Revista de la semana del No. 2, 1869

El Museo Universal (1869)
Revista de la semana del No. 2, 1869
de Nicolás Díaz de Benjumea


REVISTA DE LA SEMANA.

S

e ha asegurado por

ahora la paz de Europa, mal que pese a los profetas de disturbios y conflagraciones. Los padrinos ó arbitros discuten mano a mano en París, después de tanto ruido, lo que pudiera resolver en cualquier aldea un alcalde de monterilla. Las grandes proporciones que la cuestión tomaba en la ardiente fantasía de los publicistas han desaparecido como por ensalmo, viniendo á quedar reducida á una mera cuestión de desacato ó de nasias recíprocas entre dos naciones celosas que ha de resolverse por el código internacional de buena crianza. Todo lo que se creia puesto en tela de discusión, todas las materias de verdadera gravedad y seriedad que parecían mezcladas en el fondo de la contienda turco-helénica, como aguardando inmediata solución, no sólo no se resuelven, sino que los padrinos de los beligerantes las han excluido por completo del programa de su examen. Nada se dirá sobre lo que constituye la cuestión de Oriente. De la integridad del otomano imperio se prohibe hablar en la conferencia, y el mismo silencio ha de guardarse acerca de si Turquía debe hacerse mas europea, ó Grecia mas bizantina. Los negocios serios para mañana. Hoy por hoy, los amigables componedores se reúnen para averiguar, si el gobierno de Atenas sacó los pies del plato y cometió algún exceso ó falta de respeto hacia la Puerta", y si es la señora, resentida por la falta, se salió también de quicio al demandar satisfacciones.

Hé aquí el ratoncillo que ha venido á dar á luz esa gran montaña de dificultades.

La verdad es, que las disputas del jaez y de la albarda en que terció el hidalgo manchego, son y serán siempre la burla mas acabada de todas las contiendas de los hombres, y parecen el espejo de los sucesos que presenciamos. Hay tanta oposición de intereses, tanta malicia, tanta obcecación y tantos pelillos de que asirse entre las naciones, qué á poco que una se extralimita ó levanta la voz, encuentra quien la azuze, quien haga un mundo de un nonada, quien se entrometa y aumente la confusión, quien gane con la discordia, quien traiga á la cuestión su albarda, y quien saque sus pergaminos como los cuadrilleros. La Grecia, se dice ahora, que no hubiera sacado tanto el cuello, si no tuviese á la espalda al emperador de Rusia dispuesto á socorrerla á un mal correr de los dados. La Turquía no se habría mostrado tan altanera y exigente en su ultimátum, si el emperador de Austria no estuviera al oído alentándola con su protección. En medio de esto, ha llegado á afirmarse, que esta querella no ha sido mas que un juego ó especie de saínete para llamar la atención, mientras grandes actores se preparaban á representar la gran comedia. Todo es posible; pero como decíamos en la anterior revista, el instinto de conservación es poderoso en los pueblos, y por esta vez han dado un golpe en vago los atizadores ocultos de la discordia.

Resultado: Ha hecho ver la Turquía que tiene una marina de guerra muy respetable para ser turca, y que cuenta con un almirante valeroso y entendido; y Gre cia, por su parte, muestra que existe en su seno ese espíritu de independencia que ennoblece á un pueblo en medio de la tiranía y de la servidumbre por fuerza mayor impuestas.

Triste cosa es que la emancipación completa de los helenos envuelva una perturbación de la paz general de Europa, porque tarde llegará el logro de sus deseos y siempre se romperá el hilo por lo mas delgado. La paz ha vuelto á ponerse de moda, como lo estuvo hace diez y siete años, desde que el oráculo de las Tullerías, al dirigir su palabra el día de año nuevo al cuerpo diplomático, les saludó con el in térra pax hominibus. Con todo eso, las naciones siguen la máxima de aquel general inglés, que decía: confianza en Dios y tened la pólvora seca. Víctor Manuel en respuesta á las comisiones de las Cámaras, manifiesta que todos le han ayudado con fé y está muy agradecido á sus servicios; pero que no hay seguridad ni ayuda como la de las bayonetas, y lo peor del caso es que tiene razón.

De nuestra antilla hay noticias mas tranquilizadoras, aunque no se pueda decir que cesó el peligro. La insurrección continúa circunscrita en ef departamento oriental, y según los últimos despachos, las tropas han obtenido victoria en varios encuentros. Semejante situación no debe ser muy duradera, puesto que personas bien informadas aseguran que la insurrección de Cuba terminará en el instante mismo en que allí se proclamen y planteen las libertades proclamadas en la Península; ven efecto, nada es mas natural que este deseo de que se goce en Cuba de la misma espansion y se verifiquen las mismas reformas liberales que en la madre patria se disfrutan.

Volviendo á la cual los ojos, aquí sí que hay donde meter las manos en materia de sucesos y aventuras. ¿Cuándo con mas razón se dijo: año nuevo vida nueva? Porque lo cierto es, que aunque el almanaque fija á su manera, siguiendo el curso de los planetas, su entrada y su salida ; la política, que también sigue el movimiento de sus astros, lo fijó para España en el 29 de setiembre, desde cuyo día comenzó verdadera mente entre nosotros año nuevo y vida nueva. Desde entonces somos mayores de edad y ciudadanos en el completo uso de sus derechos, comenzando por el del sufragio, que vahemos tenido ocasión de poner en práctica para las elecciones municipales; aunque debemos confesar que con timidez propia de aprendices. No es fácil esplicar la razón de la falta de entusiasmo mostrada en este ensayo primero, porque una de las bases del edificio de las libertades cívicas, es la constitución del municipio. Sin duda el pueblo español reserva todo el empuje de que es capaz para las elecciones de los diputados, y no ha querido gastar su fuerza en esta escaramuza.

En efecto, la próxima reunión de la Asamblea Constituyente concentra hoy día la atención pública de manera, que los tristes sucesos de Málaga con toda su gravedad y la honda sensación producida, no han podido entibiar el entusiasmo ni debilitar la energía con que se atiende á los preliminares de esa grandiosa representación nacional en donde ha de labrarse el por venir de España. Los manifiestos de hombres importantes que aspiran á ser legisladores, son tan numero sos como llenos de consoladoras esperanzas para el triunfo de los sanos principios de economía, moralidad y reformas en la administración pública de que tanta necesidad tenemos, y todo conspira á hacernos creer, que acaso sea este el último período de convulsiones y commociones profundas que atraviese la desdichada España, sedienta de paz y digna de mejor suerte.

Por lo demás, bien puede asegurarse que nunca dió ejemplo de, mayor animación y vida política. Las reuniones públicas se suceden unas á otras, rivalizan do todas en entusiasmo. Los ateneos y academias abren sus puertas á la enseñanza é ilustración de todas las clases. Los periódicos se multiplican con rapidez asombrosa, escediendo en número á toda ponderación y á lo que era de esperar de nuestra afición la lectura é intervención en los negocios públicos; y finalmente, las prensas no descansan, lanzando a cada hora á la escitada curiosidad de los españoles infinidad de obras políticas, ya en el estilo sereno y en la forma permanente del libro, ya en el apasionado del folleto, ya en el violento y declamatorio de la hoja volante, ya por último, en el picante y chistoso del periodismo callejero. Esperamos, pues, que de este caos resulte el orden, y de esta efervescencia el reposado y tranquilo movimiento generador del bienestar de las naciones.

Nicolás Díaz Benjumea.