen buscar;
Afevos aquí Pero Vermúez & Munno Gustioz que vos quieren sin hart,
e Martín Antolínez el burgalés natural
e el obispo don Jerónimo coronado leal,
e el alcayaz Avengalvón con sus fuerças que trahe
por sabor de Mío Çid de grand ondra l’ dar;
todos vienen en uno, agora legarán.»
Essora dixo Minaya: «¡Vayamos cavalgar!»
Esso ffue apriessa fecho que no s’ quieren detardar;
bien salieron d’en çiento que non pareçen mal,
en buenos cavallos a petrales & a cascaveles
e a cuberturas de çendales & escudos a los cuellos
e en las manos lanças que pendones traen,
que sopienssen los otros de qué seso era Álbar Fánnez
o cuémo saliera de Castiella Álbar Fánnez con estas duennas que trahe.
Los que ivan mesurando & legando delant.
luego toman armas & tómanse a deportar;
por çerca de Salón tan grandes gozos van.
Don legan los otros a Minaya Álbar Fánnez se van homilar.
Quando legó Avengalvón dont a ojo ha
sonrrisándose de la boca hívalo abraçar,
en el ombro lo saluda ca tal es su husaje:
«¡Tan buen día convusco Minaya Álbar Fánnez!
Traedes estas duennas por o valdremos más,
mugier del Çid lidiador & ssus ffijas naturales;
ondrarvos hemos todos ca tal es la su auze,
mager que mal le queramos non ge lo podremos far,
en paz o en gerra de lo nuestro abrá;
mucho l’ tengo por torpe qui non conosçe la verdad.»

84.


S

onrrisos’ de la boca Minaya Álbar Fánnez:

«¡Hya Avengalvón amigo l’ sodes sin falla!
Si Dios me legaré al Çid & lo vea con el alma
d’esto que avedes fecho vos non perderedes nada.
Vayamos posar ca la çena es adobada.»
Dixo Avengalvón: «Plazme d’esta presentaja,
antes deste terçer día vos la daré doblada.»
Entraron en Medina, sirvíalos Minaya;
todos fueron alegres del çerviçio que tomaran.
El portero del rrey quitarlo mandava;
ondrado es Mío Çid en Valençia do estava
de tan grand conducho commo en Medina l’ sacaran;
el rrey lo pagó todo & quito se va Minaya.
Passada es la noche, venida es la mannana,
oida es la missa & luego cavalgavan;
salieron de Medina & Salón passavan,
Arbuxuelo arriba privado aguijavan,
el campo de Torançio luego l’ atravessavan,
vinieron a Molina la que Avengalvón mandava.
El obispo don Jherónimo buen christiano sin falla
las noches & los días las duennas aguardava,
e buen cavallo en diestro que va ante sus armas,
entre el & Álbar Fánnez hivan a una companna.
Entrados son a Molina, buena & rrica casa;
el moro Avengalvón bien los sirvíe sin falla,
de quanto que quisieron non ovieron falla,
aun las ferraduras quitárgelas mandava;
a Minaya & a las duennas ¡Dios, cómmo las ondrava!
Otro día mannana luego cavalgavan;
fata en Valençia sirvíalos sin falla,
los sos despendíe el moro que de lo so non tomava nada.
Con estas alegrías & nuevas tan ondradas
aprés son de Valençia a tres leguas contadas.
A Mío Çid el que en buen ora nascó
dentro a Valençia liévanle el mandado;

85.


A

legre fue Mío Çid que nunqua más nin tanto

ca de lo que más amava ya l’ viene el mandado.
Dozientos cavalleros mandó exir privado
que rreçiban a Mianaya & a las duennas fijasdalgo;
él sedíe en Valençia curiando & guardando
ca bien sabe que Álbar Fánnez trahe todo rrecabdo.
86.

A

fevos todos aquestos rreçiben a Minaya

e a las duennas & a las ninnas & a las otras conpannas.
Mandó Mío Çid a los que ha en su casa
que guardassen el alcáçar & las otras torres altas
e todas las puertas & las exidas & las entradas,
e aduxiéssenle a Bavieca poco avíe que l’ ganara,
aun no sabíe Mío Çid el que en buen ora çinxó espada
si seríe corredor o ssi abríe buena parada;
a la puerta de Valençia do fuesse en so salvo
delante su mugier & de sus fijas queríe tener las armas.
Reçibidas las duennas a una grant ondrança
el obispo don Jherónimo adelant se entrava,
i dexava el cavallo, pora la capiella adelinava;
con quantos que él puede que con oras se acordaran,
sobrepeliças vestidas & con cruzes de plata,
rreçibir salíen las duennas & al bueno de Minaya.
El que en buen ora nascó non lo detardava;
ensiéllanle a Bavieca, cuberturas le echavan,
Mío Çid salió sobr’ él & armas de fuste tomava;
vistios’ el sobregonel; luenga trahe la barba;
fizo una corrida; esta fue tan estranna
por nombre el cavallo Bavieca cavalga;
quando ovo corrido todos se maravillavan;
d’es’ día se preçió Bavieca en quant grant fue Espanna.
En cabo del cosso Mío Çid descalgava,
adelinnó a su mugier & a sus fijas amas.
Quando lo vio donna Ximena a pies se le echava:
«¡Merçed, Campeador en buen ora çinxiestes espada!
Sacada me avedes de muchas vergüenças malas;
afeme aquí, sennor, yo & vuestras fijas & amas,
con Dios & convusco buenas son & criadas.»
A la madre & a las fijas bien las abraçava,
del gozo que avíen de los sos ojos loravan.
Todas las sus mesnadas en grant delent estavan,
armas teniendo & tablados quebrantavan.
Oid que dixo el que en buen ora nascó:
«Vos, querida & ondrada mugier,
& amas mis fijas mi coraçón & mi alma,
entrad comigo en Valençia la casa,
en esta heredad, que yo vos he ganada.»
Madre & fijas las manos le besavan;
a tan grand ondra ellas a Valençia entravan.

87.


A

delinnó Mío Çid con ellas al alcáçar

alá las subíe en el más alto logar.
Ojos velidos catan a todas partes,
miran Valençia cómmo yaze la çibdad
e del otra parte a ojo han el mar;
miran la huerta espessa es & grand;
alçan las manos por a Dios rrogar
d’esta ganançia cómmo es buena & grand.
Mío Çid & sus companas tan a grand sabor están.
El ivierno es exido que el março quiere entrar.
Dezir vos quiero nuevas de alent partes del mar,
de aquel rrey Yuçef que en Marruecos está.

88.


P

esol’ al rrey de Marruecos de Mío Çid don Rodrigo:

«Que en mis heredades fuertemientre es metido
e el non ge lo gradeçe si non a Jhesu Christo»
Aquel rrey de Marruecos ajuntava sus virtos,
con L vezes mill de armas todos fueron conplidos;
entraron sobre mar, en las barcas son metidos,
van buscar a Valençia a Mío Çid don Rodrigo.
Arribado an las naves, fuera eran exidos.

89.


L

egaron a Valençia la que Mío Çid a conquista;

fincaron las tiendas & posan las yentes descreídas.
Estas nuevas a Mío Çid eran venidas:


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Introducción

Portada | Crónica de veinte reyes

Destierro del Cid

1..16 | 17..32 | 33..48 | 49..63

Bodas de las hijas del Cid

64..76 | 77..89 | 90..102 | 103..111

La afrenta de Corpes

112..121 | 122..131 | 132..141 | 142..152

Anexo

Anotaciones