Las tres musas últimas castellanas 079

Pondera con el suceso de Balán cuanto antes es Dios obedecido de una mala bestia, que de un mal ministro

(Las tres musas últimas castellanas)

de Francisco de Quevedo


A maldecir el pueblo, en un jumento,
parte Balán profeta, acelerado;
que a maldecir cualquiera va alentado:
tal es el natural nuestro violento.


Dios, que mira del pueblo el detrimento,
rey en guardar su pueblo desvelado,
clemente, opone a su camino, armado
de su milicia, espléndido portento.


Obedece el jumento, no el profeta;
y cuando mereció premio y regalo,
más obstinado a caminar le aprieta.


Teme la asnilla al ángel, sufre el palo:
y halló el cielo obediencia más perfecta
en mala bestia que en ministro malo.