Cancionero, Las dulces lomas, donde siempre quedo

Fragmento CCIX
Cancionero
 de Francesco Petrarca

Las dulces lomas, donde siempre quedo,
si parto, pues partir ya me es prohibido,
delante van, y al cuello me ha prendido
el peso por que a Amor mi vida cedo.

De mi por mí a menudo en pasmo quedo,
pues marcho siempre, y siempre sigo uncido
al yugo que ya tanto he sacudido
y en él, si más de él huyo, más me enredo.

Y como ciervo herido de saeta
que dentro con el hierro emponzoñado
más sufre cuanto el paso más aprieta,

soy yo, el izquierdo lado traspasado,
que agonizo, aunque en parte el mal se aquieta,
muerto de sufrir, de huir cansado.