A un cortesano
de Dionisio de Solís


 Dicen que eres mudable, don Pepito,   
 que fuiste de Manolo cortesano,   
 soneteruelo del francés tirano   
 y de sus odres perennal mosquito;   
 

 que mudando de altar, de culto y rito  
 fuiste, tras esto, muratista insano   
 y, para postres, del Nerón hispano   
 semanalmente adorador contrito.   
 

 Pero no dicen bien; el pueblo miente,   
 ni menos hay razón por que afrentando  
 te esté, y traidor y apóstata te llame.   
 

 Antes en eso mismo que insolente   
 te echa Madrid en cara, estás mostrando   
 cuán firme has sido siempre en ser infame.