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Abolición de la esclavitud Emilio Castelar


diciones.¡Hermosa Cuba, riquísima Cuba! suele decirse. Lo es; pero la servidumbre demuestra que con ella son incompatibles la libertad y la justicia. Un senador se levantó en la Cámara alta, en sesión que presidía el general, hoy Regente del Reino, y dijo estas palabras sin que aquel general las desmintiera: «Cuando era capitán general de Cuba cogió varios alijos de bozales, y en cumplimiento de la ley los emancipó. Pues cuando aquel general salió de Cuba, delante de las autoridades, delante de la Audiencia, delante de los magistrados, delante de la ley, aquellos bozales, que él había declarado libres, fueron reducidos a la esclavitud, fueron reducidos a la servidumbre. »

Señores, el general Pezuela declaraba que en ocho meses había cogido él solo 4.000 esclavos de contrabando. Y contaba una cosa que es verdaderamente horrible; una cosa que hace estremecer la conciencia. Iba a su tertulia un comensal, y este comensal apostó a que entraba negros en la isla de Cuba sin que el general lo supiera. El general le dijo que no lo hacía. Lo hizo; tomó su caballo, sus monteros, o como se llamen, se fue a la costa, trajo los negros; cayeron éstos en las manos de la autoridad, y el negrero en la cárcel.

Pero, Sres. Diputados, reflexionad un poco, considerad un poco. ¿Qué diríamos si un comensal, si un con - tertulio del Sr. Presidente del Consejo de Ministros, del Sr. Ministro de la Gobernación, del Regente del Reino, fuese y dijera: «Le apuesto a Vd. a que ahora mismo voy a cometer un asesinato p un robo sin que nadie me vea. » Esto prueba, y no quiero hacer más consideraciones, esto prueba hasta qué punto pervierte la esclavitud a le conciencia humana.

Señores, en el año de 1856 el Capitan general cogió 2.000 negros de contrabando, y la estadística inglesa