Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


La prueba.

Quería poner D. Simplicio una hermosa maceta de camelias en una tabla que tenia colocada en la ventana del sotabanco, y para no esponerse á que, rompiéndose la tabla, se hiciera pedazos la maceta, quiso probar el peso que resistiría. Meditando despues sobre lo que podía colgar para la famosa prueba, nada encontró que pesase tanto ni fuese tan á propósito como él mismo.

Satisfecho con la idea, salió á la ventana y se agarró á la tabla dejándose colgar; por su desgracia, ó ella era débil ó él pesaba mucho, lo cierto es que se rompió, y D. Simplicio fué á parar á la calle, rompiéndose una pierna y dos brazos.

—Si no hago la prueba, decía después, pardiez que me luzco; se hubiera roto la tabla y me hubiera quedado sin maceta.