Crepúsculo
de José Asunción Silva


Tableau mistérieux que la

vue offre à la pensée.

CHARLES NODIER


                                                                     
Es la hora de misterio en que el labriego
al resonar del Ángelus el toque
adiós que dice al moribundo día,
la campanada bronca,
en su casita blanca, a lento paso
          humilde se recoge.
Es la hora en que las nubes del poniente
          de fuego orlan las tardes,
en que el sol de los muertos ilumina
          los prados y los bosques,
y el ángel de la tarde a Dios conduce
          las mudas oraciones,
es la hora en que levantan de los lagos
          las nieblas sin colores,
como del fondo oscuro del espíritu
          los coros de visiones
en que es feéricos cuentos invocados
          o en relatos informes
tornan a las estancias de los niños
          los duendes protectores,
es la hora de dulcísima armonía
          y de místicas voces,
en que al través de nieblas y de brumas,
          ansiosa el alma torna
a los felices días de la infancia
          que pasaron veloces,
es la hora en que la brisa entre los árboles
          tiene vagos rumores,
es la hora en que la vida se adormece
          al beso de la noche.