A secreto agravio, secreta venganza/Jornada 3/Escena XII

Jornada tercera

Escena XII


Otro punto de la playa a vista de la quinta de Don Lope

MANRIQUE, SIRENA.

MANRIQUE

  Sirena, cuyo mirar
suspende, enamora, encanta,
¿vienes acaso a escuchar
a su orilla cómo canta
la sirena de la mar?
Oye un soneto oportuno,
heroico, grave y discreto:
no te parezca importuno,
porque éste es el un soneto
de los mil y ciento y uno.
(Saca Manrique un papel y lee.)
«Cinta verde, que en término sucinta,
su cinta pudo hacerte aquel Dios tinto
en sangre, que gobierna el globo quinto,
para que Venus estuviese en cinta:
La primavera tus colores pinta,
por quien yo traigo en este laberinto,
tamaño como pasa de Corinto,
el corazón, más negro que la tinta.
Hoy tu esperanza a mi temor junte,
porque en su verde y amarillo tinte
amor flemas y cóleras barrunte;
que como a mí de su color me pinte,
no podrá hacer, aunque en arpón me apunte,
que mi esperanza no se encaraminte.»

SIRENA

¡ Qué lindo soneto has hecho!
Pero enseña a ver si es verde
la cinta.

MANRIQUE

(Ap. En bien se me acuerde
lo que la cinta se ha hecho.
¡Ah! Sí.) Estaba cierto día
junto al Tajo, en su frescura
contemplando tu hermosura,
Sirena, y la dicha mía.
Saqué aquella cinta bella
para aliviar mi esperanza,
y culpando tu mudanza,
empecé a llorar con ella.
Besábala con placer,
y un águila que me vio
llegarla al labio, pensó
que era cosa de comer.
Bajó de una piedra viva,
y con gran resolución
arrebatóme el listón,
y volvió a subir arriba.
Yo, aunque con gran ligereza
subir a su nido quiero,
no pude hallar un caldero
que ponerme en la cabeza.
Con esta ocasión se pierde
de tu listón la memoria.
Ésta es, Sirena, la historia
llamada la cinta verde.

SIRENA

Pues óyeme lo que a mí
después acá me pasó.
Estando en el campo yo,
volar un águila vi,
que era la misma; pues viendo
no ser cosa de comer,
la cinta dejó caer
junto a mí; y yo, acudiendo
a ver lo que había caído,
hallé entre las flores puesta
la cinta; mira si es ésta.

MANRIQUE

¡Notable suceso ha sido!

SIRENA

Más notable será ahora
la venganza.

MANRIQUE

Mejor es
dejarlo para después,
que sale al campo señora.

(Vase.)