Oda a los días del coronel Don José Cadalso

Oda a los días del coronel Don José Cadalso
de Nicolás Fernández de Moratín


Hoy celebro los días
de mi dulce poeta,
del trágico Dalmiro,
blasón de nuestra escena.

Venga la hermosa Filis
y mi Dorisa venga,
Dorisa, la que canta
con la voz de sirena.

Brindaremos alegres
hasta perder la cuenta,
en las tazas penadas,
del oloroso néctar.

O si más nos agrada
la antigua usanza nuestra,
muchachos diligentes,
sacad la pipa añeja.

Y en aquel mar de vino,
como naves de guerra
naden con altas asas
las anchas tembladeras.

Bien hayan nuestros padres,
que en sus bárbaras mesas
bebieron con toneles,
brindaron en gamellas.

Así hacerlo debemos,
Dalmiro, y vayan fuera
los cuidados molestos
que la vida atropellan.

Y si viene la muerte,
en semblante severa,
no podrá ya quitarnos
la celbrada fiesta.

Pues si para evitarla
no sirve la tristeza,
y es su venida al hombre
tan pronta, como cierta,

brindemos muchas veces
el tiempo que nos queda,
dancemos y cantemos,
y déjala que venga.