Abolición de la esclavitud: 14

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Abolición de la esclavitud Emilio Castelar


de emancipación, de progreso, halla sangre que lo fecunde en las venas del pueblo; lo correcto es que todos le estremecimientos de la sociedad allá en sus cimas intelectuales llegan hasta las tristes y oscuras bases donde yacen todos los desheredados. ¿Cómo se alza el pueblo y pelea por la idea de un sabio desconocido, por esa idea que en su pecho generosísimo es una pasión?

Las ciencias naturales expulsan lo arbitrario y lo milagroso del universo; las ciencias filosóficas el derecho divino del espíritu; las ciencias sociales el privilegio de sus fórmulas; el arte sigue a la ciencia y se inspira en las ideas revolucionarias, como los bardos osiánicos templaban sus arpas a los son de la tempestad y de la tormenta; la industria sigue al arte, y encadenando los mares con sus cables y los cielos con sus pararrayos, desencadena nuevas fuerzas humanas contra los tiranos; los hechos siguen al arte, a la ciencia, a la industria, y un día los Borbones de Nápoles desaparecen ante la sombra de un aventurero sublime, y otro día los Borbones de España pierden en una batalla un Trono do quince siglos; ya vacilan los Bonapartes al oleaje de un plebiscito, ya los Braganzas caen a los pies de los soldados que se llevan pedazos de su dignidad y de su púrpura Real; misteriosas conjunciones entre las ideas y los hechos, entre las ciencias y las muchedumbres, que vienen a probar cómo una institución se descompone, se deshace por el corrosivo de las pasiones populares, después de caer muerta sobre el espacio, en cuanto la ha destruido la centella de una idea misteriosamente derramada por todo el espíritu humano. Sólo de esta suerte, sólo por armonías preestablecidas entre los hechos y las ideas, puede explicarse la emancipación del pueblo en Europa.

Pues bien, eso, mismo, exactamente eso mismo, sucede, Sres. Diputados, con la emancipación de los negros,