Armonías (Amézaga)

Armonías (1897) de Juana Rosa de Amézaga


Hay armonía entre las almas puras
que el bien practican, ignorando el mal,
y gustan de la vida las dulzuras
sin mezcla de lo ruin y material.

Hay armonía entre las artes bellas
y el humano sensible corazón
que se retrata y reproduce en ellas
su rica y elevada inspiración.

Hay armonía entre el valor heroico
y la abnegada superior virtud
que sacrifica con valor estoico
placeres, ambiciones y quietud.

Armonizan del rostro la belleza
y del alma la plácida bondad,
formando con su gracia y su nobleza
los lazos de purísima amistad.

Son armoniosos los alegres trinos
que las aves entonan con placer
y los bellos celajes purpurinos
que rodean la aurora al renacer.

Hay armonía entre la fuerza inmensa
del insondable, bullicioso mar,
y la potencia incalculable, intensa
de la cabeza en su tenaz pensar.

Hay armonía entre las gayas flores
de corta vida y delicioso olor
y los gratos ternísimos amores
que viven lo que aromas en la flor.

Armonizan también la noble ciencia
buscando sin descanso la verdad,
y la recta, austerísima conciencia
condenando sin tregua la maldad.