A Dios
de Rafael María Baralt


 Cielos, orbes y abismos reverentes
 narran tu gloria, ¡oh Dios!, y tu grandeza;
 y ante el sol inmortal de tu belleza
 postran los santos las radiosas frentes.
 

 Materia y forma, especies y vivientes
 sacaste a luz con próvida largueza;
 y bebe, sin cesar, naturaleza
 copiosa vida en tus eternas fuentes.
 

 Diste al hombre tu imagen, y un destello
 es su razón de tu razón sublime,
 con que pusiste al gran prodigio el sello;
 

 pues sólo aquel es digno de adorarte
 que en libre estadio el pensamiento esgrime,
 y libre puedo, aunque en error, negarte.