La vergüenza
de Félix María Samaniego

En casa de un labrador

vivían Blas y Lorenza:

se profesaban amor;

pero él tenía vergüenza

y ella tenía rubor.


A la aurora en el corral

se encontraron en camisa.

El encuentro fue casual:

cubrióse ella a toda prisa

la cosa con el pañal.


Turbado Blas desde luego

se remanga el camisón,

y de vergüenza hecho un fuego

tápase con el faldón

y como ella queda ciego.


Al huir tropieza Blas

con la cuitada Lorenza,

y... ¡ válgate Barrabás!

Yo también tengo vergüenza;

no me atrevo a contar más.