¡Déjala!

Album del corazón:
¡Déjala!​
 de Antonio Plaza
Toma, niña, este búcaro de flores:
tiene azucenas de gentil blancura,
lirios fragantes y claveles rojos,
tiene también camelias, amaranto
y rosas sin abrojos.
rosas de raso cuyo seno ofrecen
urnas de almíbar con esencia pura.

Admítelas, amor de mis amores,
admítelas, mi encanto;
que en sus broches de oro se estremecen
las cristalinas gotas de mi llanto,
tibio llanto que brota
del alma de una madre que en ti piensa,
y por eso hallarás en cada gota
emblema santo de ternura inmensa.

Una tarde de abril, así decía,
sollozante, mi esposa infortunada,
a mi hija indiferente que dormía
en su lecho de tablas reclinada;
y como Herminia, ¡nada!
nada en su egoísmo respondía
a esa voz que me estaba asesinando:
"Déjala, -dije- tu dolor comprendo...".
La madre entonces se alejó llorando,
y ella en la tumba continuó durmiendo.