Cancionero, Vuelan mis pensamientos tanto al cielo

Fragmento CCCLXII
Cancionero
 de Francesco Petrarca

Vuelan mis pensamientos tanto al cielo,
que aun me parece que en tal alto foro
alguno de ellos tenga su tesoro,
ya despojado del rompido velo.

Temblando el corazón de un dulce hielo
oigo que dice (y pálido me azoro):
«Amigo, yo te honro ahora y te adoro,
pues supiste mudar uso con pelo».

Me lleva a su Señor y ante Él me inclino,
rogando humildemente que consienta
que quede viendo yo uno y otro gesto.

Responde: «Ya está escrito tu destino;
mas, porque veinte años tarde o treinta,
no te parezca mucho, que es bien presto».