Entre la soledad y el silencio

Entre la soledad y el silencio
de Antonio Domínguez Hidalgo


ENTRE
LA SOLEDAD
Y EL
SILENCIO...



Domínguez Hidalgo


OBRA POEMÁTICA COMPLETA.
TOMO 13
 
 
NO…

No escribo para los poetas...
ellos tienen la palabra a flor de mano
y los ensueños les nacen nacarados
tras el beso de unos puños agrios
o la sed de sus caricias soñolientas
asiladas en la esquina de una calle abandonada
por la siesta.

No…

No escribo para los cantores
de plumajes y añoranzas...
porque ellos dominan atabales de esperanzas,
flautas,
chirimías
y altivas antiguallas.
No…
No escribo para ellos.

Yo voy tejiendo escrituras para otros...
para aquellos que callan sus ausencias
impidiendo que sus labios las florezcan;
para aquellos que tiemblan su furia desgajada
en apariencias
y derrumban su fatiga de herramienta
sobre mesas de balanzas ebrias.

Para estos es el mundo...
mi mundo,
su mundo interpretado;
para esos que asemejan a los vientos
arropados tras el árbol,
tras la nube,
tras la sombra
y de pronto en mis vocablos
se dan forma.

Obrero de palabras tras su orquesta
que ejecute nuestra alianza manifiesta
yo
escribo para aquellos que han perdido la voz
en el mutismo de mecánicos castillos
de soberbias.

Para estos sólo escribo…

Albañil de metáforas,
soy…
Carpintero de sinécdoques,
voy…
Pintor de metonimias,
doy…
Tejedor de alegorías…,
hoy…

Campesino de la imagen,
gambusino de los símbolos,
minero del enigma,
pescador de la visión.
soñador de mitos...

Humildemente existo a ratos,
artesano del arpegio que murmura
el silencio equivalente de una vida,
otra vida,
cada vida,
que parece ser la vida que revive
a cada muerte
en los poliédricos espejos de mi vida.

Y de ser un más Morfeo,
a veces me resulto un más Proteo,
o tal vez un Prometeo...
¿Quién sabrá lo que yo veo?

Y si acaso me estremezco en la ficción de ser poeta,
mas no de esos que se creen
que solo ellos...
es por saber si alguien solloza
o ríe entre los odres
que durmieron con vinos sus amores
y vive realidades que no se atan a la treta
de un purista
o de un esteta.
No…
No escribo para aquel presumido de laureles
que mece su genio
poniendo cascabeles
y se deja pagar con altos premios,
alaridos de flores negociadas por mecenas
egocéntricos
que de tanto requisito
exquisito
hasta al rey hacen burócrata.

Ni soy para el creído de su altura
y sus cristales,
loco,
mustio,
envanecido,
que se pasa la existencia entre colgajos
de señales
y carteles,
mordiendo polvos,
masticando venenos
y muerto en su sed...
ensartado de hambres,
termina de político amoroso,
gañán de diccionarios
con que engaña a los ciegos
con su ojo.

Yo soy el paréntesis,
(lo que queda de la vida en verso)
para los pocos que me lean,
pero tan muchos,
que navegan tras preguntas
que no tienen su respuesta,
mas que a veces dan a luz
en mi poema.

Los demás…
magnos poetas,
o que se creen,
no me interesan,
ya son los personajes de la encuesta
donde dictan los modos de escribir
al día
y los decálogos narcisos
de su alter mismo
generando títeres epígonos
de un libro.

No…
Definitivo.
Yo no escribo para los poetas…

Acaso para ti
desconstruyo con palabras
lo que sueñas
 
 
¡ AH !

¡Ah, mi conciencia tan cabra...!
¡Cabrona!
Sin temer a la palabra
ni a las mentes pordioseras
que se espantan
al oír que alguno dice
lo que muy por dentro callan
pero gritarlo quisieran.

¡Ah, mi conciencia clavada
en las torpes dignidades,
en las cursis gratitudes,
en los ateísmos bestias
y en la honestidad inútil!

¡Ah, mi conciencia tirana
que no me deja ser falso,
que no me suelta sonrisas
ante las pestes del mando,
que no me arrebata besos
devoradores de callos
todopoderosos y altos

¡Ah, mi conciencia que grita
ante el negocio del hambre,
ante rebaños de partos,
ante blancuras panzonas
que luego de hoteles caros
van al mundo persignando!

¡Ah, mi conciencia maldita
que me atormenta la dicha
de estar gozando futboles
y jaiboles boxeadores
o beisbolistas de cobre!

¡Ah, mi conciencia tan loca
que no se ahoga en el vaso
que le proponen las fiestas
de calendarios comprados
ni se impresiona con cantos
de músicas atoradas
en sus sonsonetes de asco!

¡Ah, mi conciencia tan bruta
que no acepta ser de trapo,
ni de cinismos pagados
ni de eclesiastas banderas
ni de tricolores santos
ni de burócratas cubos,
ni de maquinarias ventas
ni de mostradores anchos!

¡Ah, mi conciencia tan terca
que se rehusa a ser pasto
y sufre ante ancianos cuerpos,
y llora por los soberbios,
y muere por los silencios
e implora por tiempos muertos!

¡Ah, mi conciencia jodona
que no me deja acostarme
en la placidez del sueño
irresponsable
y siempre está martillando
mi derecho a ser esclavo!
 
LETRAS

Si mi palabra no se hiciera letra,
se me asfixiaría en los labios
y ahogada en su silencio altivo
se desgarraría por el precipicio
de mi corazón sarcástico.

Y si callara mi garganta abierta
bajo los desprecios de una soga inmóvil,
turbia pasaría la noche
sin la luz de cantos viejos
donde viven desnudando hiedras
las desolaciones de mis sentimientos.

Y si doblegara las voces arácnidas
que me van tejiendo torturas en verso,
las ansias de amar resurrecciones
tras vocablos encubiertos,
estrellarían los candiles
donde las proyecto.

Si mi palabra no encontrara texto
su cadáver vagaría en los ruidos
sin itinerario
que a diario se pierden
despojados de universos.

De nada serviría la hazaña
epopeya de las letras…
errantes los pensamientos
con sus costales de signos
se irían vagando invisibles
sin darle a nadie su cuerpo.
 
RITMO

Traspasando los escombros de la rima
libero los vocablos que la cierran
y doy alas a su risa
carcelera
para que bailen al ritmo
de su sola
prisa,
sin atenerse a conteos
de marmóreos mausoleos
ni a pedantes
represores
ni a retóricos
censores,
de los cachondeos
músico-poéticos.
Volcán de sueños
y de las hormonas,
clara química cognitiva,
el pensamiento nace,
luego de nadar en magmas,
sentimientos,
un poco lava,
un algo fuego,
y al pacto sereno
del sentido,
fonemas iluminados,
embudos de tormentos,
baila sus tanteos
como quien tramita el goce
de una muerte
danzarina
y epiléptica.
El pulso mueve conmociones tersas
y al balance de sus sílabas
tónicas de sangre,
átonas de nieve,
se resquebraja el silencio
con su propuesta de música.

Y al quedarse palimpsesto
entre su ataúd de letras,
el quieto velatorio del poema,
se vuelve domador de voces,
de timbres comprimidos,
de registros apresados
de alegretos o de andantes,
de prestos majestuosos
o juguetes,
bagatelas que subyacen
al esfuerzo ronronero
del poeta,
silente fajador que nos anuncia
la palabra florecida,
flor y canto
floreciente,
hecha de todos
hecha por todos
hecha con todos.

 
TELENOVELA

Aquel amor se construyó de teleteatros
donde luchaban tres bandos,
los buenos, los malvados
y tú y yo...

Al final tú encartelaste las bondades
y las maldades yo...
porque te llené de sexo
que nunca rechazabas,
violé tu intimidad de mariposa
y me juzgaste depravado,
cuando sólo una vez por cada noche
hacíamos el puto amor
y no más...

Sin embargo, actuaste bien tus movimientos
y tu furia de sentir la libertad acorralada
entre mis brazos,
tanto,
que me venía en torrentes de cursilería,
como todos los enfermos de ese mal burgués
—los miserables se sienten millonarios
cuando aman—
(linda ficción)

Y te rodeaba de besos con mis manos
y te regalaba ternura con la boca
y caricias con los vellos
y mimos con la lengua baja...

O le compraba vestuarios a tu vanidad respingada,
o automóviles a tu mirada de ascua
y hasta aviones para saciar tus anchos labios...
o cansancios.
No obstante, ya lo ves,
qué bien lo veo,
el fin feliz es para ti.

Ahora gozas practicando lo aprendido
en los segundos de tu pasión fingida
con quien se mueve en usufructo de su venta
—prostitución legalizada y muy muy cara–
mas es tu gusto
y yo…
al carajo...

Después comprenderás,
acaso un día,
que esta vida es circulares de lo mismo
y a ti te tocará ser tan crueldad
que muchos van a hablar de tu delito
por esos hijos que se mueren de hambre
y no alcanzan los sueldos de tu frente
ni de tus nalgas taxistas
ni los sudores pedigüeños de tus ventas.

Y cuando estés en tu cuarto tan redondo,
con los muebles a limosnas adquiridos,
verás la vileza hecha de cuernos
y de insultos.

Después de todo,
cada quien tiene derecho
a elegir su miseria o su grandeza
—según su pequeñez de inteligencia—
y ser obra inmortal,
reserva de selectos,
o una más de las telenovelas.
 
 
LUNA

Como barcaza triste
la luna se inundó en el lago de mis sollozos
y ahogada
por la niebla pálida de su efigie acuática
se estancó en mi rezo
penitente.

Y al compás altanero
de su fuga nupcial,
mi perdida mirada
de luciérnaga vacua,
desfloró las cortinas
donde me cegaba.

Y al recuerdo insonoro
de sus labios ajenos,
descifré las escenas
de su marejada...
máscara hecha añicos por limosnas
que compraban apariencias
de felicidad,
preferencia de sótanos embargados
sobre libres velas para navegar
y al hallazgo del teatro sumergido,
fluyó la agonía
de mi zozobra imbécil
para encallar en islas de coral
y acero.
 
POETA

Poeta, ¿qué eres tú?

Sólo un fragmento de ensueños,
sólo un montón de recuerdos
y amor...

Poeta, ¿qué eres tú?

Sólo sonrisa callada,
eco de un mundo profundo
y dolor...

Poeta, ¿qué eres tú?

Sólo lamento nocturno,
una lágrima oprimida
y furor...

Sólo una explosión de juegos,
sólo ilusión de balumbas,
perpetuar de multitudes
y clamor...

Sembrador de las audacias,
constructor de los espejos
y rumor...

Poeta, ¿qué eres tú?

Sólo enigma de algún siglo,
sólo aroma de otro tiempo
y Dios.
 
ENCUADRE

En el lacrimario encuadre de esa fecha,
septiembre,
el corazón enloqueció sereno…
mientras un estéril calendario de promesas
encanecía sus hojas
y moría...

Entonces mi altivez templada
se creció en los vértigos
de la derrota
e inconmovible y soberbia,
asesinando sus lágrimas,
sin más súplicas baratas,
dejó que se cumplieran los presagios
de la compra,
porque nublada en lo interno
se sujetó a la renuncia
de su pordiosero flash
y engendrando tormentas re veladas,
hechas de odios tan amados,
vomitó los cuervos
y los sapos
y las hienas
y los fetos
y los enanos bocones
y las serpientes colgantes
y los catequismos falsos
y se liberó de infiernos que lo condenaban
a la imploración de un beso
imposible para máscaras sin labios;
monigotes de cartón colgando
en su felicidad titiritera,
engreídos con el hilo hipócrita
que les sostenía
la seguridad de su ocasional fotografía.
 
 
POEMAS

Para qué tantos poemas se me escapan
de mis jaulas
si quiero encarcelarlos con silencios prófugos...
donde el antiguo grito que me consumía,
se ahogue
y en su naufragio,
morir tan hondo,
que ya jamás mi voz errante
bese los aires cotidianos
apestados de las calles
ni los humos presumidos de su peso
que destrozan la barca barcarola
de mi pavimentado lago...

Para qué...
para quién...
si a nadie importan las locuras de un poeta
ni las maricas pavoneadas de la poesía.

No se vende en los burdeles ni en la misa
ni se compra en los cuartitos de un mercado súper.

Es mala onda sin comerciales que saquen risas
o distracciones por cada verso.

Ninguno busca tejer estrofas
ni destejerlas pariendo ideas.

Todos se pierden en devaneos televisivos
o en boletrónicos de caros culos.

Para qué...
para quién...
Si todos llevan nupcias a cuestas
que no los dejan leer de noche
y van cargando su falsa vida
con la alegría de haber pagado
todas las letras del automóvil
o de una plancha o una cocina;
de tener sala y comedores finos,
y colchas amplias
y candiles de latón cortado.

Para qué...
para quién...
si muchos piensan que cada estrofa
no es discoteca
que les divierta los viernes libres
ni les derrame de semen hueco
entre los vómitos de su asco...
encadenado los sábados.

Para qué...
para quién...
tantos poemas.
Y sin embargo no puedo detenerlos,
contenerlos en paredes de cristal
que siempre rompen,
retenerlos en el sótano vencido
de mis torpes ensueños de castillo
donde vive solitaria mi querida
archivándolos,
rompiendo los cinturones enmohecidos
de mi castidad:
Literatura
Laberinto hermeneuta de la vida,
lánguida hetaira de mis cenas solipsistas,
vagina de mis poemas,
literatura,
compañera de mi desolación
por tanta mierda viva.
 
 
PIERROT

Al hundirme en el recuerdo de las horas
murmuradoras de siglos,
entre los segundos de una dicha,
me maquillo la tristeza cómica
de mi Charlot gemelo
y actuando en risas
mi proscenio trágico
salgo a cantar en la oquedad
del escenario,
acústica de ojeras que dejaron
resonantes comedias de veranos.

Y al intento de mi acción
tras los aplausos
las butacas me miran tan vacías
que el payaso recibe bofetadas
de silencios
donde lloran los ecos
de una ausencia
carcomiendo mi inquietud
de teatro clausurado.

Y ahogada en soledad
mi ópera bufa
Pierrot sonríe
de su Grotowsky a cuestas.
 
EL HOMBRE QUE RÍE…

Soy el hombre que ríe
para ahuyentar nostalgias
y al dolor que deslíe
impregnarlo de magias.

La risa que me llena
es la máscara vana
con que salgo a la escena…
…por amor peino canas.

Siempre el mismo vestuario
en un burdo proscenio.
Solo cambio escenario.
Es mi teatro convenio
Y un falaz maquillaje
me disfraza ante el mundo
y en mi arsénico encaje
me desgarro jocundo.

Ríe, ríe…
No llores más
que el mundo cambia;
nunca es igual.

Ríe, ríe…
No sufras ya.
Amores niños…
viejos se harán.

Y al mirar los rincones
desflorados de hastío
donde tibios fogones
se murieron de frío.

Dónde están tus amores
con promesas tejidos…
se asfixiaron sus flores…
se han deshecho sus nidos.

Y las horas grotescas…
juramentos dispersos.
Hoy son sombras chinescas
en un diario sin versos

Y yo sólo el payaso
que reboso de encanto,
aunque ya sin regazo
por dentro muero en llanto.
Rían, rían…
Búrlense bien.
El clown resiste.
Gocen su edén.

Rían, rían…
porque después
su cráneo triste…
reirá también.

 
HISTORIETA

Esta es la historia de un hombre primavera
que parecía una flor,
pero ÁRBOL
era.

En el amplio invernadero
se escuchaba el devaneo
de su taconeo…

Corría, reía, sonreía;
miraba, soñaba y resoñaba.

Sus ojos de mujer profunda
bañaban su carne rubicunda.

Decía:
amar las flores es mi vida,
pero nadie le creía
al final de la comida.

Y vivía...
con la rosa y el clavel,
la azucena y el jazmín,
siempre dándoles amores
a todas las flores
de su jardín.

Y como era un ser tan tierno
con sensible paso vano,
se moría en cada invierno,
sollozaba en el verano.

Esta es la historia de un hombre primavera
que parecía una flor,
pero ÁRBOL
era.

Sus manos de campesino
se volvieron de asesino
cuando al llegar un otoño
pisaron cada retoño
y él mató a la bestia humana
que lo atacó con macana.

Dos
de octubre,
fecha
era.

Se asomaron las bengalas…
por hojas cayeron balas
y él se sembró en la cantera
defendiendo gayas ciencias.
Esta es la historia de un hombre primavera
que parecía una flor,
pero ÁRBOL
era.

Injusto que las flores sean de uno,
cuando hay tantos que viven en ayuno.

Escuchó las voces nuevas esa tarde
y cambió su por vivir sin gran alarde.

Comprendió que las flores son serviles
existiendo en un mundo de fusiles
y aunque todos lo llamaban florecito,
murió luchando contra el mito.
Esta es la historia de un hombre primavera
que parecía una flor,
pero ÁRBOL
era.
 
 
CANCIÓN

Hoy canto porque yo
tengo el derecho de
sentir la libertad
correr en mi canción;
amar la soledad
tendida en el rincón
donde quedó la flor
que ya no crecerá.
Hoy canto porque sé
lo que quiero cantar:
la huella del ayer,
el grito del azar
y el llanto inútil que
trenzó la loca red
hasta envolver el hoy
que romperá mi sed.
Hoy canto porque al fin
me siento renacer
en el silencio luz
de una guitarra en mí,
al comprender que tú
me cubres con tu sol
para vencer viril
un vetusto dolor.
Hoy canto porque voy
abriendo con mi voz
la brecha que también
me marcas con tu fe
de escalar nuestra unión
en solidaridad
que aunque instante fugaz
lo logra una canción.
 
QUE

Qué duro es agrietarse la conciencia con los (gritos
que te estrellan sus hambres desgarradas
que no sientes...
Qué arduo caminar entre palabras
(alcahuetas de vacíos
que condenan injusticias por afuera
(mientras ves
que la pasan tan a gusto los labios
que las mientan...

Qué tremendo escozor de cada letra
que se empuña memorando afrentas
que la encierran tan tranquila en su
(holocausto de páginas estrechas
que...
Que qué duro es odiar lo
que hay que odiar porque lo dicen los
que dicen amar lo
que no aman y tener
que tambalearte las castillos
que con grietas construiste entre tanto
(trabajo
que a destajo de tus ojos y tu mente te
(pariste...
Qué penumbra aceptar la luz tan cómoda
entre tanta oscuridad
que te acorrala y enceguecido no ver
que la razón oscila a veces pendular,
contra reloj…
Qué lucha tan dialéctica donde protestan
(los unos por los otros
que sí rabian su jodida papeleta y los
que siendo otros son los unos
que luchan por los otros...
Qué herido este paseo por tantos
que...
queriendo ser amor por todos y tener
que ser el odio a la deriva sin más
que...
 
 
REVUELTAS

Porque tu mundo no es de billeteras
te pusieron en letras menores, José,
más pequeñas que limosnas,
apenas insinuadas en algún rincón del diario
que pudieron regalarte sobre anuncios de putas
en reventa,
carteles de calzones con vaqueros
que no tapan sus vergüenzas;
columnas con las mismas demagogias
de culeras nalgas
retratos de los siempre oportunistas
tras la paga.

Porque tus palabras no eran las perdidas
que repiten sus ofertas en cualquier esquina,
sino las verdades que nos hieren las mentiras
del espectáculo
o las cursi-largas series de tevé,
no te quisieron José.

Y porque pudiste ser pluma y ser hoz
que segó los mitos y aureolas
de la iglesia en falsa fe
y rasgaste máscaras a los espantajos
sin imitar los descensos de diletantes rayuelas,
ahogamientos egoístas
de individuos trapos moribundos
en su mínima tragedia de propiedad privada,
no te leyeron,
José,
ni te velaron en el palacio de la puercas artes anticuadas
con su desfile de payasos emplumados,
enfundados en sus pingüinas elegancias;
ni te condecoraron a ser muerto distinguido
en la rotonda
de los hijos de la patria chichona,
que si revivieran,
remorirían avergonzados
de tanta hipocresía.

Por eso…
no fingieron llorarte mucho, José,
ni los buitres pudieron estrenarse aún
el gris tan Oxford
para hacer acaso un sólo día
juego
con el luto nacional.
 
 
CUÁNTICO

Colgado de la duda,
soga reacia,
pende mi cuerpo,
cuanto
entre respuestas abreviadas,
sus despojos de altaneras ciencias
y asfixiado de sí mismo,
moribundo deslenguado,
erecta la vida que se aterca a continuar
sus paraísos,
se deja violar por tanta muerte
que lo marca momento de un proceso
donde no importa el disenso,
donde no importa el consenso,
donde no se estanca nada,
pero se estanca;
donde la estructura bala
y la mente echa conversa;
donde los constructos marchan
y sin resonancias quedan
en su antifísica..
Cuerda locura de los ismos,
todos creen en su razón,
pero ninguno… salva.
Cuántas horas extraviadas en el hueco
del hastío,
cuántas risas devastadas al impacto
de las dagas,
cuántas luces confundidas en su pugna
con las sombras,
cuántos sueños despertados por los húmedos orgasmos,
cuántos oleajes perdidos
en el cuántico sollozo
de un mar...
 
 
SOLO

Qué solo es estar solo en tantos sueños
—obsesiones somnámbulas las mías—
sin tener con quien pasarse la esperanza
—estafeta que se muere de sequías—
ni encontrar una sonata que nos paute
la certeza de sabernos sinfonías.

Qué solo es no vivir en otra mente
transformado en absurdas fantasías
y quedarse aprisionado entre las páginas
donde lloran las ardientes armonías
su tristeza de narcisas violas
que no tienen nada más que sus manías.

Y que sólo es hallarse imaginado
entre una loca multitud de harpías,
sin dar crédito a ladrares amarillos
que nos envuelven sus redes de elegías,
mientras hipócritas defensas rotas
van inhumándonos de alegorías.

Pero qué más que solo es estar solo...
sin soñar que se está sólo solo.
 
NADA

Si todo está acabado...
cuán arduo comenzarlo todo.

El tiempo siempre es vuelta imaginaria
hacia el pasado
y sólo existe en el martillo obseso
golpeteando su volver a construir presentes fatuos.

Así los muros derrumbados sobrios
podrán ser reconstruidos por los ebrios
y en su delirio de berreantes copas
crearán las leyes para nuevos cupos
y tan borrachos de su triunfo en tantos...
no olisquearán que alguien les cava
los cimientos.
Los de hasta arriba se caerán de sus sitiales
y alguno que otro listo de allá abajo,
divino ascenderá a ser del comando
y a hacerse el nuevo Cristo de los ramos.

El tiempo es incesante reciclaje
que permite a las larvas incubarse
y acomodadas por termómetros celestes
resistir hasta el brote de sus alas.

Así transcurre esta condena constructora.

Abrir de puertas y cambiar ventanas;
otros pasillos, escaleras nuevas;
ahora en la esquina, mañana afuera.
Destruye fuentes; construye afluentes;
mueve los techos, rompe barandas;
clausura cuartos; mueve las bardas.

El tiempo es soledades que se visten
y desnudan;
y es silencio que contrata sus entregas
para darse encuerado a la soberbia lábil
de unos labios viniéndose estrategias…

Qué reto divagar por esta vida,
recomenzando siempre,
reterminando siempre,
para el extraño hallazgo
de la nada.

Y si nada está acabado...
cuán arduo rellenar la nada.
 
SILENCIO

Debe existir un silencio,
un silencio oportuno,
donde los gritos se enreden
de laberintos callados
y el mutismo de sus horas
me paralice las manos.

Debe existir un silencio,
un silencio tan profano,
donde los ruegos marcados
por rodillas que cayeron,
más no recen a las voces
que renegaron de miedo.

Debe existir un silencio,
tan inflexible silencio,
que resista tentaciones
de enmascarar los infiernos
o desnudar promociones
tras encerronas de cielos.

Debe existir un silencio,
tan infinito silencio,
que me degüelle las lenguas
y me recorte los labios
para evitar comuniones
con quien se castre los pasos.

Debe existir un silencio,
tan silencioso destino,
que enarbolándose nardos
y acompañado de cirios
me llore tan solitario
y como yo... esté tendido.
Debe existir un silencio
que se parezca a este mío,
amortajado silencio
a fuerza de tanto grito…
 
 
MUERTE

Con qué mentiras me enamoras muerte
entre los labios que tu amor pervierte;

con qué promesas de serenos cielos
mientras me inundo en ardorosos celos;

con que sonrisas me seduces falsa
cuando a mi lecho te acercas descalza;

con qué caricias me agotas los miedos
que me desvistes con tus propios dedos;

con qué esperanzas me anuncias tu vida…
si sólo es polvo y osamenta herida;

con qué misterios te me abrazas bestia
y me eyaculas de blanca modestia;

con qué engañifas de otros paraísos
me haces añicos todos los hechizos;

con qué palabras voy a convencerte
que no me importan amoríos de muerte.
VIDA

Y la muerte me abrazó llorando
rogona de ser vida putañera,
servida de placer tan vitabundo
que me asustó su borrachera.

Y abierta de piernas sin vagina,
sólo vi su osamenta desflorada,
harta de polvo,
sobre hastiada,
sitiada en su guacal sin goces,
hecha astillas nostalgiosas de la carne joven.

Y acostándose conmigo quiso amarme
simultánea a otros amores que deseaba
y en pirueta de poses
y de cuerpos
a algunos orgasmó con rojos cuentos
y los cubrió de hielo...

Pero viendo que yo no me venía
deshizo sus alcoholes puñeteros,
y furibunda,
al mirar que la vida me cogía
y me daba la fe de sus calores,
arrebató sus sábanas
y se largó a esperar en otra esquina

¡Ay muerte cogelona tan pelona,
por ahora
me la pelas!
Y éntrale vida a mis brazos
que quiero verte movida...
 
SUEÑO

Muchos creen que en el sueño está la muerte
con su estrip de lugares tan comunes:
guadañas, esqueletos sin rubores,
huesos en equis bajo calaveras tontas,
locas de tanta carcajada irónica
que no las deja llorar por su calvario hueco.

Otros piensan que el sueño es un descanso
para el vacuo alquiler de nuestra fuerza
agotada entre esquirolas máquinas
que no protestan,
sólo dejan caer algún tornillo y ya no marchan
hasta hacerse valer sin movimientos farsas.

Y alguien piensa que el sueño es el escape
a intrincados laberintos de una vida
que palpita disfrazada muy de muerte
donde vierten los deseos insatisfechos
sus ganas de volar por las mentiras.


              Pero yo…
      pienso,
       luego sueño…
Y CREO...
 
ENERGÍA

He vencido una vez más la muerte,
puta consuetudinaria,
amortajadora hipócrita,
y sobre su cráneo roto,
tras su risotada loca,
encendí votivas,
derramé las ceras
y tras el recuerdo de su cuerpo ahumado,
tiré su osamenta
a fosos sin llantos.
Y al sarcófago mugre
de sus restos antiguos
le borré iniciales que me amenazaban
para regrabarle con letras de vida
mi energía florida.
 
 
MIENTRAS

Si el llanto viene a inundarme,
que se calme,
que se calme;
si el miedo viene a asustarme,
que se largue,
que se largue;
si el odio viene a humillarme,
que se alarme,
que se alarme,
pues dentro y por fuera tengo
con que librarme,
con que librarme.

Si el sueño de la fatiga
me hace trizas;
me hace trizas;
si el desengaño me espina
con su ira,
con su ira;
si la envidia me lastima
con su risa,
con su risa;
que tiemblen sus pequeñeces
mientras viva,
mientras viva.
 
CREO

Entre la soledad
y el silencio
brotan voces espigadas
de muy dentro,
revelación de la mirra
y el incienso,
bullentes de sorpresas
y recuerdos,
hallazgos del espejo
rojinegro,
partos de oros,
renovados pensamientos,
penachos con serpientes
en ascenso.

Y un coro avecindado
entre cavernas
desata sus madejas
sempiternas
repitiendo su cantata
de linternas
que se ahogaban en sus íntimas
tabernas
y filtraban sus aguas
muy internas
con ríos de sentimientos
mis cisternas.

Entre tan solo y sin habla,
arte mágica,
me van tasando senderos
y labranzas
calculando mis nocturnos
y alboradas,
descifrando mis sonrisas
y mis rabias
y en delirante vocerío
de calmas
me desnudan los ropajes
de las ansias.

Y en el misterioso abrazo,
sueño
que remuéveme un insólito
diseño
donde esfinge sin ludibrios
me despeño
al saber la respuesta
ante mi empeño
y revelado en otro ser
pergeño
otro tiempo de amores
más risueño.