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La teoría general de la relatividad.

En un sistema cualquiera de coordenadas gaussianas, no sólo será otra la velocidad de la luz, sino que los rayos luminosos tampoco siguen siendo rectos. Sobre esta curvatura de los rayos luminosos se funda una segunda comprobación óptica del principio general de la relatividad. Las líneas universales de la luz son líneas geodésicas, lo mismo que las trayectorias de inercia de los cuerpos materiales, y, por tanto, cúrvanse en los campos gravitatorios, lo mismo que éstas; sólo que la desviación de la luz es mucho más pequeña a causa de su enorme velocidad.

Compréndese esta desviación, sin teoría alguna, por el principio de equivalencia; pues en un sistema de referencia acelerado, todo movimiento rectilíneo uniforme aparece como curvado y no uniforme; debe, pues, suceder otro tanto para un campo gravitatorio cualquiera.

fig133
fig133

Un rayo luminoso que, procedente de una estrella fija, pasa cerca del Sol es, pues, atraído por éste y recorre una trayectoria algo cóncava hacia el Sol (figura 133); el observador sobre la Tierra sitúa la estrella en la prolongación del rayo incidente, por lo cual le aparece algo desviada hacia fuera. Este fenómeno no puede observarse sino durante la breve duración de un eclipse de Sol, pues en otro momento los rayos solares hacen invisibles las estrellas fijas que se encuentran en su proximidad.

El último eclipse de Sol tuvo lugar el 29 de mayo de 1919; los ingleses organizaron dos expediciones con el exclusivo objeto de determinar si se verifica o no el «efecto de Einstein». Una de ellas fué a las costas occidentales de Africa, y la otra al norte del Brasil, y trajeron una serie de fotografías de las estrellas que rodean al Sol. El resultado de la medición de las placas pudo conocerse el 6 de noviembre de 1919 y significó el triunfo de la teoría de Einstein; la desviación predicha por Einstein, que debe ser