Amar por razón de estado (Versión para imprimir)

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Personas
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Amar por razón de estado


Amar por razón de estado

Tirso de Molina



Los que hablan en ella son los siguientes:

 


LEONORA, viuda.
CARLOS, duque de Cléves.


LUDOVICO, marqués.
ENRIQUE, caballero.


ISABELA, dama.
RICARDO, viejo.


LA DUQUESA, su esposa.
Dos criados.


Escena I
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


La escena es en Cléves, en una quinta del DUQUE,
a diez leguas de allí, y en otra inmediata.
  

  
Una quinta del DUQUE.-
Jardín con un costado del edificio.
  
Escena I

  
LEONORA y ENRIQUE, a una ventana,
de la cual pende una escala.
  
LEONORA

Enrique, el sol nos da prisa;
con esperezos la aurora,
si celosa de mí llora,
mis pesares le dan risa.


ENRIQUE

¡Qué presurosa que pisa, 5
mi bien, el cóncavo espejo,
de sus celajes bosquejo!
¡Qué bien muestra a su pesar,
en su mucho madrugar,
que tiene el marido viejo! 10
¡Oh! ¿quién candados pusiera
a las puertas de su oriente,
porque presa eternamente,
eterna mi dicha hiciera?
¿Quién, rompiendo la vidriera 15
por donde su luz traspasa,
pusiera a sus cursos tasa,
y impidiéndola el correr,
la hiciera, pues es mujer,
que aprendiera a estarse en casa? 20
¡No estuviera yo en Noruega,
donde hay noches tan corteses
que regalan por seis meses
a quien a su clima llega!


Escena I
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



LEONORA

Si amor en ellos sosiega, 25
¿de qué, mi bien, serviría
tan prolongada alegría,
habiéndola de lastar
llorando, con esperar
otros seis meses de día? 30
No alargues con dilaciones
recelos de nuestro daño;
mira que a dichas de un año
riesgo de un instante pones.
Baja, mi bien.


ENRIQUE

Escalones 35
de mi muerte bajaré.

(Baja el primer paso.)
 
¿Cuándo a verte volveré?
¿Eso pregunta quien ama,
y ausente del sol la llama,
de su fuego esfera fue? 40
Mientras está en Belpaís
el Duque, y la noche oscura
miedos del sol asegura,
¿qué preguntas?


ENRIQUE

Vos decís
que me amáis, ¡y permitís 45
que me vaya!


LEONORA

Es el temor,
ayo cruel del honor,
y el sol que a nacer empieza,
en su misma luz tropieza
por descubrir nuestro amor. 50
¿Bajaste ya?


ENRIQUE

El primer paso.


LEONORA

Adiós, pues.


ENRIQUE

Oye de aquí
quejas del alma.


Escena I
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


LEONORA

¡Ay de mí!
Vete, Enrique, y habla paso.


ENRIQUE

Si hicieras, Leonora, caso 55
de mis penas...


LEONORA

Si te ve
el sol...


ENRIQUE

Ya, mi bien, bajé
 
(Baja otro.)
 
otro escalón; que violenta
mi fe, los pasos me cuenta,
y no la haces de mi fe. 60


LEONORA

Repara, amores, por Dios,
que no es amante discreto
quien pone a riesgo el secreto.


ENRIQUE

Reparad en mi amor vos.


LEONORA

Voyme.


ENRIQUE

(Baja otros dos.)
 
Ya bajé otros dos. 65


LEONORA

No ocasiones mi cuidado.


Escena I
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


ENRIQUE

Mi bien, ¿pues qué juez no ha dado
lugar que en cada escalón
siquiera hable una razón
el más vil ajusticiado? 70


LEONORA

Mira que ya son las hojas
ojos de Argos, que nos ven
deste jardín.


ENRIQUE

¡Ay mi bien!
Yo te adoro y tú te enojas.
(Acaba de bajar.)


LEONORA

Temo.



ENRIQUE

(Acabando de bajar)
 
Cesen tus congojas; 75
que ya me voy. Goce el sueño.
la gloria que en ti le empeño.


LEONORA

¿Soltaré la escala?


ENRIQUE

Sí.


LEONORA

¿Vaste?


ENRIQUE

Voyme, y quedo en ti.


LEONORA

¡Ay dulce esposo!


ENRIQUE

¡Ay mi dueño! 80
  
(Suelta LEONORA a la escala y se retira.)


Escena II
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


El DUQUE, dos criados.- ENRIQUE.
  
DUQUE

¿A estas horas hombre aquí?
Matalde, si no se da.


ENRIQUE

(Aparte.)
 
Ya, Amor, descubierto está
vuestro secreto por mí.
Restaure el acero agora 85
culpas que por tardo os doy.


DUQUE

¿Quién eres?


ENRIQUE

Un hombre soy.


DUQUE

Pues ¿qué haces aquí a tal hora?


ENRIQUE

Idolatrar estas piedras,
de mi hechizo semejanza 90
y comparar mi esperanza,
a sus siempre verdes yedras.


DUQUE

¿Amas en palacio?


ENRIQUE

Adoro.


DUQUE

¿A quién?


ENRIQUE

Si fueras discreto,
no ofendieras al secreto, 95
de amor más rico tesoro.


DUQUE

¿Por dónde al parque cerrado
entraste?


ENRIQUE

Si amor es ave
que penetrar nubes sabe,
¿qué preguntas?


DUQUE

Al sagrado 100
deste lugar, es delito
entrar de noche.


ENRIQUE

Al Amor,
que es el monarca mayor,
ningún lugar le limito.


{{Pt|DUQUE| Di quién eres.


ENRIQUE

Todo yo 105
soy amor, y no soy más.


DUQUE

Si te encubres, morirás.


ENRIQUE

Amor esfuerzo me dio
para defenderme.


DUQUE

Muera.


ENRIQUE

Mal mi valor conocéis. 110
  
(Echan mano a las espadas de los cuatro,
y éntranse acuchillando el DUQUE y ENRIQUE;
los criados huyen al punto.)
  

DUQUE

(Dentro.)
 
¡Valiente brazo! ¿Qué hacéis?
¿De un solo hombre huís?


Escena III
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



  
El DUQUE y ENRIQUE, volviendo a salir.
  
DUQUE

(Retirándose de ENRIQUE.)
 
Espera:
advierte que el Duque soy.


ENRIQUE

Vuestra Alteza me perdone,
si mi espada se le opone; 115
y porque resuelto estoy
de morir, antes que sepa
quién la espada le ha ganado,
(venturoso desgraciado,
aunque en mi valor no quepa, 120
el justo merecimiento
que consigue mi osadía)
Vuestra Alteza honre la mía,
porque con la suya intento
dar principio a mi ventura 125
y mi sangre ennoblecer.


DUQUE

Tu valiente proceder
de mi enojo te asegura.
Dos criados me has herido,
pero no temas por eso. 130


ENRIQUE

Que me ha pesado confieso
aunque en mi defensa ha sido.


DUQUE

Descúbrete, caballero.


ENRIQUE

Vuestra Alteza tiene fama
de cruel contra quien ama 135
sangre suya, y de aquí infiero
lo mal que me puede estar
hacer de quién soy alarde.
El sol sale; adiós, que es tarde
y indecente este lugar. 140

(Vase.)


Escena IV
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



  
El DUQUE.
  
DUQUE ¡Determinado valor!

¿Qué es esto? ¡Válgame el cielo!
Una escala está en el suelo.
Cayó por ella mi honor
El arrogante embozado 145
autor de mi afrenta ha sido;
que el peligro hace atrevido
al más cobarde culpado.
¿Qué hay que dudar? ¿No me dijo:
«Vuestra Alteza tiene fama 150
de cruel contra quien ama
sangre suya»? Si colijo
de aquí consecuencias llanas,
a mi sangre fue traidor,
y torpe ofende mi honor 155
una de mis dos hermanas.
¿Si será Leonora? No;
que en su temprana viudez
la virtud ha sido juez
de que Artemisa perdió 160
el casto blasón con ella.
¿Será Isabela? Tampoco,
pues al deseo más loco
reprime ardores de vella.
Pues ¿quién será de las dos, 165
si no tengo en Belpaís
otra sangre? ¿Qué decís,
honra, en estas dudas vos?
Este cuarto es de Leonora
y de Isabela; esta escala 170
en la culpa las iguala,
si cómplice, acusadora.
Para poder sentenciar,
información se ha de hacer.
¿Vos sois casa de placer? 175
Mejor diréis de pesar.
¿Llamaré gente que siga
mi enemigo? Sed más sabio,
honor mío; que el agravio
no lo es mientras no se diga. 180
Ni el sol que empieza a nacer,
con verlo todo y ser mudo,
de las ofensas que dudo
testigo tiene de ser.
El tiempo dará noticia 185
de quién es quien me ofendió,
pues en mi espada llevó
la insignia de mi justicia.
Ella le dará castigo,
pues aunque encubrirse prueba, 190
no va seguro quien lleva
a la justicia consigo;
y yo guardaré entre tanto,
este instrumento agresor.
Tratos de cuerda el amor 195
da a la honra; no me espanto
que os venza, mudable hermana,
pues la más firme mujer
frágil cuerda viene a ser,
y la más cuerda, de lana. 200
(Bájase a tomar la escala,
halla papeles rotos y cógelos.)
Papeles pedazos hechos
hay por aquí, que arrojados,
son despedidos criados;
y descubriendo sus pechos
podría ser que se vengasen 205
de quien los despedazó.
Sospechas, ¡dichoso yo,
si en verdades os trocasen!
Esta letra es de Leonora.
Medio renglón dice ansí: 210
(Lee.)
Mi bien, cuando estoy sin ti...
Más indicios hay agora,
Isabela, en tu favor,
que a Leonora culpa dan...
¡Qué dichoso que fue Adán, 215
libre de riesgos de honor!
(Lee.)
Mi bien, cuando estoy sin ti...
¿De tú Leonora, y mi bien
a un hombre, y no sé yo a quien?
Viuda noble que habla ansí, 220
muy adelante está ya
en materia de afición.
Leamos otro renglón;
que puesto que roto está,
si indicios de estotro iguala, 225
no habrá que imaginar más.
(Lee.)
Mañana a verme vendrás...
y estotra noche la escala.
Bien los delincuentes pinta
la sospecha, sabio Apeles, 230
en estos rotos papeles.
(Lee.)
La respuesta en esta cinta.
No entiendo esto; alguna traza
para escribirse los dos,
les dio el mal nacido dios. 235
(Lee.)
Éste dice: Duque a caza.
Es verdad, ayer salí.
(Lee.)
Cinta, asegura cuidados
de enemigos no excusados.
Ya este misterio entendí. 240
Leonora le escribiría,
y por guardar el respeto
al siempre cuerdo secreto,
de una cinta colgaría
el papel, el sol ausente, 245
porque acudiendo por él
su amante, aliviase en él
llamas de su amor ardiente.
Vendría de noche en fin,
y la cinta serviría 250
de tercera, y llevaría,
cuando entrase en el jardín,
la respuesta, cuerda y muda.
¡Nuevo modo de querer!
Mas ¿qué no hará una mujer, 255
si sobre discreta es viuda?
Enemigos no excusados.
Los vivos terceros llama;
bien dice, porque la fama
anda enferma entre criados. 260
Si, como supo guardar
secretos, guardar supiera
papeles, poner pudiera
escuela nueva de amar.
Ahora bien, yo he de saber 265
con industria y con secreto
quién es el feliz sujeto
que en Leonora pudo hacer
tan no pensada mudanza;
mi espada lleva, y la suya 270
me dejó por ella; arguya
quién puede ser, mi venganza.
A la corte he de volverme;
que tal vez en la lleneza
del campo está la grandeza 275
a peligro, donde duerme
el cuidado. Torre, quinta,
no veré más vuestras flores
que dan entrada a traidores,
y hacen tercera una cinta. 280
(Vase, llevándose la escala.)


Escena V
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Sala en la quinta de RICARDO.
    
ENRIQUE.
  
ENRIQUE

¿De la escala se olvida quien adora
a quien al sol en hermosura iguala?
¡En tal ocasión, cielos! ¡A tal hora!
¿Y por discreto Cléves me señala?
¿Yo amante? ¿En posesión yo de Leonora, 285
y la escala me olvido? ¿Y en la escala
dejo indicios al Duque sospechoso
contra la fama de mi dueño hermoso?
Asaltome su hermano de improviso;
no pude prevenir con el cuidado 290
en mi defensa a daño tan preciso;
descuideme, y amor que es descuidado,
¿qué merece? Por necio o por remiso,
mi Leonora dirá: «ser olvidado,
pues si un amor con otro amor se paga, 295
olvido es bien que a olvido satisfaga.»
¡Un año de secreto, en un instante
perdido por mi culpa, cuando pinta
la discreción trofeos de un amante,
si no en bronces, en flores de una quinta! 300
¡Un amor sin tercero que le espante,
cifrado cada noche en una cinta,
mudo correo de amorosas quejas,
letras de amor librándome a unas rejas!
El Duque halló la escala, ¿quién lo duda? 305
Y en ella la opinión de mi Leonora,
o desacreditada o puesta en duda
por culpa mía, mis descuidos llora.
¿Con qué ojos, pues, idolatrada viuda,
a los tuyos podrá llegar agora 310
quien te ha ofendido, si el mayor culpado
es en casos de amor el descuidado?


Escena VI
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RICARDO.- ENRIQUE
  
RICARDO

¡Enrique!


ENRIQUE

¡Padre y señor!


RICARDO

¿Cómo has madrugado hoy tanto?


ENRIQUE

Son enemigos del sueño 315
el calor y los cuidados.


RICARDO

¿Cuidados tú? ¿Pues de qué?


ENRIQUE

No son razones de estado,
ni de amor ciegos desvelos,
pues nunca ha podido tanto 320
conmigo el bárbaro ocio
que haya degenerado
de la crianza que en mí
hacen tus consejos sabios.
Como soy hechura tuya, 325
y tu sangre propagando
en mí, procuras al tiempo
dejar tu mismo retrato;
eres mi padre y maestro,
armas y letras cifrando 330
en avisos y en liciones,
por quien dos veces te llamo
dueño natural; deseos
de no desmentir, Ricardo,
esperanzas que en mí siembras 335
mil noches me han desvelado.
No has permitido hasta agora
que rompa el límite escaso,
prisión de mi juventud,
destos montes y estos prados. 340
Diez leguas dista de aquí
la corte, que alabas tanto,
de Carlos, Duque de Cléves;
veinte veces ha pisado
rosa abril y escarcha enero, 345
que de los maternos lazos
a la luz del sol salí,
sin haber de ti alcanzado
que a ver la corte me lleves;
preso entre los riscos altos 350
de estas asperezas frías,
cuyas faldas bordan mayos.
Si intentabas, padre noble,
que viviese entre villanos,
donde por dueño te tienen 355
un castillo y pueblos cuatro,
¿para qué tan cuidadoso
las artes me has enseñado
liberales? ¿Para qué
el hacer mal a un caballo, 360
saber jugar el acero,
acometer un asalto,
dar dos botes de una pica,
el noble lenguaje y trato
de las cortes de los Reyes, 365
si como sabes, es llano
ser inútil la potencia
que no se reduce al acto?
 
(Aparte.)

¡Ay mi Leonora ofendida!
Divirtiendo estoy en vano 370
sentimientos de mi ofensa,
ocasiones de tu agravio.


Escena VI
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RICARDO

Enrique, mozo estudié,
hombre seguí el aparato
de la guerra, y ya varón, 375
las lisonjas de palacio.
Estudiante gané nombre,
esta cruz me honró soldado,
y cortesano adquirí
hacienda, amigos y cargos. 380
Viejo ya, me persuadieron
mis canas y desengaños
a la bella retirada
desta soledad, descanso
de cortesanas molestias, 385
donde prevengo despacio
seguro hospicio a la muerte,
con prudencia escarmentando
en los viejos que en la corte,
de su libertad tiranos, 390
mueren sin haber vivido,
pródigos de canas y años.
Antes que honrase mi pecho,
con el blasón soberano
Malta, desta blanca cruz, 395
del valor y hazañas blanco;
saliste al mundo, y quedó
tu crianza, Enrique, a cargo
de mi amor y mis consejos.
Creciste en fin, y dejando 400
con la infancia los estorbos
que en el natural humano
el uso de la razón
impiden en tiernos años;
fui a los nueve tu maestro, 405
por causa tuya colgando
las armas y pretensiones;
y a esta quietud retirado,
desde las primeras letras
tu ingenio dócil y blando, 410
hasta la filosofía
por mi industria ha granjeado
sin éstas no puede un hombre,
perder el nombre de esclavo,
pues en fe de hacerle libre, 415
liberales se llamaron.
La militar disciplina
en tu natural bizarro
lograr hazañas pretende
que te ganen nombre claro. 420
Con las armas y las letras
podrás, si a César te igualo,
vencer de día, y de noche
escribir tus comentarios.
Voyte enseñando también 425
la policía y el trato,
modos, términos, respetos,
que en la corte hace el engaño,
maestro de ceremonias;
que llevo, Enrique, por blanco, 430
sacarte de aquestos montes
un perfeto cortesano.
Para serlo, no te falta
sino resumir de paso,
habituando el ingenio, 435
lo que hasta aquí te he enseñado.
Presto cumplirás deseos,
los míos después logrando,
a satisfacción del mundo,
y de la corte de Carlos. 440


Escena VI
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ENRIQUE

(Aparte.)
 
¿La escala se olvida un hombre
a tal hora y en tal paso?
¿Qué disculpa, amado dueño,
podré dar a tus agravios?


RICARDO

Dejando, pues, por agora 445
deseos que sazonados,
se cumplirán a su tiempo,
será razón que volvamos,
Enrique a nuestro ejercicio.
Ayer tarde repasamos 450
los meteoros, y en ellos
bastantemente informado,
sabes de lo que proceden
las nubes, lluvias y rayos,
cometas y exhalaciones, 455
que la región inflamando
del elemento tercero,
al vulgo causan espanto,
como crinitas, caudatas
y otras que por no ser largo, 460
dejo porque ya las sabes,
por ellas conjeturando
guerras, muerte de señores,
hambres, mudanzas de estados,
y otras desdichas que anuncian 465
los cuerpos simples y varios,
de cuyo influjo dependen
los vivientes de acá abajo.
Agora has de resumirme
lo que ayer para hoy dejamos 470
en materia de los cielos,
sus ortos y sus ocasos.


Escena VI
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ENRIQUE

¡Vive Dios, que no merece
quien ama y es descuidado,
nombre de hombre!


RICARDO

¿Cómo es eso? 475
¿Estás en ti?


ENRIQUE

Y repasando
lo que esta noche olvidé.


RICARDO

Di, pues.


ENRIQUE

(Aparte.)

¿Que haya yo agraviado
por un descuido, Leonora,
vuestra opinión? ¡Y me llamo 480
amante vuestro!


RICARDO

¿No dices?


Escena VI
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ENRIQUE

Sí, Señor.
 
(Aparte.)
 
¡Ay! ¡cuán contrarios
son desvelos del estudio
de los de un enamorado! 485
La fábrica de los cielos,
de los dedos de Dios digna,
eterna en su inmensa idea,
y en tiempo el primero día,
según opinión probable, 490
es de la materia misma
que las demás criaturas,
en cuanto es materia prima;
pues dado caso que aquesta
intrínsecamente siga 495
el apetito que tiene
a la forma que varía,
de donde es fuerza que nazca
la corrupción que aniquila
y once con la esfera impírea, 500
la sustancia que le informa,
porque las demás reciba,
y no pudiendo mudarse
en los cielos la adquirida
desde su creación primera, 505
ya parece que es distinta.
Lo cierto es que toda es una,
y esencialmente se inclina
a las formas que no tiene,
aunque nunca las consiga, 510
como el hombre, que es risible,
puesto que jamás se ría,
ni ponga esta forma en acto,
como de algunos se afirma.
Los que se mueven son diez, 515
corte de quietud eterna
de santos y jerarquías.
Su hechura es cóncava y hueca,
cuyas esferas contiguas
se tocan unas a otras, 520
porque darse vacuo impidan.
De sus físicos contactos
hay filósofos que afirman
aquella música acorde,
cuya inefable armonía 525
no nos parece escuchar,
pues según buena dotrina,
ab asuetis non fit passio,
aunque es opinión de risa.
Excédense unos a otros, 530
lo que por la perspectiva
de sus ángulos se saca,
conforme a la astrología
de Alfagrano, diferencia
sexta y vigésima prima, 535
y otros de su sabia escuela
del modo que aquí se pinta.

(Distráese, y dice aparte.)
 
(¿Que me dejase la escala
olvidada yo? ¿Y que diga
que a Leonora quiero bien?) 540
¡La escala yo!


Escena VI
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RICARDO

¿Desvarías,
Enrique? ¿Qué es esto? Di


ENRIQUE

Influjos que se derivan
desde los cuerpos celestes
y en la tierra predominan, 545
son como escalas señor.


RICARDO

No, Enrique; tú desatinas,
o alguna pasión secreta
tu memoria tiraniza.
No estás hoy para cuestiones 550
sutiles; ven a la esgrima,
y por las prácticas, deja
artes especulativas.
  
(Toman espadas de esgrima.)
  
Toma aquesa espada negra.
La destreza de Castilla 555
es la que en Europa agora
comúnmente se practica.
En el juego de Carranza
estás docto; más estima
tiene el de Liébana: en éste 560
quiero ver cómo te aplicas.
  
(Esgrimen.)
  
Mete el pie derecho, saca
el izquierdo, uñas arriba;
tírame esa punta al pecho;
cruza la espada a la vista; 565
rebate mi acero agora.


Escena VI
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ENRIQUE

(Aparte.)
 
(Por la honra y por la vida
es natural la defensa.
Duque, aunque el paso me impidas,
he de llevarme la escala, 570
sin que por ella colijas
quién es la prenda que adoro.
¡Muere, y mi secreto viva!)
 
(Distráese esgrimiendo,
dale a RICARDO una cuchillada en la cabeza,
y derríbale el sombrero.)


RICARDO

Loco, ¿qué has hecho?


ENRIQUE

¡Ay señor!
Siguió la espada atrevida, 575
sin regirse por el alma,
desconciertos de la ira.
Necio es quien reduce a leyes
el furor, que nunca mira
en preceptos militares, 580
si la venganza le incita.
Ciego dél dejé llevarme;
mas no hay disculpa que impida
mi bárbara inobediencia:
¿a mano, padre, castiga 585
que ha herido a quien debe el ser.
Dame con mi espada misma
la muerte, y vengue la blanca
lo que la negra te indigna.

(Arroja la espada negra,
saca la blanca, ofrécesela
y dale el sombrero de rodillas.)
 
¡Que herí a mi padre!


Escena VI
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RICARDO

No creas 590
que eres mi hijo, ni permitas
afrentar el orden sabio
con que sus especies cría
la cuerda naturaleza;
porque si como imaginas, 595
Fuera, Enrique, yo tu padre;
Cuando, el alma divertida,
me fueras a herir, la sangre
te detuviera, a ser mía,
el brazo, reverenciando 600
la fuente que la origina,
a la cabeza defiende
la mano, y contra la ira
de quien la injuria, recibe
naturalmente la herida. 605
Si yo tu cabeza fuera,
mal agraviarme podía
ramo de quien tronco soy,
sangre de quien eres cifra.
No, Enrique, no soy tu padre. 610


ENRIQUE

Consuelos crecen desdichas,
pues mezclas, cruel piadoso,
dos contrarios de un enigma.
¿Que no eres mi padre?


RICARDO

No.


ENRIQUE

¿Pues quién...?


RICARDO

Sabraslo algún día; 615
que yo no lo sé hasta agora,
hasta que el tiempo lo diga.
(Vase.)


Escena VII
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ENRIQUE.
  
ENRIQUE

«¿Que yo no lo sé hasta agora,
hasta que el tiempo lo diga?»
¡O presunción enemiga! 620
¿cómo amaréis a Leonora?
Mi soberbia burladora,
hijo noble de Ricardo,
me llamó; mas ya ¿qué aguardo,
si aun me niega mi bajeza 625
la humilde naturaleza
que pensé tener bastardo?
 
(Cíñese la espada.)
 
Arrogante pensamiento,
¿a Leonora os atrevistes?
¿Cómo tan alto subistes 630
con tan bajo fundamento
que aún no sé mi nacimiento?
¡Ay amorosa fatiga!
vuestro vuelo no prosiga,
pues sus principios ignora; 635
«Que yo no lo sé hasta agora,
hasta que el tiempo lo diga.»


Escena VIII
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LUDOVICO, de campo y sin espada.
-ENRIQUE.
  
LUDOVICO

Dicha el no matarme fue
de la caída que di.
Enrique...


ENRIQUE

Señor.


LUDOVICO

Caí... 640


ENRIQUE

¡Válgame el cielo!


LUDOVICO

Y quebré
la espada de más estima
que caballero ciñó.
El caballo tropezó
en un tronco, y dando encima, 645
tres partes hizo la hoja.


ENRIQUE

Mucho daño os pudo hacer.


LUDOVICO

A nuestro Duque iba a ver;
que en no haciéndolo, se enoja.
Prestadme, Enrique, la vuestra. 650


ENRIQUE

(Aparte.)

La del Duque, ¡cielos!, es.


LUDOVICO

Y volveréosla después
con mejoras.


ENRIQUE

(Dándosela.)
 
¿Qué más muestra
de que ya está mejorada
que vos, Marqués, la pidáis, 655
si a vuestro lado la honráis?


Escena VIII
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



  
LUDOVICO

(Sácala.)
 
¡Hermosos filos de espada!
Enrique, feriadmelá;
dareos un lugar por ella.


ENRIQUE

Si gustáis serviros della, 660
ya, señor, feriada está,
aunque tengo en ella puesto
mi gusto.


LUDOVICO

¡Ah! ¿sí? pues, no es justo
que yo os quite tan buen gusto.
Yo os la remitiré, presto; 665
y porque no vuelva sola,
enjaezado os traerán
el más brioso alazán
que parió yegua española.

(Enváinala.)


ENRIQUE

Bésoos las manos.


LUDOVICO

¿Queréis 670
que vamos a Belpaís
los dos?


ENRIQUE

Si vos os servís
de mí, ¿por qué no?


LUDOVICO

Seréis
del gran Duque conocido,
que tiene satisfacción 675
de la fama y opinión
que vuestro estudio ha adquirido.


ENRIQUE

A vuestra sombra, señor,
¿qué dicha no intentaré?


Escena VIII
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



  
LUDOVICO

Soy primo suyo, y podré 680
haceros con él favor.


ENRIQUE

Entrad, veréis vuestra quinta
y tomaré yo otra espada.


LUDOVICO

No será tan extremada
como la que está en mi cinta, 685
aunque siempre se ha preciado
vuestro padre de tener
armas con que alarde hacer
de haber sido gran soldado.
Vamos.


ENRIQUE

(Aparte.)
 
No pude negarle 690
la espada que me pidió.
Si el Duque, que la perdió,
la conoce, acompañarle
¿no es locura? Mas ¿qué importa?
Ya ¿qué tiene que perder 695
hombre que no tiene ser?
Acabe mi dicha corta,
que cuando el Duque importuno
la muerte me mande dar,
a nadie podré afrentar, 700
pues soy hijo de ninguno.
  
(Vanse.)


Escena IX
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


Sala en la quinta del Parque
  
LEONORA, el DUQUE.
  
DUQUE

¿Pues podrasme tú negar
no ser ésta letra tuya?
Cada pedazo te arguya,
pues para multiplicar 705
los testigos que dan nota
de tu descompuesto amor,
convencen tu roto honor
razones de carta rota.
Niega que la infame escala 710
que al pie de tus rejas vi,
liviana, intentó por ti
meter la afrenta en tu sala.
Niega el perdido respeto
a tu difunto consorte; 715
honesta viuda en la corte,
y en Belpaís, del secreto
y la noche apadrinada,
pagando torpe tributo
a la liviandad en luto, 720
hipócrita disfrazada;
que cuando excusas alegues
que estás maquinando en vano,
desmentida de tu mano,
no es posible que esto niegues. 725


LEONORA

(Aparte.)
 
¡Ay desacertado Enrique!
Perdí mi opinión por ti,
y tú me perdiste a mí.
¿Qué he de hacer?


Escena IX
Pág. 023 de 108
Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


DUQUE

Cuando fabrique
tu ingenio agravios que hacer 730
a mis sospechas, Leonora,
no te han de excusar agora
sutilezas de mujer.
Convencida estás.


LEONORA

Confieso
lo que en mi vida pensé; 735
y puesto que perderé,
cuando no la vida, el seso,
por la reputación mala,
Duque, en que contigo quedo;
dejarte seguro puedo 740
que los pasos desa escala
que has hallado y me desdoran
no han llegado a profanar,
fuera del alma, el lugar
que dentro mi cuarto ignoran. 745
Ofendió el consentimiento
al recato, no al honor,
pues no le agravia el amor
que al primero sacramento
que vio el mundo se sujeta. 750
Con aqueste fin cristiano,
aunque el medio fue liviano,
y la pasión indiscreta,
le escribí aquese papel,
que después rompió el temor, 755
arrojándole el honor
por las rejas: funda en él
delitos de voluntad
que no se han puesto en efeto,
y advierte que es el sujeto 760
de tan noble calidad
como la tuya.


DUQUE

¿Y la escala,
de tu deshonra instrumento?


Escena IX
Pág. 024 de 108
Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



  
LEONORA

Amor, cuyo pensamiento
por los ojos se señala, 765
a mi amante le diría
que consigo la trujese.


DUQUE

Si pedazos te leyese
deste papel, bien podría
probarte cuán adelante 770
de lo que dices está
el liviano amor que da
tanta licencia a tu amante.
Mas declárame quién es
el pretendiente atrevido. 775


LEONORA

Señor, no pidas...


DUQUE

Yo pido
lo que te ha de estar después
tan bien, que juzgues por sabio
el remedio de tu honor.


LEONORA

(Aparte.)
 
Perdona, Enrique, al temor; 780
que es fuerza que te haga agravio.
Temo, si quién es publico,
que has de enojarte.


DUQUE

¿Por qué,
si es tan noble? Di: ¿quién fue?


LEONORA

El Marqués...


DUQUE

¿Quién?


LEONORA

Ludovico. 785


DUQUE

¿Mi primo?


LEONORA

Ése me desvela.


Escena IX
Pág. 025 de 108
Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



  
DUQUE

Pues siendo merecedor
Ludovico de tu amor,
¿por qué con tanta cautela
y secreto te pretende, 790
pues cuando me declarara
su amor, era cosa clara
ser tu esposo?


LEONORA

No te ofende;
pero pretendió primero
a mi hermana.


DUQUE

Eso es verdad. 795


LEONORA

Mudose la voluntad;
que Amor es fuego ligero.
Viéndome en fin viuda, puso
los ojos con tanto afeto
en mí, que amante y secreto 800
a servirme se dispuso;
y por no dar a Isabela
celos y enojarte a ti,
ha un mes que me sirve ansí.


DUQUE

Cuerdo ocasiones recela, 805
y cuerdo intento también
atajar inconvenientes.
Amorosos accidentes
disculpa, hermana, te den,
siquiera por la elección 810
que en tan noble prenda has hecho.
Sosegado has ya mi pecho:
al Marqués tengo afición.
Con Isabela intenté
casarle; mas pues se muda, 815
disimula, cuerda y muda,
porque a tu hermana no dé
celos, infiernos de amor,
entre tanto que dispongo
las cosas, y medios pongo 820
que a Isabela estén mejor.


Escena IX
Pág. 026 de 108
Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


LEONORA

Dame a besar esos pies,
pues satisfaces ansí
tu honor y mi gusto.


DUQUE

En ti
se emplea bien el Marqués. 825
Cosas que tan adelante
en materia de honra están,
mal remediarse podrán,
si con medio semejante
no sueldo el daño que has hecho. 830


LEONORA

(Aparte.)
 
Enrique inconsiderado,
causa a tus celos has dado.
Oculte tu amor mi pecho;
que aunque crea tu impaciencia
que al Marqués hago favor, 835
te adoraré en lo interior,
y al Marqués en la apariencia.


Escena X
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


La DUQUESA, ISABELA.- El DUQUE, LEONORA.
  
DUQUESA

Dícenme, Duque y señor,
que dejáis a Belpaís
por la corte.


DUQUE

Si el calor, 840
Duquesa, aquí divertís,
Venus entre tanta flor;
yo que de mi corte ausente,
hago a mi gobierno agravio,
juzgo por inconveniente, 845
pudiendo ser Catón sabio,
ser cazador imprudente.
Hoy nos hemos de partir.


ISABELA

Más razón es acudir
al bien común, gran señor, 850
que al propio.


DUQUESA

No sabe amor
replicar ni resistir.
Vamos cuando vos gustéis.


Escena XI
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



  
LUDOVICO, ENRIQUE.- Dichos.
  
LUDOVICO

Por cumpliros el deseo
que de conocer tenéis, 855
gran señor, a Enrique, os veo
tarde hoy; honrar podéis
en él, con satisfacción
de su fama y experiencia,
la nobleza y discreción, 860
valor, cortesía y ciencia,
que sus tributarias son.
Disculpe lo que he tardado
el padrino que he buscado.


DUQUE

Poco madrugáis, Marqués; 865
pero todo amante es
cuidadoso, descuidado.
Más os debe Belpaís
de noche, que cuando Apolo
logra los rayos que huís. 870
Las estrellas os ven solo
con padrino al sol salís;
negáis de noche secreto,
quién sois a la cortesía,
y publicaisla, en efeto, 875
al sol; no sois vos de día,
como de noche, discreto.

(Hablando aparte con él.)
 
Esa espada no hace alarde
de hazañas que adquirís tarde;
guardarla os fuera mejor, 880
si no es que a vuestro señor
notáis, Marqués, de cobarde.


Escena XI
Pág. 029 de 108
Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


LUDOVICO

¡Señor! ¿Qué decís?


DUQUE

Que en ella
mi desprecio se señala;
mas si os honráis de traella, 885
haré yo sacar la escala,
y os castigaré por ella.


LUDOVICO

Gran señor decid: ¿qué espada?
¿Qué escala? ¿Qué confusión
mi lealtad tienen culpada? 890
Admitid satisfacción
de quien no os ofende en nada.
 
(Vase.)

DUQUESA

Airado el Duque se fue
con el Marqués. Isabela,
¿qué es esto?


ISABELA

Aunque no lo sé, 895
el amor que me desvela,
por intercesor pondré.
A Vuestra Alteza suplico
que a desenojarle venga.


DUQUESA

Que me pesa, os certifico 900
de que causa el Duque tenga
de reñir con Ludovico.
  
(Vanse la DUQUESA e ISABELA.)


Escena XII
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Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina



  
LEONORA, ENRIQUE.
  
LEONORA

A poder yo aborreceros,
osara, Enrique, reñiros,
o ahorrara mi amor suspiros, 905
pues ya no excusa el perderos.
Tan difícil será el veros,
como imposible el hablaros;
no supistes conservaros,
ni yo supe retirar 910
deseos que han de pagar
con la vida el adoraros.
Por un instante de gusto,
años hemos de perder
del recíproco placer 915
que tiraniza un disgusto.
Límite tiene amor justo,
que el necio desorden pasa;
quien sin prudencia se abrasa,
arrepentido se hiela; 920
quien al gastar no recela,
corrido vive con tasa.
Un papel nos ha vendido,
una escala descubierto,
un descuido nos ha muerto, 925
una desdicha perdido.
Todo el Duque lo ha sabido:
a Ludovico he culpado;
nombre de esposo le he dado,
y si de pesar no muero, 930
he de fingir que le quiero
Quejas forma de una espada,
que ciñe al lado dorada,
y mi homicida ha de ser.
por solo razón de estado. 935
¡Ved de un yerro los que nacen!


Escena XII
Pág. 031 de 108
Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


ENRIQUE

Enlazan las ocasiones
desdichas en eslabones,
que eternas cadenas hacen;
pero si se satisfacen 940
matando, morir procuro.
Pues con la vida aseguro
el peligro que tenemos,
porque muriendo, quedemos
libre vos, y yo seguro. 945
Sois mi esposa en posesión,
y yo con vos desigual,
nuestro peligro, mortal,
cierta nuestra perdición.
Razón de estado es razón 950
que contradicen los cielos;
la muerte ataja desvelos;
muera quien os ha perdido,
a vuestros ojos querido,
antes que ausente y con celos. 955


Escena XIII
Pág. 032 de 108
Amar por razón de estado Acto I Tirso de Molina


ISABELA.- Dichos.
  
ISABELA

¡Ay hermana de mis ojos!
Llevar manda el Duque preso
al Marqués; perderé el seso
si duran estos enojos,
porque con justos antojos, 960
difíciles de entender,
le obligan a enfurecer.
Luego nos manda partir
a la corte; ven, Leonora,
y serás su intercesora, 965
o aquí me verás morir.


LEONORA

Yo, ¿qué le puedo decir
con que se venga a aplacar?


ISABELA

Nada te sabe negar;
roguemos por él las dos. 970
Hidalgo, también a vos
os manda el Duque llamar.
 
(Vase.)


ENRIQUE

Habrá sabido que es mía
la espada: si me da muerte,
dichosa será mi suerte. 975


LEONORA

¡Tantos males en un día!


ENRIQUE

Ea, amorosa osadía,
muera Enrique desgraciado,
pues tan mala cuenta ha dado
de la dicha que ha perdido, 980
cuando, no por atrevido,
por amante descuidado.


Escena I
Pág. 033 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
Decoración dividida en dos partes,
desde el proscenio hasta el fondo del teatro:
la mayor es una galería en el palacio de Cléves;
la menor es una habitación que sirve de cárcel a LUDOVICO
y tiene puerta y ventana a la galería.
  
  
Salen ENRIQUE y, preso, LUDOVICO.
  
ENRIQUE

No me espanto que forméis
quejas de vuestra prisión,
supuesto que no sabéis,
Marqués, la justa ocasión
con que airado al Duque veis; 5
mas primero que os la diga,
de vos me quiero informar,
si la amorosa fatiga,
que reinos suele abrasar,
y libres pechos castiga, 10
predominando en Leonora,
la hiciera competidora
de la dicha de Isabela,
y aunque su amor os desvela,
os quisiese bien agora; 15
¿la mudanza podría hacer
el común efeto en vos
con que muestra su poder
Amor, que es fuego, si es Dios,
y nunca vive en un ser? 20


LUDOVICO

¿Leonora a mí?


Escena I
Pág. 034 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina


ENRIQUE

Su beldad,
el ser del Duque heredera,
de cuya esterilidad
Cléves sucesión no espera,
su discreción y su edad 25
dan causa a lo que os pregunto,
pues siendo del sol trasunto
puede, asegundando amor,
elegiros sucesor
del malogrado difunto. 30


LUDOVICO

Enrique, no oso fiar
tanto de mi fortaleza.
Si en tan dichoso lugar
me pusiese su belleza,
que no temiese dudar 35
la fe que a Isabela debo;
el mayor planeta es Febo
de cuantos alumbrar ves,
y muda de mes en mes
nueva casa y signo nuevo. 40
Mas ¿por qué me decís eso?
¿Qué tiene, Enrique, que ver,
tenerme ansí el Duque preso
con tentarme por saber
si soy mudable?


Escena I
Pág. 035 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
ENRIQUE

Intereso, 45
Marqués, de vuestra mudanza
toda la seguridad
de mi vida y esperanza.
Mi osadía perdonad,
alentad mi confianza, 50
y aseguradme primero
si de amigo verdadero
podré gozar el blasón,
Marqués, en vuestra opinión.


LUDOVICO

Bien sabes lo que te quiero, 55
y que eres, por mí privado
del Duque.


ENRIQUE

Más me prometo
de vos, aunque os he agraviado.
Sois mi patrón, en efeto,
y en esa fe confiado, 60
atrevimientos de amor
escuchad. Yo, Ludovico,
soy vuestro competidor,
si en méritos menos rico,
más dichoso en el favor 65
de Isabela.


LUDOVICO

¿Cómo es eso?


Escena I
Pág. 036 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
ENRIQUE

Mis desatinos confieso;
mas poco el amor abrasa
que los límites no pasa
comunes, y pierde el seso. 70
El estar de Belpaís
tan cercana nuestra quinta,
como en su bosque advertís;
la caza, que guerras pinta
de Marte y Amor, si oís 75
de Adonis que cazador
y amante rindió sus flechas
a la madre del amor,
cuyas trágicas sospechas,
sin dar fruto, le hacen flor; 80
la ocasión que poderosa,
con la más difícil cosa
sale cuando dichas traza;
en fin, lugar, tiempo y caza
me hicieron presa amorosa 85
de Isabela, que rendida
a alguna oculta influencia,
vuestros servicios olvida,
y con su hermosa presencia
da a mi atrevimiento vida. 90
Creció el amoroso trato
con la comunicación
que malogra el tiempo ingrato,
sin que diese permisión
el temeroso recato 95
que algún tercero indiscreto
tiranizase el secreto,
pues en su amorosa quinta
solo fió de una cinta
la guarda de su respeto. 100
La noche que no la hablaba,
aunque las más iba a vella,
atado a un listón hallaba
un papel (¡industria bella!),
y otro en su lugar dejaba. 105
En esta vida, Marqués,
pasó amor tan adelante,
que en el discurso de un mes,
de niño creció a gigante
(¡juzgad cuál será después!), 110
hasta que mis persuasiones,
quejas, suspiros, pasiones,
dieron a mi atrevimiento
alegre consentimiento,
y permisión sus balcones 115
a una escala que llevé
y la desdicha estorbó,
pues cuando subir pensé,
vino el Duque y malogró
diligencias de mi fe. 120
Intentó reconocerme
con otros dos; encubrime;
quiso matarme o prenderme;
eché mano y resistime;
siguiome; y por defenderme, 125
hiriendo a los dos, le gano
la espada, y más cortesano
que dichoso, con la mía
le dejo, huyendo del día,
cuya luz intentó en vano 130
descubrirme. Halló la escala
el Duque, en fin, que recela
lo que en sus pasos señala,
y a Leonora y Isabela
confuso en la culpa iguala. 135
Retireme a casa yo
desesperado y sin seso,
al tiempo que os sucedió
con la caída el suceso
que Vuestra prisión causó. 140
La espada del Duque os di,
cuando a hablarle con vos fui,
y ofendiéndose de vella
a vuestro lado, por ella
os tiene en prisión aquí. 145
Supo después que Leonora,
en quereros satisfecha,
vuestra prisión siente y llora;
y creciendo su sospecha,
está persuadido agora 150
que vos fuistes el autor
de la escala y resistencia
a que me obligó el amor;
y embotando su prudencia
los filos de su rigor, 155
conmigo ha comunicado
sus recelos y cuidado,
y por mi consejo intenta
tomar, Marqués, por su cuenta
el dar a Leonora estado. 160
Con ella os quiere casar:
si os obliga su belleza,
y en el saber perdonar
resplandece la nobleza,
en mí la podéis mostrar. 165
Y si no, al Duque decid
que a Isabela he pretendido;
lo que me ama le advertid,
y de mi intento atrevido
satisfacción le pedid; 170
porque en sabiendo el suceso
que a vuestra amistad confieso,
dé a vuestros celos venganza,
fin a mi loca esperanza,
y muerte a mi amor sin seso. 175


Escena I
Pág. 037 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LUDOVICO

Enrique, mucho he querido
a Isabela, al mismo paso
que mudable me ha ofendido.
En justos celos me abraso;
mas pues te has favorecido 180
de mí, no tengas temor;
que a mi enojo he de vencer.


ENRIQUE

Es de reyes tu valor.


LUDOVICO

No fue Isabela mujer
en escoger lo peor; 185
que en ti sus gustos mejora.
Cure mis celos Leonora;
que si un veneno se aplaca
con otro, eficaz triaca
su amor me receta agora. 190


ENRIQUE

Dame esos pies.


LUDOVICO

De cuidado
mudad, pensamiento.
  
(El DUQUE cruza la galería,
y se dirige a la habitación de LUDOVICO.)
  

ENRIQUE

A verte
entra el Duque.


LUDOVICO

Ya yo he dado,
Enrique, en favorecerte.
Por ti, quiero ser culpado. 195


Escena II
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Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
El DUQUE, entrando en la habitación de LUDOVICO.- Dichos.
  
DUQUE

Ya que os habrá, Marqués, la prisión hecho
más advertido, he dado a intercesiones
lugar piadoso, aunque de vos sospecho
que juzgaréis a agravios mis razones.


LUDOVICO

Antes, señor, de vuestro ilustre pecho 200
conozco entre estas lícitas prisiones
la justicia que mezcla la clemencia,
cuerdo castigo de mi inadvertencia.
Descuido fue de mozo, que podía
ocasionaros a mayor venganza, 205
a no tener en vos la sangre mía
padrino sabio y cierta confianza.


DUQUE

En materia, Marqués, de cortesía
pocas disculpas el descuido alcanza.
Libre estáis.


LUDOVICO

Vuestros pies invictos beso. 210


DUQUE

Sed más constante, ya que sois travieso.

(Vase.)


Escena III
Pág. 039 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina


ENRIQUE, LUDOVICO.
  
ENRIQUE

Esto, Marqués, le dijo, porque piensa
que olvidas a Isabela por Leonora.


LUDOVICO

Ya, Enrique, atribuyéndome tu ofensa,
viudo es mi amor, pues en su luto adora: 215
con su favor mi agravio recompensa.
Saque a Isabela su presencia agora
del alma donde fue dueño absoluto,
y vístanse mis celos de su luto.
  
(Sálense a los dos a la galería:
LUDOVICO se va, ENRIQUE se detiene.)


Escena IV
Pág. 040 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina


ENRIQUE.
  
ENRIQUE

¿Qué confusión, enmarañados cielos, 220
es esta que aborrezco y solicito?
Perilo soy, pues su tormento imito,
tejiendo celos por morir en celos.
Eslabonan cadenas mis desvelos,
siendo juez y agresor de mi delito; 225
tercero del Marqués con quien compito,
en mis tormentos fundo mis consuelos.
Si no ama Ludovico a mi Leonora,
publicando mi amor, mi muerte trata,
y han de matarme celos si la adora. 230
Todo es morir lo que penar dilata:
deme pues muerte airada el Duque agora
y no un recelo que despacio mata.


Escena V
Pág. 041 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina


LEONORA.- ENRIQUE.
  
LEONORA

¿Qué haces, Enrique, suspenso?


ENRIQUE

Parabienes preveniros, 235
que a costa de mis suspiros,
mi tormento hacen inmenso.
Que labro, Leonora, pienso,
contra mí mismo tirano,
el sepulcro de mi mano, 240
donde sin hallar salida,
fenezca mi triste vida,
como el tejedor gusano.
Ya está el Marqués persuadido
a vuestro amor lisonjero; 245
fui primero y soy tercero;
¡ved la medra a que he venido!
¿Quién duda que habréis tenido
abierta puerta al cuidado,
que os habrá el Marqués pintado 250
un generoso sujeto,
mozo, gallardo, discreto,
de real sangre y noble estado,
y que hecha comparación
entre mí y él, el desprecio 255
me pintará pobre, necio,
sin calidad ni opinión?
¡Ay Leonora!


Escena V
Pág. 042 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA

Enrique, pon
freno al atrevido labio,
pronunciador de mi agravio; 260
que vas perdiendo el conceto
que has tenido de discreto.


ENRIQUE

Pues con celos, ¿quién es sabio?


LEONORA

Pues tú, ¿de qué tienes celos?


ENRIQUE

Cuando hay de qué, no lo son. 265
En la elemental región,
imagen de mis desvelos,
verás, si miras los cielos,
una nube retocada
del sol, blanca y encarnada, 270
que resolviéndose en viento,
cual celos sin fundamento,
pinta montes y no es nada.
¿No pretendes que te quiera
el Marqués?


LEONORA

Porque aseguro 275
la vida, ansí lo procuro.


Escena V
Pág. 043 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
ENRIQUE

Mis temores considera:
amor fuego, mujer cera,
yo hablarte y verte por tasa,
él sin ella y en tu casa; 280
cuando de burlas le adores,
de veras son mis temores;
que amor burlándose abrasa.
Dirate encarecimientos,
que aunque de ti no creídos, 285
pasarán por los oídos
y engendrarán pensamientos.
Éstos al principio lentos,
en el alma alimentados,
irán cebando cuidados; 290
y siendo el pecho su centro,
vencerá el Marqués, si dentro
tiene tales abogados.
¿Quién duda que aunque te pese,
tal vez, si a solas estás, 295
favores no le darás
con que su dicha confiese?
Cuando una mano te bese
(supongo que sea forzada),
aunque después retirada 300
propongas darle castigo,
¿qué no acabará contigo
una mano ya besada?
¿Has de cortártela? No.
Luego siempre que la vieres 305
te has de acordar dél. ¿Y quieres
que no desespere yo?
La mano que él cohechó,
el pensamiento importuno,
el verte a tiempo oportuno, 310
todos, si por él están,
¿qué hazaña no acabarán,
tantos, Leonora, contra uno?
Querrate casar tu hermano
con él, como ha prometido; 315
ya yo estaré aborrecido,
y ya cohechada tu mano.
Seré yo estorbo tirano:
pues ¿qué remedio? Matarme.
Pues ¿no es mejor excusarme 320
de tantos sustos, Leonora,
y dándome muerte agora,
despacio no atormentarme?


Escena V
Pág. 044 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA

Enrique, quédate adiós;
que estás hoy impertinente. 325


ENRIQUE

Mi bien, mi gloria, detente.
¿Vos os vais, y me amáis vos?


LEONORA

Hemos de reñir los dos,
si oigo desalumbramientos
de tus desvanecimientos. 330


ENRIQUE

No tratemos dellos más.


LEONORA

Estás necio hoy; no podrás.


ENRIQUE

Mudos serán mis tormentos.


LEONORA

Si sabes que soy tu esposa,
¿por qué mi opinión agravias? 335


ENRIQUE

Celos, amores, son rabias.


LEONORA

Visita a Isabela hermosa;
que aunque yo viva celosa,
más prudente me verás.


ENRIQUE

Iré, pues en eso das; 340
mas ¿si en amar te resuelves
al Marqués...?


LEONORA

¿Pues a eso vuelves?


ENRIQUE

¡Ay mi bien! No puedo más.
(Vase.)


Escena VI
Pág. 045 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA.- ISABELA.
  
ISABELA

(Aparte al salir.)
 
¡Pasar delante de mí,
y fingir que no me ve, 345
y después que le llamé,
hablarme el Marqués ansí!
¡Grave conmigo y con seso!
¿Qué ocasión habrá tenido,
si por él he intercedido 350
con el Duque, estando preso?


LEONORA

Isabela...


ISABELA

Hermana mía.


LEONORA

¿Qué tratas contigo a solas?


ISABELA

Amor es mar, y en sus olas
anegar mi paz porfía. 355
Basta, que de la prisión
sale el Marqués tan trocado,
que delante mí ha pasado
con tan libre ostentación,
como si en toda su vida 360
me hubiera querido bien.
Dile, hermana, el parabién
de ver tan presto cumplida
su libertad, negociada
por mí, como Cléves sabe; 365
y él tan necio como grave,
dijo, la color mudada:
«De dos libertades puede
Vuestra Alteza, gran señora,
darme plácemes agora; 370
del alma, que es la que excede
a todas, si estuvo presa
en su amor; y la segunda
del cuerpo, que es en quien funda
el parabién que confiesa». 375
Y haciendo una reverencia,
puesto que cortés, mayor
que las que permite Amor,
se partió de mi presencia.


Escena VI
Pág. 046 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA

Soñarase Duque ya 380
de Geldres, y que le espera
por esposo su heredera.


ISABELA

¿Cómo es eso?


LEONORA

Favor da
mi hermano a sus pretensiones
y con él reconciliado, 385
de la prisión le ha sacado,
ofreciendo intercesiones,
con que consigna su intento.


ISABELA

¿Mi hermano hace contra mí?


LEONORA

Hánmelo afirmado ansí, 390
no sé con qué fundamento;
mas si tus celos procuran
reducille a su obediencia,
según muestra la experiencia,
celos con celos se curan. 395
Anoche, hermana, te dije
que de Enrique colegí
que está perdido por ti.


ISABELA

Imposible amor le aflige.


LEONORA

Contemplarte como objeto 400
de su amor quiere, y no más,
pero no me negarás
que no es Enrique sujeto
más digno que Ludovico,
si es que partes personales 405
juzgas por más principales
que el ser noble y el ser rico.


ISABELA

¿Qué querrás decir por eso?


LEONORA

No digo yo que te mueras
por él, aunque bien pudieras. 410
Pero en cualquiera suceso,
para dar en que entender
al Marqués, ¿dónde hallarás
hombre que merezca más?


Escena VI
Pág. 047 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
ISABELA

¿Había yo de querer, 415
ni aun burlando, a quien alcanza
fama sólo por letrado?
En vez de darle cuidado,
le diera al Marqués venganza.


LEONORA

No consentiré tampoco 420
que trates a Enrique mal:
amor que mira en caudal,
o peca de necio o loco.
Enrique merece tanto
por su mucha discreción, 425
talle, gracia y opinión,
que no sin causa me espanto
de que ansí le menoscabes.
¿Tan divino entendimiento
desprecias? ¿Y lo consiento? 430
Lo poco muestras que sabes;
mas no son dignos tus ojos
de que se logren en él.

(Hace que se va.)

ISABELA

Vuelve acá, que estás cruel.
¿Por eso formas enojos? 435
Digo que Enrique es sujeto
tan digno de ser querido,
que al Marqués pongo en olvido:
preferille te prometo
a cuantos el mundo alaba. 440
Desde que en palacio entró,
de suerte me pareció,
que si te le desdoraba,
era por no ocasionarte
a que no siendo mi igual, 445
por él me tratases mal;
pero ya pienso agradarte
de suerte, porque me aplique
al gusto y no al interés,
que desdeñando al Marqués, 450
desde hoy doy el alma a Enrique.


Escena VI
Pág. 048 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina


LEONORA

¿Tú el alma a Enrique? ¿Estás loca?
A no tener sangre mía,
saliera con su porfía
el amor que te provoca. 455
Enrique, ¿es más que un hidalgo,
sucesor de un capitán,
a quien la Cruz de San Juan
ennoblece, si es que es algo?
Aún legítimo no sé 460
si merece que le nombre.
¿Es Enrique más que un hombre
que ayer de unos montes fue
hijo, como ellos grosero?
¿Qué letras puede tener 465
quien nunca escuelas fue a ver,
ni tuvo grados primero?
Celébrale la opinión
porque lo que ignora precia,
y ya sabes tú que es necia 470
la vulgar admiración.
En verdad, ¡por gentil modo
celos al Marqués causabas!
¡Buen competidor llevabas!


ISABELA

¿Yo? Tú te lo dices todo. 475
Acábasme de pintalle
más bello que un Absalón,
más sabio que un Salomón,
más que un Narciso en el talle;
y luego le has abatido, 480
y hasta el suelo derribado.
¡Pobre galán malogrado,
que tan presto ha envejecido!
Pésate si le desprecio,
y si le alabo me infamas; 485
cortés y sabio le llamas,
y luego grosero y necio.
Hasle subido a los cielos,
y luego al suelo le arrojas:
Leonora, o son paradojas, 490
o, para acertar, son celos.


Escena VI
Pág. 049 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA

¿Celos yo de tan bajo hombre?
Si tenerlos dél pudiera,
¿crees tú que te persuadiera,
ni aun pronunciando su nombre, 495
a que con él al Marqués
dieses celos?


ISABELA

Tú, Leonora,
me lo propusiste agora.
Si tan humilde le ves,
¿por qué en tan bajo sujeto 500
gustabas que me emplease,
y al Marqués celos causase?


LEONORA

Porque son de más efeto
los celos, cuanto es más bajo
el que los causa, y ansí 505
un hombre bajo te di,
que en consecuencia te trajo
el gusto con que señalo
la cura de ese veneno.
Para dar celos es bueno; 510
pero para amarle malo.
Pero si estás persuadida,
a su amor, ríndele el pecho.

(Aparte.)
 
(Celos, ¿qué es lo que hemos hecho?
¡Ay de mí, que voy perdida!) 515

(Vase.)


Escena VII
Pág. 050 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
ISABELA.
  
ISABELA

¡Válgate Dios por mujer!
¿Qué extrañas contradicciones
a mis imaginaciones
quieren dar en que entender?
Sin duda quiere Leonora 520
a Enrique, pues no permite,
cuando mi elección le admite,
mi amor, y ansí le desdora.
Mas no; que si le quisiera,
no había de aconsejarme 525
que fingiese, por vengarme
del Marqués, esta quimera.
¡Qué de ello me le alabó!
Y cuando le vio admitido
por mí, ¡qué presto abatido 530
me le desacreditó!
Misterio hay aquí sin duda;
pero haya lo que hubiere,
el Marqués en Geldres quiere
casarse, y amores muda. 535
Leonora me ha aconsejado
que con Enrique le dé
celos: dél me vengaré
por sólo razón de estado.
Si la comunicación 540
de Enrique pudiere tanto,
que con amoroso encanto
me obligare a su afición,
con Leonora me aconsejo;
perdonará si le sigo, 545
porque, en fin, del enemigo
dicen que el primer consejo.


Escena VIII
Pág. 051 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
La DUQUESA.- ISABELA.
  
DUQUESA

Albricias me puedes dar,
Isabela, pues ya ves
en libertad al Marqués. 550


ISABELA

Si da albricias un pesar,
pídamelas Vuestra Alteza.


DUQUESA

¿Pesar tú? ¿Cómo o por qué?


ISABELA

Porque en la arena sembré
esperanzas y firmeza. 555
Ludovico se nos casa
en Geldres.


DUQUESA

¡Válgame el cielo!


ISABELA

Siempre tuve este recelo,
puesto que agora me abrasa;
por él el Duque intercede. 560


DUQUESA

¿Quién te lo ha dicho?


ISABELA

Leonora
estas nuevas me dio agora.
Tanto, gran señora, puede
el interés, que atropella
obligaciones de amor: 565
es el Duque intercesor,
y mi opositora bella.
Mas si cuando amor se huye,
celos le suelen volver,
hoy con celos he de ver 570
cómo al Marqués restituye.
Mi hermana me ha aconsejado
que finja que a Enrique estimo,
y si a hacerlo no me animo,
es por no hallarle en estado 575
digno desta competencia.


Escena VIII
Pág. 052 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
DUQUESA

El remedio es eficaz,
y el opositor capaz
en discreción y en presencia,
para todo buen suceso, 580
y aun para ser principal.


ISABELA

Si fuera al Marqués igual,
que le amara le confieso
a Vuestra Alteza.


DUQUESA

¿No es noble?


ISABELA

Tiene mediano valor. 585


DUQUESA

Sobre ése puede el favor
transformar en palma un roble,
y no es tan poco el que alcanza
del Duque, que no merezca
que al Marqués celos ofrezca, 590
si alentamos su privanza.
Quédese esto por mi cuenta,
y por la tuya el vengar
por medio suyo el pesar
que darte el Marqués intenta. 595


ISABELA

Alto: si ansí le parece
a Vuestra Alteza, desde hoy
principio a este engaño doy.
Mas ¿si con Enrique crece
la ocasión destas quimeras, 600
y comenzando el favor
de burlas, se alzase amor
con mi libertad de veras?


DUQUESA

Nunca otro mal te suceda.
¿Cuántas veces habrá entrado 605
uno en casa por criado,
que por su dueño se queda?


Escena IX
Pág. 053 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina


El DUQUE.- La DUQUESA, ISABELA.
  
DUQUE

Muerto se nos ha, Duquesa,
el mayordomo mayor:
grande experiencia y valor 610
nos falta.


DUQUESA

Mucho me pesa;
mas para que consolar
su pérdida, señor, pueda
Vuestra Alteza, en Cléves queda
quien ocupe ese lugar. 615


DUQUE

¿Tenéis vos satisfacción
de que haya en Cléves sujeto
tan expediente y discreto
como el muerto?


DUQUESA

La opinión
de Enrique...


DUQUE

Es muy mozo Enrique 620
para que en mi casa mande,
y el cargo le viene grande.


DUQUESA

Cuando por él te suplique,
puede mi favor suplir
la edad, no la suficiencia; 625
que ésa en su ingenio y presencia
fiadora puede salir
de las ventajas que hace
al mayordomo.


DUQUE

Está bien;
si a vos os parece bien, 630
Enrique me satisface.
Entre Enrique en esa plaza.


DUQUESA

Mucho, gran señor, os debo.


Escena IX
Pág. 054 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
DUQUE

Como en palacio es tan nuevo,
aunque es persona de traza, 635
murmuraciones ocultas
del vulgo desenfrenado
estorban no le haber dado
mis papeles y consultas.
Daréselas al Marqués; 640
que, en fin, el estilo sabe
de mis despachos.


DUQUESA

No cabe
cargo de tanto interés
en tan liviano sujeto.


DUQUE

Isabela volverá 645
por él, que favor le da.


ISABELA

¿Yo, señor?, pues ¿a qué efeto?


DUQUE

¿No os parece digno a vos
del cargo a que le provoco?


ISABELA

Yo de consultas sé poco. 650
Una tuve con los dos,
y aunque entré en primer lugar,
tan mal despacho he tenido,
que pretensiones olvido,
sin querer desazonar 655
las que te causan cuidado,
y solicitas por él;
mas si hallas caudal en él
para ponerle en estado,
no sé por qué dificultas 660
lo que menos me parece,
pues quien Duquesa merece,
bien merecerá consultas.


DUQUE

¿Luego ya sabes que quiero
casar al Marqués?


Escena IX
Pág. 055 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
ISABELA

Quien ama 665
tiene cohechada a la fama,
que se lo avisa primero.


DUQUE

¿Y no haces más sentimiento?


ISABELA

¿Para qué? ¿No es necedad
ir contra tu voluntad? 670


DUQUESA

Alabo tu sufrimiento,
puesto que culpo tu amor;
que yo lo disimulaba,
porque tus penas dudaba.


ISABELA

¿Penas yo? ¡Qué! No, señor, 675
Ya me lo ha dicho Leonora,
y consolada por ella,
sé que es más rica y más bella
mi amada competidora.
Cásale cuando quisieres; 680
que estando tú satisfecho,
yo renuncio mi derecho.


DUQUE

Amante animosa eres.
La licencia que me has dado,
acepto, haz cuenta que ya 685
casado el Marqués está.


ISABELA

Hágale Dios bien casado.


DUQUESA

Señor, las consultas pido
para Enrique.


DUQUE

(A ISABELA.)
 
Poco amor
te debe el Marqués.


DUQUESA

Señor, 690
Enrique me ha parecido
digno para tal empresa;
ese cargo se le aplique.


Escena IX
Pág. 056 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
DUQUE

Mucho rogáis por Enrique,
basta lo dado, Duquesa. 695


DUQUESA

Yo por conocer, señor,
lo que ese oficio mejora...


DUQUE

No es título Enrique ahora,
y fuelo su antecesor.
Desacredito ese cargo, 700
si a un pobre hidalgo le doy.


DUQUESA

Pues yo de su parte estoy,
de honrar a Enrique me encargo.
A Moncastel le daré
con el título de Conde, 705
que es mío, si corresponde
con lo que le supliqué.
Vuestra Alteza haga este bien
a Enrique, pues le es propicio.


DUQUE

Andad, dalde aquese oficio, 710
y hacelde Duque también.
(Vase.)


Escena X
Pág. 057 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
La DUQUESA, ISABELA.
  
ISABELA

Enojado va.


DUQUESA

Hele instado
demasiado.


ISABELA

Es verdad.


DUQUESA

Cualquiera importunidad
causa al poderoso enfado. 715
Pero, en fin, ya Enrique puede
competir con el Marqués:
mayordomo mayor es,
conde y secretario.


ISABELA

Excede
la pasión con que mis cosas 720
miras, al mayor deseo.


DUQUESA

Gusto que logres tu empleo
en las prendas generosas
de Enrique, y tengo de honralle
cuanto pudiere, por ti. 725
Conde es ya.


ISABELA

Señora, sí.


DUQUESA

Pues si lo es, empieza a amalle.


Escena XI
Pág. 058 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
ENRIQUE.- La DUQUESA, ISABELA.
  
ENRIQUE

(Aparte al salir.)
 
Mandome venir a ver
a Isabela mi Leonora.
Amor, si el alma la adora, 730
¿cómo fingiréis querer
a quien aun mirar recela
la vista, porque mis ojos
no puedan causarla enojos?
Pero ¡ay cielos! Isabela 735
y la Duquesa son éstas;
estando en su compañía,
engaños, por este día,
si con ficciones molestas
la pensastes persuadir 740
a que era su amante yo,
la Duquesa os estorbó
el engañar y el mentir.
¡Plegue a Dios que siempre esté
Isabela acompañada! 745
  
(Saluda a las damas, quedándose distante de ellas.)


Escena XII
Pág. 059 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA, LUDOVICO.- Dichos.
  
LUDOVICO

(Hablando con LEONORA al salir.)
 
Libertad aprisionada
me dio el Duque, pues quedé,
cuando más libre, más preso,
Leonora hermosa, por vos.


LEONORA

Marqués, hazañas de un dios 750
tan liviano y tan travieso,
disculpan vuestra mudanza,
y estoyle yo agradecida.


DUQUESA

(Hablando aparte con ISABELA.)
 
Isabela, apercebida
tiene el cielo tu venganza. 755
Leonora con el Marqués
hablando en secreto está.


ISABELA

Sobre sus bodas será.


DUQUESA

Presente a tu Enrique ves.
Favorécele de modo 760
que a Ludovico castigues
y a su opositor obligues;
que ocasión es para todo.


ISABELA

Uno y otro intento hacer,
tanto por quedar vengada 765
del uno, como inclinada
al otro. Hoy tengo de ver
si es de Leonora querido
Enrique, como sospecho,
tan alabado y deshecho, 770
tan sublime y abatido.


Escena XII
Pág. 060 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
(Lléganse a ENRIQUE las dos damas.)
  
DUQUESA

Mayordomo el Duque os hace
mayor, por la intercesión
de Isabela, en ocasión
que de vos se satisface; 775
besalde, Enrique, la mano.


ENRIQUE

(Besándosela.)
 
Para que le sacrifique
el alma.


LEONORA

(Aparte.)
 
¡Ay cielos!, ¿Enrique
sin mi licencia, liviano
la mano a Isabela besa? 780


LUDOVICO

(Aparte.)
 
¿La mano Isabela da
a un hombre, sin ver que está
mirándole la Duquesa?
¿Sin reparar en mis celos?
¿Sin advertir en mi amor? 785


LEONORA

(Aparte.)
 
¿Sin mi permisión, traidor,
la mano a mi hermana? ¡Ay cielos!


LUDOVICO

(Aparte.)
 
Vengue mi agravio Leonora
por el mismo estilo y paso.


LEONORA

(Aparte.)
 
Haced, celos, pues me abraso, 790
a dos manos desde agora.
Favoreceré al Marqués
a costa de mi recato,
hasta que pierdas, ingrato,
el seso y mueras después.


Escena XII
Pág. 061 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
ISABELA

Deseo yo mucho, Enrique,
que vuestro acrecentamiento
iguale al entendimiento
que tenéis, y certifique
quien a quereros empieza 800
que puede en sujetos tales
hacer que junten caudales
fortuna y naturaleza.
La Duquesa mi señora
os hace todo favor 805
con el Duque mi señor.
  
(Hacen que hablan entre sí LEONORA y el MARQUÉS,
y están atentos a lo que hablan los otros.)
  

DUQUESA

Por vos soy su intercesora.
Quiero yo mucho a Isabela,
y porque vos la sirváis,
si pobre no os alentáis 810
al amor que la desvela,
conde os llame Moncastel,
que a mi estado pertenece,
y mi favor os le ofrece.


ENRIQUE

Vuestro esclavo soy sin él; 815
cuantas más mercedes gano
más mudo y confuso estoy.


DUQUESA

Por Isabela os le doy.
Besalde otra vez la mano.


ENRIQUE

(Bésasela.)
 
Dos dichas ansí intereso, 820
con que envidian mi fortuna,
honrándome vos la una,
y la otra el cristal que beso.


Escena XII
Pág. 062 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA

(Aparte.)
 
Esto va ya rematado.
¿Cómo, celos, no doy voces? 825


LUDOVICO

(Aparte.)
 
Celos, verdugos atroces,
¡La mano otra vez le ha dado!
¿Y yo presente y sufriendo?
¿Yo padeciendo y callando?


LEONORA

(Aparte.)
 
¿No es mejor morir matando 830
que tener vida muriendo?
Pues Enrique me ofendió,
vénguese mi agravio ansí.)

(Cae, y dale la mano al MARQUÉS.)
 
¡Jesús!


LUDOVICO

¿Qué es esto?


LEONORA

Caí.
El chapín se me torció. 835


LUDOVICO

Si cayendo, levantáis
mi dicha a tal bien, señora,
caed mil veces cada hora,
pues vos la mano me dais,
no yo a vos; que a no caer, 840
nunca yo me levantara
a la ventura más rara
que pudo amor merecer,
pues llega el alma a imprimir
mis labios en esta cera. 845

(Bésale la mano.)
 
(Aparte.)
 
Mas ¡ay cielos! si lo fuera,
no me obligara a morir
el tormento con que lucho,
a tanta sospecha expuesto.
¡Qué forzado que digo esto!) 850


Escena XII
Pág. 063 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA

¡Qué a mi pesar esto escucho!


LUDOVICO

¡Que mi boca mereció,
cielos, bien tan soberano!


ISABELA

(Hablando aparte con la DUQUESA.)
 
¿Besole el Marqués la mano?


DUQUESA

Sí, Isabela, sí besó. 855


ISABELA

No es en Geldres, según esto,
donde Ludovico adora;
aquí sí, donde Leonora
en él los ojos ha puesto.
No en balde me aconsejaba 860
que hiciese a Enrique favor.
¡Ay poco avisado amor!
¡Qué ignorante de esto estaba!
Basta, que intenta mi hermano,
casándolos a los dos, 865
alma, burlarse de vos,
y que ya se dan la mano.


DUQUESA

Todas son estratagemas,
que amor soldado apercibe;
pues das heridas, recibe 870
y abrasa, pues que te quemas.


ENRIQUE

(Aparte.)
 
En mi agravio tropezó
Leonora; pero será
porque con celos está
de que dos veces me vio 875
besar la mano a Isabela.
¿Qué he de hacer? No pude más.
¡Ay mi bien! ¡Cuál estarás!
Deshaga amor esta tela.


Escena XII
Pág. 064 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LUDOVICO

Besar esta mano tengo 880
tres veces...
  
(Aparte.)

Porque así vengo
dos besamanos con tres.)
 
(Lo hace.)


ISABELA

(Aparte.)
 
No sabe quitar los labios
de su mano. Loca quedo.
Celos, haced, que no puedo 885
disimular mis agravios.
Enrique, quitaos allá;
que celos en competencia
atormentan mi paciencia.
Ludovico me los da; 890
necio es quien amar pretende
dama por otro celosa.


LEONORA

Marqués, pena ponzoñosa
os desatina y suspende.
A Isabela habéis querido; 895
celos agora tenéis;
por más que disimuléis
yo sé bien que estáis perdido.
Apartaos, dejadme aquí;
que no estáis hoy con sazón. 900


LUDOVICO

Tenéis, señora, razón;
que ni estoy en vos ni en mí.
Pensé con vos despicar
mis sentimientos y enojos;
mas con celos a los ojos, 905
¿qué paciencia ha de bastar?
A formar agravios voy
de mi ingrata.


ENRIQUE

(A la DUQUESA.)
 
Gran señora,
dar cuenta quiero a Leonora
del favor que me hacéis hoy, 910
pues es justo que publique
a todos tanta merced.


DUQUESA

Andad, hablalda, y creed
que os tengo de honrar, Enrique.


Escena XII
Pág. 065 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
(Truecan de puesto los dos galanes.)
  
LUDOVICO

Ya no bastan sufrimientos 915
para tantos desengaños;
ingrata, den a mis años
temprano fin tus tormentos.
Paga mal a un bien querer;
sé inconstante a mi firmeza, 920
pródiga de tu nobleza,
mudable, en fin, y mujer;
pero no me hagas testigo
de tus livianos desvelos;
que darme a los ojos celos 925
es insufrible castigo.
¿Qué ocasión jamás te di
con que de mí quejas tengas?
¿Qué injurias son las que vengas
que me atormentas ansí? 930
Dé a Enrique tu amor ingrato
favor que su dicha aliente;
mas no estando yo presente,
y ofendiendo tu recato.
Escalas de noche admite 935
que el sol al Duque revele;
Amor a tus rejas vele,
si en tal mujer se permite;
mas no en mi presencia trates
ansí a quien ya reconoces, 940
si no quieres que dé voces,
y que diga disparates.


ISABELA

¿Qué dices? ¿Vienes sin seso?
¿Con Leonora no te casas?
¿Puedes negar que te abrasas 945
por ella? Dígalo un beso
en su mano continuado,
y en mi presencia atrevido.
Del mismo Duque he sabido
la palabra que la has dado. 950
¿Qué me quieres?


Escena XII
Pág. 066 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LUDOVICO

¿Vos, señora
consentís esto?


DUQUESA

No sé
como admite vuestra fe
viéndoos tan fácil, Leonora.
Yo quiero bien a Isabela, 955
y sus partes solicito.


LUDOVICO

Pues siendo suyo el delito,
¿me ofende vuestra cautela?
Ha un mes que es de Enrique esposa,
y tercero en Belpaís 960
un jardín, ¿y desmentís
mi sospecha rigurosa?
Todo Enrique me lo ha dicho.


ISABELA

¿Qué es esto, Marqués, qué es esto?


LEONORA

¡Ah, Enrique,! ¡Enrique! ¡Qué presto 965
de quien sois habéis desdicho!
¿Mudable a la primer prueba?
¿Al primer lance liviano?
Rendido a la primer mano.
¿Idolatrada por nueva? 970
¿Besada por inconstante?
¿Por más bella apetecida?
¿Vos fácil y yo ofendida?
¿Yo celosa y vos constante?


ENRIQUE

Mi bien, ¿no fue traza vuestra, 975
por encubrir nuestro amor,
el pretenderla?


LEONORA

¡Ah traidor!
De tus engaños das muestra.
Que la pretendieses, sí;
pero no que en una mano 980
sellase el labio villano
tu amor las veces que vi.


ENRIQUE

Si supieras la ocasión...


Escena XII
Pág. 067 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
LEONORA

¿Tú ocasión?


ENRIQUE

¡Ay prenda bella!
Hízome el Duque por ella 985
mayordomo.


LEONORA

¿Y no es traición
el dejarte tú obligar
de quien sabes que me ofende?


ENRIQUE

La Duquesa, que pretende
en mí su favor mostrar, 990
de Moncastel me hace conde,
a intercesión de tu hermana;
la nobleza es cortesana
y yo quien la corresponde.
Por eso, y por ser su gusto, 995
segunda vez le besé
la mano.


LEONORA

Y que el tuyo fue.


ENRIQUE

¿Pues no te parece justo
ser agradecido?


{{Pt|LEONORA|
¡Y cómo!
Eres todo cortesía. 1000
Goce vuestra señoría,
el título de mayordomo:
el título y prenda bella
que el Duque le ha granjeado;
que pues ya el dote le ha dado, 1005
presto casará con ella.

(Hácele una gran reverencia, y vase.)


ENRIQUE

(Siguiéndola.)

Leonora, mi bien, mi cielo,
sólo amarte estimo yo.

(Vase.)


Escena XIII
Pág. 068 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
La DUQUESA, ISABELA, LUDOVICO.
  
LUDOVICO

¿Cómo?, ¿su cielo llamó
Enrique a Leonora?


ISABELA

Fuelo, 1010
si como antes sospeché
se han querido bien los dos.


LUDOVICO

¡Oh villano! Vive Dios
que antes que tu engaño dé
materia a mi nuevo agravio 1015
la vida te he de quitar.


DUQUESA

Si el saber es engañar,
con razón le llaman sabio.


LUDOVICO

Finges que a Isabela quieres,
hácesme amar a Leonora, 1020
¿y sales con eso agora?
¿Por cuál destas dos mujeres
te hacen guerra tus desvelos?
Declárense ya tus dudas;
que al paso que damas mudas, 1025
se van mudando mis celos.

(Vase.)


Escena XIV
Pág. 069 de 108
Amar por razón de estado Acto II Tirso de Molina



  
La DUQUESA, ISABELA.
  
DUQUESA

Sin despedirse se fue
el Marqués.


ISABELA

Quiere a mi hermana;
no fue mi sospecha vana.
Que amaba en Geldres pensé; 1030
pero acercáronse más
mis celos.


DUQUESA

Si a Enrique adora
también tu hermana Leonora,
fértil cosecha tendrás
de celos.


ISABELA

Danme pesares, 1035
los de Enrique y del Marqués,
que porque muera cual ves,
los celos padezco a pares.


DUQUESA

¿Cuáles sientes más?


ISABELA

Ignoro
a quién deba más tormento: 1040
los del Marqués lloro y siento,
los de Enrique siento y lloro.
Sólo sé que el Ciego dios
da, señora, a mi fortuna
las dichas de una en una, 1045
las penas de dos en dos.


Escena I
Pág. 070 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
Salón del palacio.
  
DUQUE.
  
DUQUE

Honor, si dais licencia a que fabrique
sospechas el temor que os desvanece,
a Enrique la Duquesa favorece.
¿Osaréis afirmar que quiere a Enrique?
Por ella es mayordomo; multiplique 5
nobles cargos en él, pues los merece;
las consultas le alcanza; bien parece
que a un sabio mis despachos comunique.
Hízole conde; ya, sospechas, pasa
de lo justo el favor que manifiesta 10
quien con tanta eficacia a honralle acude.
Yo, honor, no afirmo que por él se abrasa;
mas para deslucir su fama honesta,
basta dar ocasión a que se dude.


Escena II
Pág. 071 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LEONORA.- El DUQUE.
  
LEONORA

Dícenme que Vuestra Alteza 15
me llama.


DUQUE

Hoy te has de casar.
El Marqués, que a tu belleza
adora, no da lugar
a tu espaciosa tibieza.


LEONORA

¿Con tanta aceleración? 20
¿Sin estar apercebida?


DUQUE

Amor todo es prevención.


LEONORA

Ansí alargue Dios tu vida
y te dé real sucesión,
que el plazo dilates más. 25


DUQUE

Causa a sospechar me das
mil desatinos, Leonora.
Si el Marqués tu luto adora,
si por él tan ciega estás
que los papeles le escribes 30
que tu liviandad señalan,
si en Belpaís le recibes
si a atrevimientos que escalan
honras, rejas le apercibes,
¿por qué con vanas excusas 35
lo que apeteces rehúsas?


Escena II
Pág. 072 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LEONORA

Temo causar a Isabela,
que ya estas cosas recela,
la muerte.


DUQUE

De engaños usas
más que de piedad con ella. 40
Ya no tienes que temer
ni casarte, ni ofendella;
del Marqués te quiere hacer
gracia; aprovéchate della.
Todo tu amor ha sabido, 45
y más que tú recatada,
pone su amor en olvido.


LEONORA

(Aparte.)
 
Sospecha, ya averiguada,
si mi hermana ha aborrecido
a Ludovico, ¿quién duda 50
que en Enrique su amor muda?


DUQUE

Determínate, Leonora;
que has de estar dentro de un hora
casada, si fuiste viuda.


LEONORA

Señor, en caso tan grave 55
darme más plazo es razón.


DUQUE

¿Quieres que tu vida acabe?


LEONORA

Importa la dilación.


DUQUE

Di por qué.


LEONORA

Enrique, lo sabe.
Comunícalo con él, 60
que es discreto, sabio y fiel;
y si no te disuadiere
de tu intento, y persuadiere
a que en eso eres cruel,
yo me casaré al momento. 65


Escena II
Pág. 073 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


DUQUE

Si en eso está tu cuidado,
aunque ignoro el fundamento,
Enrique me ha aconsejado
que abrevie tu casamiento.


LEONORA

¿Quién, señor?


DUQUE

Enrique.


LEONORA

¡Cómo! 70
¿Quién dices?


DUQUE

Enrique el fiel
cuyos pareceres tomo;
el conde de Moncastel,
secretario y mayordomo.


LEONORA

¿Ése es posible que diga, 75
contra la fe que le obliga
a cosas que le he fiado,
que me case? ¿Ése te ha dado
tal consejo?


DUQUE

No prosiga
tu torpe lengua adelante; 80
que ya de Isabela sé
que ese vil hombre es tu amante,
y tu engaño averigüé
con industria semejante.
Isabela, que mejor 85
que tú guarda los respetos
de su calidad y honor,
penetrando los secretos
de tu descompuesto amor,
tus desvelos ha advertido, 90
y remedio me ha pedido
del honor que tiranizas,
con que agravias las cenizas
de tu difunto marido.
Que estás perdida, me dijo 95
por ese Enrique villano,
de un pobre soldado hijo;
y no afirmándolo en vano
dos cosas de aquí colijo:
o que éste fue el que admitiste 100
a que celase tu fama,
y el vil papel escribiste,
por quien la amorosa llama
de Ludovico fingiste;
o que si el Marqués ha sido 105
hasta aquí de ti querido,
con afrentosas mudanzas
a Enrique das esperanzas
y a estotro desdén y olvido.
Mas comoquiera que sea, 110
yo haré que en ese traidor
severos castigos vea
Alemania, del rigor
que en mi justicia se emplea.
El tálamo que esperaba 115
cuanto tu honor escalaba,
un cadalso ha de ser,
donde Cléves pueda ver
la deslealtad cómo acaba.

(Hace que se va.)

LEONORA

¡Señor, señor, oye, espera! 120

(Aparte.)
 
¡Ay Enrique desdichado!
Que te engaña considera
quien celosa te ha informado
contra mí de esa manera.
Cuando a ese hombre des la muerte 125
yo sé que la llorará
más que yo la que te advierte
que mi amor causa te da
a tratarme de esa suerte.
Si yo te hubiera mentido, 130
o el Marqués no hubiera sido
el blanco de mi cuidado,
¿confesarase él culpado,
preso por ti y ofendido?
¿Niega ser la escala suya 135
de tanto daño ocasión?
¿No viste la espada tuya
en su cinta? ¿Qué razón
hay que en contra desto arguya?
Quien te pidió para él 140
tantas cosas en un día,
tanta consulta y papel,
la mayor mayordomía,
la villa de Moncastel,
cuando contra mí publique 145
falsedades que fabrique
de sus celos la eficacia,
¿está confirmada en gracia
que no puede amar a Enrique?


DUQUE

(Aparte.)
 
¡Ay cielos! Cierra la boca 150
contra mi honor, atrevida;
que a no mirar que estás loca...


LEONORA

A lo menos ofendida
de quien a esto me provoca;
pero ya determinada 155
de dar la mano al Marqués,
hazle llamar, pues te agrada;
y advierte que de Enrique es
en palacio...


DUQUE

¿Qué?


LEONORA

No es nada.

(Vase.)


Escena III
Pág. 074 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
El DUQUE.
  
DUQUE

Alto: mi imaginación 160
salió, cielos, verdadera;
no son mis celos quimera;
certidumbres sí que son.
¡Buena anda ya mi opinión,
pues Leonora me declara 165
lo que a no saber no osara!
Honra, ya os lloro por muerta;
que si la injuria no es cierta,
no se da con ella en cara.
«Quien me pidió para él 170
tantas cosas en un día,
la mayor mayordomía,
la villa de Moncastel,
tanta consulta y papel...»
¡Qué bien arguyó Leonora! 175
La Duquesa a Enrique adora,
y el mayordomo traidor,
por ser en todo mayor,
mayor mi injuria hace agora.
Mas ¿si la sospecha ciega 180
mi hermana engañó también?
Eso no, que los que ven,
más alcanzan que el que juega.
Lo que afirma el temor, niega
la fe, que es bien que dedique 185
a mi esposa, aunque fabrique
culpas; pero en tal desgracia,
«no está confirmada en gracia,
que bien puede amar a Enrique».
Gobernadme vos, prudencia; 190
no deis lugar a la ira
que cuando con pasión mira
hace al engaño evidencia.
Nunca el cuerdo juez sentencia
por indicios los castigos 195
aun de los más enemigos;
y si mis celos la acusan,
sus virtudes la recusan,
pues no valen por testigos.


Escena IV
Pág. 075 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LUDOVICO.- El DUQUE.
  
LUDOVICO

(Para sí al salir.)
 
Todo soy confusiones, 200
celos, penas, congojas y pasiones.
Leonora me desvela;
desdenes me atormentan de Isabela;
si entre las dos navego,
por Scila y por Caribdis, de amor ciego, 205
dará al traste conmigo
niño piloto, cuyo rumbo sigo.


DUQUE

Ludovico, ¿qué es eso?


LUDOVICO

Cárceles, gran señor, que libre, preso
padezco, y cuando ordeno 210
desenlazarlas más, más me encadeno.


DUQUE

Culpareisme de ingrato
porque palabras dadas os dilato,
y no os doy a Leonora;
pero casándoos hoy, si plazos llora 215
Amor que todo es prisa,
convertiréis, Marqués, llantos en risa.
Hoy quiero desposaros;
hoy mi hermana su dueño ha de llamaros.


LUDOVICO

¿Quién, gran señor?


DUQUE

Leonora, 220
por quien mudanzas vuestras siente y llora
Isabela olvidada.


Escena IV
Pág. 076 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LUDOVICO

Ya Leonora, señor, tiene ocupada
la voluntad, que apenas
el alma rescató, cuando en ajenas 225
prisiones la cautiva.
¡No quiera Dios que por mi causa viva
sin gusto su belleza,
siendo tirano della Vuestra Alteza!


DUQUE

¿Qué decís?


LUDOVICO

Que resuelto 230
a no ofenderla, la palabra os suelto,
pues si a otro el alma ha dado,
y con ella me casa mi cuidado,
¿de qué sirve que en calma
su cuerpo goce yo, y Enrique el alma? 235


DUQUE

¡Enrique! ¿Cómo es eso?


LUDOVICO

Empresa es de Leonora y él su preso.


DUQUE

¿Quién dijo tal mentira?


LUDOVICO

El alma que, Argos toda, a Enrique mira,
y para darme enojos, 240
Enrique es todo lenguas, si ella es ojos.
Yo oí, señor, llamalla
su bien, su cielo...


DUQUE

Calla, Marqués calla;
que no es bien que desdores
desa suerte a mi hermana; tus amores, 245
por ser, cual tú mudables,
te obligaran a que en su ofensa hables
tan libre y sin consejo,
cuando es mi hermana de Alemania espejo.
Habraste reducido 250
al amor de Isabela, agradecido
a lo que su firmeza
merece, que es igual a su belleza.
Bien, Marqués, me parece.
Si tú la quieres bien, ella padece. 255
No intento violentaros.
Al punto habéis los dos de desposaros;
perdonará Leonora;
que es más antigua, en fin, su opositora.


Escena IV
Pág. 077 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LUDOVICO

Yo, señor, y Isabel 260
desposarnos?


DUQUE

Si la amas, ¿que recela
tu confusión dudosa?
¿No merece mi hermana ser tu esposa?


LUDOVICO

Yo, gran señor, he sido
quien llora por no haberla merecido. 265
Ya ella te ha excusado
con cuerda prevención dese cuidado.
Casada es ya Isabela.


DUQUE

¿Qué dices? ¿Estás loco?


LUDOVICO

Amor que vuela,
ligeramente alcanza 270
la posesión, que sigue a la esperanza,
Belpaís sea testigo,
pues su tercero fue desto que digo.


DUQUE

¿Isabela casada
y yo ignorante deso?


LUDOVICO

Retirada 275
en Belpaís, sus flores
ocasionaron, tiernas, sus amores.


Escena IV
Pág. 078 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
DUQUE

No es posible que crea,
sino que tu mudanza, que desea
variar cada instante 280
objetos amorosos, la levante
mentiras que no creo.
Servístela primero, y el deseo
que cuantas ve apetece,
por Leonora después se desvanece. 285
Despertaste en su luto
difuntos pensamientos que sin fruto
permitieron escalas,
con que tu culpa a tu mudanza igualas.
Cogiote mi cuidado 290
asaltando su honor, y habiendo estado
tan justamente preso
me confesaste tu liviano exceso.
Yo entonces, deseoso
de soldar este daño, hacerte esposo 295
prometí de Leonora,
y afirmasme que quiere a Enrique agora;
creí que reducido
al amor de Isabela, habías fingido
contra ella aquese engaño; 300
doyte a Isabela, y para mayor daño
de su fama injuriada
me dices que con otro está casada.
¿Qué es esto, Ludovico?
Mil cosas en tu daño verifico. 305
Mientras no me dijeres
el autor deste insulto, creeré que eres
tú solo el que desdora
la fama de Isabela y de Leonora,
y vuelta en aspereza 310
mi piedad, no aseguro tu cabeza
mientras no me revela
quién es quien me agravió con Isabela.
El cielo eterno vive,
que el agravio y deshonra que recibe 315
Leonora despreciada
por ti, después de fe y palabra dada
de casarte con ella,
y la que en Isabela se querella
del agravio que la haces, 320
si dándome el amor, no satisfaces
a lo que no es creíble,
que en Cléves has de ser ejemplo horrible
de ingratos y de aleves,
porque escarmiente con tu muerte Cléves. 325


Escena IV
Pág. 079 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LUDOVICO

Señor, ya es el secreto
dañoso en mí, perdone su respeto,
y advierte que el que puso
en tu palacio escalas, y dispuso
profanar atrevido 330
el real honor que tanto has ofendido,
no he sido yo.


DUQUE

Otro engaño.


LUDOVICO

Isabela fue causa dese daño.
Ella al amor rendida
de un hombre desigual en sangre y vida 335
a su augusta nobleza,
escalas permitió que tu grandeza
abatiesen, no en vano,
pues de esposa le dio palabra y mano.
Éste llevó tu espada 340
la noche para mí tan desdichada,
víspera de aquel día
en que cayendo yo, quebré la mía.
Pedísela, ignorante
que sucediese caso semejante, 345
pues si yo te ofendiera,
claro está que con ella no viniera
a provocar tu furia
y hacerme delincuente de tu injuria.
Prendísteme por ella, 350
formando mi prisión de ti querella.
Contome temeroso
todo este caso el encubierto esposo
de Isabela, engendrando
celos mi amor en que me esté abrasando. 355
Conjurome, en efeto,
a que guardase contra mí el secreto
de tan ciego accidente,
haciéndome, cual viste, delincuente
del insulto que digo. 360
Soy bien nacido, en fin, y él es mi amigo;
y ansí contra mis celos,
a costa de pesares y desvelos,
culpado me confieso,
y a Leonora atribuyo este suceso, 365
el amor de su hermana ingrata y bella,
mejor te dispusiese
a que de esposa mano y fe me diese.
Mas viendo que ama a Enrique,
puesto que es bien que celos multiplique, 370
no querrá Dios que tuerza
su gusto, y que casándose por fuerza,
sus lágrimas permita.
Leonora a Enrique en su favor admita,
porque yo desde agora 375
a Isabela renuncio y a Leonora.


Escena IV
Pág. 080 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
DUQUE

¡Qué de engaños que os ha hecho
el amigo que ocultáis!
Mal de Isabela pensáis,
mal de Leonora sospecho: 380
no debéis callar quién es
el que os ha sido traidor.


LUDOVICO

Di mi palabra, señor,
de no decirlo.


DUQUE

Marqués,
no ocasionéis más mi enojo. 385
Decidme cómo se llama
el violador de mi fama.


LUDOVICO

Por mejor la muerte escojo
que ir contra el juramento
y palabra que le di. 390
Basta lo que he dicho aquí.


DUQUE

Pues si en ese fundamento
corre riesgo la opinión
que sospechoso os desvela,
porque no deis a Isabela 395
culpas que suyas no son,
y podéis saber cuán fiel
amigo el tiempo os señala,
ved por quién puso la escala
en ese roto papel. 400
(Dale los pedazos de papel
que recogió en el primer acto, y vase.)


Escena V
Pág. 081 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LUDOVICO.
  
LUDOVICO

¿Qué es esto, cielo? En pedazos
letras de Leonora, veo.
¡Oh amor, confuso Teseo!
¿Cuándo saldré destos lazos?
(Lee.)
Duque a caza, en éste dice. 405
Nada colijo de aquí.
(Lee.)
Noche la escala... ¡Ay de mí!
¡Qué presto me satisfice!,
de engaños que Enrique pinta.
Por Leonora fue la escala 410
que en este papel señala.
(Lee.)
La respuesta en esta cinta...
Ya me dijo que tercera
fue una cinta de su amor.
Basta, que Enrique es traidor. 415
¿Hay más confusa quimera?
¡Válgame el cielo! ¿A qué efeto,
si Leonora fue su dama,
ofendió Enrique la fama
de Isabela? A ser discreto, 420
como tiene la opinión,
¿más acertado no fuera
que la verdad me dijera
sin que la reputación
de Isabela peligrara 425
ni dar materia a mis celos?
Sospechas, viven los cielos,
que he visto la traición clara
con que Enrique al Duque ofende,
a Leonora, a Dios y a mí; 430
al Duque, pues ama ansí
a su hermana y la pretende;
a Leonora, pues la olvida
por Isabela, después
que su esposo dice que es; 435
y a mí la fama ofendida
de Isabela, pues me jura
que, mi amor menospreciado,
mano de esposo le ha dado.
¿Gozaría la hermosura 440
de Leonora, y viendo luego
a Isabela, mudaría
en ella su amor? Sí haría;
que por eso pintan ciego
a este dios, pues no repara 445
en leyes ni inconvenientes.
Por atajar los presentes
de mi amor es cosa clara
que me persuadió a querer
a Leonora, (¡arbitrio extraño!) 450
para que con este engaño
no le pudiese ofender
mi amorosa competencia,
quedando su pretensión
libre y sin oposición. 455
No hay duda; esto es evidencia.
Pero, ¡cielo!, ¿a dos hermanas
osa pretender un hombre
sin que el peligro le asombre?
¿Sin temer leyes cristianas? 460
Aunque para tanto agravio
salida hallará su ciencia;
que la más ancha conciencia,
dice el vulgo, es la del sabio.
Él viene aquí. Honrosa muerte 465
es dársela por mi mano;
la de un verdugo villano
el Duque darle concierte;
que declarándole ya
toda la verdad que ignora, 470
a Dios, a mí y a Leonora
juntamente vengará.


Escena VI
Pág. 082 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ENRIQUE.- LUDOVICO.
  
ENRIQUE

(Aparte al salir.)
Por haber Leonora dado
en que a Isabela pretenda,
me ha de perder, sin que entienda 475
su ciega razón de estado.
¿Cuándo en tu jurisdicción,
Amor, que en vano resisto,
razón de estado se ha visto,
si nunca amas por razón? 480
Pero el Marqués está aquí.


LUDOVICO

A estar vos menos culpado,
y yo no tan injuriado,
satisficiera por mí
la venganza merecida 485
de tanto engaño y enredo;
pero como no lo quedo
con privaros de la vida,
remito a otro ejecutor,
digno de vuestras traiciones, 490
las justas satisfacciones
que suelen dar a un traidor.


ENRIQUE

Ludovico, ¿habláis conmigo?


LUDOVICO

¿Pues con quién tengo de hablar
desta suerte?


Escena VI
Pág. 083 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ENRIQUE

Doy lugar, 495
por haber sido mi amigo,
a vuestro enojo y mi agravio.


LUDOVICO

¿Con cuántas almas vivís,
que en tantas las repartís?
¿Vos sois noble? ¿Vos sois sabio? 500
¿Pueden dar dispensación
las letras de que os preciáis,
para que a un tiempo queráis
dos hermanas? ¿Hay razón
para injuriar a Leonora 505
y amar después a Isabela?
Poned en África escuela,
pues tenéis el alma mora,
si es que sus leyes tiranas
vuestro desatino admiten 510
y en su Alcorán os permiten
casaros con dos hermanas.


ENRIQUE

¿Qué decís, Marqués? ¿Qué es eso?
De mi templanza aprended
a enfrenar enojos.


LUDOVICO

Ved 515
de vuestro insulto el proceso
en este papel agora.

(Dale los pedazos del papel.)
 
¿Conoceisle?


Escena VI
Pág. 084 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ENRIQUE

En sus renglones
de Isabela leo razones,
y la letra es de Leonora. 520


LUDOVICO

¿Qué decís? Pues ¿a qué efeto
Isabela necesita
de ajena pluma, y incita
a que peligre el secreto
con que me afirmáis os quiso? 525


ENRIQUE

¿Pues agora ignoráis vos
que no hay secreto en las dos
de que no se den aviso?
¿Cómo lograrse pudiera
tan dificultoso amor, 530
si de Leonora el favor
de mi parte no estuviera?
Ella, en la amorosa quinta,
fue nuestra tercera fiel.


Escena VI
Pág. 085 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LUDOVICO

Pues ¿de qué sirvió el papel, 535
cada noche de una cinta
con tanta industria colgado,
si fue su hermana Leonora
de vuestro amor sabidora?


ENRIQUE

Por no fiar de un criado 540
negocios de tanto peso;
pues mal Leonora podía
dármelos, cuando vivía
en su mismo cuarto.


LUDOVICO

En eso
decís bien; pero ¿por qué 545
es la letra de Leonora,
pues Isabela no ignora
el escribir?


ENRIQUE

Eso fue
un día que estuvo mala;
que a quien el alma le fía, 550
también fialle podía
un papel.


LUDOVICO

En fin: ¿la escala
fue para Isabela?


ENRIQUE

¿Pues
podéis vos dudar en eso,
si os lo dije estando preso? 555
Dadme crédito, Marqués.


Escena VI
Pág. 086 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LUDOVICO

Hiciéralo, a no pensar
que me engañáis; sabéis mucho;
Convenceisme, si os escucho;
mis celos me hacen dudar 560
de que olvidando a Isabela,
queréis ya bien a Leonora.


ENRIQUE

Ella saldrá por fiadora
de que no hay en mí cautela;
preguntalda si escribió 565
ella misma ese papel,
y si las palabras dél
Isabela las notó,
y perderéis el recelo
que tenéis, Marqués, de mí. 570


LUDOVICO

Si yo llamarla te oí:
«Leonora, mi bien, mi cielo»,
cuando de ti se apartó,
¿no he de juzgar que la adoras?


Escena VI
Pág. 087 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ENRIQUE

Como la ocasión ignoras 575
que tu mudanza la dio,
tuerces, Marqués, el sentido.
Publícaste por su amante,
y cuando me ves delante,
honrado y favorecido 580
de Isabela, a hablar con ella
vas, y dejando a Leonora,
causas celos que hasta agora
agravian tu viuda bella.
Viendo el desprecio a sus ojos, 585
juró vengarse de mí,
que ocasión de amarte fui,
y agora de sus enojos
amenazome por esto
que al Duque había de decir 590
nuestro amor y descubrir
cuanto la hizo manifiesto
nuestra necia confianza;
y ansí, lleno de recelo,
la llamé «mi bien, mi cielo», 595
por aplacar su venganza.
Mira ¡cuán diverso fue
de la verdad tu sentido!

LUDOVICO

Alto, yo estoy convencido;
a ver a Leonora iré, 600
y si verdaderas son
las disculpas que me has dado,
y mi amor le da cuidado,
yo le pediré perdón,
cumpliendo del Duque el gusto, 605
que hoy me quiere desposar
con ella.

(Vase.)


Escena VII
Pág. 088 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ENRIQUE.
  
ENRIQUE

¿En qué ha de parar
tanto enredo? Amor injusto,
sacadme ya de cuidado.
¡Mal haya el amante, amén, 610
que a quien jamás quiso bien
ama por razón de estado!


Escena VIII
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Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


LEONORA.- ENRIQUE
  
LEONORA

Gran peligro, Enrique, corre
tu vida, si no te ausentas;
y en ausentándote tú, 615
me puedes llorar por muerta.
El Duque lo sabe todo;
vendido nos ha Isabela;
mis desdichas y su aviso
aumentaron sus sospechas. 620
Vete, Enrique de mis ojos,
que peligra tu cabeza.
Mas ¡ay de Leonora triste
si te partes y la dejas!
Estas razones de estado, 625
que en el del amor violentas
engañan tanto estadista,
nuestro amor vuelven tragedia.
Por asegurar al Duque
te dije (que no debiera) 630
que amar fingieses mi hermana;
hechizole tu presencia.
Si de burlas la serviste,
encendiéronse de veras
rayos de su voluntad, 635
y abrásanla sus centellas.
Celos, mi Enrique, la obligan,
creyendo que la desprecias,
a mujeriles venganzas.
¿Quién podrá librarte dellas? 640
¡Mal haya la dama, amén,
que ocasiona con su prenda
voluntades tornadizas,
a toda ocasión dispuestas!
Vete, esposo; amores, vete 645
antes que el Duque te prenda;
no te despidas, excusa
palabras en llanto envueltas;
que si por verte partir
mudo, mi bien, me atormentas, 650
¿qué han de hacer ponderaciones
animadas con ternezas?
¿Qué aguardas?


Escena VIII
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Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ENRIQUE

¡Ay prenda cara!
¡Y qué caro que me cuesta
amar por razón de estado! 655
¡No dilates con mi ausencia
mi tormento; aquí es mejor
muriendo, mi bien, que tengan
fin mis males con mi vida.


LEONORA

No, amores, vive tú y deja 660
a tu esposa prolongados
siglos de llantos y penas;
doblarán ausencias tuyas
con mi luto mis tristezas.
Pero llévame contigo. 665
Mas no, que el honor recela
licenciosas invectivas
del vulgo, monstruo de lenguas.
Vete, adiós, no aguardes más;
morireme si te quedas. 670
Ni me abraces ni repliques;
vete antes que el Duque venga.


ENRIQUE

Si tú, amores, deso gustas,
adiós.


LEONORA

Adiós. Oye, espera.
¿Tan secamente te partes? 675
¿No me abrazarás siquiera?
¡Sin decirme una palabra,
sin una mano, una muestra,
un suspiro, un ¡ay!, un ¡voyme!
con que piense que te pesa! 680
¡Ah ingrato!


Escena VIII
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Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ENRIQUE

Pues, dueño mío,
si me enmudeces la lengua,
si, sin despedir, me mandas
partir, ¿de qué formas quejas?
¡Plegue a Dios, aunque te enojes, 685
si, aunque más peligros tema
del poder, que estando airado
no halla a furias resistencia,
deste puesto me ausentare,
donde inmóvil como piedra, 690
a desdichadas venganzas,
antes de morir te vea
en los brazos del Marqués!


Escena VIII
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Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LEONORA

Tengo el alma, mi bien, llena
de ciegas contradicciones; 695
no te espantes que esté ciega.
Pero ya que no te partes,
porque tu vida entretenga
plazos que la muerte acorta,
engañemos a Isabela. 700
Finge, pues te adora, amarla,
satisface a sus sospechas,
dila mil males de mí,
escríbela mil ternezas.
Anda, nótala un papel; 705
que yo quiero ser tercera
esta vez contra mí misma:
yo te traeré la respuesta.
Yo la diré, Enrique mío,
que como por bien lo tenga, 710
seré del Marqués esposa,
porque tú suyo lo seas;
podrá ser que desta suerte
reducir al Duque vuelva,
diciendo que se engañó. 715
Buena traza, Enrique, es ésta.
Anda, y trae el papel luego.


ENRIQUE

Mi bien, ¿por qué me encomiendas
cosas de que ha de pesarte,
si me has de reñir por ellas? 720


LEONORA

No hayas miedo, date prisa.
Yo gusto dello. ¿Qué esperas?
De mí le escribe mil males.


ENRIQUE

Mira bien, esposa bella,
lo que me mandas.


Escena VIII
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Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LEONORA

Acaba. 725


ENRIQUE

Yo voy; pero ¿si te pesa,
y lo que dije de burlas
me lo atribuyes a veras?


LEONORA

No tengas temor.


ENRIQUE

Voy, pues.


LEONORA

Oye: ¿es posible que llevas 730
ánimo de decir mal
de mí?


ENRIQUE

¿No me lo aconsejas?


LEONORA

Pues ¿sabraslo tú decir?


ENRIQUE

No sé. Extraña estás.


LEONORA

Ve, y deja
para necios mis temores; 735
que toda celosa es necia.
Mira que te espero aquí.


ENRIQUE

Luego vuelvo.


LEONORA

Oye: no seas
criminal contra tu esposa;
cuando digas faltas della, 740
blanda la mano, mi Enrique.


ENRIQUE

Ya no quiero escribir letra.


Escena VIII
Pág. 094 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LEONORA

Sí, sí, escribe, que es forzoso;
pero, Enrique, no quisiera
que te saborearas tanto 745
escribiéndola finezas,
que las que al papel hurtares
guardes a la cabecera.


ENRIQUE

¡Oh, qué extraña que estás hoy!


LEONORA

Son dulces palabras tiernas, 750
y a quien anda entre lo dulce,
mi bien, algo se le pega.


ENRIQUE

Pues dejémoslo.


LEONORA

Eso, no.
Ya te digo que estoy necia.
Ve, no me digas palabra, 755
que te diré mil simplezas.
  
(Vase ENRIQUE.)


Escena IX
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Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ISABELA.- LEONORA.
  
ISABELA

Poco la sangre te obliga
para que seas más humana
conmigo; llámasme hermana
y hácesme obras de enemiga. 760
Túvome el Marqués amor,
y usurpásteme al Marqués;
persuadísteme después
que a Enrique hiciese favor,
porque ansí le diese celos, 765
y tus consejos seguí;
celos al Marqués le di,
y a Enrique di el alma. ¡Ay cielos!
¡qué mal hice y qué mal haces,
pues mi muerte solicitas! 770
Al uno y otro me quitas,
y a ninguno satisfaces.
Leonora, acabemos, pues,
y sepamos a quién amas:
si Enrique aumenta tus llamas, 775
déjame libre al Marqués;
si el Marqués te está mejor,
desocúpame a mi Enrique.


LEONORA

¡Tuyo! ¿Cómo?


Escena IX
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Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
ISABELA

No fabrique
nuevos enojos tu amor. 780
El Duque intenta casarte
con Ludovico, Leonora;
celosa de que te adora,
quise desacreditarte
diciéndole que admitías 785
de Enrique nuevos deseos,
y con iguales empleos
a su amor satisfacías.
Indignado el Duque está
contra Enrique y contra ti, 790
y como no sea por mí
su vida peligrará.
Haz por mí y por él, Leonora,
una cosa solamente:
ser mi esposo le consiente; 795
da al Marqués la mano agora,
que siendo Enrique mi esposo,
y haciéndole desterrar,
daré al enojo lugar
del Duque que está furioso; 800
y estando ausente, podremos
hacer este estorbo llano,
y apaciguando a mi hermano,
a Cléves le volveremos.
Nada arriesgas, si al Marqués 805
quieres tanto como dices,
que sus bodas solenices
y apoyes la mía después.
Mira, hermana de mi vida,
que estoy por Enrique loca. 810


LEONORA

Pues no te cabe en la boca,
bien muestras que estás perdida.
Por mí, hermana, más que luego
os caséis; mas ¿sabes tú
que querrá Enrique?


ISABELA

¡Jesú! 815
Téngole de amores ciego.
Júrame tú de callar
a mi hermano lo que pasa,
verás cuán presto se casa
conmigo.


Escena IX
Pág. 097 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina



  
LEONORA

¿Y él da lugar 820
a eso?


ISABELA

¿Pues no te digo
que a no recelar de ti
ya me hubiera dado el sí?
La Duquesa sea testigo,
que por la merced que me hace 825
nuestros amores alienta.

(Aparte.)
 
Amor, haced, aunque mienta,
pues Enrique os satisface
que me le deje Leonora.


LEONORA

En fin, ¿Enrique te quiere? 830


ISABELA

Ya te digo que se muere
si no me ve de hora en hora.
¿Qué papeles no me ha escrito?
¿Qué noche no me ha rondado?
¿Qué versos no me ha enviado? 835
Quiéreme hermana infinito;
sólo dice que te debe
más antigua obligación,
y que por esta razón
está dudoso.


LEONORA

(Aparte.)
 
¡Oh aleve! 840


ISABELA

Leonora, haz lo que te digo.


LEONORA

Ese Enrique es todo engaño,
hermana: más ha de un año
que está casado conmigo.

(Vase.)


Escena X
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Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


ISABELA.
  
ISABELA

¿Un año? ¡Buen desatino! 845
Pero, ¡ay cielos!, que sí hará,
pues de Belpaís está
su quinta y monte vecino,
donde el cruel se crió.
Mudemos, alma, deseos, 850
dejemos locos empleos;
Leonora se declaró.
Si su esposo ha un año que es
Enrique, de su mudanza
ya el Marqués me da venganza, 855
perdonad, alma, al Marqués.
Volvelde otra vez a amar,
que si, en fe de que esto ignora,
hasta aquí sirvió a Leonora,
viendo ocupado el lugar 860
que creyó adquirir en vano,
por fuerza me ha de querer.
¡Ay Leonora! Al fin, mujer.
¡Ay Enrique! Al fin, villano.


Escena XI
Pág. 099 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


LUDOVICO.- ISABELA.
  
LUDOVICO

Ya que el cielo determina 865
mi vida, Isabela hermosa,
y no podéis ser mi esposa,
sed siquiera mi madrina.
El Duque con vuestra hermana
me casa; ella lo ha pedido: 870
lo que con vos ha perdido
con Leonora mi amor gana.
Ni me desposa una quinta,
donde su flor os regala,
ni mi amor rejas escala, 875
ni es mi tercera una cinta
de papeles estafeta,
que el ingenio y el temor
cuelgan, pagando el honor
los portes. Vos sois discreta; 880
discreto esposo escogistes,
puesto que no vuestro igual;
amor de sí es liberal,
por eso el alma le distes.
Pues mi suerte se mejora, 885
la vuestra se multiplique,
siendo vos dueño de Enrique,
y yo esposo de Leonora.


ISABELA

Marqués, ¿qué escalas son éstas
que dos veces os he oído? 890
¿Qué quinta tercera ha sido
de aficiones descompuestas?
¿Estáis en vos? ¿Qué decís?


Escena XI
Pág. 100 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


LUDOVICO

Estoy yo muy obligado
a Enrique, que me ha fiado 895
secretos de Belpaís.
De quien hace él confianza,
bien la podéis vos hacer;
ya sé que sois su mujer;
que esto en fortuna se alcanza. 900
Razones de carta rota
he visto ya, donde en suma
Leonora aplicó la pluma,
y vos pusistes la nota.
Si ya Enrique me contó 905
el modo con que os hablaba
cuando en Belpaís entraba;
la escala que malogró
el Duque, y todo el suceso,
hasta darle vos la mano 910
de esposo; si cortesano,
por librarle estuve preso,
¿qué intentáis con encubrir
lo que sabe el Duque ya?
A vuestra hermana me da; 915
baste, Isabela, el fingir,
que yo ni puedo ni quiero
desazonar vuestro amor,
sino ser más servidor
vuestro desde hoy, que primero. 920


ISABELA

Marqués, Marqués, si estáis loco,
echad la culpa al juicio
y no deis villano indicio
de que me estimáis en poco;
que si (como no lo creo) 925
Enrique alevoso y vil,
tan traidor como sutil,
agravia ni aun el deseo
(que jamás contra mi honor
dio torpe licencia al gusto), 930
Duque hay en Cléves que justo
dé castigo a ese traidor;
y si por Leonora bella
a Enrique hacéis ese engaño,
andad, que más ha de un año 935
que está casado con ella.
(Vase.)


Escena XII
Pág. 101 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


LUDOVICO.
  
LUDOVICO

¿Con Leonora? ¡Otra maraña!
Pero ¿por qué dudo desto,
si es testigo manifiesto
su papel de que me engaña? 940
¡Notable embelecador,
en enredos gradüado!
Cuantas ciencias ha estudiado
emplea contra mi amor.
Ya no hay callar, vive el cielo; 945
yo he de decirle quién es
al Duque, porque después
muera con él mi recelo.
¡Casado de en hora en hora!
¿Hay más confusa cautela? 950
¡Ya marido de Isabela,
ya esposo de Leonora!
No osaré ya querer bien
a otra dama, aunque sea bella;
que temeré que con ella 955
se me ha de casar también.
(Vase.)


Escena XIII
Pág. 102 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


EL DUQUE.
  
DUQUE

¿Persuadireme a creer
que la Duquesa me agravia?
No; que es la Duquesa sabia.
Sí; que si es sabia, es mujer. 960
No se había de atrever
a decir lo que no vio
Leonora. ¡Confuso yo,
cuyas imaginaciones,
entre las contradicciones 965
padecen de un sí y un no!
El Marqués a Enrique acusa
de que es de Leonora amante,
y con cargo semejante,
cuando él le culpa, le excusa. 970
Dar a Isabela rehúsa
la mano, por entender
que es, en su ofensa, mujer
de quien escaló su honor,
y aunque me encubre el autor 975
pienso que Enrique ha de ser.
Pues siendo Enrique, si adora
a Leonora, y se averigua
del papel que lo atestigua,
¿qué teméis, honor, agora? 980
¿Tiene de amar a Leonora,
y a mi esposa juntamente?
No es posible; Leonor miente.
¡Caso extraño! ¡Que la culpa
sirva a Enrique de disculpa 985
y yo defenderle intente!
¿No es mejor matarle en duda,
que no averiguar agravios?
No, temores; sed más sabios
mientras mi afrenta esté muda. 990
La verdad anda desnuda;
mal se me podrá ocultar:
prudencia, hacer y callar;
que honor que averigua enojos
orejas es todo y ojos, 995
mas no lenguas con que hablar.


Escena XIV
Pág. 103 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


ENRIQUE, con una carta en la mano.-
DUQUE.
  
ENRIQUE

(Sin ver al DUQUE.)
 
Si Leonora aguarda aquí,
como dijo, este papel,
a Isabela engaño en él:
lo que me dijo escribí. 1000
Pero el Duque es éste. ¡Ay cielos!
Si ve lo que aquí la escribo
a su rigor me apercibo.


DUQUE

(Aparte.)
 
¡Qué filósofos sois, celos!
Mil cosas conjeturáis, 1005
todas contra mi sosiego.
¡Enrique!...


ENRIQUE

Gran señor...


DUQUE

Ciego,
pues que no me veis, estáis.
¿A qué venís? ¿Qué papel
es ése?


ENRIQUE

Es cierta consulta 1010
que en beneficio resulta
de Vuestra Alteza.


DUQUE

Si en él
hay cosas de mi servicio,
dalde, secretario, acá.


ENRIQUE

(Turbado.)
 
Señor...


DUQUE

¿Qué dudáis?


ENRIQUE

No está 1015
sacado en limpio.


DUQUE

(Aparte.)
 
Otro indicio.
Sospecha, ¡que poco a poco
verdades vais descubriendo!
Dalde acá, que ver pretendo
lo que contiene.


ENRIQUE

(Aparte.)
 
Amor loco, 1020
con mi vida acabáis hoy.

(Dale el papel.)


DUQUE

(Lee.)
 
El veros, señora mía...
¿Hay consultas en poesía?


Escena XIV
Pág. 104 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


ENRIQUE

Si la edad verde en que estoy
pide a la amorosa llama 1025
que a su fuego dé motivo,
no se indigne en ver que escribo
disparates a mi dama,
ni pase más adelante
Vuestra Alteza; rásguele. 1030


DUQUE

¿Que le rasgue? ¿Para qué?
Yo también he sido amante.
 
(Lee.)
 
El veros, señora mía,
favorecer mi bajeza,
pues por vos me dio su Alteza 1035
tantos cargos en un día,
ocasiona mi osadía,
puesto que no a mereceros...
¡Ay recelos verdaderos!

(Aparte.)
 
Ya ¿de qué sirve encubriros? 1040

(Lee.)
 
A lo menos a escribiros,
la vez que dejo de veros.
Sospechoso el Duque está,
con razón, de que os adoro;
mi amor le pierde el decoro; 1045
mas si es ciego, ¿qué no hará?
Por vos se asegurará
si sospechas desmentís,
y segura os persuadís
de que a pesar de Leonora 1050
en vos sola mi alma adora
desde que os vio en Belpaís.

(Saca la espada.)
 
De tu castigo, villano,
he de ser ejecutor;
que no se venga el honor 1055
sino con su propia mano.
¿Tú, atrevido, tú, tirano,
tú a la Duquesa papeles?


Escena XIV
Pág. 105 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


ENRIQUE

¡Señor, señor! ¡Ay crueles

(Aparte.)

peligros de un desdichado! 1060
¡Oh amar por razón de estado!
¡Qué de males causar sueles!
¿Papeles yo a la Duquesa?


DUQUE

Pues tú, desleal, ¿a quién...?


ENRIQUE

Que me des la muerte es bien; 1065
pero mi culpa no es ésa.
Oye, mientras te confiesa
mi atrevimiento mi insulto;
que puesto que dificulto
mis amores declararte, 1070
cuando importa asegurarte,
no ha de haber secreto oculto.
Yo ha un año que de Leonora
soy esposo, yo llevé
la escala, yo te quité 1075
la espada al nacer la aurora;
esto es verdad.


DUQUE

No lo ignora
el Marqués; que aunque calló
tu nombre, eso me contó.
Mas ¿por qué, si es verdad ésa, 1080
finges amar la Duquesa?


ENRIQUE

¿Yo la Duquesa? Eso no.


DUQUE

¿Pues...?


ENRIQUE

Isabela.


DUQUE

¿A qué efeto?


ENRIQUE

Leonora me lo ha mandado;
que en esta razón de estado 1085
estribó nuestro secreto;
por este medio indiscreto
fingió que amaba al Marqués.


Escena XIV
Pág. 106 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


DUQUE

Dime, pues, ¿para quién es
este papel?


ENRIQUE

A Isabela 1090
se le escribe mi cautela,
porque creyendo después
que a Leonora aborrecía,
de quien ha estado celosa,
tu sospecha rigurosa 1095
aplacase.


DUQUE

(Aparte.)

¡Ay honra mía!
La verdad ha sido el día
que deshaciendo el nublado
de tanto engaño y cuidado
mi quietud descansa en vos. 1100
En fin, Enrique, ¿los dos
amáis por razón de estado?


ENRIQUE

Aparte.)
 
Pues su Alteza me habla así,
no está indignado conmigo.


DUQUE

Enrique, si te castigo, 1105
vendré a castigarme a mí.
Desde el punto que te vi,
por oculta simpatía
te quiero bien; tu osadía
te ha dado en favorecer. 1110
Hoy mi cuñado has de ser;
dicha es tuya, piedad mía.


ENRIQUE

Sellen tus pies estos labios
que no hallan ponderaciones
a tantas obligaciones 1115
y a más callar, son más sabios.


DUQUE

Ansí castigo yo agravios.


Escena XV
Pág. 107 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


La DUQUESA, RICARDO.- Dichos.
  
DUQUESA

Participad, gran señor,
de mi dicha. Un sucesor
el Duque mi padre tiene 1120
en Cléves, y por él viene
a vernos


DUQUE

¡Tanto favor!


DUQUESA

A mi padre sucedía,
por excluir las mujeres
Lotoringia, el de Niveres; 1125
mas muerta la madre mía,
a un hijo que Cléves cría,
y por no causarla celos,
encubren aquí los cielos,
es el que ahora viene a ver. 1130


DUQUE

¡En Cléves! ¿Quién puede ser?


RICARDO

No multipliquéis desvelos,
que ése es Enrique, señor,
que por padre me ha tenido.


ENRIQUE

¿Quién? ¡Yo!


DUQUESA

¡Ay hermano querido! 1135
No en vano te tuve amor.


DUQUE

Vuestra presencia y valor
no menos me prometía.


ENRIQUE

¡Tantas dichas en un día!


DUQUE

Disculpada está Leonora, 1140
pues tales prendas adora
y aumentada mi alegría.


Escena XVI
Pág. 108 de 108
Amar por razón de estado Acto III Tirso de Molina


LEONORA, ISABELA, LUDOVICO.- Dichos.
  
LUDOVICO

Señor, si Enrique no muere,
no aseguráis vuestro honor.


ISABELA

Poco me estimáis, señor, 1145
mientras Enrique viviere.


LEONORA

Amante que a tantas quiere,
digno es, señor, de castigo;
dalde muerte, si os obligo.


ISABELA

De Enrique estoy ofendida. 1150


LUDOVICO

Enrique pierda la vida.


LEONORA

Vengadme dese enemigo.


DUQUE

¿De vuestro esposo, Leonora?


DUQUESA

Isabela, ¿de mi hermano?
¿Vos, Marqués, tan inhumano, 1155
con quien Lotoringia adora?


LUDOVICO

¿Cómo es eso, gran señora?


DUQUE

Todo vuestro enojo cesa
por la más dichosa empresa,
que a Cléves pudo venir. 1160
Salgamos a recebir
a vuestro padre, Duquesa;
que después sabréis el cómo
destas enigmas los tres.


DUQUESA

Duque Lotoringio es 1165
Enrique mi mayordomo.


ENRIQUE

Y vos ya mi esposa.


LEONORA

¿Cómo?


ENRIQUE

Este fin el cielo ha dado,
después de tanto cuidado
al amor nuestro, mi bien, 1170
y aquí le tiene también
Amar por razón de estado.

 
 
FIN DE LA FAMOSA COMEDIA AMAR POR RAZÓN DE ESTADO

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