A Dios por razón de estado: 067

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A Dios por razón de estado Pedro Calderón de la Barca


INGENIO:

¿Y qué es de él?

SINAGOGA:

Las ansias mías
en un palo le pusieron
en el mismo día que fue
el eclipse, para que
los que bárbaros oyeron
su doctrina y la creyeron
misterio hagan del fracaso,
que acaso les salió al paso
al expirar.

INGENIO:

¿Luego el día
el sol murió, que él moría?

SINAGOGA:

Sí.

INGENIO:

Pues no fue muy acaso.

SINAGOGA:

Sólo me faltaba ahora
el que tú quisieses ser
a dos sentidos, en uno
Ingenio y en otro infiel,
para atreverte a dudar,
para arrojarte a creer
con los necios de mi pueblo
si hice mal o hice bien.


A Dios por razón de estado de Calderón

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