El arroyo (Delmira Agustini)

El arroyo
de Delmira Agustini


 ¿Te acuerdas? El arroyo fue la serpiente buena...
 Fluía triste y triste como un llanto de ciego,
 cuando en las piedras grises donde arraiga la pena,
 como un inmenso lirio se levantó tu ruego.
 

 Mi corazón, la piedra más gris y más serena,
 despertó en la caricia de la corriente y luego
 sintió como la tarde, con manos de agarena,
 prendía sobre él una rosa de fuego.
 

 Y mientras la serpiente del arroyo blandía
 el veneno divino de la melancolía,
 tocada de crepúsculo me abrumó tu cabeza,
 

 la coroné de un beso fatal, en la corriente
 vi pasar un cadáver de fuego... Y locamente
 me derrumbó en tu abrazo profundo la tristeza.