Daany Beédxe
de Guillermo Marín Ruiz
Primera parte
D A A N Y B E É D X E.
PRIMERA PARTE

El día había sido muy largo, el Sol declinaba lentamente. El cielo se encendía entre montañas de nubes, rojas y naranjas que se amontonaban en el horizonte, acompañando al incandescente Señor de los Dardos de Fuego en su viaje al inframundo, al lugar de los descarnados. El Valle de Etla, todo cubierto de amorosas milpas, se preparaba para recibir los misterios de la noche.

La casa de Garra de Jaguar estaba llena de amigos y parientes, en especial de mujeres laboriosas, que preparaban todo lo necesario para el gran acontecimiento. Flor Menudita, su esposa, estaba por hacer florecer el fruto de su amor, que durante nueve meses llevó en su vientre.

Tenía cinco días de haber llegado la partera, era la costumbre que ella preparara los alimentos y dirigiera a las mujeres jóvenes, que aprendían y servían con emoción. Los amigos de Garra de Jaguar por su parte, además de traer alimentos para el "gasto" de los invitados y ayudantes, traían palabras de aliento al futuro padre.

Garra de Jaguar entendía ahora, porqué su corazón fue atrapado por la energía de Flor Menudita. Al aproximarse el nacimiento de su hijo, se le juntaban todas las emociones en el pecho. Estaba cumpliendo con su destino.

La noche cubrió totalmente el fértil valle. La luz de las antorchas y los fogones alumbraban las casas del pueblo, el cual se preparaba para descansar. De pronto, el cielo iluminado por una enorme luna llena, se vio obscurecido por una invasión de negras y pesadas nubes, que presagiaban tormenta. La partera, mujer sabia y conocedora de la naturaleza, se dio cuenta que ésa noche caería una gran tormenta y nacería el niño. La paz del pueblo fue rota por un relámpago, que primero iluminó el valle y después estremeció los cuerpos con un fortísimo trueno. La lluvia se precipitó como por mandato, desde el primer momento cayó abundante y se mantuvo toda la noche.

Las mujeres jóvenes se pusieron a rezar y la partera con cuatro mujeres de experiencia empezaron a trabajar. Los gritos de dolor eran opacados por los truenos y el ruido del agua al golpear la tierra. Flor Menudita luchaba con fuerza, en medio de grandes dolores, por traer al mundo a su hijo.

Fue en la madrugada cuando terminó la gran tormenta. De la misma manera en que empezó, se desprendió del cielo un luminoso relámpago, como nunca antes se había visto y su potente trueno anunció el nacimiento del niño; mientras una inmensa águila volaba en torno a la casa del recién nacido.

El trueno despertó a todo el pueblo, quien pudo escuchar en el extraño silencio que dejo la tempestad, el grito del niño y vio el extraño vuelo nocturno de la majestuosa ave, que caló profundo en el corazón de todos.

Entonces la partera tomó al niño y le dijo:

—"Se muy bienvenido, amado niño. Sabemos de los trabajos que has tenido para llegar a este mundo, lleno de fatigas y sufrimiento. No sabemos que dones y ventura te han dado los dioses, esperamos que seas digno heredero de tus padres y tus abuelos, y que logres florecer entre nosotros". Al terminar de hablar, la partera le cortó el ombligo al niño y enterró la placenta con Garra de Jaguar el patio de la casa. Para después lavar y poner a secar el ombligo en un recipiente de barro que tenía olorosas hierbas.

En la casa todo era alegría en torno a la pareja y su vástago, se encontraba reunida toda la familia. Como era costumbre, el más anciano de la familia paterna, inició un discurso solemne a nombre de todos:

—"Hijo mío muy amado y muy tierno, recibe aquí la enseñanza que nos dejaron, nuestro señor, nuestra señora, tu padre y tu madre. Sabe y entiende, que esta no es tu verdadera casa, aquí donde haz nacido, porque eres guerrero del espíritu, águila dorada, siervo de nuestro señor que está en todas partes.

Este lugar al que has llegado, no es tu casa definitiva, es solo un nido temporal. Porque aquí haz venido a brotar a florecer, a aprender a volar.

Tu propia tierra, es otra; en otra parte estás prometido. Esta tierra es tan solo el campo de batalla donde debes aprender a vencerte a ti mismo. Tu verdadera tierra está en el Sol".

Después la más anciana de la familia de la madre, inició su discurso de esta manera:

—"Hija mía, muy amada. Mujer valiente y esforzada, Te has comportado como el águila y como el jaguar en el campo de batalla. Haz luchado, haz sufrido, haz vencido, nos diste a un hermoso niño, amada y querida hija mía. Nuestro padre, nuestra madre; están satisfechos de ti.

Después de los discursos, todas las personas reunidas en la casa, se acercaron a saludar al más pequeño del pueblo y a felicitar a los orgullosos padres. Inmediatamente llegaron los hombres sabios de los libros, los poseedores de "la tinta negra y roja". Primero preguntaron la hora exacta del nacimiento; consultaron los libros y discutieron entre ellos, los parientes mientras tanto guardaban un respetuoso silencio y los padres expectantes esperaban el dictamen de los hombres sabios.

Entonces tomó la palabra el más anciano y dijo: —"Señores y señoras y todos los que están amorosamente reunidos en esta casa. Los que son parientes o amigos de los padres de nuestro nieto. Que es nuestra piedra preciosa y nuestra pluma rica, que ahora nuevamente ha llegado y que se ha manifestado. Que es una piedra preciosa y un sartal de cuentas de oro, y es cabello y uña de sus antepasados. Por algunos días tendrá necesidad el niño de toda su ayuda, él es la esperanza de los Viejos Abuelos y de nosotros, este niño, como todos los niños representa nuestro luminoso futuro. Nuestro gran padre nos da la oportunidad de cuidarlo y servirle, porque esto es una gran fiesta y una maravilla."

Inmediatamente el sabio anciano, se dirigió a los padres y les dijo:

—Aquí están, hombre y mujer como los padres de este niño; gócenlo y sea su mayor riqueza. Esta pequeñita piedra preciosa, este manojito de plumas de quetzal, que es como un pedazo de piedra preciosa cortado de sus antepasados, la esperanza de todos nosotros. Madre y padre, me complace decirles que su piedrita preciosa nació en un buen signo, en justo tiempo y en debido lugar; más como todo en la vida y el mundo, está compuesto de pares complementarios; porque así es el día y así la noche; así el frío y así el calor, su piedrita preciosa tiene encomendada una difícil labor. Su hijo trabajará mucho y no tendrá nada; los dones que el gran señor le dio, no serán para él, ni para nosotros... él será semilla de otros tiempos.

Ese es pues su afortunado y difícil camino. Por haber volado una gran águila en la hora de su nacimiento y por su destino, el nombre que llevara nuestra piedrita preciosa, será el de Águila Nocturna.

Pasaron tres meses y se preparaba el bautizo de Águila Nocturna, nuevamente la familia y los amigos se juntaron. Como era la milenaria costumbre en estas tierras, la mano con mano se daba y como existía "el compromiso" de Garra de Jaguar con la comunidad, para hacer la fiesta y celebrar el bautizo de su cachorro, la ayuda solidaria de los amigos y los parientes empezó a llegar; maíz, frijoles, chile, cacao y leña, eran recibidos por los familiares más cercanos. Un pariente llevaba una lista de toda la ayuda recibida. Porque la costumbre era que cuando los amigos o parientes tuvieran otro "compromiso" con el pueblo, debido a un nacimiento, un bautizo, un casamiento, la construcción de una casa o una muerte; Garra de Jaguar tendría que cooperar, con un poco más de lo recibido. De esta manera los hombres aprendían desde muy pequeños, que la solidaridad y la fraternidad, era la liga que unía a los seres humanos desde el nacimiento hasta la muerte.

Así el día elegido por los hombres sabios de los libros para bautizar a Águila Nocturna, se reunieron los amigos y parientes en casa de los nuevos padres antes de que naciera el Sol. La partera era la encargada de la ceremonia, que comenzó cuando tomó al niño entre sus brazos y se dirigió hacia el Oriente diciendo:

—"Oh Águila oh jaguar, oh valiente hombre, nieto mío; haz llegado a este mundo, te ha enviado tu padre tu madre, el gran señor la gran señora. Tú fuiste creado y engendrado en tu casa, que es el lugar de los dioses supremos, del gran señor y de la gran señora que están en los nueve cielos; ellos te dieron la oportunidad de venir y aquel por quien se vive lo ordenó; el señor del agua te dio la vida, el señor del viento te dio el soplo divino."

Después de decir estas palabras, la partera le da de beber agua al niño, mojando sus dedos en el agua y poniéndoselos en su boquita; para entonces decir:

—"Toma queridísimo hijo nuestro, recibe, ve aquí con qué has de vivir sobre la tierra, para que crezcas y reverdezcas; esta agua, sagrada esencia de la vida, es por quien tenemos la vida y por ella recibimos las cosas necesarias, para poder vivir sobre la tierra ¡recíbela!"

Todo mundo estaba callado, sólo se escuchaba el monótono sonido del gran tambor y los cascabeles de hueso de fraile, que acompañaban rítmica y solemnemente a la voz de la anciana partera. Sonaron entonces los cuatro caracoles marinos que rodeaban en sus cuatro esquinas al majestuoso tambor, como señal para que la partera, ahora tocara con los dedos mojados en agua, el pecho desnudo de la criatura diciendo:

Prueba aquí el agua celestial, esperanza de nuestra esperanza, prueba aquí el agua muy pura que lava y limpia tu corazón, que quita toda suciedad, recíbela; que ella, limpiará y purificará tu corazón."

Sonaron entonces nuevamente los caracoles marinos y se acentuó el olor a incienso, que se quemaba en las cuatro esquinas del patio de la casa. Entonces la anciana le echó agua al niño sobre su cabecita diciendo:

—"¡Oh nieto mío, hijo mío, recibe y toma el agua del Señor de este mundo, que es nuestra vida y es para que nuestro cuerpo crezca y reverdezca, es para lavar, es para limpiar; ruego que entre en tu cuerpo y allí viva esta agua celestial azul, y azul clara!. Ruego que ella destruya y aparte de ti, todo lo malo y contrario que te fue dado antes del principio del mundo, porque todos los hombres, somos dejados en su mano, porque es nuestra madre, la Señora de la falda de jade, la diosa de las aguas terrenales".

Inmediatamente después, la partera tomó al niño con las dos manos y levantándolo lentamente al Oriente, en busca del cielo, dijo así:

"Señor nuestro, aquí esta este niño que nos enviaste a este lugar de dolores, sufrimientos y sacrificios, que es este mundo; dale por favor Señor tus dones y tu inspiración.

Bajaba al niño y lo volvía a subir, diciendo: "Señora, que eres madre de los cielos, a ti te dirijo mis palabras, te suplico le des a esta piedrita preciosa, tu inmensa virtud y tu inspiración."

Hubo entonces un espacio de espera en la ceremonia, por unos minutos, todos guardaron silencio. Entonces las flautas y las ocarinas empezaron a cantar una sublime melodía, esperada por todos los ansiosos corazones, que compartían la ceremonia.

La anciana partera tomó nuevamente entre sus manos al pequeño y lo levantó hacia el Sol, diciendo:

—"Poderoso y sabio señor del viento; tú que cuidas por nosotros aquí en la tierra, tú que eres todo sabiduría y bondad, tú que nos has enseñado todo cuanto sabemos, tú que animas nuestra consciencia de ser, tú que con tu soplo divino le das vida espiritual a nuestro cuerpo; Tú ¡la gran Serpiente Emplumada!, dale sabiduría e ilumina a este niño."

De pronto, para sorpresa de todos los presentes, inexplicablemente barrió una poderosa y fría ráfaga de viento el patio de la casa, avivando el fuego de los incensarios y aromatizando la atmósfera con olores de copal. Las voces azoradas de la concurrencia, denotaban este maravilloso hecho como una buena señal.

Dio inicio de esta manera la vida de Águila Nocturna, como todos los niños, fue consentido hasta los cinco años. En aquellas maravillosas cinco primaveras, el espléndido cachorro fue la alegría completa de sus padres.

Águila Nocturna era un niño tierno y dulce, pero al mismo tiempo se vislumbraba en él, un sólido carácter. Asombraba su prematura prudencia y su aguda inteligencia; siempre estaba en el sitio debido y con la intensidad exacta; pero lo que llamaba mucho la atención, era su cálida sonrisa y su profunda mirada, que parecía un frondoso árbol lleno de trinos y tiernas alegrías.

El pueblo donde había nacido Águila Nocturna, como era la milenaria tradición, estaba dividido en cuatro barrios, cada uno tenía por herencia una especialidad artesanal, aparte del trabajo normal del campo, que era común a todos. Cada barrio contaba con sus edificios públicos, escuelas, mercado, casa de gobierno y sobre todo su templo patronal. Los cuatro barrios estaban interconectados, física y socialmente, a través de un lugar central. Quinto elemento donde recaía el supremo gobierno, la administración y coordinación de los cuatro barrios y los pueblos circunvecinos del Valle de Etla.

Esta plaza central, que era el quinto elemento de la ciudad contaba con los edificios principales. Por ello era el lugar de reunión, tanto para fiestas, rituales o asambleas; donde se decidía de manera abierta y democrática, la vida del pueblo.

Garra de Jaguar y Flor Menudita eran una pareja común, en una comunidad zapoteca en los Valles de Oaxaca, hacia el año 830 de nuestra era. Garra de Jaguar era un campesino laborioso, que hacía temblar a la tierra con su milpa; ahí sembraba maíz, frijol, chile, calabazas. En ocasiones sembraba algodón, amaranto, cacahuate o lo que se requería

Con su mujer y su hijo, Garra de Jaguar conseguía en los campos y bosques cercanos; miel, hongos y una gran variedad de plantas silvestres. También recolectaban chapulines y otros insectos comestibles. Su dieta alimentaria la complementaban con pescado de ríos y lagunas cercanas, o con camarón y pescado salado que traían de la costa.

Algunas veces, Garra de Jaguar salía de cacería. La carne era platillo de cuando en cuando y sobre todo, para circunstancias especiales, que casi siempre estaban relacionadas a fiestas religiosas o familiares. En el patio de la casa, Flor Menudita también contaba con guajolotes y unos perros sin pelo, que eran un platillo suculento y muy especial.

Y como tradición familiar y de barrio, Garra de Jaguar era un diestro ceramista. Lo cual le permitía intercambiar bienes que él no producía; como la sal, que traían de la costa, algunas telas, papel y algunos materiales con los que decoraba su cerámica. A los cinco años Águila Nocturna era un niño distinguido, pese al exceso de amor de sus padres y parientes; el pequeño parecía que entendía su relación con el mundo. De carácter agradable, más bien tierno e imaginativo. Águila Nocturna era delgado, correoso y ágil. Su cabello era lacio y delgado; sus grandes ojos café oscuro y su permanente sonrisa, lo hacían bien recibido en todas partes. Cuando había una fiesta o un ceremonial, civil, religioso o familiar; todos los niños se reunían para jugar, con la paciente tolerancia de la comunidad, porque una de las herencias de los Viejos Abuelos, era el trato que la comunidad daba a sus cachorros, en donde nunca estorbaban y siempre eran bienvenidos.

Águila Nocturna tenía especial preferencia por uno de sus primos de la misma edad, de nombre Venado de la Aurora, ambos se pasaban la mayor parte del tiempo junto, habían llegado a tal punto de comunicación, que se entendían con las miradas.

Venado de la Aurora era ligeramente más grande y fuerte, su carácter era impulsivo y por ello, le agradaba la compañía de su primo, quien indirectamente lo contenía y centraba. Así como la mano derecha y la mano izquierda; Venado de la Aurora aportaba el entusiasmo, la fuerza y la pasión. Águila Nocturna en cambio era reflexivo, prudente y dulce.

Entre los dos exploraban ese maravilloso mundo que estaba constituido por los abuelos, los tíos, los primos y los amigos del barrio.

Al cumplir los seis años Águila Nocturna, ya ayudaba a sus padres en las tareas de la casa; jugando aprendió a hacer figuras de barro y en las tardes que sus padres se ponían a trabajar la cerámica, poco a poco aprendió el lenguaje del barro. Le gustaba ir a casa de los abuelos a escuchar las historias que el abuelo le contaba. Esas maravillosas historias que describían los misterios de los bosques, los animales mágicos y las sabias plantas.

Cierta ocasión llegaran al pueblo unos viajeros muy extraños. La conmoción por estos personajes sacudió a todo el pueblo, que se congregó en torno al edificio central de gobierno, donde se encontraban hablando con las autoridades. Eran hombres sumamente extraños, vestidos de manera austera; despedían paz y armonía, pero al mismo tiempo, fuerza y sobriedad.

Como todos los niños, Águila Nocturna llegó por debajo de la muchedumbre, en un bosque de piernas llegó hasta las puertas del recinto y pudo ver a los visitantes. Sin embargo, le llamó poderosamente la atención, el hombre más anciano del grupo, una fuerza muy extraña lo atraía a la persona de aquel hombre, al que todos trataban con mucha reverencia y admiración.

Su pequeño cuerpo se estremeció cuando el extranjero le sonrió; sin pensarlo se aproximó, e inmediatamente fue detenido, pero el anciano intervino y lo tomó de la mano, dirigiéndose a un patio interior y sentándose con el niño, al borde de un estanque.

La expectación de la muchedumbre llegó al clímax, cuando vieron que pasaba el tiempo y el venerable anciano y el niño, conversaban de una manera fluida y natural, como dos adultos y el niño empezó a resplandecer. Pasado un tiempo, el anciano pidió una habitación y realizó una ceremonia muy especial, con los demás hombres que le acompañaban, en donde el pequeño, ocupaba el lugar central.

Al final el hombre le regaló un pequeño caracol que traía colgado en el pecho y lo despidió con mucho cariño. Días después, aunque todos en el pueblo hablaban del asunto, nadie, ni sus padres, le pudieron explicar quiénes eran esos hombres y en especial aquel extraño y venerable anciano, que le regaló el caracol.

Águila Nocturna era una grata compañía para sus padres, su casa estaba en un solar a las afueras del pueblo. Estaba compuesta por una gran habitación hecha de adobe, con el techo de carrizo, lodo y paja. El piso era de tierra apisonada, en su interior estaban enrollados los petates en donde dormían, un estante en donde guardaban las pocas pertenencias y la ropa. En una de las paredes laterales, existía un adoratorio, donde todas las mañanas y por las noches, había aprendido a agradecerle a los dioses tutelares, los bienes y venturas que les prodigaban. Sus padres como todo el pueblo eran profundamente religiosos. Junto al corredor de la casa, estaba la cocina, en el centro estaba el fogón, con sus tres grandes piedras, que simbolizaban el centro del hogar. En el fondo del patio, estaba el baño de temazcal, que además de cumplir con rituales, se usaba con fines medicinales y de higiene; pues era una costumbre milenaria, que estaba muy arraigada en la vida cotidiana del pueblo. Finalmente, también en el fondo del solar, estaba el taller de cerámica y el granero.

Así pasaron los primeros años de infancia de Águila Nocturna. Pero llegó el momento de ir a La Casa de los Jóvenes, la institución donde daba inicio la educación de los niños y adolescentes; ahí se les capacitaba para adquirir los conocimientos básicos para llegar a ser "ciudadano". Su asistencia era obligatoria y los gastos eran cubiertos por los propios maestros y alumnos.

Existía una escuela para mujeres y otra para hombres; y en La Casa del Canto, participaban de manera conjunta. Ahí se les enseñaba todo lo referente a las artes, pues según los Viejos Abuelos, la razón de la existencia se aprendía con la sabiduría que Los Viejos Abuelos llamaban "Flor y Canto", entendida como sabiduría y belleza.

Para realizar la ceremonia de recepción, Garra de Jaguar invitó a los abuelos, padrinos, tíos y primos de su amado cachorro. Después de quemar incienso y rezar a los dioses tutelares, toda la concurrencia se reunió en el patio trasero, que había sido acondicionado para la fiesta. Garra de Jaguar y Flor Menudita flanqueados por los abuelos se sentaron en la parte Poniente del patio y en la parte Oriente, se sentó Águila Nocturna acompañado de sus padrinos. Los parientes de la madre se ubicaron en la parte Sur y los del padre en la parte Norte. En el patio se habían instalado enramadas, con olorosas flores del campo, que con el aroma del incienso quemado producían una atmósfera mística y espiritual. Fue entonces cuando Garra de Jaguar inició su discurso: —"Hijo mío muy amado y muy querido, escucha atento lo que te diré. Nuestro Señor te ha traído en esta hora, donde te quiero hablar acerca de lo que debes guardar todos los días de tu vida; y eso lo hago porque eres mi hijo muy amado y muy estimado, más que toda piedra preciosa, más que toda pluma rica, que no tengo más que a ti; tú eres el primero, el segundo y el tercero, tú eres el postrero.

He acordado, he pensado decirte algunas cosas que te competen, por la obligación que tengo de ser tu padre; quiero hacer mi deber, por que mañana o cualquier otro día, dios me llevará y quitará de esta tierra, porque él es todopoderoso, porque estamos sujetos a la flaqueza humana y a la muerte, nuestra vida en la tierra es muy incierta.

Quiero decirte, hijo, lo que necesitas saber y poner en obra, que es cosa digna de ser estimada y guardada como oro en paño, y como piedras preciosas en cofre, porque nos las dejaron los Viejos Abuelos y las viejas abuelas; los ancianos, nuestros antepasados, que vivieron en estas tierras y señoríos; ellos conversaron entre la gente de este pueblo y tuvieron dignidad y sabiduría.

Estos que fueron muy grandes señores y tuvieron la dignidad del reino y su gobierno, no se ensoberbecieron, antes que eso, fueron muy humildes y sencillos. No se estimaron como señores sino como pobres y peregrinos; estos nuestros antepasados, de quienes descendemos, vivieron de manera austera y humilde en este mundo, no vivieron en presunción, soberbia, altivez o deseo de honras.

De esta manera, hijo mío, vivieron en el mundo los Viejos Abuelos toltecas de quienes descendemos, tus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, que nos dejaron acá, de quien descendiste. Pon los ojos en ellos, amado hijo mío, mira sus virtudes, mira su fama y el resplandor y claridad que nos dejaron; mira el espejo y la virtud que ellos nos dejaron y ponlo delante de ti, y tenlo delante de tus ojos; mírate en él y veras quién eres; mira que tu vida la hagas semejante a la suya; trata de poner su vida delante de tus ojos, y luego conocerás las faltas que tienes y tus defectos y las manchas que hay en ti. Mira que nuestro Señor “Aquél por quien se vive” ve los corazones y ve todas las cosas secretas, por muy escondidas que estén. Y oye lo que revolvemos en nuestro corazón, cuando vivimos en este mundo; mira que sea pura y verdadera tu humildad y sin mezcla de ninguna soberbia; trata de que tu humildad delante de Dios sea pura, como una piedra preciosa muy fina; trata de que no muestres una cosa de fuera y tengas otra por dentro.

Sabe, hijo mío, que los Viejos Abuelos toltecas nos dejaron dicho que los niños son muy amados por “El invisible e impalpable”, muy apreciados por nuestro Señor que está en todas partes. Aprende pues amado hijo mío, apártate de los deleites carnales y de ninguna manera los desees, guárdate de todas las cosas sucias que manchan a los hombres, no solamente en las ánimas, sino también en los cuerpos, causando enfermedades y muertes, corporales y espirituales.

Nos dejaron dicho Los Viejos Abuelos, que en la niñez y en la juventud hace Dios mercedes y da dones; en este mismo tiempo señala a los que han de ser señores, reyes, gobernantes o capitanes; también en el tiempo de la niñez y en la adolescencia da nuestra divinidad sus riquezas y dones.

"Hijo mío, ya te he dicho muchas cosas que te son necesarias para tu educación y tu crianza fuera de la casa, para que vivas en el mundo como ser humano, para que sepas ser digno descendiente de nuestros nobles y sabios Abuelos toltecas; ahora tocará a ti ponerlas en práctica, ahora tendrás que ir a La Casa de los Jóvenes y a La Casa del Canto, tendrás maestros y guías, pero lo más importante es que estemos todos nosotros, tu familia y los Viejos Abuelos, dentro de tu corazón".

Águila nocturna quedó callado, parecía como si una a una todas las palabras vertidas por su amoroso padre, se fueran acomodando lentamente en su interior, hasta formar un sólido templo. Pasados unos momentos, el pequeño cachorro fue a abrazar a sus padres, quienes lloraban en silencio, mientras todos los parientes cantaban un himno de amor.

La fiesta duró todo el día, se comió tamales y mole; a los niños se les dio miel y frutas. Se cantó y se bailó. Se le dio las gracias al Señor todo poderoso, se quemó incienso y se rezó; agradeciendo el bien de que Águila Nocturna terminara su infancia con ventura. Por la noche, habiéndose ido todos los invitados y antes de ir a dormir, Garra de Jaguar habló a solas con su cachorro y le dijo:

—"Ahora que has dejado de ser un niño y que te deberás regir por ti mismo, ahora que te vas de casa, como las aves de los nidos, ahora que deberás florecer tu corazón y esculpir tu propio rostro quiero que sepas, que no hay ningún hombre que no tenga necesidad de comer y beber. Los mantenimientos del cuerpo, tienen en pie a cuantos viven, y dan vida a todo el mundo, y con esto está poblado el mundo entero. Los alimentos corporales son la esperanza de todos los que viven para vivir. Aprende entonces hijo mío de tener cuidado de sembrar los maizales y de plantar los magueyes, tunas y frutales, porque según lo que dijeron los sabios y Viejos Abuelos toltecas; la fruta es el regocijo de los niños, regocija y quita la sed a los niños. Y tú, muchacho, ¿no deseas fruta? ¿De dónde la has de tomar si antes no la plantaste y criaste, como tu propia herencia? Aprende a ser hombre digno y recto. Fortalece tu cuerpo, templa tu espíritu, domina tus pasiones y desarrolla tu fuerza de voluntad.

Entiende ahora, amado hijo mío, que ha llegado el final de mis palabras, por ello, escríbelas en tu corazón. Muchas cosas tendría que decirte, más será cosa de nunca acabar, solo tres cosas más quiero decirte, que son muy importantes y que los Viejos Abuelos nos las dejaron muy recomendadas. Lo primero es que tengas gran cuidado de hacerte amigo de Dios, que está en todas partes y es invisible e impalpable, y a él conviene darle todo el corazón y el cuerpo, cuida de no desviarte de este camino, procura no presumir, ni que tu corazón se vuelva altivo; ni tampoco te desesperes, ni hagas cobarde a tu corazón. Por el contrario, trata de ser sencillo y humilde para tener esperanza en el invisible e impalpable, Nuestro Señor. Lo segundo que debes hacer siempre, es tener paz con todos. Con nadie te disgustes y pelees, a nadie ofendas. Respeta a todo mundo, no provoques la ira de la gente, de nadie te burles; sé humilde ante todos, aunque digan de ti lo que quieran. Aprende a tener el control y el dominio de ti y tus pasiones; ante los ataques no respondas, logra poseer la inconmensurable fuerza del silencio y la templanza de la indiferencia.

Nunca seas como una culebra venenosa, no agredas a las personas aunque tengas motivos. Aprende a ser sufrido y sobrio !eso es lo difícil! que Dios te ve y responderá por ti y él te vengará; se humilde con todos, y con esto dios te recompensará y te dará honra. Lo tercero que debes hacer, es no perder el tiempo, porque perder el tiempo es perder la maravillosa oportunidad de la vida. que "Aquél por quien se vive" te puso en esta vida para aprovecharla; no pierdas ni el día ni la noche: Descansa cuando tengas que hacerlo y trabaja todo lo que tienes que hacer, sin prisa y sin pereza. Deja de preocuparte y tan solo, ocúpate en las cosas de provecho.

Amado hijo mío, bástenos esto, y con esto hago mi deber de padre. Si queda grabado en tu corazón o se olvida y se pierde; es tu responsabilidad. ¡Florece tu corazón, purifica tu espíritu!. Yo he hecho cuanto debía".

Águila Nocturna se despidió de su padre y fue al rincón de la habitación, extendió su petate, se acostó y cubrió con una ligera manta de algodón. La noche era fresca, el canto de los insectos arrullaba sus pensamientos.

Entendía que en ese día, había dejado atrás su infancia; los días de juegos y el amoroso trato con sus padres, no volverían jamás. En su pecho se encontraban dos sentimientos opuestos. Por una parte, sentía una inmensa nostalgia y tristeza, por el pasado; pero por otra, se despertaba una creciente emoción, por el futuro que le esperaba.

La Casa de los Jóvenes era un recinto muy impresionante, sobrio pero elegante, austero pero grande; como era la costumbre en todos los edificios públicos. Los Viejos Abuelos desde muchos atados de años, habían enseñado al pueblo a vivir en casas extremadamente modestas y sobrias. Construidas de adobe, madera y paja, cualquiera que fuera la condición social de la persona.

Las diferencias sociales se establecían a través de los valores interiores de la persona; y sobre todo, por el servicio que a lo largo de toda una vida de trabajo se realizara por el bienestar de la comunidad. Por ello, existía un milenario valor, por el prestigio y la dignidad de cada ciudadano, en donde no contaban para nada los bienes materiales.

La costumbre era, que los dioses merecían todo el esplendor de la materia; lo mismo que la comunidad, representada por el gobierno. Los merecidos del sacrificio de la divinidad; los seres humanos, tenían como único medio de expresar su potencial, el desarrollo de una vida virtuosa, a través de la austeridad y la frugalidad; de la religiosidad y el servicio a su comunidad. Esas fueron las normas que los Viejos Abuelos les enseñaron a los primeros hombres que iniciaron los linajes allá en el origen de la historia; y sigue siendo la costumbre, en los hijos de sus hijos, hasta el final de los tiempos.

Por ello, los edificios públicos y los templos se manifestaban a través del arte como expresión de la inspiración más exaltada, que fluía de su fuerza espiritual. En estos hermosos edificios el arte se mostraba como un vehículo de unión, un puente entre lo humano y lo divino, entre el espíritu y la materia, entre el cielo y la tierra.

De esta manera, el pueblo no escatimaba ningún esfuerzo y sacrificio, en la construcción de éstos edificios. Estos eran tallados en piedra, recubiertos con estuco y decorados con bellísimas pinturas, alusivas a su uso.

El edificio de La Casa de los Jóvenes tenía una gran plaza, en el centro había un adoratorio dedicado a las múltiples advocaciones de la Divinidad Suprema. Rodeando a la plaza se encontraban cuatro edificios. En uno estaban las habitaciones para dormir. Era rectangular como todos, amplio y de techos altos. El piso era de piedra y en la habitación estaban los petates que se usaban para dormir, cada joven tenía una reja de madera, donde guardaban sus limitados objetos personales, pues era la norma, que debían aprender a vivir con lo mínimo indispensable.

En otro de los edificios, de iguales proporciones, vivían los maestros y los instructores, la austeridad y la sobriedad era la misma que en el edificio de los jóvenes. El tercer edificio, entorno a la plaza, servía de bodega para los utensilios de la enseñanza, biblioteca y un área administrativa. También existía una pequeña cocina y un comedor que daba hacia la parte trasera. El cuarto edificio estaba acondicionado como área de estudios. Los cuatro edificios y la plaza estaban circundados por una barda. En la parte Sur tenía una gran puerta de acceso y en la parte Norte, tras del edificio, estaban los baños y un estanque de agua corriente que se surtía del acueducto del pueblo, que pasaba a un costado de la barda.

La Casa de los Jóvenes era un lugar de formación en valores. Los muchachos debían aprender a auto disciplinarse, ser responsables y a trabajar en grupo. La capacidad de ser responsable, disciplinado, concentrado, atento, respetuoso y humilde. Ahí aprendían las normas antiguas para urbanizarse. Los maestros e instructores les enseñaban los buenos modales, a expresarse y conducirse. También era parte importante de la enseñanza la palabra de los viejos y sabios abuelos, así como el conocimiento básico de los ritos religiosos, la historia del pueblo y su civilización, la organización política y administrativa, las leyes y las costumbres ancestrales; en pocas palabras, los preparaban para ser ciudadanos.

La Casa de los Jóvenes poseía tierras de cultivo y huertas, donde los estudiantes aprendían a trabajar diversas actividades para asegurar el sustento; desde labrar la tierra, cuidar los frutales, colectar plantas, miel e insectos, cazar y pescar, hasta realizar diversas actividades artesanales, indispensables en la vida familiar, tal como, talla de madera y piedra, tejido de fibras, cestería o cerámica. Otra faceta de la preparación consistía en aprender a construir. Esta era una pasión ancestral, una forma de expresión de la inconmensurable fuerza espiritual, aprendida en el origen de los tiempos de los Viejos Abuelos. Los jóvenes integraban una formidable y bien organizada fuerza de trabajo, que ayudaba; lo mismo para dar mantenimiento a su institución y edificios públicos y religioso; que a construir caminos, puentes o cualquier obra de beneficio comunitario. Águila Nocturna inmediatamente se acopló a su nueva vida. Algo en sus adentros le hacía sentir un regocijo callado, en todo lo que escuchaba, veía y hacía. Su felicidad era completa, pues Venado de la Aurora, su querido primo, había ingresado también a la escuela y eran de nuevo, la inseparable pareja.

En La Casa de los Jóvenes, el día iniciaba antes de la salida del Sol. Los guardianes de la noche, sonaban al unísono sus grandes caracoles marinos, para levantar a los estudiantes; quienes tenían que limpiar la casa y bañarse. La primera ceremonia se hacía al despuntar el sol, los jóvenes cantaban himnos a “Aquél por quien se vive” y sus múltiples advocaciones, mientras los sacerdotes oficiaban.

Los estudiantes pasaban entonces a desayunar. Todas las comidas eran frugales, como parte de la disciplina, pero adecuadas, para garantizar el sano crecimiento y la energía suficiente para realizar las arduas tareas intelectuales y físicas.

Los Viejos Abuelos toltecas a través de miles de años de conocimiento de los vegetales, insectos y domesticación de algunos animales de corral, habían heredado una variada cocina a los hijos de sus hijos. Siempre al final de cada alimento, se le daban las gracias al Señor todo poderoso, El Invisible e Impalpable. Posteriormente se iban a trabajar por equipos; unos iban al campo, otros iban al bosque por leña; otros más, según las necesidades de la institución, cumplían con las tareas requeridas. Los trabajos se hacían por edades y conocimientos, y los mayores enseñaban a los más jóvenes.

La institución se regía por estrictas normas y jerarquías, ganadas a base de trabajo y capacidad. Los Viejos Abuelos les habían enseñado, que la fuerza del hombre, se multiplica por la organización y la disciplina. Los jóvenes debían aprender a trabajar como un solo organismo, templando la fuerza del cuerpo y afinando el espíritu. Los instructores procuraban que los jóvenes desarrollaran un ánimo, de fraternidad y de respeto, en todas las actividades que realizaban.

Al llegar el Sol al cenit, todos los estudiantes se reunían en la casa, se bañaban y comían. Después de la ceremonia de agradecimiento, disponían de un tiempo para descansar. Al empezar a bajar el Sol su carrera, se reunían en el edificio de instrucción. Era el momento en que los maestros les enseñaban, las viejas y sabias historias de los Abuelos; estas historias se apoyaban en los libros de la tinta negra y roja de los toltecas, que como recurso nemotécnico, les ayudaba a recordar las historias. Los libros estaban hechos de papel amate y forrados con piel de venado. Eran largas tiras de papel, que se doblaban en forma de acordeón y se protegían con las tapas. Al extenderse el libro, quedaban las hojas de forma cuadrada, y en ellas, se pintaban una serie de símbolos; cada uno de ellos, representaba una acción determinada, de modo que al relacionar los símbolos, el lector tenía una descripción detallada de los hechos, que se quería mantener en la memoria y en la lengua.

Al pasar el tiempo Águila Nocturna empezó a destacar entre sus compañeros. Además de los consejos de su padre, seguidos escrupulosamente al pie de la letra; existía una fuerza misteriosa en el alma del muchacho, que despertaba la simpatía y el respeto; tanto de sus compañeros, como de los instructores y los maestros.

Fue el tiempo, en que empezó a nacer una amistad muy profunda, entre uno de los maestros y Águila Nocturna. Espejo Humeante era uno de los maestros más antiguos de la institución, quien veía en Águila Nocturna, al estudiante más destacado, desde que él mismo, ingresó a La Casa de los Jóvenes.

Al entrar la noche, los estudiantes dejaban la instrucción con los maestros y se dirigían en formación, entonando solemnes himnos a La Casa del Canto; en ella eran recibidos, tanto los muchachos, como las doncellas, que también tenían su propia institución y en donde se les capacitaba de la misma forma, para ser ciudadanas, madres y esposas. Las Viejas y sabias Abuelas decían, que el hombre y la mujer, forman una unidad. Como La Dualidad Divina, que está formado con una parte masculina y otra femenina; así, la vida familiar se desarrolla. La mujer en la comunidad era muy importante. Sobre ella se basaba la vida familiar. Sin competencia con el hombre; entre los dos formaban una unidad de producción, entre los dos educaban a los hijos y entre los dos rendían culto a las diversas manifestaciones de la divinidad suprema.

Por ello, la educación de las jóvenes era muy importante. Al igual que los varones, las doncellas aprendían las palabras de los Viejos Abuelos. Los buenos modales y el lenguaje adecuado, lo mismo que bordar, tejer, preparar los alimentos; así como conocer las antiguas leyendas, los libros de la tinta roja y negra, conocer las propiedades curativas y alimenticias de las plantas y animales; los cantos religiosos, las ceremonias, así como la cuenta del tiempo y el movimiento de los astros. La disciplina aunque no tan rígida como la de los hombres, estaba presente en su institución.

La Casa del Canto era un espacio común para hombres y mujeres. Las enseñanzas de los Viejos Abuelos decían que solo se podía llegar a la virtud humana a base de "Flor y canto". La función del arte, es crear un puente entre la tierra y el cielo, para que el espíritu del ser humano, encuentre su origen divino.

De esta manera, muchachas y muchachos, aprendían juntos a desarrollar las artes dentro de su formación. La música, la danza, la pintura, el modelado, la poesía y el teatro eran abordados todas las tardes por los jóvenes, de modo que La Casa del Canto parecía un árbol cuajado de sonoras avecillas.

Entrada la noche regresaban los jóvenes a su casa. Se bañaban, cenaban y agradecían al Gran Señor y a la Gran Señora, los bienes concedidos ese día y se dirigían al dormitorio a descansar. Sin embargo, a media noche y en la madrugada, los más grandes salían al bosque cercano, a ofrendar a los dioses y los más pequeños, se levantaban a bañarse con agua fría y a orar. Los Viejos Abuelos habían enseñado que la formación de los jóvenes no solo debía ser exterior; es decir, de conocimientos teóricos y prácticas de trabajo. La verdadera formación del joven, radicaba en entender el fenómeno de su propia existencia y el vínculo que ésta tenía, con la comunidad, la naturaleza y la divinidad suprema. Y fundamentalmente en la templanza y fortaleza de su espíritu; porque la pasión y vocación, que los Viejos Abuelos toltecas habían enseñado a los hijos de sus hijos, por el sentido espiritual de la vida, se convertía en el más importante legado de su pasado.

La educación impartida buscaba que los jóvenes se incorporaran totalmente a la comunidad, a su historia, su religión y su cultura. Lograba también despertar el sentido de sacrificio y abnegación individual, por el bien de la comunidad.

En La Casa de los Jóvenes se les enseñaba a transformarse en “seres humanos", a ser lo mejor de ellos mismos y a hacer florecer su corazón. Estas tres metas básicas se lograban a través de "ser responsable"; que implicaba, que nadie les tuviera que decir, lo que debían hacer, y finalmente a "ser disciplinados"; esto es, que hicieran lo que tenían que hacer, aunque no les gustara hacerlo. Así, con la responsabilidad y la disciplina, llegaban al control y con él, a la fuerza de voluntad capaz de mover casi cualquier cosa del mundo exterior. Los maestros insistían, en que la fuerza interior era lo único que un hombre poseía, para enfrentar los misterios del mundo y los desafíos de la vida.

La Casa de los Jóvenes mantenía una estructura y una disciplina paramilitar. Aunque tenían muchos atados de años que no hubo guerras. Los Viejos Abuelos dejaron dicho que la esencia más pura de la humanidad se encuentra en los niños. Y los niños de todas las épocas y todos los lugares juegan; unos a lo militar, las otras a lo maternal. Lo que significa que lo militar tiene dos caras; una biófila y la otra necrófila. Una que servía para formar y construir, la otra que sirve para deformar y destruir. De esta manera, en la formación y templanza de los jóvenes, se manejaba con una disciplina militar. De hecho, en La Casa de los Jóvenes, se les enseñaba el manejo de las armas, en especial, las de cacería, pero sin un sentido bélico.

Cierta tarde, cuando los jóvenes llegaban a la sesión de instrucción con su maestro, éste los esperó a que se acomodaran en sus petates y cuando había un silencio total; con voz firme y sonora, empezó a decir:

"Tú, dueño del cerca y del junto, omnipresente,
aquí te damos placer,
junto a ti nada se echa de menos,
¡Oh Dador de la vida!

¡Sólo como una flor nos estimas,
así nos vamos marchitando, tus amigos.
Como una esmeralda,
tú nos haces pedazos.
como a una pintura,
tú así nos borras!

Todos se marcharan a la región de los muertos,
al lugar común de perdernos.
¿Qué somos para ti, oh Dios?
Así vivimos.
Así, en el lugar de nuestra pérdida,
así nos vamos perdiendo.
Nosotros los hombres, ¿a dónde tendremos que ir?

Por eso lloro,
porque tú te cansas,
¡Oh Dador de la vida!
Se quiebra el jade,
se desgarra el quetzal.
tú te estás burlando.
Ya no existimos.
¿Acaso para ti somos nada?
Tú nos destruyes,

tú nos haces desaparecer aquí.

Pero repartes tus dones,
Nadie dice, estando a tu lado
que viva en la indigencia.
Hay un brotar de piedras preciosas,
hay un florecer de plumas de quetzal,
¿Son acaso tu corazón, Dador de la vida?"

Cuando terminó Espejo Humeante, había un silencio conmovedor en la solemne habitación. El impacto de las palabras, como dardos certeros, tocaron los corazones de esos jóvenes, que nunca antes habían escuchado algo así.

—Estas son palabras antiguas de "Flor y Canto", herencia inmemorial de nuestros nobles y sabios antepasados. Hace muchos atados de años, que los Viejos Abuelos toltecas nos enseñaran el bellísimo arte de "Flor y Canto", que es alimento de nuestras almas, que es la luz de los grandes caminantes; que es delicioso néctar, que florece nuestros corazones. ¿Qué piensan estos jóvenes de lo que escucharon?

Los estudiantes estaban asombrados, se miraban unos a los otros y guardaban silencio. Entonces Águila Nocturna ágilmente se incorporó de su petate y con la cabeza baja dijo:

—Con su permiso, Venerable Maestro; es la voz de un guerrero que nombra a nuestro Señor, el Impalpable, el Invisible, el que se inventa así mismo. A él lo nombra Dueño del Cerca y del Junto, porque el guerrero expresa que estando al lado del amado Señor, nada nos hace falta. Pero que a pesar de ser amigos de él, morimos, desaparecemos de la tierra. Entonces se pregunta el guerrero, ¿qué somos de él?"

Espejo Humeante dijo entonces:

—Los Viejos Abuelos dijeron desde el principio de los tiempos; que la única forma de decir palabras verdaderas, capaces de introducir raíz en el hombre, es a través del sendero de las flores y los cantos, porque solo a base de "Flor y Canto", es como se esculpe y pule, la piedra preciosa que todos llevamos dentro.

Es su obligación conocer este canto de flores, que alimentará y esculpirá su alma. Porque los Viejos Abuelos se lo dejaron dicho a los abuelos y estos a los hijos de sus hijos, de atado en atado de años, y hoy ustedes deben aprender "la antigua palabra", para que mañana, sus hijos y los hijos de sus hijos, mantengan en su corazón, la memoria de estos nobles y sabios hombres, que vivieron mucho antes que nosotros. Porque mañana otros preguntarán por nosotros. Esa es la costumbre, esa es la vida. ¿Alguien desea preguntar algo más?, dijo Espejo Humeante.

Entonces se incorporó Venado de la Aurora y con la misma humildad, que su primo dijo:

—Respetable Maestro, hace muchas lunas que yo me pregunto en esta venerable casa ¿de dónde venimos, para que existimos, adonde vamos después de la muerte? Mi corazón vive afligido, porque no encuentro respuesta que lo apacigüe. ¿Para qué vivir? ¿Cómo vivir? Si uno no sabe de dónde viene, para qué aprende, sufre, ama, trabaja, lucha...en fin, para que este vivir y a dónde vamos después.

Entonces Espejo Humeante esbozó una sonrisa de ternura y al mismo tiempo de satisfacción, esta camada de cachorros promete, pensó. La expectación era creciente entre los estudiantes, quienes vibraban en la misma tesitura. Espejo Humeante respondió:

—Veo que los buenos efectos de este centro de estudios, comienzan a florecer en tu corazón y en tu cabeza; como bellas flores empiezan a brotar en tus palabras las ideas. Pues bien, les voy a contar, lo que un día en el principio delos tiempos, nos dejaron dicho los Viejos Abuelos, de cómo se creó el mundo:

—"Se refería, se decía
que así hubo ya antes cuatro vidas,
y que ésta era la quinta edad.

Como lo sabían los viejos,
en el año uno conejo
se cimentó la tierra y el cielo.
Y así lo sabían,
que cuando se cimentó la tierra y el cielo,
habían existido ya cuatro clases de hombres,
cuatro clases de vidas.
Sabían igualmente que cada una de ellas
había existido en un Sol.

Y decían que los primeros hombres
su Dios los hizo, los forjó de ceniza.
Esto lo atribuían a la Serpiente Emplumada,
cuyo signo es siete viento.
Él los hizo, él los inventó.
El primer Sol que cimentado,
su signo fue cuatro agua
se llamó Sol de Agua.
En él sucedió
que todo se lo llevó el agua.
La gente se convirtió en peces.

Se cimentó luego el segundo Sol
Su signo era cuatro jaguar
en él sucedió
que se oprimió el cielo,
el Sol no seguía su camino.
Al llegar el Sol al medio día,
luego se hacía de noche
y cuando ya se obscurecía
los jaguares se comían a la gente.
Y en este Sol vivían los gigantes
Decían los viejos
que los gigantes así se saludaban:
"no se caiga usted"
porque quien caía

se caía para siempre.

Se cimentó luego el tercer Sol.
Su signo era cuatro lluvia.
Se decía Sol de lluvia de fuego
los que en él vivían se quemaron.
Y durante él llovió también arena.
Y decían que en él llovían
las piedrezuelas que vemos,
que hirvió la piedra tezontle
y entonces se enrojecieron los peñascos.

Su signo era cuatro vientos
se cimentó luego el cuarto Sol.
Se decía Sol de Viento.

Durante él, todo fue llevado por el viento.
Todos se volvieron monos.
Por los montes se esparcieron,
se fueron a vivir los hombres monos.

El quinto Sol:
cuatro movimiento su signo.
Se llama Sol de Movimiento,
porque se mueve, sigue su camino.
Y como andan diciendo los viejos,
en él habrá movimiento de tierra,
Habrá hambre
y así pereceremos,
En el año trece caña, se dice que vino a existir
nació el Sol que ahora existe,
Entonces fue cuando iluminó,
cuando amaneció,
el Sol de movimiento que ahora existe.
cuatro movimiento es su signo.
Es éste el quinto Sol que se cimentó
en él habrá movimientos de tierra,

en él habrá hambres.

Este Sol su nombre cuatro movimiento
éste es nuestro Sol,
en el que vivimos ahora,
y aquí está su señal,
cómo cayó en el fuego el sol
de nuestro príncipe, en Tula
o sea de la Serpiente Emplumada."

—Quiere decir, venerable maestro, que han existido cuatro eras antes que la nuestra; que han existido cuatro humanidades, que nos han precedido aquí en la tierra"— exclamó azorado Venado de la Aurora.

Así es, que en verdad los viejos y sabios abuelos nuestros, dicen que nada nuevo hay bajo el Sol, que todo es una espiral interminable, como una gran serpiente cósmica; que todo es un constante repetir; que todo vuelve a pasar, pero ya no en el mismo tiempo... como nuestro calendario." Dijo Espejo Humeante en voz grave.

—Venerable Maestro —preguntó Águila Nocturna—. Si como dicen los Viejos Abuelos, que han existido cuatro intentos anteriores por encontrar la perfección humana en la tierra, ¿Cómo es que nace nuestra humanidad, nuestra gente, nuestra era?

—Bueno —respondió Espejo Humeante— He aquí el relato que solían contar los Viejos Abuelos:

"Cuando aún era de noche, cuando aún no había día, cuando aún no había luz, se reunieron, se convocaron los dioses, allá en la tierra donde el hombre aprende a ser Dios. Dijeron, hablaron entre si ¡Vengan acá, oh dioses¡ ¿quién tomará sobre sí, quien se hará cargo de que haya días, que haya luz? De todos los dioses, solo dos se ofrecieron; uno era el Señor de los caracoles, bello y hermoso; el otro era el Señor Purulento, pobre y lleno de heridas. Entonces los dos se pusieron a hacer penitencia. Sin embargo el Señor de Los Caracoles fue tan ostentoso que en vez de hacer penitencia, lo suplió con joyas, plumas de quetzal y oro. En cambio el Señor Purulento, realizó con su sangre y su carne, el sacrificio, pues se trataba de tirarse al fuego cósmico que los Dioses habían preparado. El primero en intentar el salto a la gran fogata, fue el Señor de Los Caracoles, pero la indecisión y el miedo no lo dejaron. Inmediatamente saltó con valentía y decisión el Señor Purulento; al ver esto, lleno de vergüenza saltó el Señor de los Caracoles. Los dos Dioses fueron entonces consumidos por el fuego purificador, los demás Dioses esperaron. Poco tiempo después apareció por el oriente el Señor Purulento convertido en el espléndido y brillante sol y más tarde apareció también, fulgurante el Señor de Los Caracoles, para evitar que el Sol y la Luna estuvieran siempre juntos, uno de los Dioses, tomó un conejo y lo arrojó en la cara al Señor de Los Caracoles, convirtiéndose en la luna, por eso la luna tiene la figura de un conejo.

Ya estaban ahí el Sol y la Luna pero no se movían; tuvieron entonces que sacrificarse los demás Dioses, para que el Sol y la Luna se movieran y pudieran vivir los hombres. Por eso los hombres del Quinto Sol, nos llamamos "Merecidos", porque nosotros somos merecedores de la vida, gracias al auto sacrificio de los Dioses.

Después la Serpiente Emplumada emprendió la tarea de restaurar al hombre en la Tierra y proporcionarle el sustento. De esta manera la Serpiente Emplumada inicia un viaje al lugar de los muertos, en busca de "los huesos preciosos", reliquias de los hombres del anterior Sol y que le servían a la Serpiente Emplumada para crear a los nuevos hombres. Para tal tarea, fue ayudado por su doble, los gusanos, las hormigas y las abejas y ahí con la ayuda de "bruja de guerra", molió los huesos preciosos, para después sacrificándose la propia Serpiente Emplumada al hacerse sangrar su pene, les dio nuevamente la vida. Así fue como se creó este Sol en el que vivimos y esta humanidad que somos; así lo dejaron dicho los Viejos Abuelos y así sucedió."

Todos los estudiantes estaban expectantes, se estaba hablando de cosas sagradas y muy antiguas. Espejo Humeante se animaba por el interés de los jóvenes aprendices; fue entonces que tomó nuevamente la palabra Águila Nocturna:

—Querido maestro; ¿Debemos entender entonces que el sacrificio es la energía que mueve al mundo? Los Dioses todo poderosos, se sacrificaron para que nosotros naciéramos, y tuviéramos Sol, Luna movimiento y sustento.

De alguna manera —respondió Espejo Humeante, ahora no se los puedo decir...no comprenderían. Pero lo cierto es que el sacrificio Espiritual, es la energía que mueve al universo que conocemos. Y creo que por hoy es suficiente pues ya es tiempo de ir a La Casa del Canto".

Pasaron dos lunas, en las que Águila Nocturna y Venado de la Aurora fueron a descansar con sus padres. Durante el día ayudaban en el campo, pero al atardecer se reunían a seguir platicando sobre sus orígenes. Fue una tarde en el patio de la casa de los padres de Águila Nocturna, que su primo le contó que su corazón se había quedado con una doncella llamada Paloma Pequeña, con quien se veía todos los días en la Casa del Canto. Venado de la Aurora le dijo a su primo que siempre se las arreglaba para tenerla de compañera en las danzas rituales y que su corazón estaba inquieto por verla nuevamente. Águila Nocturna guardó respetuoso silencio y recordó las palabras de su padre.

Nuevamente los jóvenes reanudaron su instrucción. Habían pasado diez años exactos desde que ingresaron a la Casa de los jóvenes. No solamente Águila Nocturna y Venado de la Aurora habían crecido y desarrollado sus cuerpos, todos los muchachos habían cambiado, tanto en lo físico como en lo espiritual y esto se apreciaba en su conducta.

Cierta ocasión que iniciaba la instrucción de la tarde, con su maestro Espejo Humeante, éste les habló de lo que era un sabio, con las palabras de los Viejos Abuelos.

—"El sabio: una luz, una tea
una gruesa tea que no ahúma.

Un espejo horadado,
un espejo agujereado por ambos lados.
Suya es la tinta negra y roja,
de él son los códices.

Él mismo es escritura y sabiduría,
Es Camino, guía veraz para todos.

Conduce a las personas y a las cosas,
es guía en los negocios humanos

El sabio verdadero es cuidadoso
y guarda la tradición
suya es la sabiduría transmitida,
él es quien la enseña,
sigue la verdad,
no deja de amonestar.

Hace sabios los rostros ajenos,
hace a los otros tomar una personalidad
los hace desarrollarla.
Les abre los oídos, los ilumina
es maestro de guías,
les da su camino,
de él uno depende.

Pone un espejo delante de los otros,
los hace cuerdos, cuidadosos;
hace que en ellos aparezca una personalidad.

Se fija en las cosas,
regula su camino,
dispone y ordena.
Aplica su luz sobre el mundo.

Conoce lo que está sobre nosotros
y, la región de los muertos.

Es un hombre sobrio
cualquiera es confortado por él,
es corregido, es enseñado
gracias a él la gente humaniza su
ayuda, remedia, a todos cura."

Después de una larga pausa, Águila Nocturna se dirigió a su maestro diciéndole:

—Venerable maestro, he oído con atención las palabras de los viejos y sabios abuelos en su voz; una a una han caído como piedras preciosas en el estanque de mi alma y todavía su ondular estremece mi cuerpo. Estoy agradecido por la generosa enseñanza que nos ha dado, no hay con qué pagarla... sólo en la vida misma y con los demás. Sin embargo quiero hacerle una pregunta de la manera más respetuosa, una pregunta que lleva tiempo dando vueltas en mi cabeza: Venerable Maestro, ¿Dónde están ahora, los hijos de los hijos de los sabios y Viejos Abuelos?

Muchos de sus compañeros no entendieron la pregunta de Águila Nocturna, pero Espejo Humeante y Águila Nocturna, se quedaron unidos en una profunda mirada. Parecía que entre los dos había un puente de luz. No eran miradas retadoras, ni de enojo; eran miradas de encuentro.

Espejo Humeante confirmaba que ese joven era un águila de altos vuelos. De la simpatía que sentía por el joven pasó al interés comprometido. Muchos maestros, mejores que él, habían dado toda su vida en la enseñanza y nunca encontraron un alumno como Águila Nocturna. Este joven representaba más que un desafío para el maestro, representaba la gran oportunidad de trascender el hecho de enseñar.

A partir de aquella tarde, Espejo Humeante hacía más profundas y más interesantes las jornadas de enseñanza. Los jóvenes son vitales e incontenibles. El liderazgo de Águila Nocturna era incuestionable. El poder de fascinación sobre sus compañeros, de tal suerte, que la energía se multiplicaba, chisporroteando por toda la habitación.

Aquellas tardes verdaderamente eran mágicas e increíbles, esa camada de jóvenes cachorros y su sabio maestro, transitaban de un lugar a otro del mundo, a través de la sabiduría de los Viejos Abuelos y la energía de los jóvenes.

Cierto día que estaban en instrucción con Espejo Humeante, uno de los más jóvenes pidió que les explicara que era el tiempo y como se medía. Sonrió con satisfacción y les dijo a los jóvenes. —En principio el tiempo no existe, es tan sólo una invención del hombre, los jóvenes que respetaban a su maestro, abrieron más los ojos y con ellos, pedían que se explicara— el tiempo es una forma de medir el movimiento en el espacio. Por ejemplo la primera medida de movimiento es el día, tiempo en que tarda la tierra en rotar sobre su propio eje. La segunda medida de movimiento, es el tiempo que tarda la tierra en girar en torno al sol, esta distancia siempre la recorre en 365 días y cuarto. La tercera medida de movimiento dura 52 años, nosotros los llamamos "un atado de años”, a dos atados de años, le llamamos "una vejez". . . pues nadie ha llegado a 3 atados de años.

Desde el inicio de los tiempos, Los Viejos Abuelos toltecas se dedicaron a observar a la naturaleza y al firmamento, pues como saben, son dos nuestras líneas de conocimiento. La primera, que es masculina, es perfecta, inmutable, distante, exacta, fría,...es precisamente la mecánica celeste. La otra línea o fuente de conocimiento, es la naturaleza; femenina, siempre generosa, bondadosa, flexible y tolerante. Así, a través de medir el movimiento de los astros y la tierra, los Viejos Abuelos aprendieron a medir el tiempo, y con él inventaron las matemáticas y los calendarios. Tenemos veinte días, que se suceden sin interrupción y cada uno tiene un nombre y un símbolo; 1 caimán, 2 viento, 3 casa, 4 lagarto, 5 serpiente, 6 muerte, 7 venado, 8 conejo, 9 agua, 10 perro, 11 mono, 12 hierba, 13 caña, 14 jaguar, 15 águila, 16 zopilote, 17 movimiento, 18 pedernal, 19 lluvia y 20 flor. El primer calendario que nos legaron los Viejos Abuelos, consta de 18 meses con 20 días cada mes; de modo que 18 por 20, resultan 360 días, más los 5 días inciertos que siempre tiene cada año, nos dan un total de 365 días. Cada mes se divide en cuatro grupos de cinco días, siendo el quinto, el dedicado al mercado.

Asimismo, en el año celebramos a 16 advocaciones diferentes de “Aquél por quien se vive”, en 16 meses de 20 días cada uno; y en dos meses de 20 días, celebramos 4 advocaciones de 10 días de duración cada uno, haciendo un total de 20 celebraciones de advocaciones en 18 meses; otra vez, 20 por 18 igual a 360 días.

Cada mes a su vez, tiene un significado muy antiguo que nos lo dejó dicho los Viejos Abuelos. El primer mes se dedica a El Señor del Agua y en él se le reza para que nos colme con la lluvia para las siembras. El segundo mes está asignado al Señor del Descarnado, motiva a pensar en la necesidad de desprender de nuestro espíritu, todas aquellas partículas materiales que lo condenan a la corrupción y con ello a la muerte. El tercer mes se le ofrenda a las primeras flores del año y se lleva a los enfermos a que los limpien de malas energías. El cuarto mes se le brinda al Divinidad del Maíz y de todo nuestro sustento. El quinto mes se dedica a la Educación, al tallado de la piedra preciosa, que todos llevamos dentro. El sexto mes se destina a la unidad familiar y a pedir nuevamente las lluvias. El séptimo mes se adjudica a las mujeres, especialmente a las abuelitas y a las mujeres embarazadas, así como a la advocación de la divinidad representada en la sal. El octavo mes se dedica a la Deidad de las Mazorcas de Maíz tierno, en este mes se le aprovisiona de comida a los más pobres y necesitados. El noveno mes se rinde culto al Colibrí Zurdo, como invocación a la guerra interna que todos debemos enfrentar, para vencer nuestras debilidades. El décimo mes se dedica a la Divinidad del Fuego Interno, que es la energía más antigua, que todos llevamos dentro y que mueve al mundo. El undécimo mes se ofrece a Nuestra Abuela, nuestra herencia, nuestra tradición. El duodécimo mes se dedica a la llegada de todos las Divinidades en que se nos presenta “Aquél por quien se vive”. El decimotercer mes es para la fiesta del cerro tutelar de pueblo y de los montes. El decimocuarto mes lo consagramos a la Divinidad Serpiente de Nube. El decimoquinto mes se ofrenda nuevamente a la Divinidad del Colibrí Zurdo, en donde las mujeres y los hombres, lucharemos juntos por ser lo mejor de sí mismos. El decimosexto mes se dedica a la Divinidad de la Lluvia, aquí se hace penitencia y se reza, para que llueva. El decimoséptimo mes se le rinde culto a la Divinidad de la Maternidad, donde se pide por todas las mujeres embarazadas. El decimoctavo y último mes, se consagra a la resurrección en nombre de la Divinidad del Fuego, que limpia y purifica a través del sacrificio espiritual.

La segunda forma de contar el tiempo, que nos enseñaron los Viejos Abuelos, es por atados de 52 años, ciclos cósmicos que se organizan de la siguiente manera: tenemos una trecena de años y cada uno lleva un número y un nombre; así nombramos: 1 conejo, 2 caña, 3 pedernal, 4 casa, 5 conejo, 6 caña, 7 pedernal, 8 casa, 9 conejo, 10 caña, 11 pedernal, 12 casa y 13 conejo. Este calendario está constituido con cuatro trecenas de años, lo que nos da 52 años, porque cuatro por trece son 52 años, tiempo exacto en que la tierra gira en torno a las siete estrellas que están juntas y que se les conoce como "las siete que brillan”. La primera trecena empieza con 1 conejo y termina con 13 conejo, la segunda con 1 caña y termina con 13 caña, la tercera inicia con 1 pedernal y termina con 13 pedernal y la cuarta comienza con 1 casa y termina con 13 casa; después de terminar las 4 trecenas, se inicia un nuevo atado de años con 1 conejo y así infinitamente, porque cada 52 años se repite el mismo año. Cada trecena además de tener un símbolo tiene un rumbo en la tierra; el Oriente se representaba por la trecena cuyo símbolo es caña, el Poniente casa, el Norte Pedernal y el Sur Conejo.

La tercera forma en que Los Viejos Abuelos nos enseñaron a contar el tiempo, se llama "Cuenta de los Destinos", porque decían los Viejos Abuelos, que todos los seres vivos del universo, incluidos los astros, están íntimamente ligados en un equilibrio perfecto y se determina de la siguiente manera: la cuenta se divide en cuatro grupos de cinco trecenas cada uno, o sea veinte trecenas que hacen un total de 260 días. Los días se cuentan y van acompañados de un número del uno al trece, lo que permite que ningún día se repita con un número en 260 veces.

Así fue que, Los Viejos Abuelos nos han heredado tres formas de medir el mismo tiempo, sólo que para cosas diferentes. La primera cuenta de 365 días nos sirve para conocer el ciclo de las siembras y las fiestas para venerar a las diferentes advocaciones en que se manifiesta “Aquél por quien se vive”, el que no tienen nombre, ni forma, ni se ve ni se toca. La segunda cuenta de 52 años, nos sirve para medir los grandes ciclos y nombrar a lo años. La tercera cuenta de 260 días, nos sirve para conocer el destino de los seres humanos. Así es, como Los Viejos Abuelos nos han legado su sabiduría, que viene fundamentalmente de la observación milenaria de la mecánica celeste y la naturaleza. Bástenos entonces ser atentos observadores, para acercarnos a los misterios de Los Viejos Abuelos". Finalizó diciendo Espejo Humeante.

Una mañana como todas, al sonar los caracoles marinos los jóvenes despertaron. En breves momentos el dormitorio estaba en movimiento, cada quien sabía lo que tenía que hacer, solamente un petate seguía extendido.

Venado de la Aurora había pasado una noche con altas temperaturas, pero no había querido molestar a nadie. Ahora yacía profundamente dormido. Inmediatamente los jóvenes llamaron a los instructores como era común en estos casos, el joven fue separado de los demás y llevado a una habitación especial de dimensiones regulares en donde había cuatro bases de madera para los petates y en el fondo un bellísimo altar donde estaban algunas de las representaciones de la Divinidad Suprema. Permanentemente había flores y se quemaba incienso. Más tarde llegó el Hombre Búho, para sanar a Venado de la Aurora. Sacó de su morral extrañas hierbas y resinas que puso a quemar con el incienso. Le pidió a Águila Nocturna, que hasta el momento no se había separado de su primo, que los dejara a solas en la habitación. Pasaron un tiempo largo, hasta que salió el Hombre Búho. Inmediatamente Águila Nocturna corrió a su encuentro.

No te preocupes -dijo el Hombre Búho-. Nada grave tiene tu primo, lo que sucede es que Venado de la Aurora tiene sus pensamientos y sentimientos fuera de lugar, se encuentran desbordados. Su espíritu no está en paz, en orden, y esto lo resiente su cuerpo y protesta. El cuerpo es un divino bien que “Aquél por quien se vive” nos ha dado, pero él es muy frágil, muy tierno. No así la mente y los sentimientos.

Venado de la Aurora se ha enamorado y su cauce lleva más agua turbulenta de la que puede bien recibir. Casi todos los males del cuerpo, los generan los pensamientos, las emociones y los sentimientos. Venado de la Aurora, deberá poner en orden sus pensamientos y en paz sus sentimientos. Para restablecer el equilibrio de su energía, tendrá que hacer algunos sacrificios.

Al ponerse el sol, Venado de la Aurora ya se había bañado y empezó la ceremonia en busca de su equilibrio. Después de rezar a la Divinidad Suprema por un buen tiempo y acompañado de uno de los sacerdotes de la institución, empezó a clavarse en ciertos puntos especiales de su cuerpo puntas de maguey, a pesar de ser muy agudas, rodaban las gotas de sangre. Los Viejos Abuelos desde épocas inmemoriales habían enseñado a sus nietos a curarse el cuerpo, restableciendo el equilibrio de la energía a través de este ritual, que distribuía y recanalizaba las energías que fluyen en el cuerpo.

Toda la vida del pueblo estaba estrechamente vinculada a lo divino y a lo sagrado. Los Viejos Abuelos les habían hablado del sacrificio y purificación que hicieron los Dioses para crear este sol y esta humanidad. Y si así, los hombres son los "Merecidos” por el sacrificio de los Dioses, la vida estaba completamente dedicada a agradecerles y a venerarlos por su sacrificio.

Por ello, todo cuanto existe en la vida del pueblo, tiene que ver con los Dioses. El trabajo del campo, la comida, el vestido, la construcción, la medicina, la ciencia, la cuenta del tiempo y la mecánica celeste, los juegos y la relación con los animales, vegetales y minerales; así como la música, la danza, la pintura. Toda la vida de la comunidad gira en torno a lo divino y a lo sagrado. Por ello, la vida tenía que ser mística y espiritual; de manera cotidiana y aún sin proponérselo, pues las tradiciones, formas, usos, fiestas y costumbres milenarias, orientaban vigorosa y absolutamente todos los espacios de la vida social y privada, hacia lo espiritual. En las constantes visitas del Hombre Búho, los primos acosaban con preguntas al hombre sabio. Los muchachos parecían un par de esponjas, que querían absorber todos los conocimientos posibles del generoso hombre. En menos de cinco días, Venado de la Aurora estaba completamente restablecido. En su cabeza y en su corazón había de nuevo equilibrio. Entendió perfectamente las palabras del hombre Búho cuando le dijo:

"Escucha bien lo que te voy a decir, Venado de la Aurora, joven muchacho, piedra preciosa, esperanza de nuestro mañana; entiende que ya tienes posibilidades de multiplicarte, ya tienes en tu cuerpo la simiente humana. Y para la generación y multiplicación dispuso nuestro Dios, que una mujer necesite de un hombre y un hombre necesite de una mujer; pero es necesario que se haga con templanza, discreción y a su tiempo. No te arrojes a la mujer como un perro se arroja a lo que le dan de comer, no te acostumbres a ser como perro en tragar todo lo que le dan, entregándote a la mujer antes de tiempo; aunque tengas apetito de mujer resiste, resiste a tu corazón hasta que ya seas un hombre perfecto y recio; mira que si el maguey se le abre de pequeño para quitarle la miel, ni tiene sustancia ni da miel, sino que se pierde; antes que abra el maguey para sacarle la miel, lo dejan crecer y venir a su perfección, y entonces se saca la miel.

De esta manera debes hacer tú, antes de que tengas una mujer, deja tiempo para que crezcas y embarnezcas, y seas perfecto hombre ese será el momento oportuno para el casamiento. Así, podrás engendrar hijos de buena estatura y cuerpos recios, ligeros, hermosos y de buenos rostros. Será el tiempo en que tú serás recio y hábil para el trabajo corporal y serás ligero, recio y diligente; y si por desventura destempladamente y antes de tiempo te entregas al deleite carnal, en este caso, lo dejaron dicho los Viejos Abuelos, que el que se arroja así al deleite carnal, queda disminuido, nunca llegará a su completo desarrollo físico y andarás por el mundo descolorido, desanimado y enflaquecido. Serás como un muchacho mocoso y desvanecido; enfermo, y pronto te harás viejo y amargado, y cuando te cases, te pasará lo que al maguey, que no podrá dar miel porque lo agujerearon antes de tiempo, y el que chupa para sacar la miel, nada sacará, por lo que lo desechará; así te hará tu mujer; que como estás ya seco y acabado, no teniendo que darle, le dices no puedo más; entonces ella te rechazará porque no satisfaces su deseo y buscará a otro hombre, porque tú ya estarás agotado harás que ella cometa adulterio, porque tú te destruiste irresponsablemente, entregándote a la mujer antes de tiempo y así antes de tiempo te acabaste".

En la casa de los jóvenes había grandes preparativos, estaba por celebrarse la fiesta del mes décimo llamada "De la Caída de los Veinticuatro Frutos". Como todo en la herencia de los Viejos Abuelos, tenía que ver con la recolección de los frutos en las huertas, pero simbólicamente se refería la fiesta a la buenaventura del pueblo y a sus frutos, que se mostraban en el corazón de sus hijos. Era común la participación de La Casa de los Jóvenes en las veinte fiestas que se hacían al año. Esa madrugada salieron los estudiantes en formación y entonando los himnos correspondientes, todos los jóvenes se dirigían a la parte más boscosa, fuera del valle en las montañas. Al iniciar el Sol su carrera desde el horizonte, los jóvenes llegaron a un inmenso pino, que previamente había sido seleccionado por los maestros y sacerdotes. Inmediatamente se hizo una ceremonia de pedimento al Señor del Bosque. Se le suplicó accediera a darles a uno de sus hijos, el inmenso pino, ya que lo necesitaban para la fiesta. Le dijeron que lo tratarían con respeto y que en intercambio recíproco, se le traían tamales y atole, semillas de frijol y maíz.

Después se hizo otra ceremonia parecida a la primera y el sumo sacerdote de La Casa de los Jóvenes le explicó al árbol cuál sería su destino; se le pidió que cooperara y se le dieron disculpas por cortarlo y llevárselo de allí.

Acto seguido, el inmenso pino fue derribado entre rezos e himnos de los jóvenes. Se le quitaron todas las ramas y con mecates, entre 40 pares de jóvenes, el árbol inició su recorrido al pueblo. Por delante iban los sacerdotes dirigiendo los himnos y sahumando el camino, después los jóvenes con su árbol y al fin a los maestros e instructores. Cuando llegaron a las puertas del pueblo, ya los esperaban las mujeres con jícaras de chocolate fresco. Después llevaron al árbol al centro del pueblo. En la plaza, frente a la gran pirámide, previamente se había excavado un profundo foso, donde se levantaría el árbol. Fue el momento en que empezaron a sonar los caracoles marinos de los cuatro barrios, señal de que todos los hombres debían de ayudar a levantar el inmenso árbol, que todos llamaban "el fruto".

Los carpinteros pulieron el árbol y tres hombres colocaban hermosas figuras en papel amate. Al lado del tronco hacían las doncellas de "La Casa de las Jóvenes", una figura humana de semilla de amaranto con miel, a esta figura también se le decoraba con papeles y le ponían en las manos unas inmensas bolas de amaranto, a semejanza de tamales. La figura humana era puesta en el extremo del árbol, que quedaría en lo más alto. Finalmente era izado el árbol con muchas dificultades.

Esa tarde se reunían las familias en torno a los abuelos o los hermanos mayores. Era la tradición hacer un pan de maíz muy sabroso, que sólo en este día se hacía. Primero en cada casa y después en la plaza se hacía una ceremonia, en la que la alegría básica, era el esfuerzo que se hacía durante el año, para ser lo mejor de sí mismo y compartir el fruto. Entonces se hacía una gran fogata, que recordaba aquella en la que los Dioses se habían sacrificado y haciendo un acto de contrición, toda la familia primero y después el pueblo procuraba echar al fuego purificador sus pecados, malos deseos y pensamientos. "El fruto de ese sacrificio era la armonía y el bienestar familiar y colectivo".

Entrada la noche los jóvenes se preparaban para trepar al inmenso tronco, que además de pulido, tenía untada manteca de jabalí. Los más fuertes y mejor dotados, luchaban por llegar primero a lo más alto. Para la sorpresa de Águila Nocturna, fue Venado de la Aurora, el que llegó primero hasta la punta del tronco, desprendió las figuras y las arrojó a la muchedumbre que rodeaba al tronco. Era un símbolo de buena suerte; alcanzar un pedazo del amaranto que caía, al comerlo, se simbolizaba que se participaba del "fruto" del sacrificio espiritual. Esa noche Venado de la Aurora fue tratado como un héroe.

Al término de esta ceremonia, empezaban a tocar los inmensos tambores de la danza ritual. Las muchachas y los muchachos, los adultos, los ancianos y los niños tenían un lugar en la gran plaza. Como todos habían ido en su educación a La Casa del Canto y como todos cada año lo hacían, la danza cobraba vitalidad y energía a cada momento. Los ritmos de la danza eran marcados por sus majestuosos y sonoros tambores, se escuchaban sonar insistentemente los caracoles marinos.

La danza era mágica; cada danzante perdía su individualidad en la medida en que se concentraba en el sonido y en los pasos.

Era algo extraño, pero que a todos les sucedía. El ritmo de los tambores lograba una sincronía perfecta con el cuerpo; y los dos con la Tierra y todos juntos con el cielo. Pasaba el tiempo y la gente no se cansaba, por el contrario, parecía que entre más se danzaba, más energía se recibía. Era entonces el pueblo un sólo cuerpo, un sólo ritmo, un sólo paso, un sólo espíritu en comunión.

Cierto día Espejo Humeante les habló así a los jóvenes:

Los Viejos Abuelos nos han dejado sus sabias palabras, para poder vivir mejor. No hay nada nuevo en el mundo, todo se repite.

Por ello, ahora quiero declamarles un antiguo poema que yo aquí, cuando fui joven como ustedes aprendí:

"¡Águilas y jaguares!
Uno por uno iremos pereciendo,
ninguno quedará
meditarlo, ¡oh! príncipes
aunque sea jade,

aunque sea oro,
también tendrá que ir
al lugar de los descarnados

Pero yo digo:
sólo en breve tiempo
sólo como flor de elote,
así hemos venido a abrirnos,
así hemos venido a conocernos
sobre la tierra.

Solo nos venimos a marchitar,
¡oh amigos! que ahora desaparezca el desamparado
que salga la amargura,
que haya alegría

¡Águilas y jaguares
uno por uno iremos pereciendo
ninguno quedará.
En paz y placer pasemos la vida,
venid y gocemos".

Como ven —dijo Espejo Humeante— el problema de la vida y de la muerte, del SER y del TRASCENDER, no tiene límites en el tiempo. Hace muchos atados de años, muchos; que Los Viejos Abuelos se planteaban este mismo problema, y pasarán cientos de atados de años más y los hombres de los tiempos futuros enfrentarán el mismo problema.

Es la costumbre y la misión de esta institución propiciar que brote de su corazón un rostro propio y verdadero; una personalidad. Deseamos que conozcan las sabias palabras de Los Viejos Abuelos. Que logren el equilibrio, que entiendan y veneren a “Aquél por quien se vive”, el que es noche y viento, el que está aquí y en todas partes al mismo tiempo, que aprendan y respeten las ancestrales normas de conducta y vida social, que penetren en los augustos misterios del conocimiento de nuestros antepasados; en síntesis que sean uno más entre nosotros.

Cada uno de ustedes, en su momento, tomará el camino que les corresponda, mañana dirigirán el rumbo de nuestro pueblo. Cada uno estará en donde la comunidad lo requiera. La Tierra pródiga reclama siempre celosa el trabajo amoroso de sus hijos, pero cada uno de ustedes tendrá además un oficio para poder servir a la comunidad. En verdad no importa lo que hagan, sino cómo lo hacen. Porque si ustedes no lo hacen, vendrá otro y lo hará mejor que ustedes. Nadie es especial e importante, lo importante siempre será la comunidad.

Así pues, háganse responsables de la decisión de servir al pueblo; puede ser como alfarero, orfebre o pintor, lo que sea no importa. Lo que importa, es que se hagan responsables de su decisión de SER. Pues cualquier oficio es tan solo un medio. El fin es TRASCENDER EL SER.

Sepan entonces, jóvenes míos, lo que Los Viejos Abuelos dejaron dicho sobre los oficios en este mundo:

“El carpintero es de su oficio hacer lo siguiente: cortar con hacha, enderezar las vigas y hacer trozos y aserrar, cortar ramas y partir y partir con cuñas cualquier madero.

El buen carpintero suele medir y compasar la madera con nivel; labrarla, cepillarla, emparejarla, ensamblarla y poner en orden las vigas sobre las paredes; al fin, ser diestro en su oficio.

El cantero tiene fuerza y es recio, ligero y diestro en labrar y esculpir cualquier piedra. El buen cantero es entendido y hábil en labrar la piedra, en desbastar, esquinar y cortar con la cuña. También es su oficio trazar una casa, hacer buenos cimientos, poner esquinas y hacer portales y ventanas bien hechas, poniéndolos adobes en su lugar. El pintor, en su oficio, sabe usar los colores, dibuja y traza las figuras con carbón; hace buenas mezclas de colores, los sabe moler y preparar. El buen pintor tiene buena mano y gracia en el pintar, matiza muy bien la pintura, sabe hacer muy bien las sombras, los lejos y los follajes.

El albañil tiene por oficio hacer la mezcla, mojándola bien, echar plastas de cal y aplanarla, bruñirla para que luzca bien.

El médico suele curar y remediar enfermedades; el buen médico es entendido, conocedor de las yerbas, piedras, árboles y raíces. Experimentado en las curas, sabe de huesos, purgar, suturar y al fin librar de las puertas de la muerte.

El hortelano tiene de oficio sembrar semillas, plantas y árboles. Cavar y moler bien la tierra. El buen hortelano suele ser discreto, cuidadoso, prudente de buen juicio y debe saber manejarlas cuentas de los meses y los años.

El ollero es robusto, ligero, buen conocedor del barro, sabe y piensa muy bien el modo y la forma de hacer ollas de cualquier modo que se necesite.

El sastre sabe cortar, proporcionar y coser bien la ropa. El buen sastre es buen trabajador, entendido y hábil, fiel a su oficio.

Finalmente recuerden, queridos jóvenes, que lo más importante es que sean lo que fueren; es que, amen verdaderamente lo que hacen, que sientan pasión y orgullo de su hacer. Porque solamente de esa forma podrán tener un corazón, firme como la piedra. Un corazón resistente como el tronco de un árbol; un rostro sabio y apacible, un corazón hábil y comprensivo."

Había pasado seis años en La Casa de los Jóvenes y Águila Nocturna era un joven sobresaliente. Con el tiempo se había ido tejiendo una estrecha amistad, entre Espejo Humeante y su joven discípulo. Águila Nocturna se había convertido en el líder de la institución. Su simpatía era total; tanto en los muchachos más grandes que él, como en los jóvenes recién ingresados. Siempre atento y humilde, con una expresión que exudaba afecto y armonía, Águila Nocturna era siempre muy bien recibido. Lo mismo pasaba con los maestros e instructores, parecía que como intuyó Espejo Humeante, nunca había llegado a La Casa de los Jóvenes, un alumno como Águila Nocturna.

Los sacerdotes por su parte, también habían detectado las extrañas y bellas facultades del muchacho. El ilustre y sumo sacerdote del pueblo, ya contaba entre sus filas al joven cachorro y había dado recomendaciones a los sacerdotes de La Casa de los Jóvenes, que estuvieran muy atentos a él. Sin embargo águila Nocturna era muy reservado y solitario, cada que podía pasaba las horas en el templo meditando o sobre los códices, que le facilitaban sus maestros; sus grandes amistades seguían siendo, Venado de la Aurora y Espejo Humeante.

Las visitas a la casa paterna cada vez eran menos frecuentes, el amor y respeto hacia sus padres era inalterable; lo que sucedía, era que Águila Nocturna cada día se sentía insatisfecho con las enseñanzas recibidas. El sentía en el fondo de su corazón, una voz muy profunda, que lo llamaba al encuentro.

Esta inquietud, que iba en aumento y, que empezaba a desbordarlo se la comunicó con especial cuidado a su maestro. Espejo humeante guardó silencio por un largo tiempo, después de haberlo escuchado y le dijo:

—Querido y admirado alumno; es cierto que nadie como tú había llegado a esta institución. Es cierto también, que jamás tuve un discípulo tan aventajado como tú; pero también es cierto, que todo en el mundo y en la vida, lleva un tiempo y un ritmo. Cada uno de nosotros tiene un destino, cada uno de nosotros vino a cumplir con la tarea encomendada por el Señor que está en todas partes. El sol, que es el astro supremo y el todopoderoso, nos enseña todos los días, como debe uno cumplir con su deber. No adelanta ni atrasa su carrera, siempre sale por el Oriente y se retira por el Poniente. A pesar de su grandeza...el sol es humilde y cumple escrupulosamente con su deber.

Aprende a esperar, y para hacerlo, lo primero que necesitas, es saber que estás esperando y lo que estás esperando; ten control de ti mismo y sé aún más humilde. Sosiega tu corazón, aprende a esperar y mientras esperas, no desaproveches ningún segundo, lo que ha de ser, será. En su justo tiempo y en la debida medida. A Águila Nocturna se le llenaron los ojos de lágrimas y su rostro se cubrió de vergüenza. Su Maestro le había enseñado sutilmente, que a pesar de todo, le faltaba mucho por trabajar y por aprender. Que el dominio de uno mismo, es la lucha más difícil que un hombre puede emprender. Que labrarse un rostro y el decantar el espíritu, era un trabajo de toda una vida. Entonces la paz vino de nuevo al espíritu del muchacho y sólo pudo expresar:

"Gracias, muchas gracias Venerable Maestro".

A partir de ese día, Águila Nocturna cambió notablemente; no exteriormente, sino en su interior. Se sentía más asentado, más sobrio y humilde. Algo que venía de muy en el fondo, afloraba en el mundo cotidiano; ese algo era indescriptible, llenaba de armonía, paz y tranquilidad todos los espacios de Águila Nocturna y de alguna forma misteriosa llegaba permanentemente un poema a su mente.

¿Acaso voy a mi casa? ¿Acaso con él iré?
¡También vino a acortarse mi vida en la tierra!
¡Sé tú, Dios, para mí: moldéame!
Recrea tu pecho, apláquese tu corazón, alégrese tu corazón!
¿Acaso crees, corazón mío, que sólo vivirás en la tierra?
Te angustias, oh corazón mío. ¡yo nací en la tierra!
¿Acaso tú eres tu propio amigo?
¿Acaso vives por ti mismo?
¡Sé tú, Dios, para mí: moldéame!
¡Recrea tu pecho, apláquese tu corazón, alégrese tu corazón!
¡Oh tú, el Señor del bastón de turquesas:
yo me ando arrastrando, ando por la tierra!

¡Se tú, Dios, para mí: moldéame!
¡Recrea tu pecho,
apláquese tu corazón, alégrese tu corazón!
Vengo de la casa de las finas mariposas:
Abre su corola mi canto: he ahí múltiples flores:
¡Una variada pintura es mi corazón!
¡Yo soy cantor y despliego mi canto!"

Águila Nocturna tenía hoy más que nunca claridad sobre su destino, ya no existía duda o incertidumbre; en su corazón había armonía, humildad y una sensación de paz, que venía de los más profundo de su ser y que se prendía al mundo cotidiano, como una olorosa flor.

En La Casa de los Jóvenes el tiempo y las actividades estaban sujetas a estrictas normas ancestrales. Sin embargo el ejercicio físico, los deportes y los juegos, tenían un espacio muy importante en su formación.

Como todo en la comunidad, los deportes y los juegos, estaban íntimamente ligados a la Divinidad Suprema y a la religión. Como en el año se tenían 20 fiestas dedicadas, a igual número de advocaciones de la Divinidad, en ella se practicaba en especial el "juego de pelota".

Los Viejos Abuelos decían, que los Dioses ya lo jugaban antes de la creación. En La Casa de los Jóvenes, se les enseñaba los conocimientos básicos. Venado de la Aurora, formaba una quinteta que tenía fama de invencible.

Cuando los jóvenes jugaban, los maestros servían de árbitros e instructores. Lo hacían en un espacio que habían acondicionado en las afueras del pueblo. Pero cuando se jugaba en una celebración y formaba parte de un ritual; entonces eran los sacerdotes, quienes oficiaban y dirigían el juego. Este se realizaba en un edificio, que estaba al lado del gran templo, en el centro de la plaza. El significado filosófico, partía del principio de que todo en el universo y la vida, está compuesto de pares opuestos y complementarios, que siempre están en lucha y movimiento. Simboliza la dialéctica ejercida por las fuerzas positivas y negativas, el orden y el caos, lo verdadero y lo artificioso, la vida y la muerte. A manera de oráculo, los sacerdotes hacían una consulta y dos hombres o dos equipos de cinco jugadores cada uno, encontraban la respuesta en el resultado aleatorio del juego. Existían otros juegos antiguos, en los que estaban combinados la destreza física, con la agilidad intelectual, el conocimiento de la religión y la suerte.

Águila Nocturna y Venado de la Aurora, al igual que la camada de cachorros, que habían entrado al mismo tiempo a La Casa de los Jóvenes, estaban llegando a la plenitud física y de instrucción.

Especialmente Águila Nocturna, le había imprimido un sello muy particular, a su generación. Siendo el líder, Águila Nocturna inspiraba un ejemplo cotidiano entre sus compañeros y la relación con Espejo Humeante se hacía sentir en todo el grupo.

Llegó entonces el tiempo de enseñarle a los jóvenes las normas y leyes milenarias de su comunidad. Espejo Humeante en una sesión de instrucción, comenzó diciendo:

"He aquí el relato

   
que solían contar los viejos:
en un cierto tiempo
que ya nadie puede contar.
Del que ya nadie puede acordarse
quienes aquí vinieron a sembrar
a los abuelos, a las abuelas,
estos, se dice.
Llegaron, vinieron
siguieron el camino,
vinieron a terminarlo,
para gobernar aquí en esta tierra,
con un sólo nombre era conocida,
como si se hubiera hecho esto un mundo pequeño.
Por el agua en sus barcas vinieron,

en muchos grupos,
y ahí arribaron a la orilla del agua,
a la costa norte,
y ahí donde fueron quedando sus barcas,
en Pánuco, donde se pasaba encima del agua
En seguida siguieron la orilla del agua
iban buscando los montes,
algunos los montes blancos
y los montes que humean."

Entonces Espejo Humeante les contó una maravillosa historia, que era el tesoro de todos los pueblos de tierra firme. Les dijo que por Los Viejos y Sabios Abuelos, ellos sabían que existían otros continentes, allá donde le lejano mar termina. Que existía un inmenso anillo que circunda al mundo. Que hacía mucho tiempo, todos los hombres vivían en un lugar maravilloso, en torno a una laguna y que ahí vivían siete pueblos, en siete cuevas. Y que un día los Dioses les ordenaron ir en busca de un lugar sagrado. Como señal para encontrar esa tierra prometida, los Dioses les dijeron, que donde encontrasen un águila parada encima de un nopal entre unas piedras y en una laguna, devorando tunas, sería la señal para fundar de nuevo su casa.

Espejo Humeante les explicó que ese relato sagrado, era una parábola, que encerraba un gran secreto:

—Como ustedes saben, desde que el mundo inició, Los Viejos Abuelos nos enseñaron que el águila es el símbolo del Sol, nuestro padre y Señor. La serpiente es el símbolo de la sabiduría. El nopal es el símbolo de la humanidad, pues es inmortal. La humanidad da frutos, como el nopal tunas. Además —dijo— el fruto de la tuna se encuentra florecido. El hombre para ser fruto florecido de la humanidad, necesita de la tierra y del agua para vivir. De esta manera, Los Viejos Abuelos recorrieron el mundo, para llegar a esta tierra nuestra. Ustedes saben añadió Espejo Humeante que esta no es nuestra verdadera casa, nosotros solo estamos por un breve tiempo aquí, para hacer florecer nuestros corazones y poder llegar a la casa de nuestro Gran Señor; omnipresente, el Dueño del Cerca y del Junto, porque él, es el dueño del espacio y la distancia, estando junto a todo, todo está también junto a él. Nuestro Gran Señor Todopoderoso, aquel por quien se vive. Aquel que es invisible como la noche e impalpable como el viento. Nuestro Señor, aquel que nadie lo inventó, aquel que se inventó así mismo.

Esa tarde, cuando en "La Casa de la Música y el Canto", los jóvenes bailaban y cantaban, el corazón de Águila Nocturna se movía más rápido que sus pies. Por su cabeza danzaban una inmensidad de preguntas.

En esos años de formación, Águila Nocturna había logrado fortalecer su cuerpo, los baños nocturnos, las grandes caminatas y el trabajo, le ayudaron a lograr su pleno desarrollo físico. Pero a la par, había logrado un control sobre sí mismo. La disciplina, la responsabilidad, el desarrollo de la atención, la concentración y retención. La frugalidad y la práctica de los conocimientos de Los Viejos Abuelos, habían logrado templar su espíritu y afinar su mente. Águila Nocturna florecía su cuerpo y su espíritu; los maestros, sacerdotes y compañeros veían en él, al espíritu de la institución.

En otra ocasión Espejo Humeante les habló así a los jóvenes:

—Aquí en La Casa de los Jóvenes, los maestros e instructores les hemos tratado de trasmitir los conocimientos de los viejos y sabios abuelos. La mecánica celeste, las leyes de "nuestra Madre Querida" y todos sus hijos: animales, vegetales y minerales; de nuestra historia; de nuestras costumbres; de cómo se mantiene la tinta negra y roja en los libros; de la cuenta de los días; de cómo se habla y se comporta entre nosotros; de cómo se construye y se siembra, de cómo se cura y cómo se divierte y se juega; de cómo se celebra el culto a las diversas manifestaciones de la Divinidad; de cómo se hace uno "gente”, de cómo se hace “ciudadano”.

Falta muy poco para que algunos de ustedes terminen su instrucción en nuestra Honorable Casa. Unos se casarán y formarán familia; otros, los más aventajados, irán a la institución llamada La Casa de la Medida, ahí tendrán que proseguir sus estudios para servir con mayor responsabilidad, sabiduría y acierto a la comunidad.

Hoy quiero hablarles de cómo los Viejos Abuelos nos enseñaron a organizarnos... a regirnos entre nosotros. Igual que “Aquél por quien se vive” se manifiesta en una “Dualidad Divina”, que es una unidad compuesta de dos partes diferentes, pero complementarias. Así como es el día y la noche, así como lo frío, lo caliente; así la "Dualidad Divina", generadora de todo, es mitad hombre, mitad mujer, femenino y masculino. Asimismo, quien dirige y administra todo en nuestra comunidad, es un par complementario. Uno es el que administra, llamado Mujer Serpiente; el otro es el que Ejecuta, llamado “El que Habla”. Como hombre y mujer de una casa, de una familia, como el brazo derecho y el brazo izquierdo, así ellos actúan.

Pero como todo organismo vivo, tiene una cabeza que piensa, que analiza y reflexiona. Esa cabeza es el consejo de ancianos que está integrado por doce Venerables Hombres, que a lo largo de toda su vida, han servido y servido bien a nuestro pueblo. Ellos han tenido cargos, desde el que ayuda desde abajo, el que lleva la vara y los mensajes, desde muchacho. Han tenido que pasar por todos los cargos, poco a poco, sirviendo al pueblo, a los ojos de todos. Ellos han dejado su corazón y sus riñones, en la tierra que se trabaja para servicio de nuestros Dioses en la organización y ejecución del "Trabajo del medio", que no es de nadie y beneficia a todos; con el que construimos casas y templos, caminos y escuelas. Ellos que han sido ejemplo de hijos, hermanos y padres. Ellos que han sabido ser dignos mayordomos de nuestras fiestas y honestos y eficientes funcionarios del gobierno de nuestro pueblo. Ellos que son nuestro orgullo y nuestro ejemplo, que tienen toda nuestra admiración. Ellos que han caminado a lo largo de toda su vida erguidos y derechos a los ojos de toda la comunidad.

Estos doce venerables ancianos, analizan y aconsejan al par de “servidores”; uno que ejecuta y el otro que administra, formando el supremo consejo. Que junto con la asamblea del pueblo, que es donde se discuten y analizan los problemas de la comunidad para tomar las decisiones adecuadas.

Los Viejos Abuelos, hace mucho tiempo dejaron dicho que todo pueblo o ciudad debía estar organizado, porque es la manera de multiplicar la fuerza del hombre y así asegurar la sobre vivencia. De este modo, toda comunidad debía contar con una Casa de Gobierno, un templo con sus edificios, un almacén de abastecimientos, una plaza de actos públicos y ceremoniales, una Casa de la Justicia, una Casa para los Jóvenes, otra para el canto y el baile, y una escuela de estudios superiores, llamada La Casa de la Medida. A todas ellas, se le debe dotar de tierras cultivables para su mantenimiento, a través del "trabajo de en medio" aportado por la comunidad.

En torno al centro cívico, debían existir cuatro barrios “Casas Grandes", y en cada uno de estos barrios, a su vez debía contar con cinco "Casas Chicas" y cada una a su vez de estas casas chicas, se dedicaría a producir, además del trabajo del campo, un bien necesario para la vida de la comunidad, por lo que generalmente cada barrio o casa chica va formando unidades productivas y especializadas de tipo gremial.

Muchos otros han vivido en estas tierras antes que nosotros y después de los Viejos y Sabios Abuelos. Ellos nos han dejado su sabiduría, su experiencia de cómo florecer el corazón, en esta tierra que no es nuestra, en donde estamos por breve tiempo.

Muchos otros han vivido en estas tierras antes que nosotros y después de los Viejos y Sabios Abuelos. Ellos nos han dejado su sabiduría, su experiencia de cómo florecer el corazón, en esta tierra que no es nuestra, en donde estamos por breve tiempo.

Los jaguares y las águilas tienen el instinto, que nuestro Señor el del Cerca y el Junto, les dio para poder sobrevivir aquí en la tierra. El instinto no es sabiduría, es información que pasa de una generación a otra, para perpetuar la especie. Si el jaguar o el águila pierden el instinto, su tiempo en la tierra se acaba pronto. Ya no sabrán cazar, ya no sabrán esconderse, no podrán sobrevivir. De igual manera -dijo Espejo Humeante- nuestro Señor, “El que no se ve ni se siente”, nos dio a nosotros, sus hijos, "la tradición, la costumbre" para poder transmitir el conocimiento, la experiencia de vida, de los Viejos Abuelos a los hijos de sus hijos. De esta manera la cimiente del hombre se conservará, de esta manera el sacrificio de las Divinidades no se hizo en vano. Por eso la cultura, la tradición, la costumbre; como decían los abuelos "lo que no se debe olvidar nunca", es lo que nuestro Señor nos ha dado para sobrevivir, ser "gente" y poder florecer nuestro corazón.

Lo que se requiere para poder seguir la tradición, y para eso están aquí —señaló con tono grave, Espejo Humeante— es que; además de conocerla muy bien, de fortalecer su cuerpo y fortalecer su espíritu, es que desarrollen la fuerza de voluntad y el intento inflexible. Porque esta fuerza es lo único que tenemos, para transcendernos a nosotros mismos e interactuar con el mundo que nos rodea. Si no logran tener autodisciplina y fuerza de voluntad, de nada sirven todos los conocimientos del mundo, serán solo ideas, serán solo palabras; como un nopal sin tunas o un maíz sin mazorca. Por eso amados y queridos jóvenes, luchen como jaguares o águilas por aprender la sabiduría de los Viejos Abuelos, para lograr crear la autodisciplina, el control físico, mental y emocional, que desarrolla la fuerza de voluntad. Solo así, podrán pulir la piedra preciosa que llevan dentro; solo así, podrán esculpir un rostro verdadero, tener un corazón florecido y podrán en verdad, contribuir al sostenimiento de nuestra comunidad".

Como sucedía con frecuencia, los muchachos más grandes de La Casa de los Jóvenes, se preparaban para salir de cacería a las montañas que estaban al norte del pueblo. Era una cadena montañosa que circundaba el valle de oriente a poniente, que tenía bosques impenetrables donde vivían toda clase de animales. A la parte que se dirigían, a dos días de camino, especialmente se encontraban jaguares y venados. En esta ocasión especial, los acompañaba Espejo Humeante.

Antes de iniciar la cacería, se hizo una ceremonia de pedimento al Señor de la Montaña. Se le informó los motivos de la cacería y se le pidió permiso para cazar a un venado; en reciprocidad los sacerdotes y los jóvenes hicieron penitencia y ofrendaron incienso, enterrando unas cuentas de jade y dejaron frijol y maíz al poderoso Señor del Bosque. La cacería además de proporcionar la carne del venado para la fiesta del onceavo mes, llamada "Barrer los Caminos", tenía el objetivo de enseñar a los jóvenes el arte del acecho.

Espejo Humeante habló así a los jóvenes:

—En el mundo todos los seres vivos somos iguales, tenemos tres cosas que nos hacen comunes; la primera es que estamos vivos; la segunda es que sentimos y la tercera es que todos nos vamos a morir...lo mismo seamos plantas, animales o seres humanos; de modo que tenemos que tener presente que cuando buscamos nuestro sustento, otros seres vivos, se sacrificarán para que nosotros podamos vivir. Por lo que debemos también pensar que algún día todos nosotros también seremos alimento de otro ser.

También quiero decirles, que la vida es como una cacería, la diferencia es la presa. El hombre siempre anda en pos del conocimiento. Los Viejos Abuelos nos dejaron dicho que nosotros podemos ser cazadores de conocimiento. De hecho es lo que ustedes están haciendo en nuestra respetable institución. De ustedes, los que logren "cazar" suficiente conocimiento, llegarán algún día al mundo del poder. Será en otro lugar y en otro tiempo, si esto llega suceder. Por ahora, lo importante es que ustedes se vuelvan inmaculados cazadores.

Por ello, lo más importante es que estén conscientes de lo que pretenden, porque para ser un cazador inmaculado no sólo basta ser certero con el arco y la flecha. Lo que se requiere es que sepan observar sin ser observados, que sepan esperar sin desesperarse, que no actúen como una presa; que sepan qué quieren cazar, por qué lo quieren cazar y cómo lo deben de cazar; no importa si se trata de ideas, saberes, objetos, plantas o animales.

El cazador debe de ser un hombre equilibrado, sobrio y mesurado. Porque el cazador para cazar, siempre se introduce a un mundo no habitual y desconocido...por lo tanto peligroso. Ahora cada uno de ustedes se internará a lo más profundo de estas montañas, solo llevarán su arco y sus flechas. Mañana a esta misma hora, al despuntar el Sol, nos reuniremos en este mismo lugar, nosotros aquí los esperaremos. Deseamos que cada uno encuentre a su presa."

Águila Nocturna se internó en una cerrada cañada. Por la tarde llegó a un pequeño claro, al lado de unos peñascos donde brotaba un poco de agua. Sintió que ese era el lugar, se frotó con unas hierbas olorosas todo el cuerpo y buscó un lugar dentro de un matorral para ocultarse y se puso a esperar.

Entró la noche y en el bosque se empezaron a escuchar extraños y diversos ruidos. Águila Nocturna acalló sus pensamientos y se concentró en el espíritu del venado. A media noche llegó a beber un puma sediento. Águila Nocturna lo miró y se concentró aún más en el venado. Sin moverse, sin hacer absolutamente ningún ruido, hasta reducir al máximo su respiración, absorto en el espíritu del venado. Al cabo de un tiempo, Águila Nocturna sufrió un cambio extraordinario, sentía que sus pies se transformaban poco apoco en raíces, que se afirmaban lentamente en la tierra. Percibió que de su cuerpo poco a poco brotaban largas ramas. Águila Nocturna dejó de ser él y se convirtió en un espléndido pino, una criatura más del bosque.

Fue entonces cuando empezó a escuchar que le hablaban los árboles que le rodeaban. Sus hermanos le contaban una maravillosa historia; le dijeron que hace miles de atados de años en la tierra sólo existían los árboles y que un día los seres humanos empezaron a nacer de ellos, en un lugar llamado "En donde nacieron los Señores, los linajes", que está al norte en las montañas de las nubes. Ahí le dijeron los árboles existe una profunda gruta que llega al corazón de nuestra madre querida. Por esa gruta salen cantidades interminables de agua, que es la esencia de la vida. Flanqueando la entrada de la gruta, están los más antiguos Señores nuestros, "los venerables ancianos que viven junto al agua divina". De ellos nacieron entonces los seres humanos y como son nuestros más cercanos hermanos en este mundo, nosotros los árboles los proveemos de muchas maneras, para que ellos logren sobrevivir en esta, nuestra tierra. Nosotros trabajamos diariamente y nos sacrificamos para que ellos vivan. Fue tan impactante esta verdad dicha por los árboles, que Águila Nocturna abrió los ojos; pero de una sorpresa pasó a otra. Empezaba a clarear cuando percibió al venado más hermoso que había visto en toda su vida. Era un imponente animal de amplia cornamenta. El venado resplandecía con brillo propio, destellando chispazos de energía. El animal terminó de entrar al claro, recorrió el entorno con la mirada e inclinó la cabeza para beber agua.

El corazón de Águila Nocturna empezó a palpitar tan fuerte, que temió asustar al animal. No sabía si estaba soñando o ese maravilloso venado encarnaba el Espíritu del Bosque. Pero cumpliendo con su responsabilidad de cazador, respiró profundo para relajarse, introdujo una flecha en la cuerda de su arco y muy lentamente cargó. El animal de súbito levantó la cabeza y volteó directamente a ver al cazador. Águila Nocturna sintió entonces que la mirada del extraño animal, penetraba a su cuerpo a través de sus ojos. Una línea de energía, un haz de luz inundó al joven cazador y de inmediato todo su cuerpo empezó a resplandecer. Sentía que todo su cuerpo por dentro estallaba en una sensación de excitación y empezó a sentir un bienestar interior, como nunca se imaginó podría sentir.

Destensó el arco y lo tiró al suelo, al mismo tiempo el venado se dirigió lentamente hacia él. A escasos centímetros quedó uno del otro. Los ojos del venado parecían inmensas y profundas lagunas. En sus profundidades, Águila Nocturna sintió absolutamente a todos los seres vivos del bosque y al final, se vio a sí mismo, y se sintió el maravilloso venado luminoso. Cerró los ojos y volvió a ver al venado que inclinaba la cabeza, para después lenta y majestuosamente introducirse en el bosque.

Despuntaban los primeros rayos de luz en la cima de las montañas, Águila Nocturna se dirigía al lugar donde estaban sus maestros. Fue el primero en llegar y Espejo Humeante lo recibió con un abrazo y como si supiera todo lo ocurrido le dijo: "Inmaculado cazador, llevas en el corazón tu extraordinaria presa".

De regreso camino al valle, Espejo Humeante y Águila Nocturna sentía que el período de instrucción en La Casa de los Jóvenes había llegado a su fin.

Venado de la Aurora había hablado con sus padres de la intención de casarse con Paloma Pequeña. Para ello el padre y la madre del joven hicieron una fiesta en su casa e invitaron a Espejo Humeante, sacerdotes e instructores de La Casa de los Jóvenes, así como a los parientes más cercanos. Después de haber comido mole de guajolote, el padrino de Venado de la Aurora se dirigió así a los maestros e instructores:

"Aquí están presentes respetables Señores y venerables maestros de este muchacho nuestro, nuestra piedra preciosa, nuestra pluma de quetzal. Por favor, le suplicamos, no se sientan ofendidos pero nuestro hijo desea separarse de su sabia compañía; porque ya quiere tener mujer, desea formar familia entonces el tío tomó una hacha y dijo aquí está esta hacha, que es señal de que el aprendiz se quiere apartar ya de vuestra respetable institución, según la costumbre de nuestros Nobles y Sabios Abuelos, tómenla por favor a cambio de nuestro hijo". Entonces Espejo Humeante tomó el hacha y dijo a los parientes del joven:

- “Tomamos complacidos esta hacha porque su hijo ya brotó, ya floreció su cuerpo y templó su espíritu, porque el muchacho ya se hizo gente, ya conoció el trabajo, aprendió a obedecer y a respetar. Sabe hablar y ofrendar a “Aquél por quien se vive” y a todas sus advocaciones, sabe nuestras costumbres, conoce nuestras tradiciones, lee la tinta negra y roja, sabe la cuenta de los días. Entiende y sabe cómo y por qué ha deservir a nuestra comunidad".

Después el padrino de Venado de la Aurora fue a hablar con los padres de Paloma Pequeña, acompañado de uno de los hombres que integraba el consejo de ancianos y que pertenecía a su barrio. Entre los dos y en tres ocasiones como lo marcaba la costumbre, lograron convencer a la familia de la joven, dejando en cada ocasión regalos y ofrendas a la familia. En la tercera visita los padres de Paloma Pequeña concertaron la boda, se consultó a los hombres de los libros y la tinta negra y roja y fijaron la fecha del matrimonio.

Esa mañana todos los parientes de los novios se reunieron a desayunar en la casa del novio. Posteriormente y en procesión todos se dirigieron al templo a pedirle al “Dueño del cerca y del junto”, ventura de la pareja. Al término de la ceremonia, los jóvenes y sus parientes se dirigieron a la casa de los padres de Paloma Pequeña. La procesión la abrían los músicos con sus ocarinas, flautas, caracoles y tambores, que hacían sonora y armoniosa notificación por las calles del pueblo del paso de los recién casados. En la casa de la novia los familiares y amigos habían instalado en el patio de la casa, unas amplias enramadas, en donde había petates para todos los invitados. La única habitación de la casa estaba perfectamente limpia y encalada. Se instaló un altar con los Dioses familiares, toda la casa estaba adornada con aromáticas flores. En medio de la habitación se puso un petate, en sus costados dos floreros y dos incensarios que quemaban oloroso copal.

Entonces los novios se hincaron en el petate, los padrinos de los novios ataron el manto del joven con el huipil de la novia y los unieron con un cordel de bellas flores. Los parientes se formaron en parejas a la entrada de la habitación e iban pasando de dos en dos; se paraban de frente ante los novios y poniendo su mano derecha en Venado de la Aurora y la izquierda en Paloma Pequeña, improvisaban bellísimos y sabios consejos para su vida futura. Cada quién decía lo que sentía y recomendaba lo que mejor le parecía. Entonces la habitación se saturó de incienso, amor y sabiduría.

Al término de esta ceremonia se pasó a bailar los regalos, que antes habían sido expuestos en amplios petates. Los regalos de los parientes de la novia, tenían atada una flor blanca y los del novio llevaban una pequeña flecha. Primero empezaron a bailar los novios, después los padrinos, con un metate los padrinos de la novia y con un baúl hecho de madera y piel de venado los padrinos del novio; para finalmente bailar todos los invitados con sus respectivos regalos, que ayudaban a iniciar la vida de la nueva familia.

A los recién casados, el Supremo Consejo les había dotado de un solar en propiedad, para que con la ayuda de familiares y amigos se construyera su casa. Como ciudadano, Venado de la Aurora recibió en préstamo permanente, el terreno de cultivo suficiente para hacer su milpa y tener el sustento de la familia. La costumbre era que sólo dejándolo de trabajar dos años seguidos sin justificación, podría perder su posesión. La fiesta duró otro día más, y era cuando los familiares más íntimos de los novios, convivían para empezar a unir a las dos familias, limpiando la vajilla y la casa.

A petición del supremo consejo y por recomendación unánime de los maestros, sacerdotes e instructores de La Casa de los Jóvenes, los padres de Águila Nocturna, pidieron la aceptación de su hijo en la institución de enseñanza superior llamada La Casa de la Medida. Ese año se había recomendado la entrada a cuatro jóvenes del pueblo, esto representaba un gran honor para la familia y para el barrio. Para Águila Nocturna significaba el desafío que estaba esperando.

La institución llamada La Casa de la Medida, era un recinto donde asistían los jóvenes que se habían destacado a lo largo de su estancia en La Casa de los Jóvenes. Ahí un grupo selecto de sacerdotes y maestros los instruían en los conocimientos más profundos sobre la sabiduría que les habían legado los Viejos Abuelos. En esa institución se preparaban a los candidatos para ocupar las responsabilidades más altas en la comunidad. De ahí salían los gobernantes, administradores y sacerdotes. En una ceremonia solemne y emotiva, en la que estaban presentes además de la familia de Águila Nocturna, todos los ciudadanos que tenían un cargo en el barrio del joven aspirante. En un momento de la ceremonia, Garra de Jaguar se dirigió así a su amado cachorro:

"Hijo mío, amada piedra preciosa, pluma de quetzal, aquí estás presente, donde te ha traído nuestro amado padre, nuestro Señor Verdadero; el que está en todas partes. Nosotros te dimos tan sólo la vida, en La Casa de los Jóvenes tus maestros e instructores te ayudaron a brotar; hoy tienes un rostro propio y un corazón verdadero. Hoy estás a las puertas de esta venerable institución llamada La Casa de la Medida. Aquí haz venido a abrir los ojos y los oídos, para que veas y oigas; aquí los hombres se pulen y se labran, como piedras preciosas, aquí se ensartan para servir mejora la comunidad; aquí aprendes a hacerte adobe, aquí ajustas tus medidas, aquí te pules, aquí te cuadras, para ensamblarte en la casa y en el templo de los viejos y sabios abuelos. Aquí ya no eres tú, aquí eres memoria de nuestros antepasados, aquí aprenderás a honrarlos y a merecerlos; aquí ya eres lo mejor de nosotros. Actúa entonces en consecuencia, sé digno heredero de nuestros muertos, hazte responsable de tu destino".

Al término de la ceremonia Águila Nocturna se despidió con emoción de sus padres; un profundo sentimiento de nostalgia se apoderaba de su corazón, algo le decía que sería la última vez que estaría con sus amados y queridos padres.

El recinto de La Casa de la Medida era más grande que el de La Casa de los Jóvenes, aunque vivían ahí un menor número de personas. La institución poseía cuatro edificios entorno a la plaza, en el centro de ella había una construcción de medianas proporciones, de forma redonda y que estaba consagrada a la divinidad de La Serpiente Emplumada. En el edificio que servía de habitación habían pequeñas celdas en las que vivían maestros, sacerdotes y alumnos, en ellas apenas había lugar para una base de piedra estucada, que servía para dormir, un pequeño baúl de madera y piel de venado, en la que se guardaban los escasos objetos personales, la habitación no tenía ventanas y tenía una pequeña entrada que servía de acceso, en la que existía una cortina de yute. Ahí la vida era en principio similar a la de la primera institución, las diferencias eran de fondo. En principio los grupos eran de 4 jóvenes y la vida se desarrollaba más hacia el interior de la institución, dedicando gran parte del tiempo al estudio del misterio de la vida y al culto de todas las advocaciones en que se representaba a la divinidad suprema, esa que no tenía nombre, ni forma y que estaba en todas partes al mismo tiempo. Águila Nocturna sentía en su interior, que ese espacio le reconfortaba el espíritu. Voces antiguas, salidas de las profundidades, le decían que ahí estaba su destino; las mismas paredes de los edificios, parecía que le daban la bienvenida a un viejo amigo.

Cada año que entraban cuatro nuevos estudiantes al recinto de La Casa de la Medida, se les asignaba un tutor entre los maestros, que tenía la responsabilidad del grupo en lo general y de cada estudiante en particular. El tutor tenía la obligación de conocer profundamente al aspirante, porque en su momento tendría el compromiso de solicitar, para beneficio de la comunidad; un lugar en el gobierno, la administración o en el sacerdocio. Ese año el tutor del grupo fue Serpiente de Fuego, uno de los maestros más sabios que había tenido la institución en su centenaria existencia. Serpiente de Fuego era un hombre de apariencia juvenil, ligera, flexible y sobre todo, muy jovial. Sin embargo, su mirada era profunda y penetrante, parecía que tenía el poder de penetrar las mentes y los corazones, pero a pesar de esto, su mirada no era desafiante o peligrosa. El peso de su mirada, hacia misteriosamente que las personas se intranquilizaran en su interior. Era difícil calcularle la edad, se sabía que ya tenía más del atado de años, pero su cabello blanco, recordaba a esos jóvenes que encanecen prematuramente.

Una de las características de la vida en La Casa de la Medida, es que no existían las rutinas, salvo el culto a la Divinidad Suprema. La enseñanza y la vida misma, estaban diseñadas de tal forma, que todo resultaba imprevisible. Decían los maestros que con las rutinas, el ser humano atrofia al espíritu y la mente; así que los jóvenes trabajaban, estudiaban y rendían culto a la Divinidad Suprema, de noche o de día, lo mismo en la montaña que en el templo o en el salón de clases. Las actividades se dividían en tres partes equitativas: una para aprender el culto a las diversas advocaciones de la Divinidad Suprema, dirigida por los sacerdotes; otra para investigar la sabiduría de los Viejos Abuelos, llamada Toltecáyotl, asesorada por los maestros y, una tercera, para analizar y reflexionar los conocimientos adquiridos y su directa relación con ellos mismos, guiados individualmente por el tutor. La vida en esta institución, era perfecta y ajustada como la cuenta de los días y sin embargo, al mismo tiempo se sentía fresca y renovante.

La institución llamada La Casa de la Medida, era una escuela de altos estudios, donde se capacitaba a la elite, el fruto por florecer de la comunidad, se sentía "la mano" de los Viejos Abuelos. El equilibrio era, según Los Viejos Abuelos, el camino de la perfección. La esencia de la belleza era el equilibrio, fuera en una flor, en un edificio, en una pintura o en el corazón de un ser humano. La Naturaleza es la expresión más nítida del equilibrio. De modo que los estudiantes aprendían a encontrar el equilibrio a través de “la medida”.

Cuando el estudiante encontraba la medida para equilibrar su espíritu con su materia, su razón con su intuición, su parte masculina con su parte femenina, sus fortalezas con sus debilidades, lograba el equilibrio en su centro unificador. Habría logrado florecer el corazón y adornar el jardín celestial de Aquél por quien se vive”.

En La casa de la Medida las centenarias paredes emanaban sabiduría; cada piedra, cada norma, cada grabado, encontraban allí su lugar perfecto; el equilibrio y la armonía invitaban sutilmente al estudiante a llegar al centro profundo de sí mismo; balance perfecto entre espíritu y materia, entre el cielo y la tierra.

Una tarde, Serpiente de Fuego se reunió con los cuatro aspirantes y les dijo:

—Jóvenes: preciosas plumas de quetzal, esperanza de nuestros queridos abuelos; a partir de hoy, todos seremos uno, yo seré su centro por breve tiempo. Todos juntos haremos una flor; a partir de hoy seremos "Cinco flor". Cada uno de ustedes será un pétalo de esta mágica flor; cada uno de ustedes será una dirección, un color, un elemento. La energía que desarrollen cada uno de ustedes, convergerá en el centro, punto en que yo estaré para regularla y en su caso equilibrarla. De su esfuerzo y de mi conducción, dependerá que la energía se mezcle equilibrada y suba en busca de los espacios luminosos de la conciencia humana, lugar de "La quinta posición"; o que por el contrario, por nuestra torpeza y descuido, caigamos en los abismos degradados de la estupidez humana. Esto es la maravilla de ser hombre, el prodigio de estar vivo y el desafío inconmensurable de la vida.

Es mí deber en esta primera plática con ustedes, ofrecerles a su corazón, estas viejas palabras de nuestros sabios abuelos, que desde tiempos inmemoriales se guardan en el corazón y en la lengua de sus hijos, para que solo acabados los hombres en la tierra, se pueda borrar la memoria de estos sabios:

—"Los hombres lo preguntamos:
¿Acaso de verdad se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores¡
Así somos,
somos mortales,
de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de morir en la tierra."

"Ha bajado aquí a la tierra la muerte florida,
se acerca ya aquí,
en la Región del color rojo la inventaron
quienes antes estuvieron con nosotros.
Va elevándose el llanto,
hacia allá son impedidas las gentes,
en el interior del cielo hay cantos tristes,
con ellos va uno a la región donde de algún modo se
existe."

Águila Nocturna sentía que en su interior todo se equilibraba.

Las palabras de Serpiente de Fuego habían producido un efecto de bienestar interior. El espíritu de Águila Nocturna y la institución se afinaban en una sola nota, que reverberaba en todo su cuerpo y lo hacía vibrar como a un caracol marino.

Serpiente de Fuego continuó diciéndoles a los aspirantes:

—Amados hijos nuestros, ustedes son el fruto por florecer de la comunidad. Como el nopal que florece en su fruto, ustedes han florecido en la casa de los jóvenes y ahora son la esperanza de los Viejos Abuelos, de que su espíritu continúe en esta su amada tierra. Ahora su responsabilidad es mayor, pues al tomar la decisión de estar aquí. Significa que están aptos para dar lo mejor de sí mismos; y dispuestos a todos los sacrificios y a la más rigurosa disciplina; significa en una palabra, que están preparados para morir si es preciso, por respaldar la decisión que han tomado de conocer la Toltecáyotl, que es la sabiduría que nos han legado nuestros nobles antepasados; porque ustedes queridos jóvenes, son la tuna del nopal que tiene la esperanza de florecer. De esta noble institución que hoy les abre sus puertas, mañana saldrán los que han de servir al pueblo. No solo los conocimientos antiguos de "la tinta negra y roja", no solamente las matemáticas y la mecánica celeste bastan para servir al pueblo, acaso lo más importante es la piedra preciosa que cada uno de ustedes debe pulir en su interior. La virtud es la que trasciende el conocimiento; porque la ciencia sin sabiduría nos conduce a la destrucción... a la muerte. Por ello su responsabilidad es doble y absoluta. Tienen que profundizar en la sabiduría de los Viejos Abuelos y al mismo tiempo florecer su corazón. Cuando estas dos cosas se hagan una sola en su interior, solo entonces podrán aspirar a ser "el corazón del pueblo", el esperado fruto florecido.

A partir de ese día la vida de Águila Nocturna cobró mayor intensidad, el bienestar iba en aumento, la institución era lo que el espíritu de Águila Nocturna necesitaba, los muros de aquél recinto lo reconocían como parte de ellos. La vida en La Casa de la Medida era muy intensa y llena de obligaciones. Los sacerdotes y maestros eran más exigentes y rigurosos, que en La Casa de los Jóvenes. Los conocimientos que aquí se impartían, en principio versaban sobre lo aprendido en “La Casa de los Jóvenes", la diferencia es que en la nueva institución, a los jóvenes se les enseñaba con mayor profundidad y de manera más personalizada.

Los sacerdotes profundizaban sobre el sentido filosófico de la religión y sobre entendían que el rito, ya lo habían aprendido en La Casa de los Jóvenes. En una de las primeras sesiones de enseñanza Viento del Norte, el Supremo Sacerdote les habló así a los jóvenes:

—Es nuestro deber enseñarles a ustedes los augustos misterios de nuestra religión. Todo en el mundo tiene "forma y fondo". Todo está compuesto de una parte visible y otra parte invisible. La unidad está formada de un par complementario y opuesto. Así tenemos; el día y la noche, lo frío y lo caliente, lo positivo y lo negativo... la vida y la muerte. Los Viejos Abuelos hace muchos atados de años, que hoy ya nadie puede recordar. Nos legaron nuestra religión. Patrimonio espiritual del pueblo. Instrumento que nos da equilibrio y guía, para hacer nuestro paso por la tierra más positivo y trascendente.

Nuestra religión guarda en su profundo seno, inconmensurables verdades y maravillosas normas de conducta, que le permiten al pueblo vivir en armonía y equilibrio, primero consigo mismo, después con los demás seres vivos del mundo, sean estos: astros, montañas, personas, animales, árboles o insectos. Porque para los Viejos Abuelos, todos los seres vivos del mundo somos iguales en tanto que: estamos vivos, sentimos y nos vamos a morir. De modo que nuestra religión es el camino donde el espíritu encuentra el medio para su expresión y el pueblo el punto de comunión, de la aspiración más genuina de su existencia. La religión es el legado de sabiduría de los Viejos Abuelos para el pueblo. Por ello los Viejos Abuelos nos dejaron los conocimientos entre los ritos y las historias, entre las divinidades y las parábolas. El conocimiento dado de una manera sencilla y simbólica, pero al mismo tiempo eficaz, que le permita al hombre dirigir su vida en busca del equilibrio y la trascendencia.

Por ello, se necesita de hombres preparados que conozcan el fondo y la forma de nuestra religión. Hombres que hayan asumido las enseñanzas de “Aquél por quien se vive” y la apliquen en la vida cotidiana. Hombres virtuosos y humildes, que estén dispuestos a dedicar su vida por completo y sin reservas, a la religión que un día nos dieron los sabios y Viejos Abuelos.

Nuestra responsabilidad, es despertar en ustedes el sentimiento de amor y sacrificio por el desarrollo espiritual de nuestro pueblo. Será su responsabilidad, encontrar el camino florecido de su vida, para poder servir mejor a su pueblo y honrar la memoria de nuestros sabios antepasados.

Águila Nocturna entendió entonces la pasión milenaria de su pueblo por la religión. El profundo misticismo que envolvía todas las actividades de la vida cotidiana del pueblo. La religión estaba presente absolutamente en todo, y esto mismo era la expresión más pura de la espiritualidad; precisamente ¡La herencia más preciada de los Viejos Abuelos!

De esta manera Águila Nocturna y sus compañeros, descubrieron a través de la instrucción, el trasfondo filosófico de su milenaria religión. Poco a poco, sin prisas, los jóvenes iban construyendo un templo a la sabiduría de los Viejos Abuelos en lo profundo de su corazón y al mismo tiempo, sin darse cuenta, se iba creando un sentimiento de responsabilidad y compromiso con el destino de su pueblo.

Viento del Norte les enseñó que atrás de cada divinidad, existía un valor o una verdad. Que las divinidades eran símbolos metafóricos que ayudaban a través de los ritos a los seres humanos a orientar su existencia. Que en verdad solo existía una sola Divinidad Suprema, que nadie lo creó, ya que “él se inventó así mismo”. Esta divinidad está en todas partes; es invisible e impalpable. Los Viejos Abuelos le decían "El Dueño del Cerca y del Junto", ya que siendo el dueño del espacio y la distancia, estando junto a todo, todo está también junto a él.

La primera representación humanizada de esta divinidad, era La Divina Dualidad, de donde se desprende: de los dos, El Señor y de los dos, La Señora. Entendiendo que toda unidad está constituida de un par complementario, masculino y femenino.

El conocimiento más importante que los sabios y Viejos Abuelos dejaron en la religión, es que todo en el mundo estaba constituido por dos clases de energía. Una es la energía luminosa, que nos llega en principio del Sol. Esta energía arriba a la tierra en su estado más puro, como luz; pero que a través de condensaciones sucesivas va formando todo cuanto en la tierra vemos y tocamos: animales, vegetales y minerales. La magia de esta transformación divina se da a través del agua y por medio de la fotosíntesis.

La segunda energía, opuesta y complementaria a la primera; es la energía Espiritual, que es la que le imprime vida, la conciencia de ser, a la primera energía luminosa. Así, la energía espiritual hará la diferencia entre una piedra y un conejo; porque en principio los dos están constituidos de la misma energía ¡La luminosa! La diferencia radica en la energía espiritual que está depositada en la energía luminosa del conejo y que no está en la energía que conforma a la piedra.

Este conocimiento los Viejos Abuelos lo representan en la religión, por medio de dos divinidades; que son la estructura básica más importante, para entender el conocimiento antiguo. De esta manera, la energía luminosa está representada por medio del agua, a la que divinizaron metafórica como "La Divinidad del Agua", porque el agua es más que la representación de la vida... ¡es la vida misma! Al adorar a la Divinidad del Agua, el pueblo está ponderando la importancia del fenómeno de la vida en sí mismo. Pero la otra energía, opuesta y complementaria, la energía espiritual, está representada en "la Divinidad del Viento", en tanto que representa el soplo divino; es el que le otorga la conciencia a la energía lumínica, produciendo el fenómeno de la “vida" tal y como lo entendemos los seres humanos.

De esta manera la Divinidad de la Lluvia y la Divinidad del Viento, serán en la religión de los Viejos Abuelos, el par complementario y al mismo tiempo los opuestos que crean todo cuanto nos rodea. Generadores del maravilloso fenómeno de la vida, en todas sus expresiones imaginables en la tierra.

Como toda la sabiduría de los Viejos Abuelos, ellos la supieron adaptar a la naturaleza. De modo que siendo atento observador, el ser humano encontraba en la naturaleza a la maestra ejemplar y perfecta. Así la lluvia es siempre precedida y anunciada, por el viento. De la misma manera que la vida, es precedida del soplo divino que le da la conciencia.

El objetivo de la vida, es llegar a la trascendencia espiritual de la existencia. La Divinidad del Viento tiene una importancia suprema en la religión y en la vida del pueblo. La propia institución La Casa de la Medida está bajo su protección. La Divinidad del Viento tiene otra advocación, es conocido también como “La Serpiente Emplumada". La sabiduría misma de los Viejos Abuelos, está representada por "La Serpiente Emplumada", pues no solamente posibilitó la creación de los hombres de este Quinto Sol en el que vivimos y le dio su alimento, sino es quien le ha dado a la humanidad, todos los conocimientos que hacen posible su existencia. Este fue uno de los conocimientos que más cimbró a Águila Nocturna; pues por una parte, entendió la forma de ser y sentir de su pueblo que es, total y absolutamente ESPIRITUAL; y por otra, entendió por qué en todas partes de su pueblo está representada la figura de La Serpiente Emplumada; lo mismo en los sencillos bordados de las prendas de vestir, que en los libros de "la tinta negra y roja", o en las impresionantes esculturas y bellos grabados en piedra, de los edificios públicos. Una noche Serpiente de Fuego se llevó a los jóvenes, a lo más alto de un cerro cercano. Desde las alturas, gracias a una brillante luna de cuarto creciente, se veían las montañas que rodeaban a su pueblo. A pesar de la luz de la luna, se veían algunas estrellas en el cielo y en el pueblo se alcanzaban a distinguir las antorchas que iluminaban algunos recintos. Serpiente de Fuego les pidió a sus alumnos que se relajaran y que redujeran al máximo su respiración y sus pensamientos. Entonces les dijo:

Quiero decirles algo que en principio resulta difícil entender. A partir de ahora, les pido que olviden todo lo que han aprendido. Deben entender que ustedes representan el fruto por florecer de toda la comunidad. Ustedes han entrado a otro nivel de conocimiento. Ya no serán ala o cola del águila, serán la cabeza.

Muchas de las enseñanzas de los Viejos Abuelos, las dejaron para que el pueblo encuentre equilibrio, paz y sustento. Así, nos legaron todo cuanto sabemos para ser "seres humanos" y ciudadanos.

Pero existen otros conocimientos, que también nos los dejaron los Viejos Abuelos y que no los puede conocer el pueblo, porque no los entendería. Estos conocimientos nos hablan de la cara oculta de las cosas. Por ello los he hecho subir hasta acá. Quiero que perciban la cara de la luna que no está iluminada. Si detienen sus pensamientos y miran con el corazón, podrán apreciar lo que está vedado para los ojos comunes. Quiero que sepan que como en la luna y el universo; así también en nuestro pueblo, en nuestro mundo, existen cosas que no se ven pero que siempre han estado ahí, que son parte importante de nuestro mundo. Estas cosas ocultas, no son menos o más importantes que las que conocemos. Lo importante es que forman parte de un todo, que ustedes pretenden alcanzar para florecer. Por ello es necesario que conozcan la parte complementaria de las cosas que integra el mundo.

En nuestra institución buscamos ponerlos al alcance de estos conocimientos, dependerá de su capacidad y virtud, de su compromiso con ustedes mismos y con la comunidad, para que puedan acceder a ellos.

Primero que nada, quiero decirles que solo existe una fuerza superior, creadora de todo cuanto existe en el universo. Que en el mundo existen fuerzas desconocidas o sin posibilidad de entender, a las que llamamos divinidades. Que estas fuerzas interactúan, positiva y negativamente con nosotros; como también nosotros interactuamos con otras fuerzas mucho menores.

Todo lo que aprendieron hasta ahora, es tan solo la mitad de lo que necesitan conocer. Como esa espléndida luna, que hoy me ayuda a explicarles este misterio; todo tiene una parte luminosa y otra oscura; todo va cambiando, la luz y la sombra. En el mundo todo es movimiento y está compuesto de pares opuestos y al mismo tiempo complementario. La piedra bruta se esculpe con la fuerza del trabajo. Tendrán que aprender a esforzarse más allá de lo que creen poder dar. Su esfuerzo inflexible y tenaz los hará florecer.

Las jornadas de estudio eran intensas. Los maestros y los sacerdotes, apenas le dejaban tiempo a Serpiente de Fuego y los tres aspirantes, para trabajar en la reflexión y recapitulación de lo aprendido. Sin embargo Águila Nocturna se encontraba en su plenitud. El equipo de trabajo que se había integrado con sus tres compañeros y el tutor, representaba para él, mayores posibilidades de aprender. Entendió entonces, por qué Serpiente de Fuego les dijo que formarían "Cinco Flor".

—Todo cuanto existe en el mundo de los Viejos Abuelos, está constituido de cinco partes comenzó diciendo Serpiente de Fuego, en una de las sesiones de estudio. Cinco son las direcciones del mundo y la vida. En esta tierra y en esta vida, el ser humano puede ir al Norte o al Sur, al Oriente o al Poniente y desde luego, puede elevarse o hundirse. El cinco es el punto del equilibrio.

Por esto, —añadió el maestro— los Viejos Abuelos nos dejaron dicho a través de la Toltecáyotl, que una de las representaciones de la Serpiente Emplumada es la cruz o los "cinco puntos". El símbolo significa el encuentro de la tierra y el cielo. Siendo también el del planeta Venus, ya que aparece al año como lucero de la mañana, lucero de la tarde y una época no aparece, tiempo en el que se supone, está peleando con las fuerzas de la oscuridad, igual como lo hace el Sol. Así, el misterio de la vida reside en el "Centro de la Materia", que ha sido transformado por "El soplo divino" de la conciencia.

La enseñanza de los Viejos Abuelos es permanente y reiterativa. Pues las mismas divinidades se sacrificaron en el fuego cósmico para crear el mundo; de igual forma, el destino del hombre es buscar su origen divino a partir del sacrificio espiritual, que libera a la conciencia de la pesadez de la materia. De aquí se desprenden dos símbolos fundamentales de nuestra religión.

El primero es, que siendo éste, el verdadero significado de la existencia; el ser humano viene al mundo a entablar la lucha más importante de su vida...que es consigo mismo. Debe vencer la inercia de la materia, que cae por naturaleza al abismo de la corrupción destrucción. Esta lucha es la dignificación de su paso por la tierra y la oportunidad de llegar a su verdadera casa, allá donde vive El supremo creador, el invisible e impalpable.

A esta lucha, los Viejos Abuelos le llamaron "La Guerra Florida", porque se hace a base de "Flor y Canto" y el triunfo es lograr florecer el corazón. A estos templados hombres y mujeres les llamamos "Guerreros Jaguares o Guerreros Águilas".

Lo segundo es, que siendo éste, el legado más importante de nuestros antepasados, se mantiene presente en todas nuestras actividades, que de esta manera se convierten en un “medio", para llegar al "fin" supremo. Por ello la religión está presente en todos los espacios de la vida de nuestra comunidad. La mayor preocupación y aspiración que nos enseñaron nuestros antepasados, es que la comunidad en su conjunto, llegue a este logro supremo. Por eso, desde pequeños se les enseña que el bien de la comunidad, está por encima de lo individual.

Su estancia en esta augusta institución, responde a esta importante responsabilidad. Por eso ustedes son el fruto del nopal, la tuna por "florecer", de ahí su gran compromiso.

Del resultado de su "Batalla Florida", dependerá que ustedes apoyen y dirijan a nuestra comunidad, en su aspiración más exaltada y trascendente de la existencia. Mañana el fruto florecido tendrá que gobernar, administrar o convertirse en guardianes de nuestras divinidades, forma en la que se manifiesta “Aquél por quien se vive”, como hoy tratamos de hacerlo nosotros. Para que la memoria de nuestros Viejos Abuelos, viva en el corazón y en la mente, de los hijos de sus hijos.

Las palabras dichas por Serpiente de Fuego, provocaron una explosión en el interior de sus escuchas. Todo lo aprendido desde la primera infancia, se reacomodaba; tomaba un orden más lógico. Muchas tradiciones y costumbres tenían ahora una explicación que se ajustaba a la milenaria sabiduría. Esto los hizo sentirse más seguros y orgullosos de sí mismos y de su comunidad; más aferrados a su tierra, a su gente y a su historia. Al regreso al pueblo Águila Nocturna venía repitiendo un antiguo poema en su mente, que resonaba en toda su alma.

"¡Águilas y jaguares!
Uno por uno iremos pereciendo,
ninguno quedará

Medítenlo, oh guerreros,
aunque sea jade,
aunque sea oro,
también tendrá que ir
al lugar de los descarnados.

Pero yo digo:

 sólo por breve tiempo,
sólo como la flor de elote,
así hemos venido a abrirnos,
así hemos venido a conocernos
sobre la tierra.

Porque no viviremos aquí,
no permaneceremos aquí,
vamos a buscar una tierra.
Allá vamos a conocer
al que es de Noche y Viento,
al Dueño del cerca y del junto."

A partir de esa lección, Águila Nocturna empezó guiado por los sacerdotes, a conocer la cara oculta de su ancestral religión. Las divinidades pasaron a ser conocimientos esotéricos y filosóficos del misterio de la vida y del mundo. "Fuerzas y Verdades" con los que habían vivido por generaciones sus antepasados y que les habían dado una guía, un camino para florecer el corazón y llegar a la tierra del Señor del Cerca y del Junto.

Águila Nocturna empezó a desarrollar una amistad muy especial, con el Venerable y Sumo Sacerdote de la institución. Relámpago de la Noche tenía mucho interés en que Águila Nocturna tomara la vocación del sacerdocio; para ello no escatimaba tiempo para hablar con él, por horas enteras le explicaba los misteriosas representaciones de “Aquél que se inventa a sí mismo”. Fue Relámpago de la Noche, quien le enseñó los secretos de las deidades. Que siempre en pares complementarios y opuestos, representaban el mundo y sus misterios.

Una tarde que se quedaron a solas Relámpago de la Noche y Águila Nocturna, el sumo sacerdote empezó diciéndole a su alumno:

—Solo existía una fuerza creadora. Principio y fin. Invisible como la noche e impalpable como el viento. Una energía que se inventa así misma. A esta fuerza se le conoce como El Señor del Cerca y del Junto. Es el único dios verdadero.

Sin embargo, los Viejos Abuelos habían dejado en la religión, una serie de "divinidades menores", que sirven para explicar, las múltiples fases y formas, en que se presenta este mismo principio creador, a través de las fuerzas de la naturaleza y el universo, que intervienen en la vida de la comunidad; pero que por su grado de complejidad, para la mente humana, los Viejos y Sabios Abuelos los habían dejado en calidad de "divinidades". Relámpago de la Noche le explicó a Águila Nocturna las "divinidades menores".

El primero es La Dualidad Divina, de donde se desprende lo femenino y lo masculino, dualidad opuesta y complementaria en que se compone el universo; la Vía láctea y la Osa Mayor, La Señora de nuestra Carne y El Señor de nuestra Carne, La de la falda de Estrellas y El Señor Tierra, La Señora de la Falda de Jade y El Señor del Agua, La Señora de la Flor Preciosa y El Señor de las Flores, La Señora de la Muerte y El Señor de la Muerte.

Existían algunas divinidades, que no tenían su par complementario por ser una advocación determinada, como La Divinidad Devoradora de Inmundicias, refiriéndose a las debilidades terrenales; El Señor del Fuego, liberador de la energía luminosa, en su sentido espiritual; El Señor Gemelo Precioso, que simboliza la transformación, la evolución espiritual, como el cambio del ajolote por la rana; El Señor del Espejo Rojo Humeante y El Señor del Espejo Negro Humeante que simbolizan, al sol en su recorrido por el inframundo, a la materia, al sol tierra y forman una pareja complementaria, que está en equilibrio cósmico con otra dualidad que es su opuesto complementario; El Señor del Desollado, que significa la capacidad que tiene el hombre a través del sacrificio espiritual, de desprenderse de la materia que lo condena a la degradación y a la muerte; y El Señor del Viento o soplo divino de la conciencia, que le es trasmitido a la materia o energía luminosa, y que también es representado como "La Serpiente Emplumada". Prevalecen otros conceptos básicos de la religión, como el de la existencia de trece espacios míticos de la tierra hasta lo más alto del cielo. La superficie de la tierra simbolizado por un inmenso caimán. Y el inframundo constituido de nueve espacios. Un lugar que es el origen, la "casa original". Un paraíso que tiene relación con el Señor del Agua y el lugar que representa la máxima aspiración humana. "La casa del Sol", el lugar en donde no se sufre, ni se muere; La casa del Señor que se inventa así mismo, El Invisible, El Impalpable, El Dador de la Vida...simbolizado por "El Sol" y que a su vez es representado simbólicamente por una Águila.

Sin embargo, la piedra fundamental en la que está construida la religión de los antepasados, se encuentra en las dos figuras claves: El Señor del Agua y El Señor Viento, que es también representado como La Serpiente Emplumada.

La "divinidad del agua" es una forma de representar el fenómeno de la vida. La "divinidad del viento" es una manera de simbolizar a la sabiduría humana. De esta manera, la vida es precedida, del soplo de la conciencia, que da la sabiduría; como la lluvia fecundadora de la tierra, es precedida por los vientos que la anuncian.

Los Viejos Abuelos tenían dos grandes líneas de conocimiento. Una era masculina: exacta, perfecta, inmutable...la mecánica celeste. La otra era femenina: bondadosa, caprichosa, sustentadora... La naturaleza. De la observación atenta del cielo y la naturaleza, a lo largo de cientos de atados de años, lograron conocer sus secretos y misterios.

Por esto lograron saber los Viejos Abuelos, que el universo está constituido por solo dos clases de energía. De ahí que en toda la religión y la vida social, siempre lo representan. Este par de energías es opuesto, pero al mismo tiempo se complementan, formando la unidad. La primera energía es “la luminosa” y viene en principio del sol, por ello le llaman "nuestro padre" o " El Supremo Señor de los que vuelven". Esta energía arriba a la tierra en su estado más puro: como Luz. A partir de su llegada empieza un interminable camino ascendente de "reciclajes", en los que cada vez se va condensando. De modo que todo cuanto existe en la tierra, algún día fue luz; y si a una piedra, un árbol o al mismo hombre, lo reducimos a su expresión más pequeña, esta será la energía. Esta energía es la generadora de la Vida y por ello, los Viejos Abuelos la representaron como la "Divinidad del Agua", por su poder creador, pero ni es dios, ni se adora al agua.

La segunda energía es la Espiritual y es un misterio insondable su origen. Sin embargo esta energía es aún más pura que la luz. En una primera instancia es concedida a los seres vivos, con el misterio de la vida; pero después, todos los seres vivos pueden y deben acrecentar esa primera chispa de energía espiritual, ese soplo de conciencia divino.

Este "soplo divino", que le imprime vida espiritual a la energía luminosa, resulta indispensable para la marcha del universo y aunque existe en todos los seres vivos, en el ser humano encuentra su mayor potencializador. Los Viejos Abuelos representaron esta energía, como la "Divinidad del Viento". Esta energía espiritual puede ser acrecentada a través de la sabiduría, por lo que otra de las representaciones de la energía espiritual, es La Serpiente Emplumada, símbolo por excelencia del conocimiento y sabiduría de los Viejos Abuelos.

De esta manera, la sabiduría que está agazapada en la religión de nuestros sabios antepasados; desde los más remotos orígenes, tiene siempre presente a "La Divinidad del Agua" y en especial a la "Serpiente Emplumada", como la expresión más exaltada del anhelo humano; en el cual su espíritu, escapando a las tinieblas de la materia y su inexorable corrupción; reencuentra a través de la sabiduría y el sacrificio espiritual, su origen luminoso.

Querido joven, esperanza de nuestro pueblo —dijo el sumo sacerdote, después de guardar unos minutos de silencio— debes de saber, que todo lo que nos legaron nuestros sabios antepasados en nuestra religión, en las costumbres, leyendas y en todo lo que conforma nuestra existencia; se pude sintetizar en la posibilidad que el ser humano tiene, de liberar su energía espiritual de su materia, condenada a la inercia de la corrupción y muerte.

Esa es la maravilla y el prodigio de ser hombre y estar vivo. Esto se logra a través de toda una vida de sacrificios y llena de sabiduría y virtud. El hombre está compuesto de dos energías opuestas y al mismo tiempo complementarais. La materia y el espíritu se requieren la una de la otra. El desafío es la búsqueda del equilibrio; la purificación de la materia, con el fuego cósmico del sacrificio, que libera a el espíritu de la muerte terrenal.

Así, la vida es la oportunidad, que el hombre tiene de trascender la existencia. Es la búsqueda de un estadio más elevado de su energía espiritual. Trascender la muerte de la materia, en la búsqueda de la vida eterna del espíritu. Milenaria aspiración de los seres humanos en la tierra."

Águila Nocturna preguntó al sumo sacerdote, el por qué se mantenían estos conocimientos lejos de los hombres del pueblo. Por qué, solamente se conocía las formas externas de la religión.

Relámpago de la Noche guardó silencio un tiempo, como para pensar las palabras exactas, que explicaran la milenaria tradición.

—El campesino cuando cosecha el maíz, guarda los mejores granos para el nuevo ciclo. Esos granos, los mejores, serán usados como semillas para la nueva siembra, y de esta manera se conserva el maíz entre los hombres.

De igual manera, no todos los hombres se convertirán en semillas de un nuevo ciclo. Para los hombres comunes los viejos abuelos nos dejaron una religión, normas y conocimientos, que propician la armonía y el bienestar de la comunidad. La vida de los hombres y la comunidad, son muy importantes en la creación de la energía espiritual. La energía generadora, El Señor del Cerca y del Junto requiere de la energía espiritual que los seres humanos producen. Como un campesino, "El que se inventa así mismo", siembra a los hombres en la tierra y les provee, como todo campesino, de lo que está a su alcance, para que las semillas germinen, crezcan y lleguen a su plenitud. El Señor, "que es viento y noche, por el que vivimos"; recoge su cosecha, que no es otra cosa que la energía espiritual, la conciencia de Ser. Por esto, no es conveniente que los hombres comunes conozcan estos misterios.

—¿Quiere usted decir, venerable y sumo sacerdote, que la energía espiritual del hombre, es el alimento de nuestro Señor todo poderoso? —preguntó azorado el estudiante.

—¿No te parece ilógico, que en este mundo, en donde todo es una cadena alimentaria; el ser humano no integre un eslabón más?" —contesto el sacerdote, frunciendo el entrecejo.

—Ser alimento del Sol, es regresar al origen mismo de la Divinidad Suprema, te conviertes en parte de él —dijo Relámpago de la Noche, agregando después de una pausa—. Como ves, hay ciertas cosas que es mejor, que no las conozcan los hombres comunes. Los Viejos Abuelos fueron hombres extremadamente entendidos, sabían porque hacían las cosas.

—Ellos también nos enseñaron que el mundo del conocimiento, se divide en tres partes: El mundo conocido, que por cierto es muy pequeñito. El mundo desconocido, pero que el hombre puede llegar a conocer, a través de un inmenso esfuerzo y que es por cierto, ligeramente más grande que el conocido; y tercero, el mundo desconocido, que jamás por ningún motivo o milagro, el hombre llegará a conocer y que es inconmensurable e infinito.

Ante esta tremenda realidad, que nos coloca en nuestra verdadera dimensión; ante la maravilla y el prodigio de ser hombre, estar vivo; y poder llegar a la conciencia y con ello a la libertad total. Bordeamos siempre, por el desfiladero de nuestra estupidez, irresponsabilidad e indolencia existencial. La vida transcurre por breve tiempo. Es tan solo una pequeñísima oportunidad.

Para Águila Nocturna esa tarde fue inolvidable. A partir de ahí, le nació un gusto muy especial por aprender y recordar, todos aquellos poemas y discursos de los Viejos Abuelos, que antes pasaban por la superficie; y ahora, llegaban al centro de su corazón.

La amistad surgida entre Relámpago de la Noche y Águila Nocturna fue cobrando día con día, mayor intensidad. Relámpago de la Noche invitaba con frecuencia a su alumno distinguido, a que lo acompañara en las celebraciones y rituales del pueblo. El sumo sacerdote tenía la esperanza de despertar en Águila Nocturna la vocación del sacerdocio, y el muchacho siempre sediento de conocimientos, no desaprovechaba ninguna oportunidad. Sin embargo Serpiente de Fuego en su calidad de tutor, veía con preocupación el interés del sacerdote, en tanto que la tradición señalaba que, el alumno debía estar libre de influencias en cuanto a la decisión de la forma en que debía servir a su pueblo.

Uno de esos días, Águila Nocturna acompañó al sumo sacerdote a una ceremonia, en la que la hija mayor de uno de los miembros del Supremo Consejo, dejaba de ser niña y pasaba a ser doncella.

Para ello se realizaba una gran fiesta, en la que todo el barrio en el que vivía estaba invitado, en especial, los padrinos de bautismo y la familia. Por la alta investidura del padre, también fue invitado Relámpago de la Noche, quien ofició la ceremonia. Águila Nocturna quedó profundamente impresionado, por las palabras que el padre, en un momento le dirigió a su hija de esta manera:

"Tú, hija mía, preciosa como cuenta de oro y como pluma rica, salida de mis entrañas, a quien yo engendré y que eres mi sangre y mi imagen, que estás aquí presente, oye con atención lo que te quiero decir, porque ya tienes edad de discreción: dios creador te ha dado uso de razón y de habilidad, el cual está en todo lugar y es creador de todos; y puesto que es así que ya entiendes, y tienes uso de razón para saber y entender cómo son las cosas del mundo y que en este mundo no hay verdadero placer, ni verdadero descanso, más antes hay trabajos y aflicciones y cansancios extremados, y abundancia de miserias y pobrezas.

Nota bien lo que te digo, hija mía: Nuestro Señor nos dio la risa, y el sueño, y el comer y el beber con que nos criamos y vivimos, nos dio también la maravillosa oportunidad de multiplicarnos; todas estas cosas dan algún contento a nuestra vida por poco tiempo, porque nadie piensa en la muerte.

Pues nota ahora y oye con sosiego, que aquí está tu madre y señora, de cuyo vientre saliste, como una piedra que se corta de otra, y te engendró como a una hierba que engendra a otra, así tú brotaste y naciste de tu madre; has estado hasta aquí como dormida, ahora ya has despertado.

Es menester que sepas cómo vivir, y cómo has de andar tu camino, porque el camino de este mundo es muy dificultoso, y mira hija mía, palomita mía, que el camino de este mundo es espantablemente dificultoso.

Sábete que eres noble y generosa, considérate y conócete como tal; aunque eres doncellita eres preciosa como un jade, y fuiste labrada y esculpida de noble sangre, de generosos parientes, que ya entiendes y tienes discreción y usas de razón; mira que no te deshonres a ti misma, mira que no te avergüences a ti misma, mira que no avergüences y afrentes a nuestros antepasados; mira que no hagas alguna vileza, mira que no te hagas persona vil, puesto que eres noble y generosa.

Ve aquí la regla que has de guardar para vivir bien en este mundo, entre la gente que en él vive, mira que eres mujer, nota lo que has de hacer de noche y de día, debes orar muchas veces y suspirar al al dios invisible e impalpable, que se llama “Noche y Viento"; demándale con fervor, la virtud y el secreto de tu cama y de tu recogimiento; mira que no seas dormilona, despiértate y levántate a la media noche y llámalo a tu corazón; entonces te oirá, entonces habrá misericordia contigo, entonces te dará lo que te conviene y aquello que sea digno de ti.

Hecho esto comienza luego a hacer lo que es de tu oficio de mujer; hacer cacao, o a moler el maíz, o a hilar; mira que aprendas muy bien cómo se hace la comida y bebida, para que seas bien hecha. Porque las tres piedras que son el cimiento de la casa, que es el lugar donde está el fuego del hogar, son responsabilidad de la mujer.

Mira que seas en esto muy avisada y muy diligente; mira que no dejes de saber esto por negligencia o por pereza, porque ahora que eres doncella tienes buen tiempo para entender esto, porque tu corazón está simple y hábil es como una piedra preciosa de jade, y tiene habilidad porque aún no está mancillado de algún pecado: está puro y simple y limpio, sin mezcla de alguna mala afección, y también porque aún vivimos los que te engendramos, porque tú no te hiciste a ti, ni te formaste, tu madre y yo tuvimos este cuidado y te hicimos, porque esta es la costumbre del mundo, no es invención de alguno, es orientación del Señor nuestro dios que haya generación por vía de hombre y de mujer, para hacer multiplicación y generación.

Y entre tanto que somos y vivimos, y en nuestra presencia y antes que muramos, antes que nos llame nuestro Señor, convéncete mucho, hija mía muy amada, mi paloma, mi primogénita, que entiendas estas cosas dichas y las sepas muy bien, para que después de nuestra muerte puedas vivir honrada y entre personas honradas.

Mira, hija mía, que notes muy bien lo que ahora te quiero decir; mira que no deshonres a tus padres, ni siembres estiércol y polvo encima de tus pinturas, que significan las buenas obras y fama de tus antepasados, los viejos y sabios abuelos: mira que no los difames. Mira que no te des al deleite carnal; mira que no te arrojes sobre el estiércol y hediondez de la lujuria; y si has de venir a esto, más valdría que te murieras luego. Esto que he dicho, hija mía te doy para tu doctrina, para que te sepas valer; y con esto hago contigo lo que debo delante de dios; y si lo pierdes o lo olvidas, sea a tu responsabilidad, que yo ya hice mi deber. ¡Oh hija mía muy amada, primogénita palomita, seas bienaventurada y nuestro Señor te tenga en su paz y reposo!

Al término de la fiesta Águila Nocturna le preguntó al sumo sacerdote, quien había inventado estos discursos; y Relámpago de la Noche le dijo:

—Hace muchos atados de años, de los que hoy nadie se puede acordar, Los Viejos Abuelos dejaron su sabiduría para que los hombres vivieran en armonía y equilibrio. Estas verdades y muchas otras más, que por ahora desconoces, son el legado más importante de nuestros antepasados y los nombramos en su conjunto Toltecáyotl. A pesar del tiempo siguen vigentes y lo seguirán, porque el corazón del ser humano no cambia.

La Batalla Florida es y seguirá siendo la misma. En la vida no se necesita ser "malo" para caer en los abismos de la degradación humana. Basta tan solo con "soltarse", en aflojar la fuerza espiritual que nos sostiene en el mundo, para que la inercia de nuestra materia, nos conduzca veloz, a los infiernos de nuestra estupidez.

La mujer y el hombre conforman la unidad. Pares opuestos y complementarios. Lo que tiene uno, le falta al otro el inversamente. Cada uno necesita del otro, para vivir y lograr la plenitud y la armonía.

Los Viejos Abuelos nos dejaron para la eternidad este y otros conocimientos en las grecas. Debes observarlas con detenimiento. Para los ojos profanos solo son dibujos o grabados decorativos. Para nosotros, significa un recordatorio permanente de nuestros conocimientos, una norma de vida, misma que nos ayuda a acercarnos a la virtud, —y al decir esto, Relámpago de la Noche le señaló las grecas que decoraban la barda de La Casa de la Medida adonde iban llegando en esos momentos. Esta figura como ves, está compuesta de cuatro escalones, al llegar al cuarto, corre proporcionalmente a su derecha y baja, doblando brevemente hacia la izquierda. La figura en principio semeja a un caracol cortado transversalmente, que es uno de los símbolos de La Divinidad del Viento o la Serpiente Emplumada, que no es otra cosa, que la sabiduría y el soplo divino de la conciencia.

Pero al repetirse sucesivamente, en apariencia forman una greca. Generalmente está pintada con un color fuerte, sobre fondo blanco, llevando dos líneas paralelas a manera de marco. Pues bien joven cachorro, aprendiz de cazador... ¿que no te has dado cuenta que en la parte no coloreada, ¡se repite una greca igual pero opuesta, que complementa a la primera?!

Este conocimiento forma parte fundamental de la sabiduría de los Viejos Abuelos. Todo cuanto existe en el universo, está formado de dos partes opuestas y complementarias. En todo lo bueno, siempre existe su contraparte mala; en toda alegría, siempre hay algo de tristeza; todo conocimiento encierra ignorancia. En todo lo positivo, en su origen existe algo negativo; en todo lo negativo, siempre existe en su esencia, algo positivo. Es una ley del universo.

Volviendo a la relación del hombre con la mujer, te diré que la unión del cielo y la tierra, la encarna el ser humano; la unión de la mujer y el hombre la encarna la familia.

La familia es la unidad indivisible de la comunidad, de esta manera; el hombre se aboca más al desarrollo de lo material y la mujer al desarrollo de lo espiritual. Por ello la mujer es tan importante como el hombre, de hecho, después del supremo consejo y la asamblea del pueblo; la autoridad que le sigue, está integrada por dos personas y una de ellas, tiene el título de “mujer serpiente".

Como ya has aprendido, casi todo en la vida es sacrificio. Los Viejos Abuelos nos han enseñado que el individuo tiene que sacrificarse por la familia y la comunidad, no existe mejor alternativa en la vida". La vida en La Casa de la Medida representaba un desafío cotidiano para Águila Nocturna. Con el tiempo había desarrollado un eficaz equipo de trabajo con sus tres compañeros y Serpiente de fuego, quien hábilmente los introducía por los misterios de la cara oculta del conocimiento.

Las matemáticas eran una herramienta indispensable para entender estos misterios. Serpiente de Fuego en una de sus acostumbradas clases, inició con el siguiente discurso:

—Nuestro Señor, El del Cerca y del Junto, nos dio un lenguaje común a todos los hombres. Fueron nuestros Viejos Abuelos quienes lo aprendieron de la observación del firmamento y la naturaleza. El arte de contar se pierde en el principio de los tiempos. Se le nombró "La cuenta de elementos semejantes por alguien".

El ser humano necesitó de las matemáticas para conocerse a sí mismo y al universo que le rodeaba. La primera referencia fue su propio cuerpo. Así, primero obtuvo el número uno a partir de la unidad que él representa; después el cuatro de sus extremidades, el cinco de la suma de los dedos de su mano; el siete de la suma de las articulaciones superiores; después el diez y el veinte de la suma de todos los dedos. El número trece de la suma de las articulaciones más importantes del cuerpo. El número nueve de los orificios que tiene el cuerpo, contando el ombligo.

De la observación de la naturaleza y el cosmos dedujo: De la luna, observó que tiene trece lunaciones en un año. Que la tierra tarda trescientos sesenta y cinco días en cumplir su órbita en torno al sol. Que el clima tiene cuatro períodos de noventa y un días en un año, que dos períodos de noventa y un días forman el ciclo del maíz, que tres ciclos de noventa y un días conforman una gestación humana. El paso de la tierra exactamente abajo de las siete estrellas que casi se tocan, formando el símbolo de la palabra; tarda exactamente cincuenta y dos años, lo que conocemos como un atado de años. A lo largo de muchos atados de años, los Viejos Abuelos llevaron las matemáticas de la observación a la práctica. Las ciencias como la ingeniería, la arquitectura, la astronomía y la agricultura, recibieron un fuerte impulso gracias al desarrollo de este conocimiento.

Los antepasados nos enseñaron a dejar el conocimiento en grecas, que a través de las matemáticas, abandonan su papel decorativo y estético solamente, para pasar al campo del conocimiento oculto, a la tinta roja y negra.

Otra forma de trasmitir el conocimiento a través de las matemáticas es el bordado. Por esto, nuestras mujeres a lo largo de más de cien atados de años, se han convertido en expertas de las matemáticas, sin necesidad de usar solamente la razón.

Porque has de saber, que la razón, no es el único medio que tenemos para adquirir conocimiento; es más, existen otros mucho más efectivos, que por ahora no se te pueden revelar. Así, los animales y las plantas, adquieren conocimiento, no como nosotros, pero tiene conocimiento. Por ejemplo los insectos, no tienen “inteligencia"...pero no son estúpidos. En cambio tú puedes ver a tantos seres humanos, que con la capacidad de pensar, viven peor que animales. Un ser humano puede, con muchos trabajos, abrir su capacidad de percepción y entonces percibir el mundo de muchas maneras diferentes. Como un árbol, un pájaro o quizás, como una ráfaga de aire. Joven estudiante, como ves; la vida y el mundo, son un insondable misterio."

Cierta noche, cuando dormían todos los estudiantes, los caracoles de los barrios y templos, empezaron a sonar. El pueblo entero despertó con la noticia de que había muerto el Sumo Sacerdote del Templo Mayor. La comunidad entera inició las ceremonias luctuosas. El Consejo Supremo, acordó por unanimidad, solicitar a las autoridades religiosas de Mictlán, "La ciudad de los Muertos", lugar sagrado que se encontraba a un día de camino hacia el oriente, la posibilidad de llevar a enterrar al difunto a ese milenario recinto sagrado. Relámpago de la Noche, con algunos alumnos sobresalientes de La Casa de la Medida, se sumaron a la comitiva luctuosa. Durante el camino Águila Nocturna platicó ampliamente sobre la muerte.

—La vida y la muerte forman un par, opuesto y complementario —dijo Relámpago de la Noche—. No podemos llegar a tener conciencia de la vida, si no tenemos conciencia de la muerte. Pero no de la muerte en abstracto, sino de nuestra propia muerte. La única certeza que tenemos en la vida, es que nos vamos a morir. Por esto, los Viejos Abuelos nos mantienen presente, en todos sus mensajes a la muerte, como parte fundamental de la vida. El desafío es cobrar verdaderamente conciencia de la muerte. Valorar la vida y actuar en consecuencia, aprovechando, cada instante y cada acto, como si fuera el último de nuestra existencia. Si actuáramos de esa manera todos los días, no desperdiciaríamos la maravillosa oportunidad de estar vivos. No tendríamos tiempo de sentirnos tristes, enojados o frustrados; frente a la muerte, todo lo demás, se convierte en lo de menos. Si no es así, de todos modos la muerte es tan generosa, que nos libera de nuestra estupidez, tarde o temprano.

Al llegar a Mictlán, Relámpago de la Noche llevó a los jóvenes a conocer los impresionantes edificios. La Ciudad de los Muertos fue construida en ese sitio, por los Viejos Abuelos en el remoto origen de los tiempos; ya que ahí, la tierra succiona la energía de la atmósfera y la conduce a sus entrañas; además existe una profunda gruta, que nadie le ha encontrado el fin, por lo que se cree, que llega hasta las mismas puertas del palacio del Señor de la Muerte. En torno a la entrada de la gruta, se construyó el edificio principal, que como todos los edificios, tiene en sus paredes decoradas con tableros, que tienen grecas formadas por pequeñas piedras, muy bien pulidas y ensambladas sin argamasa. Estas grecas representan la imagen de la vida, a través del rayo asociación del agua; el símbolo de la Serpiente Emplumada y su soplo divino, dador de conciencia, a través del caracol cortado de manera transversal; la imagen del sacrificio, que el hombre debe hacer, en la búsqueda del equilibrio, a través de un símbolo, parecido a la letra "S"; y finalmente, la representación de este anhelado equilibrio, entre espíritu y materia, entre lo conocido y lo desconocido, a través de la cruz llamada de la Serpiente Emplumada. Que ubica al hombre sobre la tierra, en el centro de sus potencialidades y sus deficiencias; y a un paso de la eternidad.

Sin embargo —apuntó Relámpago de la Noche. Mictlán es también un lugar de iniciación. Aquí se aprende a morir simbólicamente a la vida profana. Existe una plaza rodeada de cuatro edificios, abajo del que está hacia el oriente, lugar por donde nace la luz, los Viejos Abuelos construyeron un recinto de poder, que tiene la forma de una cruz, símbolo de los cuatro rumbos de la vida y del universo. En esta "cámara mortuoria" el guerrero debe ayunar cuarenta días, diez en cada extremo. De este “entierro" voluntario el guerrero sale purificado. En esta prueba se renuncia a las ataduras de la vida, el guerrero que la soporta, sale "descarnado" y renace a la vida espiritual."

Las ceremonias duraron nueve días. Relámpago de la Noche y los jóvenes estudiantes participaron en cada una de ellas. Al finalizar el último día, Relámpago de la Noche les dijo a sus alumnos:

—Todo lo que han visto son solo símbolos de algo que no se puede entender. Uno de los grandes pecados del hombre frente a la inmensidad de lo sagrado y de lo divino, es su deseo de explicar humana y detalladamente lo inexplicable e inentendible... ¡lo inconmensurable!

Los Viejos Abuelos, que con toda su sabiduría milenaria, no llegaron ni siquiera a las puertas del conocimiento, del "Por quién se vive, del invisible e impalpable"; nos legaron a los hombres comunes, a los mortales; tan solo estos ritos y algunas historias, para aceptar a la muerte de una manera más resignada.

Los Viejos Abuelos nos dejaron dicho que la vida, tiene como principal objetivo llegar purificados a la muerte, que no es otra cosa, que la vida luminosa de la conciencia. Vivir para morir, sacrificarse para vivir eternamente. De esta manera la vida se convierte en un desafío y al mismo tiempo en una maravillosa oportunidad, un camino que nos conduce a las puertas de la inmortalidad. Sin embargo no todos los seres humanos tienen la fuerza espiritual, el dominio de su voluntad y el valor de encarar la vida y la muerte de esta manera. Por ello existen cuatro lugares para los muertos, según hayan vivido. El más importante es "La Casa del Sol", que está destinada para aquellos hombres que lucharon por la trascendencia del "Ser"; para los Guerreros de la Batalla Florida, los que lograron florecer su corazón a base de "flor y canto".

El segundo lugar, es donde está "El Árbol Nodriza". Ahí van los niños muertos, quienes se alimentan de un bello y frondoso árbol, de cuyas ramas emanan gotitas de leche; estos niños volverán al mundo, para poblarlo cuando se destruya el Quinto Sol.

El tercer lugar, es "La Casa de la Divinidad del Agua", lugar al que llegan los que mueren por un rayo, ahogados, leprosos y los que su muerte este asociada con el agua. "La Casa de la Divinidad del Agua" es también la mansión de la luna, en ella existen condiciones ideales, un lugar fresco y agradable, es un paraíso.

Finalmente existe un lugar para quienes no alcanzaron la muerte luminosa del guerrero, ni la muerte tierna del niño, ni la muerte asociada con el agua. Lugar en verdad terrible dijo, Relámpago de la Noche porque significa la nada, la muerte estéril producto de una vida estéril, la muerte sin consecuencias y sin trascendencia; la muerte, para nada. Este es, "El Lugar de los Muertos" y está gobernado por El Señor de la Muerte y La Señora de la Muerte; los que mueren producto de una vida estéril y vacía, tendrán que hacer un largo, penoso y sufrido viaje; para al final, después de cuatro años de sacrificios, se conviertan en...¡nada!"

Águila Nocturna de regreso a su pueblo, caminó todo un día sumido en sus pensamientos. Entendía que solo la conciencia de nuestra propia muerte, nos libera de las cadenas de nuestra estupidez. Entendía que la muerte es vida, y comprendía entonces muchos rituales, símbolos y costumbres que Los Viejos Abuelos nos habían dejado, para que no olvidáramos esta maravillosa verdad. Como una señal de afirmación y por acuerdo del "Por quien se vive", el sol empezó a declinar en forma espectacular. El cielo, que todo el día había estado de un azul intenso y transparente, empezó lentamente a tornarse en un naranja encendido. Águila Nocturna caminaba de cara al poniente y unió sus pensamientos a la muerte ritual del sol. Con el lucero de la tarde llegó la comitiva al Valle de Etla y en la mente de Águila Nocturna se repetía un poema aprendido en La Casa de los Jóvenes:

“Me siento fuera de sentido,
lloro, me aflijo y pienso,
digo y recuerdo:
Oh, si nunca yo muriera,
si nunca desapareciera
¡Vaya yo donde no hay muerte,
donde se alcanza la victoria!
Oh, si nunca yo muriera,
si nunca desapareciera
Oye un canto mi corazón:
me pongo a llorar; me lleno de dolor.
¡Nos vamos entre flores:
tenemos que dejar esta tierra:
estamos prestados unos a otros:
iremos a la Casa del Sol!
¿Póngame yo un collar de variadas flores:
en mis manos estén;
florezcan en mis guirnaldas!
¡Tenemos que dejar esta tierra:
estamos prestados unos a otros:
nos vamos a la Casa del Sol!”

Los meses transcurrían en La Casa de la Medida. Los estudios cada vez se profundizaban más. Aquellos jóvenes que entraron, ahora habían sufrido un cambio notable. Su conducta era más mesurada y reflexiva. El temple de su espíritu estaba dando los frutos esperados. Serpiente de Fuego una tarde les empezó a hablar de los símbolos, que los Viejos Abuelos les habían heredado, para escudriñar los misterios de la vida y del universo.

Primero les quiero decir, que nuestra civilización es una sola, por múltiples pueblos y culturas que existen. Los Viejos Abuelos, son los generadores del conocimiento; nosotros y los demás pueblos que existen en la inmensa tierra, que está circundada por el agua, venimos de una sola raíz. Como estos cinco dedos, que son diferentes entre sí, pero que conforman una mano. Del mismo modo, nosotros vivimos rodeados de muchos pueblos, desde hace cientos de atados de años. Nuestros conocimientos y aspiraciones son las mismas; las pequeñas diferencias son tan solo matices, producto del idioma, la geografía y el clima, entre otros factores.

Los Viejos Abuelos eran "Los Artistas", los que aprendieron a pulir "la piedra preciosa" que todos llevamos dentro. Se les conocía como toltecas y su sabiduría como Toltecáyotl. Ellos no solamente inventaron la agricultura y con ella, el maíz, los nopales, la milpa, las tortillas y todos nuestros alimentos, así como la forma de prepararlos. También aprendieron a descubrir los secretos de las plantas, los animales y los minerales. Las leyes universales de las matemáticas y su aplicación a las ciencias como; la astronomía, la ingeniería, la arquitectura y las leyes sociales que nos rigen con paz y armonía; sin dejar de mencionar a nuestra religión. Los Viejos Abuelos descubrieron secretos increíbles de la vida, la muerte y el universo; que se pueden sintetizar, en el manejo de "la energía" y que tienen como último fin, encontrar el equilibrio, para llegar a la verdad exaltante de nuestra conciencia y capacidad espiritual.

En esta ocasión quiero hablarles de dos símbolos básicos para entender la cara oculta del conocimiento de nuestros Viejos Abuelos toltecas. El primero es el que conocemos como la cruz de La Serpiente Emplumada. La cruz en principio está compuesta por cuatro extremidades, en las que se ubican los cuatro puntos cardinales. En las tinieblas de la noche y de la ignorancia, el hombre busca la luz del conocimiento para orientar su vida y el mundo; por ello el Oriente se encuentra de cara a la luz, arriba. Su color es el rojo y Nuestro Señor del Descarnado o de la Liberación, es quien lo representa; porque es a través de la luz del conocimiento, como el hombre se libera de la inercia de la materia. También lo conocemos como El Espejo Humeante rojo. El Oeste tiene el color blanco y se ubica abajo; está representado por La Serpiente Emplumada o El Señor del Viento, soplo divino de sabiduría que engendra la conciencia en el individuo. A mano derecha está el Sur y su color es el azul. Lo representa El Señor del Agua o La Lluvia, sustento de la tierra, símbolo de la energía luminosa que genera la vida en todas sus formas. A mano izquierda está el Norte y su color es el negro, lo representa El Señor de la Muerte o Espejo Humeante negro, símbolo de la muerte y la resurrección. Pero la cruz tiene un quinto punto, el lugar del equilibrio, la parte central; donde se encuentran y equilibran las fuerzas cósmicas y de la vida. La esencia y virtud de la existencia.

Lo que es adentro es afuera, lo que es arriba es abajo. El hombre es una maqueta del universo. Los Viejos Abuelos nos enseñaron —dijo Serpiente de Fuego— que el centro del hombre es el ombligo, por ahí llega la vida y entra la muerte. Del ombligo, Los Viejos Abuelos trazaron una línea imaginaria, que divide al hombre en dos partes. Una superior, que representa el cielo; del ombligo a la cabeza y los órganos que le simbolizan, son el cerebro y el corazón. Y la Tierra, del ombligo a los pies; los órganos que lo simbolizan son, los riñones y el sexo.

Por ello el hombre encarna nostálgicamente a La Serpiente Emplumada. El hombre es el punto donde el cielo y la tierra se tocan; lo divino y lo terreno se unen, el milagro milagro del “Que se inventa a sí mismo”. La parte material del hombre, que repta en la tierra y la parte espiritual, que busca elevarse en pos de su origen divino.

Pero el hombre tiene otra división, una línea que lo divide longitudinalmente en dos mitades. La parte derecha llamada "Tonal" y que está asociada al hombre, a la razón, el día y el calor; que pertenece al mundo conocido, al que palpamos, vemos y donde interactuamos. Y la parte izquierda llamada "Nahual" y que está asociada a la mujer, a la intuición, a la noche y a la humedad, a lo impalpable e invisible y que pertenece al mundo desconocido, de nosotros mismos y del universo.

Pero el hombre del Quinto Sol, tiene un quinto punto, una quinta posición... ¡el arriba y el abajo! Esto representa uno de los grandes conocimientos de nuestros viejos y sabios abuelos. El hombre no está prisionero en los cuatro rumbos de la tierra. El hombre puede exaltar su existencia y elevarse, hacia las luminosas alturas de su origen celeste a través de la sabiduría; o puede degradarse en los abismos de la materia, prisionero de su estupidez.

Este mensaje está presente en todos los símbolos desde el mismo origen de los tiempos. Todas nuestras construcciones están compuestas de cinco partes. Cuatro habitaciones en torno a un patio y en el centro, una pequeña construcción. Cuatro conjuntos de edificios en torno a una gran plaza y unos edificios en el centro. Nuestras pirámides por lo general tienen cuatro secciones y una construcción en la parte más alta; y si observan una pirámide desde las alturas o un plano de ellas, apreciaran cinco cuadrados de manera concéntrica. Lo mismo significa el símbolo "Cinco flor"; cuatro pétalos y una parte central. Los "cinco puntos" ustedes los pueden observar en nuestros textiles, cerámica, códices y todo cuanto nos rodea. Este es el símbolo, el verdadero desafío... ¡es encarnarlo!

El segundo símbolo del que hoy quiero hablarles, es el de ciertos animales que los Viejos Abuelos nos enseñaron a utilizar. Una de las limitaciones que tenemos los humanos para hablar de lo secreto y lo innombrable, es que los sentimientos son más grandes que las ideas y estas más grandes que las palabras. Existen muchos conocimientos ocultos de los Viejos Abuelos toltecas, que no los podemos expresar en palabras. Por ello, desde hace muchos atados de años, los que nos precedieron, usaron símbolos y animales, para referirse a lo impronunciable. Los "Artistas de la piedra interior", los toltecas, prefirieron la poesía como medio de expresión espiritual, porque bien sabían que el alma, escucha mejor "El flor y Canto"; el medio es la poesía, el fin el Espíritu. Los Guerreros de esta batalla florida, también usaron al águila, al jaguar y a la serpiente. Símbolos respectivos del Sol, La energía suprema, El Espíritu, para el primero. La Noche, la Tierra, La Materia para el segundo y la Sabiduría, El sacrificio y la Energía espiritual, para el tercero. De esta manera los Guerreros de la Batalla Florida, simbolizaban su conocimiento; como guerreros jaguares o guerreros águilas.

Finalmente les pido —dijo Serpiente de Fuego— que recorran nuestro pueblo, visiten los templos y edificios de gobierno, los mercados y sus propias casas; reconozcan los símbolos del conocimiento secreto de los Viejos Abuelos y piensen que siempre han estado aquí, esperando pacientes todo el tiempo del mundo, si fuera necesario, para el momento de su revelación."

Como en esos días bochornosos, que la tierra se calienta, las nubes se cargan, las cosas se detienen y todos esperan la tormenta. Así la atmósfera de La Casa de la Medida estaba cargada. Todos presentían que el final de la enseñanza estaba por llegar y que tendrían que abandonar su último nido, antes de emprender su propio vuelo, su propia Batalla Florida y servir a su pueblo.

En el pecho de los jóvenes se encontraban enfrentados los sentimientos de dejar por una parte a sus maestros, instructores, amigos y a su tutor; y por la otra, incorporarse a la vida de la comunidad, para servirla y desarrollar lo aprendido durante su adolescencia y juventud.

Fue entonces cuando convocó el consejo de La Casa de la Medida a una asamblea con todos los miembros de la institución, incluidos los estudiantes. El Rector entonces tomó la palabra y dirigiéndose a los jóvenes:

—Escuchen con atención, águilas y jaguares, abran las alas de su entendimiento y de su percepción. Amadas piedras preciosas, bellas plumas de quetzal, flores bellas y olorosas de nuestro más preciado jardín. Escuchen con atención, abran su mente, abran su corazón. Esta humilde Casa, ha sembrado en su piedra preciosa, lo mejor de nuestro pueblo, lo mejor de nuestros muertos. Ahora grandes personas tienen atesorado en su pecho. Las cuales sustentan la tierra y el cielo con su doctrina y su ejemplo. Sus amorosos y responsables maestros, han abierto en su presencia los cofres y las cajas donde están guardadas las riquezas de nuestro pueblo, donde está guardado y custodiado el tesoro que nuestros Viejos y Sabios Abuelos toltecas nos legaron; sus palabras, sus consejos.

Y ya que se les ha concedido la dicha de conocer la cara oculta, de la sabiduría de nuestros antepasados. Es más grande su responsabilidad; con el pueblo, con los Viejos Abuelos, pero fundamentalmente con "El por quien se vive, El Invisible el impalpable" y por supuesto, con ustedes mismos.

Por ello, están obligados a guardar y cumplir estrictamente todas las enseñanzas que aquí se les ha dado, en favor de nuestra comunidad, porque con esto, asegurarán su mantenimiento.

Ahora saben que todo ser humano tiene una responsabilidad intrínseca por el mismo hecho de existir. Que solo estamos por breve tiempo aquí, que todos estamos en camino de nuestra verdadera casa. Que la materia no puede ser salvada más que por su propia muerte, a través de La Batalla Florida y el fuego liberador del sacrificio, que desprende la energía espiritual, que busca su condición celeste y su origen divino... ¡el alma cósmica!

Ahora tendrán que ir al mundo de afuera y poner en práctica lo aprendido. El servicio a la comunidad les dará la oportunidad de llegar "Al Agua Quemada", estar en el centro de la lucha de los contrarios y buscar el equilibrio. El agua y el fuego son elementos contrarios...y complementarios, porque solo el fuego libera al agua de uw fguvkpq vgttgpcn { uk ug nqitc Ðswgoct$. gn agua se libera de su destino y se eleva convertida en vapor, en busca de su origen celestial.

Queridos jóvenes; águilas y jaguares, plumas y piedras preciosas, frutos florecidos de nuestra humilde Casa. Ha llegado la hora de servir a su pueblo. Unos lo harán en el gobierno, otros en la administración y otros más en la religión. Cualquiera que fuera su destino, deben actuar con rectitud, sobriedad y honradez. Todos los ojos del pueblo estarán puestos sobre ustedes. No pueden desviarse del camino ni un solo dedo. El pueblo necesita quien los organice y dirija; por ello el pueblo necesita confiar y respetar a sus dirigentes. Si esto no sucede, porque sus dirigentes se corrompan, se envicien o se olviden de sus responsabilidades de servir por el bien público; el pueblo se destruye, se corrompe, se desintegra. No olviden que el bien público más valioso de la comunidad es el gobierno. Recuerden mandar obedeciendo.

Servir es la virtud más difícil de la vida. Pero servir con poder, sin abusar de él, sin servirse de él; representa el desafío más grande del hombre. El poder marea y destruye al hombre hueco, pequeño y débil. El poder es uno de los enemigos a vencer y tal vez de los más peligrosos. Amados y queridos hijos nuestros, esperanza del mañana, del Sol y de nuestros huesos; abran su corazón y su entendimiento... ¡El hombre verdaderamente poderoso, es el que no desea nada!, porque ha llegado al dominio completo de sí mismo, de sus pasiones y debilidades. El vencedor de la guerra florida no quiere, no desea nada de "nuestro mundo"; cualquier cosa "de las nuestras", es mucho para él. Para el inmaculado guerrero; solo flores, solo cantos, en medio de su Batalla Florida.

Hoy en la noche el Supremo Consejo del pueblo se reunirá en privado, con el Consejo de nuestra institución. Ahí se analizará quienes de ustedes ya están florecidos, quienes de ustedes ya tienen en su pecho la semilla del fruto, que será el sustento del pueblo. Sus maestros y su tutor analizaran con el consejo, sus posibilidades para servir mejor. Cualquiera que fuera su destino, cúmplanlo con eficacia y eficiencia... con una lujuria callada por ser lo mejor de ustedes mismos. Sin miedo, ambición, ni obsesión.

Mañana inicia la etapa más importante de su vida. Así que retírense a descansar y no se preocupen durante la noche, que tendrán toda una vida para ocuparse...buenas noches. Esa noche fue una de las más largas de su corta existencia para Águila Nocturna. Por su mente pasaron muchos momentos de su vida. Entendía que había finalizado un período largo de instrucción. En su corazón existía un sentimiento de desasosiego, de incertidumbre. Había cumplido al pie de la letra los principios fundamentales que su padre había inculcado en él. Durante toda su instrucción en "la Casa de los Jóvenes y en La Casa de la Medida” había puesto todo su empeño y capacidad; sin embargo su corazón no estaba conforme, no estaba tranquilo. Serpiente de Fuego en alguna ocasión le explicó, que cada hombre tiene un camino, y que este camino es la otra parte complementaria del corazón. Así, camino y corazón marchan juntos. El problema es cuando uno no escucha al corazón y vaga solitario por las veredas, sin rumbo, perdido en los laberintos de la desolación. Todos los caminos de la vida conducen a la región de los descarnados. La diferencia es que sí uno recorre un camino acompañado de nuestro corazón, el camino se llena de flores y cantos, para enfrentar la dolorosa Batalla Florida en busca de La Casa del Sol.

En el fondo algo le decía que su destino no estaba en los caminos del gobierno, el sacerdocio o la administración. Y por ello sentía esta terrible desazón e incertidumbre en su interior. Águila Nocturna estaba dispuesto a acatar la resolución del Supremo Consejo de la manera más humilde y eficiente. Sin embargo en su corazón no existía armonía.