Abolición de la esclavitud: 33

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Abolición de la esclavitud Emilio Castelar


los negros, como no se lograría aquí nada bajo la Monarquía democrática. En vano Lamartine pronunció sus magníficos discursos; en vano Broglie presentó sus estudiadas Memorias; nada pudo conseguirse.

Pero ¿qué sucedió con la República? Los propietarios de negros querían preparación; no la hubo: querían indemnización previa; la tuvieron posterior: no se contentaban con 1.500 francos; aceptaron 500: «creían que era necesario establecer los patronatos; no hubo patronatos: pedían la tutela perpetua para el negro; no hubo tutela de ninguna clase: dudaban, en fin, si los esclavos eran hombres, y se encontraron un día que eran sus iguales, que eran sus conciudadanos.

¿Y qué sucedió? En el período de la emancipación, alguna perturbación. ¿Acaso nos ha costado poco a nosotros la redención de la esclavitud de los blancos? Pero más tarde, hoy, ninguna; antes al contrario, la prosperidad y crecimiento de la riqueza, la paz, el orden, la raza blanca confundida con la raza negra, y todos bendiciendo el advenimiento de la República, y felices a la sombra de la misma ley.

Volved, señores, los ojos hacia lo que sucede en América. Yo no hubiera creído que en Cuba hubiese insurrección: en mi sentido humano, en mi criterio humano, Sres. Diputados, todavía tiene Europa que cumplir grandes destinos en América, destinos de fraternidad, destinos de solidaridad; y todavía importa que esos destinos los cumpla la Nación que es como un mediador plástico entre el Viejo y el Nuevo mundo, la Nacion española. Pero yo en mi angustia patriótica; en el presentimiento que tenía de las dificultades con que había de tropezar la revolución, yo les decía a mis amigos en el destierro, y algunos de ellos lo recordarán, que en el momento de la