A Carmen, al piano

A Carmen, al piano de Pedro Antonio de Alarcón


 No mujer... ¡Hada eres! Si amorosa
 las manos tiendes al callado viento,
 en él despiertas lánguido concierto
 como la brisa en arpa melodiosa.
 

 No mujer, bella Carmen... Eres diosa;
 y de tu rostro el celestial portento
 irradia el infinito sentimiento,
 ser de tu ser, inspiración hermosa.
 

 No mujer... ¡Eres ángel! Tu pureza
 eclipsa la del sol: la sensitiva
 no es como tú modesta y delicada.
 

 Yo admiro arrebatado tu grandeza;
 pero calla mi voz, no osando altiva
 cantar a la que es ángel, diosa y hada.