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MACBETH.

urraca, del cuervo, ó del grajo, ha delatado al asesino. ¿Qué hora es?

LADY MACBETH.

La noche combate con las primeras horas del dia.

MACBETH.

Macduff se niega á obedecerme, y á reconocer mi autoridad.

LADY MACBETH.

¿Le has llamado?

MACBETH.

No, pero tengo noticias ciertas de él por mis numerosos espías. Mañana temprano iré á ver á las brujas. Quiero apurarlo todo, y averiguar el mal, aunque sea por medios torcidos. Todo debe rendirse á mi voluntad. Estoy nadando en un mar de sangre, y tan lejos ya de la orilla, que me es indiferente bogar adelante ó atras. Es tiempo de obras y no de palabras. Descienda el pensamiento á las manos.

LADY MACBETH.

Te falta la sal de la vida, el sueño.

MACBETH.

Pues á dormir. ¡Mi terror, nacido de la falta de costumbre, me quita el sueño. ¡Soy novicio en el crímen!


ESCENA V.
Un páramo.—Tempestad.
BRUJA 1.ª

Oh Hécate, tu semblante muestra á las claras tu enojo.