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D E L I R I O S

I


V I R G E NN E C I A



EL ESPOSO INFERNAL


Escuchemos la confesión de un compañero del infierno:

«Oh divino Esposo, mi Señor, no rechacéis la confesión de la más triste de vuestras siervas. Estoy perdida. Estoy borracha. Estoy impura. ¡Qué vida!

«¡Perdón, divino Señor, perdón! ¡Ah, perdón! ¡Cuántas lágrimas! ¡Y cuántas lágrimas pienso aún derramar!

«Después, ¡conoceré al fin al divino Esposo! Pues nací sometida a Él. —¡El otro puede golpearme hasta mientras!

«¡Por el momento, estoy atrapada en lo más profundo de este mundo! ¡Oh amigas mías...! No, no sois mis amigas... Jamás delirios ni torturas semejantes ... ¡Qué estupidez!

«¡Ah! cuánto sufro, cuánto grito. Realmente estoy sufriendo. Y sin embargo,