Discurso: 2 de marzo de 2007


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Buenos Días. Una de mis experiencias más solemnes como Presidente es la de visitar a hombres y mujeres que se recuperan de heridas que han sufrido en defensa de nuestro país. Pasar tiempo con estos guerreros heridos también inspira – ya que tantos de ellos traen la misma valentía que mostraron en el campo de batalla a su lucha por la recuperación.

Estos hombres y mujeres militares merecen las gracias de nuestro país – y merecen el mejor cuidado que nuestra Nación pueda ofrecer. Es por eso que me sentí profundamente preocupado por recientes informes de condiciones sub-estándar en el Centro Médico Walter Reed del Ejército. La mayoría de las personas que trabajan en Walter Reed son profesionales dedicados. Estos excelentes médicos, enfermeros, y terapéuticos se preocupan profundamente por nuestras tropas heridas y trabajan día y noche para ayudarlas. Sin embargo, algunas de nuestras tropas en Walter Reed han sufrido demoras burócratas y condiciones de vida que son menos de lo que merecen. Esto es inaceptable para mí, es inaceptable para nuestro país – y no continuará.

Al enterarme de los informes sobre Walter Reed, le pregunté al Secretario de Defensa Bob Gates que evaluara la situación de primera mano y me informara. Él confirmó que hay verdaderos problemas en Walter Reed – y ha tomado acción para hacer responsable a las personas involucradas, incluyendo relevar al general encargado de la instalación. El Secretario Gates también ha formado un grupo independiente de estudio que investigará cómo se permitió que esta situación ocurriera, cómo se puede corregir y cómo podemos evitar que vuelva a suceder. Walter Reed tiene una larga tradición de servicio médico sobresaliente – y mi Administración asegurará que los soldados que se recuperan allí sean tratados con la dignidad y el respeto que se han acreditado.

A medida que trabajamos para mejorar las condiciones en Walter Reed, también estamos tomando pasos para averiguar si problemas similares han ocurrido en otros hospitales militares y de veteranos. Por lo tanto estoy anunciando que mi Administración está creando una Comisión Presidencial bipartita para llevar a cabo un estudio integral del cuidado que Estados Unidos está ofreciendo a nuestros hombres y mujeres militares heridos. Este estudio examinará su trato desde el momento que dejen el campo de batalla hasta su regreso a la vida civil como veteranos – a fin de asegurarnos que estemos cumpliendo con sus necesidades físicas y mentales. En los próximos días anunciaré los miembros de esta Comisión – y fijaré un plazo firme para que ellos me presenten sus recomendaciones.

Usaremos las recomendaciones de la Comisión como parte de nuestro esfuerzo continuo para mejorar nuestro servicio a los veteranos de nuestra Nación. Desde 2001 hemos ayudado a más de un millón de veteranos adicionales a beneficiarse del sistema de cuidado de la salud de la Administración de Veteranos – y con mi propuesta presupuestaria para el 2008 habremos aumentado el presupuesto para cuidado de la salud de la Administración de Veteranos en un 83 por ciento sobre los últimos seis años – de unos 20 mil millones de dólares a más de 36 mil millones de dólares. En su conjunto estoy pidiendo al Congreso más de 86 mil millones de dólares para servicios para veteranos este año. Si el Congreso aprueba mi pedido, esto sería un aumento del 77 por ciento desde que asumí la Presidencia – y el nivel más alto de apoyo para veteranos en la historia de Estados Unidos.

Los hombres y mujeres que se recuperan en Walter Reed y otros hospitales militares son individuos excepcionales. Muchos han sufrido heridas que ni el tiempo podrá jamás curar completamente. Sin embargo miran al futuro con optimismo – y una determinación de seguir adelante con sus vidas.

Uno de estos valientes guerreros es Especialista del Ejército Eduardo Leal Cárdenas. Sufrió heridas cuando un artefacto explosivo improvisado explotó su vehículo en Irak. La explosión destrozó los huesos en ambas piernas, quebró sus costillas y quebró su espalda y su cuello. Algunos se preguntaron si alguna vez podría volver a caminar. No había duda en la mente de Eduardo – y comenzó su rehabilitación aún estando en cama. Hoy, ha salido de Walter Reed, está caminando nuevamente y hay otra cosa de la que se enorgullece - durante su recuperación, Eduardo se hizo ciudadano de Estados Unidos. Yo tuve el orgullo de acompañarlo en Walter Reed cuando tomó el juramento de ciudadanía. Si le pregunta a Eduardo lo que significa para él la ciudadanía estadounidense, le contesta con una sola palabra: “Libertad”.

Nuestra Nación es afortunada en tener tantos excelentes estadounidenses que están dispuestos a servir. Tenemos la bendición de tener tantos voluntarios compasivos que dedican su tiempo a cuidar a nuestros soldados, marineros, aviadores e Infantes de Marina heridos. Tenemos la bendición de tener a tantos excelentes profesionales médicos que dedican sus vidas a curar las tropas. Este país tiene una obligación moral de ofrecer a nuestros hombres y mujeres militares el mejor cuidado y tratamiento posible. Ellos se lo merecen – y lo recibirán.

Gracias por escuchar.


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