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Abolición de la esclavitud: 10

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Abolición de la esclavitud Emilio Castelar


pueden ser objeto de propiedad. Mañana vienen las grandes catástrofes sociales, que tanto se parecen a las grandes catástrofes geológicas; se cambia el sentido general humano; la piel blanca y el pelo rubio es para aquella sociedad lo que la piel negra y el pelo crespo para la sociedad de las Antillas; y en tal caso, señores, ¿cuál seria la suerte de mi elocuente amigo el Sr. Romero y Robledo? (Risas) . No se ría.

Los hombres más grandes hoy en el mundo, los ingleses Brigth, Gladstone, Shakespeare y Newton, descendientes de los antiguos britanos, han sido comprados y vendidos en sus progenitores a las puertas de los templos de Roma. Nuestros montañeses, astures y vascones, preferían morir a ornar el mercado romano. Muchos de ellos abrían los vientres de sus naves y se sumían en las ondas; otros, entonando cánticos patrióticos para apagar el eco del estertor de su propia agonía, lanzaban la última hiel a la frente de sus conquistadores. ¿Cómo podríamos celebrar nosotros estos hechos, que son los grandes títulos de la Patria, cómo podremos celebrarnos mientras tengamos esclavos en nuestras posesiones?

Si la libertad, si la personalidad del hombre depende sólo de las circunstancias, nadie puede asegurarnos qua no cambiarán las circunstancias. Espanta considerar el ascenso y descenso de las razas, no solo por externos accidentes, sino también por la interna descomposición de los pueblos. El chino de nuestros ingenios ha sido el hombre más civilizado de la tierra. El ascendiente del cipayo de hoy ha visto nacer los progenitores de los dioses griegos y romanos en aquel oriente de la conciencia universal. Los rusos han sido esclavos de los polacos. El negro de la Nubia ha azotado a los fundadores de nuestra religión, a los israelitas, cuando cocían ladrillos con la cadena al pie, para los Faraones de Egipto, Nínive, Babilonia.