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Capítulo VII
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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Llega Guzmán de Alfarache a Génova, donde, conocido de sus deudos, lo regalaron mucho

Largo tiempo conservará la vasija el olor o sabor con que una vez fuere llena. Si el curso del mío, las ocasiones y casos, amor y temor no abrieren los ojos a el entendimiento, si con esto no recordare del sueño de los vicios, no me puedo persuadir que puedan fuerzas humanas. Y aunque con estratagemas, trazas y medios, pudiera ser alcanzarlo, no a lo menos con tanta facilidad, que no sea necesario largo discurso, con que haga su eleción el hombre, destinguiendo lo útil de lo dañoso, lo justo de lo injusto y lo malo de lo bueno. Y ya, cuando a este punto llega, anda el negocio de condición que quien se quisiere ayudar a salir del cenagal, nunca le faltarán buenas inspiraciones del cielo, que favoreciendo los actos de virtud los esfuerza, con que, conocido el error pasado, enmienden lo presente y lleguen a la perfeción en lo venidero.

Mas los brutos, que como el toro cierran los ojos y bajan la cabeza para dar el golpe, siguiendo su voluntad, pocas veces, tarde o nunca vendrán en conocimiento de su desventura. Porque como ciegos no quieren ver, son sordos a lo que no quieren oír ni que alguno les inquiete su paso. Huelgan irse paseando por la senda de su antojo, pareciéndoles larga, que no tiene fin o que la vida no tiene de acabarse, cuya bienaventuranza consiste sólo en aquella idolatría.



Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX