Jícaras Tristes (1932)
de Alfredo Espino
Jueves Santo

Envueltos en la niebla de plata de la luna
surge en la lejanía la iglesia y el palmar;
y entre la noche clara se nos van una a una
todas las ilusiones que empezaban a andar...

Junto a la enorme ceiba se arrodilla la iglesia,
y el camino da la idea, bajo la paz lunar,
de que alguien, al andar,
hubiera ido regando puñados de magnesia...

Calma de Jueves Santo. Las mujeres en coro,
van rezando en la calle de indecisa penumbra;
y multitud de velas trémulamente alumbra
como un río fantástico de luciérnagas de oro...