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Canción de noviembre y abril
de Federico García Lorca



   El cielo nublado
pone mis ojos blancos.

   Yo, para darles vida,
les acerco una flor
amarilla.

   No consigo turbarlos.
Siguen yertos y blancos.

   (Entre mis hombros vuela
mi alma dorada y plena.)

   El cielo de abril
pone mis ojos de añil.

   Yo, para darles alma,
les acerco una rosa
blanca.

   No consigo infundir
lo blanco en el añil.

   (Entre mis hombros vuela
mi alma impasible y ciega.)