EL DULCE DAÑO


Me ha picado una abeja; me ha picado una abeja;
Estaba acurrucada; blanco lirio era yo;
Dulcemente ondulaba sobre rosa bermeja,
Y luego, traicionera, por blanca me picó.


Mañosa de las mieles, en sus artes añeja,
La bella picadora tras las dalias voló.
Me ha picado una abeja; me ha picado una abeja;
Estaba acurrucada; blanco lirio era yo.


Jardines de las dalias florecidas a riego,
Jardines de las rosas purpuradas a fuego,
Estoy acurrucada todavía, sabed.


Devolvedme la abeja de las alas de plata.
Jugueteando sin rumbo, sin saberlo, la ingrata
Me ha picado en el alma. Muere el lirio de sed...