Cancionero, Me enciendo por Amor de ardiente celo

Fragmento CLXXXII
Cancionero
 de Francesco Petrarca

Me enciendo por Amor de ardiente celo,
por él de helado miedo languidezco,
tanto que dudo ya qué más padezco
si esperanza o temor, si llama o hielo.

Temblar de estío, arder de invierno suelo,
ya afán o ya sospecha al alma ofrezco,
travestida mujer casi parezco
que encubre un hombre bajo ropa y velo.

Más la primera pena me lastima,
arder día y noche; que en concepto humano
no cabe el dulce mal, ni en verso o rima.

La otra no; que es el fuego tan tirano
que iguala todo hombre, y quien su cima
piensa alcanzar, las alas tiende en vano.