Historia XVI:La nobleza

← Historia XVI:El clero


La nobleza seguía siendo siempre cualidad que se trasmitía por herencia. Los únicos nobles verdaderos eran los descendientes de nobles, que se llamaban gentileshombres.

Los nobles se distinguían de todos los demás hombres, que eran llamados desde el siglo XVI plebeyos. No se casaban sino unos con otros. Era deshonroso para un noble casarse con la hija de un plebeyo, todavía más para una muchacha noble casar con hombre de clase plebeya; era una mala alianza. El hijo nacido de unión tal no era considerado como verdadero gentilhombre.

Para seguir siendo noble había que «vivir noblemente», es decir, no trabajar en ningún oficio. El trabajo era deshonroso, hacía perder la nobleza. Cuando Luis XIV quiso convencer a los nobles de que se establecieran en las colonias para dedicarse al comercio, decretó en un edicto que el comercio marítimo no hacía perder la nobleza.

Los nobles eran clase privilegiada. —No pagaban la talla. Tenían el privilegio exclusivo de ser admitidos en la Corte y desempeñar cargos en ella, que eran entonces los más ambicionados. Tenían casi solos los grados del ejército.— Cuando se les condenaba a muerte, eran por lo común decapitados, en tanto se ahorcaba a los demás.

Los nobles eran oficialmente todos iguales. Pero había entre ellos grandes diferencias de fortuna y de título. Los que poseían extensos dominios habían casi todos recibido del rey un título de conde, de marques, de duque o aun de par. Saint-Simon, el escritor, era hijo de un noble, criado de Luis XIV que le había hecho duque y par. Los que no habían recibido ningún título se hacían llamar barón. Los nobles inferiores llevaban el título de escudero.

En el siglo XVII, la mayor parte de los señores y los nobles que querían hacer fortuna habían ido a establecerse a las ciudades, luego cerca del rey a Versalles. La nobleza francesa se dividió entonces en dos clases.

Los nobles menos ricos siguieron viviendo en el campo. Hacían vida oscura en sus castillos, no teniendo casi más distracción que la caza. No tenían medio de hacer fortuna ni de adquirir honores. Aquellos nobles rurales abundaban sobre todo en el occidente de Francia.

Los señores que vivían cerca del rey formaron la nobleza de Corte, considerada como una clase superior, y a ellos iban a parar las dignidades, los cargos y las pensiones.

Muchos nobles descendían de burgueses que habían sido ennoblecidos por el rey. Luis XIV aumentó mucho el número de los ennoblecidos, Resolvió que todos los miembros de los Tribunales superiores, los Parlamentos, las Audiencias de ayudas y cuentas, fueran nobles, así como sus familias. Aquellas familias ennoblecidas por el cargo se denominaban nobleza de toga.

Los antiguos nobles, que llevaban el nombre de nobleza de espada, no consideraban a los ennoblecidos como sus iguales, y los llamaban golillas. Pero los ennoblecidos tenían los mismos privilegios que los nobles. Cuando eran ricos, compraban tierras nobles, cuyo nombre tomaban; hacían educar a sus hijos como gentileshombres, y sus descendientes acababan por confundirse con los otros.

Las antiguas familias iban constantemente disminuyendo, las familias de ennoblecidos ocupaban sus puestos. Casi todas las familias de nobleza que quedan hoy lo son de ennoblecidos, cuyo progenitor fué un noble de toga.

Luis XIV favoreció a los ennoblecidos. Designó ministros a personas de la clase media y los hizo grandes señores. Le Tellier fué marqués de Louvois, su hijo fué marqués de Barbezieux. El de Colbert fué marqués de Seignelay; —su hermano, marqués de Croissy;- su sobrino, marqués de Torcy. Se enlazaron con las familias más principales del reino, Colbert casó a sus hijas con tres duques. Las tres nietas de Louvois fueron duquesas o marquesas.

Muchas familias de alto rango, venidas a menos, rehacían su fortuna casando con hijas de burgueses enriquecidos. Era lo que llamaban insolentemente «abonar sus tierras».