Abrir menú principal

Capítulo IX
Pág. 255 de 442
Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Navegando Guzmán de A[l]farache para España, se mareó Sayavedra; diole una calentura, saltóle a modorra y perdió el juicio. Dice que él es Guzmán de Alfarache y con la locura se arrojó a la mar, quedando ahogado en ella

Trujimos tan próspero tiempo a la salida de Génova, que, cuando el sol salió el martes, habíamos doblado el cabo de Noli, como está dicho, y hasta llegar a las Pomas de Marsella tuvimos favorable viento. Allí esperamos hasta la prima rendida, siéndonos todo siempre apacible, porque corría un fresco levante, con el cual navegamos hasta el siguiente día en la tarde, que se descubrió tierra de España, con general alegría de cuantos allí veníamos.

La fortuna, que ni es fuerte ni una, sino flaca y varia, comenzó a mostrarnos la poca constancia suya en grave daño nuestro, y -hablando aquí agora por los términos y lenguaje que a los marineros entonces les oí- cubrióse todo el cielo por la banda del maestral con oscuras y espesas nubes, que despedían de sí unos muy gruesos goterones de agua. Faltónos este viento, comenzando a entristecer los corazones, que parecía tener encima dellos aquella negregura tenebrosa; lo cual visto por los consejeros y pilotos, hicieron junta en la popa, con ánimo de prevenirse de remedio contra tan espantosas amenazas.

Cada uno votaba lo que más le parecía importante; mas viendo cargar el viento en demasía, sin otra resolución alguna ni esperarla, fue menester amainar de golpe la borda, que llaman ellos la vela mayor, y, poniéndola en su lugar, sacaron otra más pequeña, que llaman el marabuto, vela latina de tres esquinas a manera de paño de tocar. Hicieron a medio árbol tercerol, previniéndose de lo más necesario. Pusieron los remos encima de los filares. A los pasajeros y soldados los hicieron bajar a las cámaras, muy contra toda su voluntad. Comenzaron a calafatear las escotillas de proa, no faltando en todo la diligencia que importaba para salvar las vidas que tan a peligro estaban.



Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX