Cancionero de Manuelita Rosas/Eres Bella, Manuelita (Francisco Baraja)

​Cancionero de Manuelita Rosas​ de Francisco Baraja
Eres Bella, Manuelita
Notas
¡ERES BELLA, MANUELITA!


Sois un ángel, Manuelita, es cierto,

un ángel en el alma y en el semblante,
aqui me puso Dios,
como puso la linfa en el desierto,
como en la oscuridad la luz brillante
como un amparo a nos...!

LA FUENTE.

Eres bella, Manuelita!
esa mágica sonrisa
celestial
que a tu faz pura y bendita
con encantos divinisa
sin igual.
Forman de ti un ser precioso
divino, tierno, hechicero,
seductor,
que ni el sol le iguala hermoso,
ni del alba su lucero
y esplendor!
¿Has visto en noche apacible,
sobre el espacio la luna
divagar,
sin que celaje visible
venga su espléndida albura
a empañar?
Pues bien, más hermosa brilla
tu angélica limpia frente
de marfil;

contiene más maravillas
que la edad dulce inocente
e infantil!
Has nacido virgen bella,
para un ejemplo adorable
de bondad.
Por eso es blanca tu estrella.
modelo tú, de envidiable
caridad.
Esas prendas que ennoblecen
vuestro noble y gencroso
corazón,
un porvenir os ofrecen
feliz, alegre, abundoso,
de fruición.
Ni la gran primavera
con su luz y con sus flores
tan querida
es una imagen ligera
de tu vida de primores
bendecida.
Yo he visto al sol levantarse
cercado de nubes de oro
y carmin.
Brillante al mundo mostrarse;
y de avecillas en coro
un sin fin.
Saluda su nacimiento,
pero mucho más encanto
y dulzor
hay en vos bello portento;

nada hay que iguale en un tanto
tu esplendor.
¡Oh virgen pura del Plata!
tan divina cual graciosa,
en cuya alma candorosa
puso Dios tanta virtud,
vierte con mano profusa
tus bondades y clemencia,
haciendo de tu existencia
un manantial de salud.

La madre de Dios que vele
siempre tu vida preciosa,
alma noble y generosa
de pureza sin igual!...

Derrame siempre su gracia
sobre tu frentc bendita
tierna y santa Manuelita
de beldad angelical.

Dirija siempre tu planta
por mi próspero camino:
pot ello el fiel argentino
le implora con ansiedad.

Vea a ese ser a quien ama
con un cariño acendrado
de dicha y placer colmado
de inmensa felicidad (27).


FRANCISCO BARAJA.