Contrición
de Manuel María Barbosa de Bocage


Gasté mi ser en lides de demencia:   
¡un tropel de pasiones me arrastraba!   
¡Ciego y mísero fui cuando soñaba   
que era casi inmortal mi humana esencia!   
 

Con fulgores de sol, una existencia    
engañosa la mente me doraba.   
Mas la naturaleza claudicaba,   
del mal original a la presencia.   
 

¡Tiránicos placeres, los despojos   
vuestros hundió en un mar de desengaños  
esta alma, que, sedienta, en sí no cupo!   
 

Cuando la muerte, ¡oh Dios!, cierre mis ojos,   
gane un instante lo perdido en años:   
¡sepa morir el que vivir no supo!