En leyendo, señor, vuestro soneto

En leyendo, señor, vuestro soneto
de Hernando de Acuña


 En leyendo, señor, vuestro soneto,   
 acabé de saber lo que creía   
 y afirmé la opinión en que os tenía   
 de honrado, virtuosos y de discreto;   
 

 mas he hallado en él sólo un defecto,  
 que no es por falta vuestra sino mía,   
 y es que a un alto decir se requería   
 igual con las palabras el sujeto;   
 

 mas tanto más ingenio en vos se muestra,   
 cuanto cosa más baja habéis alzado  
 con estilo delgado y elocuente;   
 

 y yo a la voluntad y virtud vuestra   
 quedo de corazón tan obligado   
 cuanto debo quedarlo justamente.