Atalaya de la vida humana: 072

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Atalaya de la vida humana I Mateo Alemán


De tal manera, que no hay esperar cosa buena en el mozo que humilde no fuere, por ser la juventud puerta y principio del pecado. Criéme consentido: no quise ser corregido. Y como la prudencia es hija de la experiencia, que se adquiere por transcurso de tiempo, no fuera mucho si errara como mancebo. Mas que habiéndome sucedido lo que ya de mí has oído en los amores de Malagón y Toledo, y debiendo temer, como gato escaldado, el agua fría, diese más crédito a mujeres y me quisiese dejar llevar de sus enredos; que no conociese con tantas experiencias y tales que siempre nos tratan con cautela, o nace de mucha simplicidad nuestra o demasiada pasión del apetito. Y aquesto es lo más verdadero y cierto.

Y a Dios pluguiera que aquí parara y en este puerto diera mi plus ultra, plantando las colunas de mi escarmiento, sin que, como verás adelante, no reincidiera mil veces en esta flaqueza, sin poderme preciar de que alguna hubiese salido con bien de la feria. Mas como el que ama siempre hace donación a quien ama de su voluntad y sentidos, no es maravilla que como ajeno dellos haga locuras, multiplicando los disparates.

El embajador mi señor amaba una señora principal, noble, llamada Fabia; era casada con un caballero romano; a la cual yo paseaba muy a menudo y no con pequeña nota; pues ya por ello estaba indiciada sin razón, porque de su parte jamás hubo para ello algún consentimiento ni causa. Mas, como todos y cada uno puede amar, protestar y darse de cabezadas contra la pared, sin que la parte contraria se lo impida, mi amo hacía lo que su pasión le ditaba y ella lo que a su honra y de su marido convenía.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX