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Abolición de la esclavitud Emilio Castelar


En Francia vino la república en 1848. No sé por qué, permítasele este desahogo a mi corazón republicano, no sé por qué, siempre que hablo de alguna infamia, se mezcla a ella la palabra restauración, la palabra Monarquía; y siempre que hablo de libertad, siempre que hablo de alguna reforma, siempre que hablo de alguna idea grande, se mezcla esta palabra: República. Lo cierto es que la República del 48 hizo esta otra gran acción. Yo he visto el hombre que personificaba aquella gran república; yo he visto a Ledru Rollin en el destierro. Veinte años de desgracia no habían logrado encorvar su frente ni debilitar sus fuerzas; se parecía a la encina bajo la cual pasan los huracanes y los siglos sin conmoverla. Y aquel hombre se me quejaba de ser muy duramente juzgado por sus contemporáneos, porque siempre, siempre, el mundo se apasiona de la victoria, y siempre se llama error, traición, torpeza por los cortesanos de la fortuna a la desgracia y a la derrota. Pero recuerdo que me dijo: «El 24 de Febrero de 1848 triunfó la república, y en 7 de Marzo se había reunido la comisión que debía, proponer la abolición de la esclavitud en Francia,”

¡Qué gloria para ellos! Y después de dos años se presenta aquí ese proyecto. ¡Qué vergüenza para nosotros¡ Allí hubo más oposición que aquí: yo quiero que me presentéis las exposiciones de Barcelona, de Santander, de Cádiz, de Sevilla que protesten contra la abolición. Allí todas las ciudades mercantiles, todas protestaron.

Yo quiero que me digáis qué propietario de negros ha venido aquí a sostener la necesidad de la esclavitud. Los propietarios de negros franceses no cesaron de reclamar; ¿y qué sucedió? Que pedían plazos, que pedían la abolición gradual, En tiempo de Luis Felipe, en tiempo de la casa de Orleáns, nada se pudo lograr a favor de los esclavos, de