Cancionero, Esa, por quien troqué por Sorga Arno

Fragmento CCCVIII
Cancionero
 de Francesco Petrarca

Esa, por quien troqué por Sorga Arno,
por pobre libertad sierva riqueza,
áspera convirtió aquella terneza
por la que ayer viví y hoy me descarno.

Y en vano muchas veces hoy reencarno
para el siglo que venga su belleza,
pintándosela a aquel que busca alteza,
pues nunca con mi estilo el gesto encarno.

Las partes, que jamás otra tuviera
y aquí del cielo fueron estandarte,
una o dos rascuñarlas me atreviera;

pero, en llegando a la divina parte,
que breve y claro sol al mundo era,
falta osadía allí, e ingenio y arte.